Mateo Capítulo 6, Nuevo Testamento. La Biblia La Palabra De Dios. Comparte la Biblia! Dios te bendiga!
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Mateo Capítulo 8, Nuevo Testamento. La Biblia La Palabra De Dios. Comparte la Biblia! Dios te bendiga!
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+Libro: Mateo
+Capítulo: 6
+División: Nuevo Testamento
+Presentación: Biblia En Audio-Drama
+Versión: Nueva Versión Internacional (NVI)
+Temas Principales del capítulo: El dar a los necesitados, La oración, El ayuno, Tesoros en el cielo, De nada sirve preocuparse,
+Versículos a memorizar:
La oración
Mateo 6:5 »Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa.
Mateo 6:6 Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.
Mateo 6:7 Y al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras.
Mateo 6:8 No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.
Mateo 6:9 »Ustedes deben orar así: »“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre,
Mateo 6:10 venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Mateo 6:11 Danos hoy nuestro pan cotidiano.
Mateo 6:12 Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.
Mateo 6:13 Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.”Mateo 6:14 »Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial.
Mateo 6:15 Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas.
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+Libro: Mateo
+Capítulo: 7
+División: Nuevo Testamento
+Presentación: Biblia En Audio-Drama
+Versión: Nueva Versión Internacional (NVI)
+Temas Principales del capítulo: El juzgar a los demás; Pidan, busquen, llamen; La puerta estrecha y la puerta ancha, El árbol y sus frutos, El prudente y el insensato.
+Versículos a memorizar:
Pidan, busquen, llamen
Mateo 7:7 »Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá.
Mateo 7:8 Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
Mateo 7:9 »¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra?
Mateo 7:10 ¿O si le pide un pescado, le da una serpiente?
Mateo 7:11 Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan!
Mateo 7:12 Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas.
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+Libro: Mateo
+Capítulo: 8
+División: Nuevo Testamento
+Presentación: Biblia En Audio-Drama
+Versión: Nueva Versión Internacional (NVI)
+Temas Principales del capítulo: Jesús sana a un leproso, La fe del centurión, Jesús sana a muchos enfermos, Lo que cuesta seguir a Jesús, Jesús calma la tormenta, Liberación de dos endemoniados.
+Versículos a memorizar:
Jesús sana a un leproso
Mateo 8:1 Cuando Jesús bajó de la ladera de la montaña, lo siguieron grandes multitudes.
Mateo 8:2 Un hombre que tenía lepra se le acercó y se arrodilló delante de él. —Señor, si quieres, puedes limpiarme —le dijo.
Mateo 8:3 Jesús extendió la mano y tocó al hombre. —Sí quiero —le dijo—. ¡Queda limpio! Y al instante quedó sano de la lepra.
Mateo 8:4 —Mira, no se lo digas a nadie —le dijo Jesús—; sólo ve, preséntate al sacerdote, y lleva la ofrenda que ordenó Moisés, para que sirva de testimonio.
Mateo Capítulo 6, Nuevo Testamento, Biblia Versión Reina-Valera 1960 (RV 1960). Comparte la Biblia! Dios te bendiga!
Jesús y la limosna
Mateo 6:1 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.
Mateo 6:2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
Mateo 6:3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,
Mateo 6:4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Jesús y la oración
Mateo 6:5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
Mateo 6:6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Mateo 6:7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.
Mateo 6:8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
Mateo 6:9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Mateo 6:10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
Mateo 6:11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Mateo 6:12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
Mateo 6:13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
Mateo 6:14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
Mateo 6:15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
Jesús y el ayuno
Mateo 6:16 Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
Mateo 6:17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,
Mateo 6:18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Tesoros en el cielo
Mateo 6:19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;
Mateo 6:20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
Mateo 6:21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
La lámpara del cuerpo
Mateo 6:22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;
Mateo 6:23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?
Dios y las riquezas
Mateo 6:24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
El afán y la ansiedad
Mateo 6:25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
Mateo 6:26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
Mateo 6:27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?
Mateo 6:28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;
Mateo 6:29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.
Mateo 6:30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
Mateo 6:31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
Mateo 6:32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Mateo 6:34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
Mateo Capítulo 7, Nuevo Testamento, Biblia Versión Reina-Valera 1960 (RV 1960). Comparte la Biblia! Dios te bendiga!
El juzgar a los demás
Mateo 7:1 No juzguéis, para que no seáis juzgados.
Mateo 7:2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.
Mateo 7:3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
Mateo 7:4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?
Mateo 7:5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
Mateo 7:6 No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.
La oración, y la regla de oro
Mateo 7:7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
Mateo 7:8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
Mateo 7:9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
Mateo 7:10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?
Mateo 7:11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?
Mateo 7:12 Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.
La puerta estrecha
Mateo 7:13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;
Mateo 7:14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
Por sus frutos los conoceréis
Mateo 7:15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
Mateo 7:16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
Mateo 7:17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.
Mateo 7:18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
Mateo 7:19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.
Mateo 7:20 Así que, por sus frutos los conoceréis.
Nunca os conocí
Mateo 7:21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Mateo 7:22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
Mateo 7:23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
Los dos cimientos
Mateo 7:24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
Mateo 7:25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
Mateo 7:26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;
Mateo 7:27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.
Mateo 7:28 Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina;
Mateo 7:29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
Mateo Capítulo 8, Nuevo Testamento, Biblia Versión Reina-Valera 1960 (RV 1960). Comparte la Biblia! Dios te bendiga!
Jesús sana a un leproso
Mateo 8:1 Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente.
Mateo 8:2 Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.
Mateo 8:3 Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció.
Mateo 8:4 Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; sino vé, muéstrate al sacerdote, y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para testimonio a ellos.
Jesús sana al siervo de un centurión
Mateo 8:5 Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole,
Mateo 8:6 y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.
Mateo 8:7 Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.
Mateo 8:8 Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la palabra, y mi criado sanará.
Mateo 8:9 Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
Mateo 8:10 Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.
Mateo 8:11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos;
Mateo 8:12 mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
Mateo 8:13 Entonces Jesús dijo al centurión: Vé, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.
Jesús sana a la suegra de Pedro
Mateo 8:14 Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama, con fiebre.
Mateo 8:15 Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía.
Mateo 8:16 Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos;
Mateo 8:17 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.
Los que querían seguir a Jesús
Mateo 8:18 Viéndose Jesús rodeado de mucha gente, mandó pasar al otro lado.
Mateo 8:19 Y vino un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.
Mateo 8:20 Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.
Mateo 8:21 Otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre.
Mateo 8:22 Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.
Jesús calma la tempestad
Mateo 8:23 Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron.
Mateo 8:24 Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía.
Mateo 8:25 Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos!
Mateo 8:26 El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.
Mateo 8:27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?
Los endemoniados gadarenos
Mateo 8:28 Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino.
Mateo 8:29 Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?
Mateo 8:30 Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos.
Mateo 8:31 Y los demonios le rogaron diciendo: Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos.
Mateo 8:32 El les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron a aquel hato de cerdos; y he aquí, todo el hato de cerdos se precipitó en el mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas.
Mateo 8:33 Y los que los apacentaban huyeron, y viniendo a la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados.
Mateo 8:34 Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos.
Mateo Capítulo 6, Nuevo Testamento, Biblia Versión Traducción En Lenguaje Actual (TLA). Comparte la Biblia! Dios te bendiga!
Dar
Mateo 6:1 »Cuando ustedes hagan una buena acción, no lo anuncien por todos lados; de lo contrario, Dios su Padre no les dará ningún premio.
Mateo 6:2 »Si alguno de ustedes ayuda a los pobres, no se ponga a publicarlo en las sinagogas ni en los lugares por donde pasa la gente; eso lo hacen los hipócritas, que quieren que la gente los alabe. Les aseguro que ese es el único premio que ustedes recibirán.
Mateo 6:3 »Cuando alguno de ustedes ayude a los pobres, no se lo cuente a nadie.
Mateo 6:4 Así esa ayuda se mantendrá en secreto, y Dios el Padre, que conoce ese secreto, les dará a ustedes su premio.
Jesús enseña a orar
Mateo 6:5 »Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas. A ellos les encanta que la gente los vea orar. Por eso oran de pie en las sinagogas y en los lugares por donde pasa mucha gente. Pueden estar seguros de que no tendrán otra recompensa.
Mateo 6:6 »Cuando alguno de ustedes ore, hágalo a solas. Vaya a su cuarto, cierre la puerta y hable allí en secreto con Dios, su Padre, pues él da lo que se le pide en secreto.
Mateo 6:7 »Cuando ustedes oren, no usen muchas palabras, como hacen los que no conocen verdaderamente a Dios. Ellos creen que, porque hablan mucho, Dios les va a hacer más caso.
Mateo 6:8 No los imiten, porque Dios, nuestro Padre, sabe lo que ustedes necesitan, aun antes de que se lo pidan.
Mateo 6:9 »Ustedes deben orar así:
“Padre nuestro
que estás en el cielo:
Que todos reconozcan
que tú eres el verdadero Dios.
Mateo 6:10 Ven y sé nuestro único rey.
Que todos los que viven
en la tierra te obedezcan,
como te obedecen
los que están en el cielo.
Mateo 6:11 Danos la comida que necesitamos hoy.
Mateo 6:12 Perdona el mal que hacemos,
así como nosotros perdonamos
a los que nos hacen mal.
Mateo 6:13 Y cuando vengan las pruebas,
no permitas que ellas nos aparten de ti,
y líbranos del poder del diablo.”
Mateo 6:14 »Si ustedes perdonan a otros el mal que les han hecho, Dios, su Padre que está en el cielo, los perdonará a ustedes.
Mateo 6:15 Pero si ustedes no perdonan a los demás, tampoco su Padre los perdonará a ustedes.
El ayuno
Mateo 6:16 »Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas. A ellos les gusta que la gente sepa que están ayunando. Les aseguro que ese será el único premio que ellos recibirán.
Mateo 6:17 Cuando ustedes ayunen, péinense bien y lávense la cara,
Mateo 6:18 para que la gente no se dé cuenta de que están ayunando. Sólo Dios, su Padre, quien conoce todos los secretos, sabrá que están ayunando y les dará su premio.
La riqueza verdadera
Mateo 6:19 »No traten de amontonar riquezas aquí en la tierra. Esas cosas se echan a perder o son destruidas por la polilla. Además, los ladrones pueden entrar y robarlas.
Mateo 6:20 Es mejor que amontonen riquezas en el cielo. Allí nada se echa a perder ni la polilla lo destruye. Tampoco los ladrones pueden entrar y robar.
Mateo 6:21 Recuerden que la verdadera riqueza consiste en obedecerme de todo corazón.
Mateo 6:22-23 »Los ojos son el reflejo de tu carácter. Así que, tu bondad o tu maldad se refleja en tu mirada.
El dinero
Mateo 6:24 »Ningún esclavo puede trabajar al mismo tiempo para dos amos, porque siempre obedecerá o amará a uno más que al otro. Del mismo modo, tampoco ustedes pueden servir al mismo tiempo a Dios y a las riquezas.
Las preocupaciones
Mateo 6:25 »No vivan pensando en qué van a comer, qué van a beber o qué ropa se van a poner. La vida no consiste solamente en comer, ni Dios creó el cuerpo solo para que lo vistan.
Mateo 6:26 »Miren los pajaritos que vuelan por el aire. Ellos no siembran ni cosechan, ni guardan semillas en graneros. Sin embargo, Dios, el Padre que está en el cielo, les da todo lo que necesitan. ¡Y ustedes son más importantes que ellos!
Mateo 6:27 »¿Creen ustedes que por preocuparse vivirán un día más?
Mateo 6:28 Aprendan de las flores que están en el campo. Ellas no trabajan para hacerse sus vestidos.
Mateo 6:29 Sin embargo, les aseguro que ni el rey Salomón se vistió tan bien como ellas, aunque tuvo muchas riquezas.
Mateo 6:30 »Si Dios hace tan hermosas a las flores, que viven tan poco tiempo, ¿acaso no hará más por ustedes? ¡Veo que todavía no han aprendido a confiar en Dios!
Mateo 6:31 »Ya no se preocupen por lo que van a comer, o lo que van a beber, o por la ropa que se van a poner.
Mateo 6:32 Sólo los que no conocen a Dios se preocupan por eso. Ustedes tienen como padre a Dios que está en el cielo, y él sabe lo que ustedes necesitan.
Mateo 6:33 »Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey, y que hagan lo que él les pide. Dios les dará a su tiempo todo lo que necesiten.
Mateo 6:34 Así que no se preocupen por lo que pasará mañana. Ya tendrán tiempo para eso. Recuerden que ya tenemos bastante con los problemas de cada día.
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No juzguen a los demás
Mateo 7:1 »No se conviertan en jueces de los demás, y así Dios no los juzgará a ustedes.
Mateo 7:2 Si son muy duros para juzgar a otras personas, Dios será igualmente duro con ustedes. Él los tratará como ustedes traten a los demás.
Mateo 7:3 »¿Por qué te fijas en lo malo que hacen otros, y no te das cuenta de las muchas cosas malas que haces tú? Es como si te fijaras que en el ojo del otro hay una basurita, y no te dieras cuenta de que en tu ojo hay una rama.
Mateo 7:4 ¿Cómo te atreves a decirle a otro: “Déjame sacarte la basurita que tienes en el ojo”, si en tu ojo tienes una rama?
Mateo 7:5 ¡Hipócrita! Primero saca la rama que tienes en tu ojo, y así podrás ver bien para sacar la basurita que está en el ojo del otro.
Mateo 7:6 »No den a los perros las cosas que pertenecen a Dios, ni echen delante de los cerdos lo que para ustedes es más valioso. Los cerdos no sabrán apreciar su valor, y los perros pueden morderlos a ustedes.
Pedir, buscar y llamar
Mateo 7:7 »Pidan a Dios, y él les dará. Hablen con Dios, y encontrarán lo que buscan. Llámenlo, y él los atenderá.
Mateo 7:8 Porque el que confía en Dios recibe lo que pide, encuentra lo que busca y, si llama, es atendido.
Mateo 7:9 »Nadie le da a su hijo una piedra, si él le pide pan.
Mateo 7:10 Ni le da una serpiente, si le pide un pescado.
Mateo 7:11 »Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con mayor razón Dios, su Padre que está en el cielo, dará buenas cosas a quienes se las pidan.
Mateo 7:12 »Traten a los demás como ustedes quieran ser tratados, porque eso nos enseña la Biblia.
La entrada estrecha
Mateo 7:13 »Es muy fácil andar por el camino que lleva a la perdición, porque es un camino ancho.¡Y mucha gente va por ese camino!
Mateo 7:14 Pero es muy difícil andar por el camino que lleva a la vida, porque es un camino muy angosto. Por eso, son muy pocos los que lo encuentran.
El árbol y su fruto
Mateo 7:15 »¡Cuídense de los profetas mentirosos, que dicen que hablan de parte de Dios! Se presentan ante ustedes tan inofensivos como una oveja, pero en realidad son tan peligrosos como un lobo feroz.
Mateo 7:16 Ustedes los podrán reconocer, pues no hacen nada bueno. Son como las espinas, que sólo te hieren.
Mateo 7:17-18 El árbol bueno sólo produce frutos buenos y el árbol malo sólo produce frutos malos.
Mateo 7:19 El árbol que no da buenos frutos se corta y se quema.
Mateo 7:20 Así que ustedes reconocerán a esos mentirosos por el mal que hacen.
¡Cuidado!
Mateo 7:21 »No todos los que dicen que yo soy su Señor y dueño entrarán en el reino de Dios. Eso no es suficiente; antes que nada deben obedecer los mandamientos de mi Padre, que está en el cielo.
Mateo 7:22 Cuando llegue el día en que Dios juzgará a todo el mundo, muchos me dirán: “Señor y dueño nuestro, nosotros anunciamos de parte tuya el mensaje a otros. Y también usamos tu nombre para echar fuera demonios y para hacer milagros”.
Mateo 7:23 Pero yo les diré: ¡Apártense de mí, gente malvada! ¡Yo no tengo nada que ver con ustedes!
Dos clases de personas
Mateo 7:24 »El que escucha lo que yo enseño y hace lo que yo digo, es como una persona precavida que construyó su casa sobre piedra firme.
Mateo 7:25 Vino la lluvia, y el agua de los ríos subió mucho, y el viento sopló con fuerza contra la casa. Pero la casa no se cayó, porque estaba construida sobre piedra firme.
Mateo 7:26 »Pero el que escucha lo que yo enseño y no hace lo que yo digo es como una persona tonta que construyó su casa sobre la arena.
Mateo 7:27 Vino la lluvia, y el agua de los ríos subió mucho, y el viento sopló con fuerza contra la casa. Y la casa se cayó y quedó totalmente destruida.»
Mateo 7:28 Cuando Jesús terminó de hablar, todos los que escuchaban quedaron admirados de sus enseñanzas,
Mateo 7:29 porque Jesús hablaba con toda autoridad, y no como los maestros de la Ley.
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Jesús sana a un hombre
Mateo 8:1 Después de que Jesús bajó de la montaña, mucha gente lo siguió.
Mateo 8:2 De pronto, un hombre que tenía lepra se acercó a Jesús, se arrodilló delante de él y le dijo:
—Señor, yo sé que tú puedes sanarme. ¿Quieres hacerlo?
Mateo 8:3 Jesús puso la mano sobre él y le contestó:
—¡Quiero hacerlo! ¡Ya estás sano!
Y el hombre quedó sano de inmediato.
Mateo 8:4 Después, Jesús le dijo:
—¡Escucha bien esto! No le digas a nadie lo que sucedió. Vete a donde está el sacerdote, y lleva la ofrenda que Moisés ordenó. Así los sacerdotes serán testigos de que ya no tienes esa enfermedad.
Un capitán romano
Mateo 8:5 En cierta ocasión, Jesús fue al pueblo de Cafarnaúm. Allí, se le acercó un capitán del ejército romano
Mateo 8:6 y le dijo:
—Señor Jesús, mi sirviente está enfermo en casa. Tiene fuertes dolores y no puede moverse.
Mateo 8:7 Entonces Jesús le dijo:
—Iré a sanarlo.
Mateo 8:8 Pero el capitán respondió:
—Señor Jesús, yo no merezco que entre usted en mi casa. Basta con que ordene desde aquí que mi sirviente se sane y él quedará sano.
Mateo 8:9 Porque yo sé lo que es dar órdenes y lo que es obedecer. Si yo le ordeno a uno de mis soldados que vaya a algún sitio, ese soldado va. Si a otro le ordeno que venga, el viene; y si mando a mi sirviente que haga algo, lo hace.
Mateo 8:10 Jesús se quedó admirado al escuchar la respuesta del capitán. Entonces le dijo a la gente que lo seguía:
—¡Les aseguro que, en todo Israel, nunca había conocido a alguien que confiara tanto en mí como este extranjero!
Mateo 8:11 Oigan bien esto: De todas partes del mundo vendrá gente que confía en Dios como confía este hombre. Esa gente participará en la gran cena que Dios dará en su reino. Se sentará a la mesa con sus antepasados Abraham, Isaac y Jacob.
Mateo 8:12 Pero los que habían sido invitados primero a participar en el reino de Dios, serán echados fuera, a la oscuridad. Allí llorarán de dolor y rechinarán de terror los dientes.
Mateo 8:13 Luego Jesús le dijo al capitán:
—Regresa a tu casa, y que todo suceda tal como has creído.
En ese mismo instante, su sirviente quedó sano.
Jesús sana a mucha gente
Mateo 8:14 Jesús fue a casa de Pedro y encontró a la suegra de este en cama, con mucha fiebre.
Mateo 8:15 Jesús la tocó en la mano y la fiebre se le quitó. Entonces ella se levantó y le dio de comer a Jesús.
Mateo 8:16 Al anochecer, la gente llevó a muchas personas que tenían demonios. Jesús echó a los demonios con una sola palabra, y también sanó a todos los enfermos que estaban allí.
Mateo 8:17 Así, Dios cumplió su promesa, tal como lo había anunciado el profeta Isaías en su libro: «Él nos sanó de nuestras enfermedades».
Los que querían seguir a Jesús
Mateo 8:18 Jesús vio que mucha gente lo rodeaba. Por eso, ordenó a sus discípulos que lo acompañaran al otro lado del Lago de Galilea.
Mateo 8:19 Cuando llegaron allá, un maestro de la Ley se le acercó y le dijo:
—Maestro, yo te acompañaré a dondequiera que vayas.
Mateo 8:20 Jesús le contestó:
—Las zorras tienen cuevas y las aves tienen nidos, pero yo, el Hijo del hombre, no tengo un lugar donde descansar.
Mateo 8:21 Otro de sus discípulos le dijo después:
—Señor, dame permiso para ir primero a enterrar a mi padre; luego te seguiré.
Mateo 8:22 Jesús le contestó:
—¡Deja que los muertos entierren a sus muertos! ¡Tú, sígueme!
La gran tormenta
Mateo 8:23 Jesús subió a la barca y se fue con sus discípulos.
Mateo 8:24 Todavía estaban navegando cuando se desató una tormenta tan fuerte que las olas se metían en la barca. Mientras tanto, Jesús dormía.
Mateo 8:25 Entonces sus discípulos fueron a despertarlo:
—¡Señor Jesús, sálvanos, porque nos hundimos!
Mateo 8:26 Jesús les dijo:
—¿Por qué están tan asustados? ¡Qué poco confían ustedes en Dios!
Jesús se levantó y les ordenó al viento y a las olas que se calmaran, y todo quedó muy tranquilo.
Mateo 8:27 Los discípulos preguntaban asombrados:
—¿Quién será este hombre, que hasta el viento y las olas lo obedecen?
Dos hombres con muchos demonios
Mateo 8:28 Cuando Jesús llegó a la región de Gadara, que está a la otra orilla del lago, dos hombres que tenían demonios salieron de entre las tumbas. Eran tan peligrosos que nadie podía pasar por ese camino. Cuando los dos hombres se acercaron a Jesús,
Mateo 8:29 los demonios gritaron:
—¡Jesús, Hijo de Dios!, ¿qué vas a hacernos? ¿Vas a castigarnos antes del juicio final?
Mateo 8:30 No muy lejos de allí había muchos cerdos, y
Mateo 8:31 los demonios le suplicaron a Jesús:
—Si nos sacas de estos hombres, déjanos entrar en esos cerdos.
Mateo 8:32 Jesús les dijo:
—Entren en ellos.
Los demonios salieron de los dos hombres y entraron en los cerdos. Entonces todos los cerdos corrieron sin parar, hasta que cayeron en el lago, donde se ahogaron.
Mateo 8:33 Los hombres que cuidaban los cerdos huyeron al pueblo. Allí contaron lo que había pasado con los cerdos y con los dos hombres que habían tenido demonios.
Mateo 8:34 La gente del pueblo fue a ver a Jesús, y le rogaron que se marchara de aquella región.
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Mateo Capítulo 8, Nuevo Testamento. La Biblia La Palabra De Dios. Comparte la Biblia! Dios te bendiga!
Dios te bendiga! Te invitamos a escuchar La Biblia Online:
+Libro: Mateo
+Capítulo: 6
+División: Nuevo Testamento
+Presentación: Biblia En Audio-Drama
+Versión: Nueva Versión Internacional (NVI)
+Temas Principales del capítulo: El dar a los necesitados, La oración, El ayuno, Tesoros en el cielo, De nada sirve preocuparse,
+Versículos a memorizar:
La oración
Mateo 6:5 »Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa.
Mateo 6:6 Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.
Mateo 6:7 Y al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras.
Mateo 6:8 No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.
Mateo 6:9 »Ustedes deben orar así: »“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre,
Mateo 6:10 venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Mateo 6:11 Danos hoy nuestro pan cotidiano.
Mateo 6:12 Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.
Mateo 6:13 Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.”Mateo 6:14 »Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial.
Mateo 6:15 Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas.
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+Libro: Mateo
+Capítulo: 7
+División: Nuevo Testamento
+Presentación: Biblia En Audio-Drama
+Versión: Nueva Versión Internacional (NVI)
+Temas Principales del capítulo: El juzgar a los demás; Pidan, busquen, llamen; La puerta estrecha y la puerta ancha, El árbol y sus frutos, El prudente y el insensato.
+Versículos a memorizar:
Pidan, busquen, llamen
Mateo 7:7 »Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá.
Mateo 7:8 Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
Mateo 7:9 »¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra?
Mateo 7:10 ¿O si le pide un pescado, le da una serpiente?
Mateo 7:11 Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan!
Mateo 7:12 Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas.
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+Libro: Mateo
+Capítulo: 8
+División: Nuevo Testamento
+Presentación: Biblia En Audio-Drama
+Versión: Nueva Versión Internacional (NVI)
+Temas Principales del capítulo: Jesús sana a un leproso, La fe del centurión, Jesús sana a muchos enfermos, Lo que cuesta seguir a Jesús, Jesús calma la tormenta, Liberación de dos endemoniados.
+Versículos a memorizar:
Jesús sana a un leproso
Mateo 8:1 Cuando Jesús bajó de la ladera de la montaña, lo siguieron grandes multitudes.
Mateo 8:2 Un hombre que tenía lepra se le acercó y se arrodilló delante de él. —Señor, si quieres, puedes limpiarme —le dijo.
Mateo 8:3 Jesús extendió la mano y tocó al hombre. —Sí quiero —le dijo—. ¡Queda limpio! Y al instante quedó sano de la lepra.
Mateo 8:4 —Mira, no se lo digas a nadie —le dijo Jesús—; sólo ve, preséntate al sacerdote, y lleva la ofrenda que ordenó Moisés, para que sirva de testimonio.
Mateo Capítulo 6, Nuevo Testamento, Biblia Versión Reina-Valera 1960 (RV 1960). Comparte la Biblia! Dios te bendiga!
Jesús y la limosna
Mateo 6:1 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.
Mateo 6:2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
Mateo 6:3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,
Mateo 6:4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Jesús y la oración
Mateo 6:5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
Mateo 6:6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Mateo 6:7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.
Mateo 6:8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
Mateo 6:9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Mateo 6:10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
Mateo 6:11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Mateo 6:12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
Mateo 6:13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
Mateo 6:14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
Mateo 6:15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
Jesús y el ayuno
Mateo 6:16 Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
Mateo 6:17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,
Mateo 6:18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Tesoros en el cielo
Mateo 6:19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;
Mateo 6:20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
Mateo 6:21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
La lámpara del cuerpo
Mateo 6:22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;
Mateo 6:23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?
Dios y las riquezas
Mateo 6:24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
El afán y la ansiedad
Mateo 6:25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
Mateo 6:26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
Mateo 6:27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?
Mateo 6:28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;
Mateo 6:29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.
Mateo 6:30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
Mateo 6:31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
Mateo 6:32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Mateo 6:34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
Mateo Capítulo 7, Nuevo Testamento, Biblia Versión Reina-Valera 1960 (RV 1960). Comparte la Biblia! Dios te bendiga!
El juzgar a los demás
Mateo 7:1 No juzguéis, para que no seáis juzgados.
Mateo 7:2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.
Mateo 7:3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
Mateo 7:4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?
Mateo 7:5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
Mateo 7:6 No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.
La oración, y la regla de oro
Mateo 7:7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
Mateo 7:8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
Mateo 7:9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
Mateo 7:10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?
Mateo 7:11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?
Mateo 7:12 Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.
La puerta estrecha
Mateo 7:13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;
Mateo 7:14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
Por sus frutos los conoceréis
Mateo 7:15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
Mateo 7:16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
Mateo 7:17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.
Mateo 7:18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
Mateo 7:19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.
Mateo 7:20 Así que, por sus frutos los conoceréis.
Nunca os conocí
Mateo 7:21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Mateo 7:22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
Mateo 7:23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
Los dos cimientos
Mateo 7:24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
Mateo 7:25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
Mateo 7:26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;
Mateo 7:27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.
Mateo 7:28 Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina;
Mateo 7:29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
Mateo Capítulo 8, Nuevo Testamento, Biblia Versión Reina-Valera 1960 (RV 1960). Comparte la Biblia! Dios te bendiga!
Jesús sana a un leproso
Mateo 8:1 Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente.
Mateo 8:2 Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.
Mateo 8:3 Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció.
Mateo 8:4 Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; sino vé, muéstrate al sacerdote, y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para testimonio a ellos.
Jesús sana al siervo de un centurión
Mateo 8:5 Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole,
Mateo 8:6 y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.
Mateo 8:7 Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.
Mateo 8:8 Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la palabra, y mi criado sanará.
Mateo 8:9 Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
Mateo 8:10 Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.
Mateo 8:11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos;
Mateo 8:12 mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
Mateo 8:13 Entonces Jesús dijo al centurión: Vé, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.
Jesús sana a la suegra de Pedro
Mateo 8:14 Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama, con fiebre.
Mateo 8:15 Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía.
Mateo 8:16 Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos;
Mateo 8:17 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.
Los que querían seguir a Jesús
Mateo 8:18 Viéndose Jesús rodeado de mucha gente, mandó pasar al otro lado.
Mateo 8:19 Y vino un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.
Mateo 8:20 Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.
Mateo 8:21 Otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre.
Mateo 8:22 Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.
Jesús calma la tempestad
Mateo 8:23 Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron.
Mateo 8:24 Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía.
Mateo 8:25 Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos!
Mateo 8:26 El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.
Mateo 8:27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?
Los endemoniados gadarenos
Mateo 8:28 Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino.
Mateo 8:29 Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?
Mateo 8:30 Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos.
Mateo 8:31 Y los demonios le rogaron diciendo: Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos.
Mateo 8:32 El les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron a aquel hato de cerdos; y he aquí, todo el hato de cerdos se precipitó en el mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas.
Mateo 8:33 Y los que los apacentaban huyeron, y viniendo a la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados.
Mateo 8:34 Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos.
Mateo Capítulo 6, Nuevo Testamento, Biblia Versión Traducción En Lenguaje Actual (TLA). Comparte la Biblia! Dios te bendiga!
Dar
Mateo 6:1 »Cuando ustedes hagan una buena acción, no lo anuncien por todos lados; de lo contrario, Dios su Padre no les dará ningún premio.
Mateo 6:2 »Si alguno de ustedes ayuda a los pobres, no se ponga a publicarlo en las sinagogas ni en los lugares por donde pasa la gente; eso lo hacen los hipócritas, que quieren que la gente los alabe. Les aseguro que ese es el único premio que ustedes recibirán.
Mateo 6:3 »Cuando alguno de ustedes ayude a los pobres, no se lo cuente a nadie.
Mateo 6:4 Así esa ayuda se mantendrá en secreto, y Dios el Padre, que conoce ese secreto, les dará a ustedes su premio.
Jesús enseña a orar
Mateo 6:5 »Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas. A ellos les encanta que la gente los vea orar. Por eso oran de pie en las sinagogas y en los lugares por donde pasa mucha gente. Pueden estar seguros de que no tendrán otra recompensa.
Mateo 6:6 »Cuando alguno de ustedes ore, hágalo a solas. Vaya a su cuarto, cierre la puerta y hable allí en secreto con Dios, su Padre, pues él da lo que se le pide en secreto.
Mateo 6:7 »Cuando ustedes oren, no usen muchas palabras, como hacen los que no conocen verdaderamente a Dios. Ellos creen que, porque hablan mucho, Dios les va a hacer más caso.
Mateo 6:8 No los imiten, porque Dios, nuestro Padre, sabe lo que ustedes necesitan, aun antes de que se lo pidan.
Mateo 6:9 »Ustedes deben orar así:
“Padre nuestro
que estás en el cielo:
Que todos reconozcan
que tú eres el verdadero Dios.
Mateo 6:10 Ven y sé nuestro único rey.
Que todos los que viven
en la tierra te obedezcan,
como te obedecen
los que están en el cielo.
Mateo 6:11 Danos la comida que necesitamos hoy.
Mateo 6:12 Perdona el mal que hacemos,
así como nosotros perdonamos
a los que nos hacen mal.
Mateo 6:13 Y cuando vengan las pruebas,
no permitas que ellas nos aparten de ti,
y líbranos del poder del diablo.”
Mateo 6:14 »Si ustedes perdonan a otros el mal que les han hecho, Dios, su Padre que está en el cielo, los perdonará a ustedes.
Mateo 6:15 Pero si ustedes no perdonan a los demás, tampoco su Padre los perdonará a ustedes.
El ayuno
Mateo 6:16 »Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas. A ellos les gusta que la gente sepa que están ayunando. Les aseguro que ese será el único premio que ellos recibirán.
Mateo 6:17 Cuando ustedes ayunen, péinense bien y lávense la cara,
Mateo 6:18 para que la gente no se dé cuenta de que están ayunando. Sólo Dios, su Padre, quien conoce todos los secretos, sabrá que están ayunando y les dará su premio.
La riqueza verdadera
Mateo 6:19 »No traten de amontonar riquezas aquí en la tierra. Esas cosas se echan a perder o son destruidas por la polilla. Además, los ladrones pueden entrar y robarlas.
Mateo 6:20 Es mejor que amontonen riquezas en el cielo. Allí nada se echa a perder ni la polilla lo destruye. Tampoco los ladrones pueden entrar y robar.
Mateo 6:21 Recuerden que la verdadera riqueza consiste en obedecerme de todo corazón.
Mateo 6:22-23 »Los ojos son el reflejo de tu carácter. Así que, tu bondad o tu maldad se refleja en tu mirada.
El dinero
Mateo 6:24 »Ningún esclavo puede trabajar al mismo tiempo para dos amos, porque siempre obedecerá o amará a uno más que al otro. Del mismo modo, tampoco ustedes pueden servir al mismo tiempo a Dios y a las riquezas.
Las preocupaciones
Mateo 6:25 »No vivan pensando en qué van a comer, qué van a beber o qué ropa se van a poner. La vida no consiste solamente en comer, ni Dios creó el cuerpo solo para que lo vistan.
Mateo 6:26 »Miren los pajaritos que vuelan por el aire. Ellos no siembran ni cosechan, ni guardan semillas en graneros. Sin embargo, Dios, el Padre que está en el cielo, les da todo lo que necesitan. ¡Y ustedes son más importantes que ellos!
Mateo 6:27 »¿Creen ustedes que por preocuparse vivirán un día más?
Mateo 6:28 Aprendan de las flores que están en el campo. Ellas no trabajan para hacerse sus vestidos.
Mateo 6:29 Sin embargo, les aseguro que ni el rey Salomón se vistió tan bien como ellas, aunque tuvo muchas riquezas.
Mateo 6:30 »Si Dios hace tan hermosas a las flores, que viven tan poco tiempo, ¿acaso no hará más por ustedes? ¡Veo que todavía no han aprendido a confiar en Dios!
Mateo 6:31 »Ya no se preocupen por lo que van a comer, o lo que van a beber, o por la ropa que se van a poner.
Mateo 6:32 Sólo los que no conocen a Dios se preocupan por eso. Ustedes tienen como padre a Dios que está en el cielo, y él sabe lo que ustedes necesitan.
Mateo 6:33 »Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey, y que hagan lo que él les pide. Dios les dará a su tiempo todo lo que necesiten.
Mateo 6:34 Así que no se preocupen por lo que pasará mañana. Ya tendrán tiempo para eso. Recuerden que ya tenemos bastante con los problemas de cada día.
Mateo Capítulo 7, Nuevo Testamento, Biblia Versión Traducción En Lenguaje Actual (TLA). Comparte la Biblia! Dios te bendiga!
No juzguen a los demás
Mateo 7:1 »No se conviertan en jueces de los demás, y así Dios no los juzgará a ustedes.
Mateo 7:2 Si son muy duros para juzgar a otras personas, Dios será igualmente duro con ustedes. Él los tratará como ustedes traten a los demás.
Mateo 7:3 »¿Por qué te fijas en lo malo que hacen otros, y no te das cuenta de las muchas cosas malas que haces tú? Es como si te fijaras que en el ojo del otro hay una basurita, y no te dieras cuenta de que en tu ojo hay una rama.
Mateo 7:4 ¿Cómo te atreves a decirle a otro: “Déjame sacarte la basurita que tienes en el ojo”, si en tu ojo tienes una rama?
Mateo 7:5 ¡Hipócrita! Primero saca la rama que tienes en tu ojo, y así podrás ver bien para sacar la basurita que está en el ojo del otro.
Mateo 7:6 »No den a los perros las cosas que pertenecen a Dios, ni echen delante de los cerdos lo que para ustedes es más valioso. Los cerdos no sabrán apreciar su valor, y los perros pueden morderlos a ustedes.
Pedir, buscar y llamar
Mateo 7:7 »Pidan a Dios, y él les dará. Hablen con Dios, y encontrarán lo que buscan. Llámenlo, y él los atenderá.
Mateo 7:8 Porque el que confía en Dios recibe lo que pide, encuentra lo que busca y, si llama, es atendido.
Mateo 7:9 »Nadie le da a su hijo una piedra, si él le pide pan.
Mateo 7:10 Ni le da una serpiente, si le pide un pescado.
Mateo 7:11 »Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con mayor razón Dios, su Padre que está en el cielo, dará buenas cosas a quienes se las pidan.
Mateo 7:12 »Traten a los demás como ustedes quieran ser tratados, porque eso nos enseña la Biblia.
La entrada estrecha
Mateo 7:13 »Es muy fácil andar por el camino que lleva a la perdición, porque es un camino ancho.¡Y mucha gente va por ese camino!
Mateo 7:14 Pero es muy difícil andar por el camino que lleva a la vida, porque es un camino muy angosto. Por eso, son muy pocos los que lo encuentran.
El árbol y su fruto
Mateo 7:15 »¡Cuídense de los profetas mentirosos, que dicen que hablan de parte de Dios! Se presentan ante ustedes tan inofensivos como una oveja, pero en realidad son tan peligrosos como un lobo feroz.
Mateo 7:16 Ustedes los podrán reconocer, pues no hacen nada bueno. Son como las espinas, que sólo te hieren.
Mateo 7:17-18 El árbol bueno sólo produce frutos buenos y el árbol malo sólo produce frutos malos.
Mateo 7:19 El árbol que no da buenos frutos se corta y se quema.
Mateo 7:20 Así que ustedes reconocerán a esos mentirosos por el mal que hacen.
¡Cuidado!
Mateo 7:21 »No todos los que dicen que yo soy su Señor y dueño entrarán en el reino de Dios. Eso no es suficiente; antes que nada deben obedecer los mandamientos de mi Padre, que está en el cielo.
Mateo 7:22 Cuando llegue el día en que Dios juzgará a todo el mundo, muchos me dirán: “Señor y dueño nuestro, nosotros anunciamos de parte tuya el mensaje a otros. Y también usamos tu nombre para echar fuera demonios y para hacer milagros”.
Mateo 7:23 Pero yo les diré: ¡Apártense de mí, gente malvada! ¡Yo no tengo nada que ver con ustedes!
Dos clases de personas
Mateo 7:24 »El que escucha lo que yo enseño y hace lo que yo digo, es como una persona precavida que construyó su casa sobre piedra firme.
Mateo 7:25 Vino la lluvia, y el agua de los ríos subió mucho, y el viento sopló con fuerza contra la casa. Pero la casa no se cayó, porque estaba construida sobre piedra firme.
Mateo 7:26 »Pero el que escucha lo que yo enseño y no hace lo que yo digo es como una persona tonta que construyó su casa sobre la arena.
Mateo 7:27 Vino la lluvia, y el agua de los ríos subió mucho, y el viento sopló con fuerza contra la casa. Y la casa se cayó y quedó totalmente destruida.»
Mateo 7:28 Cuando Jesús terminó de hablar, todos los que escuchaban quedaron admirados de sus enseñanzas,
Mateo 7:29 porque Jesús hablaba con toda autoridad, y no como los maestros de la Ley.
Mateo Capítulo 8, Nuevo Testamento, Biblia Versión Traducción En Lenguaje Actual (TLA). Comparte la Biblia! Dios te bendiga!
Jesús sana a un hombre
Mateo 8:1 Después de que Jesús bajó de la montaña, mucha gente lo siguió.
Mateo 8:2 De pronto, un hombre que tenía lepra se acercó a Jesús, se arrodilló delante de él y le dijo:
—Señor, yo sé que tú puedes sanarme. ¿Quieres hacerlo?
Mateo 8:3 Jesús puso la mano sobre él y le contestó:
—¡Quiero hacerlo! ¡Ya estás sano!
Y el hombre quedó sano de inmediato.
Mateo 8:4 Después, Jesús le dijo:
—¡Escucha bien esto! No le digas a nadie lo que sucedió. Vete a donde está el sacerdote, y lleva la ofrenda que Moisés ordenó. Así los sacerdotes serán testigos de que ya no tienes esa enfermedad.
Un capitán romano
Mateo 8:5 En cierta ocasión, Jesús fue al pueblo de Cafarnaúm. Allí, se le acercó un capitán del ejército romano
Mateo 8:6 y le dijo:
—Señor Jesús, mi sirviente está enfermo en casa. Tiene fuertes dolores y no puede moverse.
Mateo 8:7 Entonces Jesús le dijo:
—Iré a sanarlo.
Mateo 8:8 Pero el capitán respondió:
—Señor Jesús, yo no merezco que entre usted en mi casa. Basta con que ordene desde aquí que mi sirviente se sane y él quedará sano.
Mateo 8:9 Porque yo sé lo que es dar órdenes y lo que es obedecer. Si yo le ordeno a uno de mis soldados que vaya a algún sitio, ese soldado va. Si a otro le ordeno que venga, el viene; y si mando a mi sirviente que haga algo, lo hace.
Mateo 8:10 Jesús se quedó admirado al escuchar la respuesta del capitán. Entonces le dijo a la gente que lo seguía:
—¡Les aseguro que, en todo Israel, nunca había conocido a alguien que confiara tanto en mí como este extranjero!
Mateo 8:11 Oigan bien esto: De todas partes del mundo vendrá gente que confía en Dios como confía este hombre. Esa gente participará en la gran cena que Dios dará en su reino. Se sentará a la mesa con sus antepasados Abraham, Isaac y Jacob.
Mateo 8:12 Pero los que habían sido invitados primero a participar en el reino de Dios, serán echados fuera, a la oscuridad. Allí llorarán de dolor y rechinarán de terror los dientes.
Mateo 8:13 Luego Jesús le dijo al capitán:
—Regresa a tu casa, y que todo suceda tal como has creído.
En ese mismo instante, su sirviente quedó sano.
Jesús sana a mucha gente
Mateo 8:14 Jesús fue a casa de Pedro y encontró a la suegra de este en cama, con mucha fiebre.
Mateo 8:15 Jesús la tocó en la mano y la fiebre se le quitó. Entonces ella se levantó y le dio de comer a Jesús.
Mateo 8:16 Al anochecer, la gente llevó a muchas personas que tenían demonios. Jesús echó a los demonios con una sola palabra, y también sanó a todos los enfermos que estaban allí.
Mateo 8:17 Así, Dios cumplió su promesa, tal como lo había anunciado el profeta Isaías en su libro: «Él nos sanó de nuestras enfermedades».
Los que querían seguir a Jesús
Mateo 8:18 Jesús vio que mucha gente lo rodeaba. Por eso, ordenó a sus discípulos que lo acompañaran al otro lado del Lago de Galilea.
Mateo 8:19 Cuando llegaron allá, un maestro de la Ley se le acercó y le dijo:
—Maestro, yo te acompañaré a dondequiera que vayas.
Mateo 8:20 Jesús le contestó:
—Las zorras tienen cuevas y las aves tienen nidos, pero yo, el Hijo del hombre, no tengo un lugar donde descansar.
Mateo 8:21 Otro de sus discípulos le dijo después:
—Señor, dame permiso para ir primero a enterrar a mi padre; luego te seguiré.
Mateo 8:22 Jesús le contestó:
—¡Deja que los muertos entierren a sus muertos! ¡Tú, sígueme!
La gran tormenta
Mateo 8:23 Jesús subió a la barca y se fue con sus discípulos.
Mateo 8:24 Todavía estaban navegando cuando se desató una tormenta tan fuerte que las olas se metían en la barca. Mientras tanto, Jesús dormía.
Mateo 8:25 Entonces sus discípulos fueron a despertarlo:
—¡Señor Jesús, sálvanos, porque nos hundimos!
Mateo 8:26 Jesús les dijo:
—¿Por qué están tan asustados? ¡Qué poco confían ustedes en Dios!
Jesús se levantó y les ordenó al viento y a las olas que se calmaran, y todo quedó muy tranquilo.
Mateo 8:27 Los discípulos preguntaban asombrados:
—¿Quién será este hombre, que hasta el viento y las olas lo obedecen?
Dos hombres con muchos demonios
Mateo 8:28 Cuando Jesús llegó a la región de Gadara, que está a la otra orilla del lago, dos hombres que tenían demonios salieron de entre las tumbas. Eran tan peligrosos que nadie podía pasar por ese camino. Cuando los dos hombres se acercaron a Jesús,
Mateo 8:29 los demonios gritaron:
—¡Jesús, Hijo de Dios!, ¿qué vas a hacernos? ¿Vas a castigarnos antes del juicio final?
Mateo 8:30 No muy lejos de allí había muchos cerdos, y
Mateo 8:31 los demonios le suplicaron a Jesús:
—Si nos sacas de estos hombres, déjanos entrar en esos cerdos.
Mateo 8:32 Jesús les dijo:
—Entren en ellos.
Los demonios salieron de los dos hombres y entraron en los cerdos. Entonces todos los cerdos corrieron sin parar, hasta que cayeron en el lago, donde se ahogaron.
Mateo 8:33 Los hombres que cuidaban los cerdos huyeron al pueblo. Allí contaron lo que había pasado con los cerdos y con los dos hombres que habían tenido demonios.
Mateo 8:34 La gente del pueblo fue a ver a Jesús, y le rogaron que se marchara de aquella región.

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