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Rasgos de una persona ruin

Taringa10/21/2018
Rasgos de una persona ruin.

Dicen que la mala hierba nunca muere. Y que haberlos, “haylos”. La mala gente cohabita con la buena, se nutre de su bondad, la manipula, la humilla, se ríe de ella y le hace daño. La gente ruin no son fruto solo de una educación sin valores. También participa la genética, las hormonas, los cortocircuitos cerebrales, la falta de neuronas espejo, la educación o el entorno. Se trata de un problema multidisciplinar y no se entendería su comportamiento de forma simple. Independientemente del origen, estas malas personas nos quitan la paz, el entusiasmo y la salud física y mental. Así que es muy importante saber quiénes son para así poder protegernos. No todo el mundo es bueno, por supuesto que no.

Aquí tienes diez rasgos que te ayudarán a identificarlos. No trates de vivir en estado de alerta, con miedo, anticipando que todo el mundo te va a fallar. Porque terminarás viendo fantasmas donde no los hay. Pero sí sé prudente, inteligente y precavido para que no te hagan daño.

La persona ruin…

Te machaca porque a tu lado se siente débil. Hay dos maneras de crecer como persona, promocionar en la empresa o superarte en cualquier faceta. Una, trabajar con esfuerzo, pasión y perseverancia en el cambio, la formación y el proyecto, tratando de controlar lo que depende de uno. La segunda, pisotear y machacar a los que tienen alrededor, minar su autoestima, de tal forma que nadie se sienta fuerte y capaz de superarlos. Está claro que el ruin opta por esta segunda opción. No está ni preparado ni es capaz para superarse él mismo, así que necesita destruir su entorno para quedarse vencedor.

Habla de ti a tus espaldas. Sin pudor, sin prudencia, sin educación. Le da seguridad hablar mal de los demás, compartir información íntima que pueda perjudicarte o que te deje en mal lugar. La mayoría de ellos además son cobardes y negarán haber dicho lo que sí han compartido.

Te limita la información para dejarte en ridículo y que quedes como poco competente. Este punto es especialmente peligroso en el ámbito profesional y empresarial. Muchas veces confías en que tus compañeros te están informando, ayudando y facilitando, cuando es todo lo contrario. Y de forma sutil, se hacen los despistados para que no puedas competir en igualdad.

Malmete. El que malmete, enreda. Es la típica persona liante que sabe de todo el mundo, indiscreta, que cuenta lo que no debe de forma intencionada. Sabe que deja en mal lugar a los demás, pero no le importa, no le afecta. No te puedes fiar de ninguno de sus comentarios ni de los juicios de valor que hace de la gente. Lo mismo hará contigo cuando no estés presente. Le gusta ser el perejil de todas las salsas. Son personas muy peligrosas que juegan con información delicada, personal y profesional. Y ahora con las redes sociales hay que tener mucho más cuidado con ellos. Terminas enfadado con gente con la que no tenías motivo por todos los rumores y comentarios de la persona lianta. Antes de enfadarte con alguien por el “me han dicho que dijiste”, si la persona te interesa, pregunta que hay de cierto en lo que te ha llegado. Verifica tu información.

Está de mal humor. Los ruines no se soportan a ellos mismos. Estar pensado como dañar, copiar, manipular, consume mucha energía. Su vida no consiste en disfrutar de lo que tienen, en estar presentes, tener paz. Su vida es una constante superación, ganar, estar por encima de otros, sentirse poderosos a través de valores equivocados. Es muy difícil estar de buen humor y relajado siendo protagonista de un ambiente tan tenso y hostil.

Una persona ruin es una persona mezquina. Carece de sentimientos nobles. Le da igual a quien arrase en el camino. Como no lo sufre, es capaz de pensar en términos dañinos. El dolor, la vergüenza, la culpa son emociones muy útiles que nos informan de que nos estamos equivocando cuando hacemos daño a alguien sin intención de hacerlo. Sentirnos mal permite pedir perdón, corregir y aprender para no volver a sentirnos así. Pero si no lo sientes, no padeces.

Maltrata verbal o físicamente. No solo a personas. Ruin es aquel que maltrata también a los animales, que trata con desprecio el mobiliario urbano, las plantas de los parques, que daña lo que tiene alrededor. Es desconsiderado, agresivo e irrespetuoso.

Se regodea y disfruta con el dolor de otros. Ver a los otros caer es un alivio. La persona ruin puede ser celosa y envidiosa, por lo que la derrota y el dolor de los demás es una victoria para ella. Carece de empatía.

No se comportan de forma cívica ni humana. Si ven caminar o cruzar con lentitud o torpeza a un anciano un paso de semáforo son capaces de pitarle y de menospreciar sus limitaciones. O se ríen de las personas con capacidades diferentes. Hacen chistes fuera de lugar e impropios de los que se encuentran en desventaja o en minoría. La burla forma parte de sus vidas. Burla sin escrúpulos.

Desprecia por norma general. No da valor a la gente, a lo que tiene, a los valores, al tiempo de otros. Piensa que lo merece todo por derecho propio. No es capaz de tener una palabra de agradecimiento ni con las personas ni con los momentos de la vida.

Lo peor del caso es que el ruin, como en la mayoría de situaciones no lo sufre, tampoco hace nada por cambiar. Así que si esperas que la persona que tienes al lado algún día se dé cuenta de su comportamiento deshonesto, ruin, maleducado y otras lindezas, estás perdiendo el tiempo. Una vez que se cruzan ciertos límites, se les pierde el respeto y no hay vuelta atrás.

Los 22 niveles de maldad según la escala de Michael Stone.

Una herramienta que permite ubicar a los criminales en uno de los 22 niveles de maldad.

Michael Stone es un doctor especializado en psiquiatría forense de la Universidad de Columbia que ha dedicado la mayor parte de su vida a estudiar y analizar en detalle comportamientos de todo tipo de asesinos. Gracias a toda esa investigación, pudo elaborar la escala de la maldad.

Most Evil: elaborando una escala de maldad
Stone dirigió el programa Most Evil (en España, Perfil de un psicópata) en el canal Discovery Max, donde expone dicha clasificación que él denomina “escala de maldad”. En los distintos capítulos del programa se muestra la vida y crímenes de varios asesinos, sobre los cuales se realiza una investigación y se explica cada caso en detalle, teniendo en cuenta todos los factores que hayan podido influir, predisponer y explicar el porqué de su conducta, para poder clasificarlo posteriormente en dicha escala.

Una herramienta para valorar el grado de psicopatía
La escala de la maldad fue creada minuciosamente atendiendo a muchos tipos de factores: ambientales, neurológicos y genéticos. El objetivo era desglosar cada caso en unidades pequeñas, como si de moléculas se tratase, para así tener la mayor precisión posible y determinar la razón por la que una persona puede llegar a cometer algo tan atroz como un asesinato.

En la escala de la maldad se plantean preguntas que ayudan al profesional a conocer las particularidades de cada caso. Por ejemplo, exploran si el sujeto tuvo una infancia traumática, sus motivaciones para cometer asesinatos, por qué tienen preferencias por unas víctimas u otras... Un punto clave en esta escala de maldad es, valga la redundancia, la maldad y el sadismo propiamente dicho plasmado en el crimen, es decir, la meditación de éste, el método de muerte que se utilizó, etc. Por tanto, se utilizan juicios de valor, de moralidad, de ética y otros para clasificar a los sujetos en un punto en concreto dentro de esta escala.

Analizando la mente y el cerebro del asesino
En adición, Stone nos permite adentrarnos profundamente en la mente del asesino, examinando cómo funciona el cerebro de las personas que cometen delitos de sangre, así como sus sentimientos hacia la víctima en función del grado de maldad en el que se encuentren a partir de su escala de maldad.

En algunas ocasiones se complementa la información con pruebas de escáner cerebral, haciendo visualizar a la persona diferentes fotografías y palabras desagradables emocionalmente, o bien de lo contrario, es decir, imágenes que evocan sentimientos positivos como el amor.

Los 22 niveles de maldad
La escala en cuestión es una jerarquía que asciende progresivamente desde el nivel 1 hasta el 22, siendo mínima o nula maldad (nivel 1) a máxima (nivel 22).

Después de esta introducción, vamos a conocer el modelo de la escala y sus distintos niveles.

Nivel 1: mataron exclusivamente en legítima defensa, no muestran ningún tipo de tendencia psicopática.

Nivel 2: crímenes pasionales cometidos por amantes celosos. Pueden resultar inmaduros y/o egocéntricos pero no son psicópatas.

Nivel 3: compañeros, socios o amantes entusiastas de peligrosos homicidas. Tienen personalidad impulsiva y aberrante con rasgos antisociales.

Nivel 4: matan en autodefensa, pero provocaron en gran medida que sucediera la agresión hacia ellos.

Nivel 5: individuos traumatizados psicológicamente que están desesperados y asesinan a familiares que abusaron sexualmente de ellos. Pueden incluirse drogodependientes que el motivo de su asesinato es para conseguir dinero o droga, pero no poseen características psicopáticas significativas. Tienen cierto remordimiento por los actos cometidos.

Nivel 6: actúan impulsivamente, “en caliente”. No tienen características psicopáticas marcadas.

Nivel 7: individuos altamente narcisistas, no distinguibles de personas con algún tipo de trastorno psicótico, matan a gente de su entorno principalmente por celos o pasión.

Nivel 8: personas no psicópatas pero con altos niveles de furia reprimida, llegan a matar cuando algún evento la desencadena o enciende.

Nivel 9: amantes celosos despechados con características psicopáticas.

Nivel 10: asesinos que mataron a gente que se interponía en su camino o testigos que pudieran delatarle. Tienen personalidad egocéntrica pero no psicopática claramente distinguible.

Nivel 11: lo mismo que el nivel diez pero esta vez con personalidad psicopática notable.

Nivel 12: psicópatas ansiosos de poder que asesinaron cuando se sintieron acorralados.

Nivel 13: psicópatas repletos de furia, los cuales perdieron el control de ésta.

Nivel 14: conspiradores psicópatas despiadadamente egocéntricos, desean obtener un beneficio de alguien.

Nivel 15: psicópatas multihomicidas que en un día de estallido de furia (spree killing) matan a tantas
personas se crucen por delante suyo a sangre fría.

Nivel 16: psicópatas que cometen varios o múltiples actos criminales, no se conforman con asesinar una vez y pueden incluir actos viciosos.

Nivel 17: asesinos seriales sexualmente perversos y torturadores-asesinos, aunque su finalidad principal es la violación pues el homicidio posterior es con el propósito de que la víctima no lo denuncie.

Nivel 18: homicidas que suelen torturar previamente a sus víctimas, aunque su principal motivación es el asesinato.

Nivel 19: psicópatas inclinados hacia el terrorismo, la subyugación, violación e intimidación.

Nivel 20: torturadores y asesinos psicóticos en quienes la tortura es la principal motivación.


Nivel 21: psicópatas interesados en extremo en la tortura, pero de quienes no se sabe a ciencia cierta si han cometido homicidios.

Nivel 22: torturadores extremos y asesinos psicopáticos, los cuales la tortura es la principal motivación. Sus crímenes involucran tortura sexual prolongada, seguida por el asesinato de sus víctimas.

Diferencias entre psicopatía y sociopatía
Repasamos los aspectos que sirven para diferenciar psicopatía y sociopatía.

a mayoría de entendidos en las áreas de psicología, psiquiatría y criminología concibe que el Trastorno de Personalidad Antisocial es una categoría heterogénea, aunque el DSM-IV (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, American Psychiatric Association, 1994) lo considere como un conjunto con identidad única.

En su libro, David Lykken (1994) sostiene que los sujetos que componen este grupo “se caracterizan por una predisposición persistente hacia la conducta antisocial” (p. 45).

Trastorno de Personalidad Antisocial, psicopatía y sociopatía
Con el fin de establecer las diferencias entre psicopatía y sociopatía, vamos a proceder a examinar ambos casos. Se podría decir, a pesar de no gozar de reconocimiento oficial, que éstas son dos de las tres grandes categorías en las que se bifurca este trastorno:

Psicopatía
La psicopatía se expresa por las tendencias antisociales innatas debidas tanto a diferencias biológicas, cuantitativas de temperamento o cualitativas en la función cerebral de quien la padece, que dificultan la socialización de los mismos cuando se encuentran en edad de crecimiento.

Para profundizar en el análisis de la psicopatía, te invitamos a leer el artículo: "Psicopatía: ¿qué ocurre en la mente del psicópata?"
Sociopatía
Se trata de individuos con un temperamento normal, pero que no tienen adquiridos los atributos socializadores como consecuencia de una crianza negligente e incompetente por parte de los principales agentes de socialización: los padres.

La crianza de los hijos es decisiva en la sociopatía
Las dinámicas propias del estilo educativo negligente por parte de los progenitores da como resultado, en el futuro, a hijos salvajes incapaces de socializar correctamente y que cometen delitos. Si además, los padres de estos jóvenes también fueron criados bajo una supervisión irresponsable e indiferente, al ser inmaduros en este aspecto es muy difícil que sepan cómo enderezar a sus vástagos, si acaso les preocupa lo más mínimo. David Lykken sugiere que los cambios culturales recientes que se han producido en Estados Unidos, han contribuido al crecimiento de la incidencia de esta educación inepta de los hijos.

Tal y como dice el propio autor: “las personalidades antisociales responsables de la mayoría de los delitos en EEUU, no son psicópatas. Son sociópatas” (p.10). Así pues, las personalidades sociópatas son más numerosas y representan un mayor problema social debido al aumento de los índices de delincuencia y violencia. Se encuentran muy presentes en la sociedad occidental, y más en las ciudades que en las poblaciones rurales.

El perfil típico del sociópata
La sociopatía es el subgénero más amplio del Trastorno de Personalidad Antisocial. En él encontramos a individuos (normalmente hombres jóvenes aunque la presencia de mujeres está aumentando) que no se socializaron bien en la infancia y adolescencia. Estas carencias en su desarrollo moral y afectivo son la base necesaria para que pueda surgir un caso de sociopatía.

“Los sociópatas, poseen características impulsivas o modelos de hábitos que pueden atribuirse a un aprendizaje desviado que interacciona, quizá, con tendencias genéticas también desviadas”

Esto no debe llevarnos a error, puesto que el temperamento de un sociópata es muchas veces normal a pesar de la torpeza paterna; mientras que otros pueden ser nerviosos o buscadores constantes de estímulos. La mayoría de población reclusa satisface los criterios diagnósticos del Trastorno de Personalidad Antisocial que identifican a más de la mitad de hombres que consideramos “delincuentes comunes”.

En resumen, el sociópata es el producto fallido de una educación negligente y sin disciplina. Cabe decir, no obstante, que haber recibido una educación deficiente no es el único factor que explica la sociopatía. No es raro encontrarse con personas que, pese a las muchas dificultades que pasaron durante su niñez, han podido buscar su lugar en el mundo y ser individuos con los que podemos relacionarnos con total normalidad.


Rasgos de una  Rasgos ruin.

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