¿Qué tal taringueros?, en este post les traigo información acerca de este tema, ¿se puede tomar agua marina? ¿que sucede si se hace?
Si te gusta leer el post con sonido de ambiente, abajo te dejo un video con sonidos del mar:
Primero lo principal, ¿por qué el agua del oceano es salada?
La sal del oceano procede de las rocas que se encuentran sobre la tierra.
Así es como se origina:
La lluvia que cae sobre la tierra contiene dióxido de carbono disuelto que se encuentra en el aire. Esto causa que el agua de lluvia sea un poco más ácida debido al ácido carbónico (el cual se forma de la mezcla del dióxido de carbono y el agua). La lluvia al caer erosiona las rocas, el ácido se disuelve sobre éstas y posteriormente se convierte en iones. Estos iones se depositan en los arroyos y ríos llegando finalmente a los océanos. Muchos de los iones disueltos son aprovechados por los organismos que viven en los océanos y son removidos del agua. Otros de estos iones permanecen por largos períodos de tiempo causando que las concentraciones se vayan incrementando con el tiempo.
Los dos iones que se encuentran más comunmente en los océanos son el cloruro y el sodio. Estos componentes representan un 90% de todos los iones disueltos en el mar. A propósito, la concentración de sal en los océanos (salinidad) es cerca de 35 partes por millar. Explicándolo de otra manera, cerca de 35 de cada 1,000 (3.5%) de volumen del agua del mar, proviene de sales disueltas.
Hasta ahí supimos el origen del agua salada en los oceanos y mares, pero ahora, ¿se puede tomar esa agua salada? Ahora veremos:
Como poder, se puede, lo que no se debe.
Por tragar un buche de agua salada no va a pasar nada —¿quién no ha tragado accidentalmente un poco de agua salada mientras tomaba un baño de mar?— pero si tragamos mucha puede ser muy perjudicial. Y eso sin llegar al extremo de lo que supondría un ahogamiento.
Los efectos van desde diarreas hasta el colapsamiento de los riñones.
En los procesos que ocurren en nuestro organismo tiene mucho que ver la ósmosis, que es un fenómeno físico-químico relacionado con el comportamiento del agua —como solvente de una solución— ante una membrana semipermeable para el solvente (agua) pero no para los solutos. Tal comportamiento entraña una difusión simple del agua a través de la membrana, sin gasto energético.
Si una membrana de este tipo (una membrana celular, la piel…) separa dos soluciones de agua de diferente concentración, se genera un trasvase de agua desde la zona de más baja concentración o hipotónica, hacia la de alta concentración o hipertónica, buscando el equilibrio.
Este movimiento del agua a través de la membrana celular puede producir que algunas células se arrugen por una pérdida excesiva de agua, o bien se hinchen por una ganancia excesiva de agua. Para evitar estas dos situaciones de nefastas consecuencias para las células, estas poseen mecanismos para expulsar el agua o los solutos, aunque requieren gasto energético.
Ahora se nos plantea una pregunta. ¿Por qué no sale toda el agua de nuestro organismo cuando tomamos un baño de mar? La concentración de elementos en el agua corporal es menor que en el agua salada. ¿Qué ocurre, pues?
Lo descrito hasta ahora es lo que ocurre en situaciones normales, en las que los dos lados de la membrana están a la misma presión; si se aumenta la presión del lado de mayor concentración, puede lograrse que el agua pase desde el lado de alta concentración al de baja concentración, en un proceso que se conoce como ósmosis inversa.
Al bañarnos en el mar, el agua (y no la sal) penetra en nuestra piel sin mayor consecuencia que la de arrugarnos la piel de los dedos, como si de agua potable o desalinizada se tratase.
Ahora bien, si bebemos agua salada, al entrar en nuestro organismo no existe ninguna diferencia de presión, por lo que funciona el mecanismo de la ósmosis. Nuestras células ceden agua para equilibrar la concentración en un proceso contínuo. Los riñones comienzan a acumular sal en el proceso de filtrado de la sangre hasta que resultan dañados. Nuestro organismo intenta eliminar la sal sobrante a través de la sudor, la orina y las heces, pero para ello ha de utilizar más agua que la adquirida al beberla salada. Se desencadena un proceso de deshidratación.
Beber agua salada nos da todavía más sed y empeora nuestro equilibrio hidrostático. Así que, por mucha sed que tengas, no bebas nunca agua salada.
¡Hasta acá llegó el post amigos! y acuerdense, por cualquier circunstancia nunca tomen agua salada
Si te gusta leer el post con sonido de ambiente, abajo te dejo un video con sonidos del mar:
Primero lo principal, ¿por qué el agua del oceano es salada?
La sal del oceano procede de las rocas que se encuentran sobre la tierra.
Así es como se origina:
La lluvia que cae sobre la tierra contiene dióxido de carbono disuelto que se encuentra en el aire. Esto causa que el agua de lluvia sea un poco más ácida debido al ácido carbónico (el cual se forma de la mezcla del dióxido de carbono y el agua). La lluvia al caer erosiona las rocas, el ácido se disuelve sobre éstas y posteriormente se convierte en iones. Estos iones se depositan en los arroyos y ríos llegando finalmente a los océanos. Muchos de los iones disueltos son aprovechados por los organismos que viven en los océanos y son removidos del agua. Otros de estos iones permanecen por largos períodos de tiempo causando que las concentraciones se vayan incrementando con el tiempo.
Los dos iones que se encuentran más comunmente en los océanos son el cloruro y el sodio. Estos componentes representan un 90% de todos los iones disueltos en el mar. A propósito, la concentración de sal en los océanos (salinidad) es cerca de 35 partes por millar. Explicándolo de otra manera, cerca de 35 de cada 1,000 (3.5%) de volumen del agua del mar, proviene de sales disueltas.
Hasta ahí supimos el origen del agua salada en los oceanos y mares, pero ahora, ¿se puede tomar esa agua salada? Ahora veremos:
Como poder, se puede, lo que no se debe.
Por tragar un buche de agua salada no va a pasar nada —¿quién no ha tragado accidentalmente un poco de agua salada mientras tomaba un baño de mar?— pero si tragamos mucha puede ser muy perjudicial. Y eso sin llegar al extremo de lo que supondría un ahogamiento.
Los efectos van desde diarreas hasta el colapsamiento de los riñones.
En los procesos que ocurren en nuestro organismo tiene mucho que ver la ósmosis, que es un fenómeno físico-químico relacionado con el comportamiento del agua —como solvente de una solución— ante una membrana semipermeable para el solvente (agua) pero no para los solutos. Tal comportamiento entraña una difusión simple del agua a través de la membrana, sin gasto energético.
Si una membrana de este tipo (una membrana celular, la piel…) separa dos soluciones de agua de diferente concentración, se genera un trasvase de agua desde la zona de más baja concentración o hipotónica, hacia la de alta concentración o hipertónica, buscando el equilibrio.
Este movimiento del agua a través de la membrana celular puede producir que algunas células se arrugen por una pérdida excesiva de agua, o bien se hinchen por una ganancia excesiva de agua. Para evitar estas dos situaciones de nefastas consecuencias para las células, estas poseen mecanismos para expulsar el agua o los solutos, aunque requieren gasto energético.
Ahora se nos plantea una pregunta. ¿Por qué no sale toda el agua de nuestro organismo cuando tomamos un baño de mar? La concentración de elementos en el agua corporal es menor que en el agua salada. ¿Qué ocurre, pues?
Lo descrito hasta ahora es lo que ocurre en situaciones normales, en las que los dos lados de la membrana están a la misma presión; si se aumenta la presión del lado de mayor concentración, puede lograrse que el agua pase desde el lado de alta concentración al de baja concentración, en un proceso que se conoce como ósmosis inversa.
Al bañarnos en el mar, el agua (y no la sal) penetra en nuestra piel sin mayor consecuencia que la de arrugarnos la piel de los dedos, como si de agua potable o desalinizada se tratase.
Ahora bien, si bebemos agua salada, al entrar en nuestro organismo no existe ninguna diferencia de presión, por lo que funciona el mecanismo de la ósmosis. Nuestras células ceden agua para equilibrar la concentración en un proceso contínuo. Los riñones comienzan a acumular sal en el proceso de filtrado de la sangre hasta que resultan dañados. Nuestro organismo intenta eliminar la sal sobrante a través de la sudor, la orina y las heces, pero para ello ha de utilizar más agua que la adquirida al beberla salada. Se desencadena un proceso de deshidratación.
Beber agua salada nos da todavía más sed y empeora nuestro equilibrio hidrostático. Así que, por mucha sed que tengas, no bebas nunca agua salada.
¡Hasta acá llegó el post amigos! y acuerdense, por cualquier circunstancia nunca tomen agua salada

