Lepra:
Eliminar prejuicios... y bacterias
Eliminar prejuicios... y bacterias
Existen 500 casos de lepra nuevos por año en la Argentina, lo cual demuestra que a diferencia de lo que sucede en otros países, la afección no está eliminada. Los tratamientos bactericidas acaban con la tan temida "maldición bíblica", pero no con los prejuicios y la discriminación.
Cuando la dermatóloga me dijo que tenía lepra se me vinieron a la cabeza todas esas imágenes que veía de chico en las películas de los tiempos bíblicos, que mostraban a las personas deformes, abandonadas a su suerte.
"Fue terrible, tanto que no me animé a decirle ni a mis amigos. Además, tenía miedo de que si alguien se enterara, mis hijas adolescentes fueran discriminadas. Fue como un huracán que se me vino encima".
Para este ex electricista naval, al que por razones legales se llamará aquí Alfredo Díaz, de algo más de 50 años, el anuncio de que tenía la enfermedad fue devastador.
Al igual que muchos, desconocía que la afección hoy tiene cura y no tiene por qué llevar a esas lesiones deformantes que fueron por siglos el fantasma de la enfermedad.
Alfredo no demoró mucho en darse cuenta de que el panorama era menos oscuro de lo que suponía, al menos al principio.
"Cuando me detectan la enfermedad, a comienzos de los '90, estaba en Bahía Blanca, donde tengo familia. Había concurrido al médico porque sentía adormecimiento y picazón en las piernas, también dolor en las manos; ni siquiera podía llamar a una puerta porque el dolor era insoportable", rememoró.
Luego de dar algunas vueltas, la dermatóloga le comunicó la noticia.
"De inmediato volví a Quilmes, donde vivía, y concurrí al Hospital Cosme Argerich. Las únicas que se enteraron de lo que me pasaba fueron mi mujer y mis hijas. En el servicio me medicaron y me explicaron, además, que a las 48 horas de medicado ya se perdía la posibilidad de contagio", recordó Alfredo.
Fue un alivio para él enterarse de que su mujer y sus hijas no estaban contagiadas.
Pidió licencia en el trabajo y cada dos meses se presentaba con certificados médicos que acreditaban que estaba en tratamiento.
El tiempo fue transcurriendo, y su reincorporación parecía alejarse cada vez más. Es así que pasaron los dos años permitidos para la licencia por una enfermedad determinada y comenzó la parte más dolorosa.
"Las juntas médicas organizadas por la empresa, que tenía que reincorporarme antes del año, cuando estaba curado, no estaba formada por especialistas, por eso no entendían que, pese a que en los análisis se mostraba la presencia de bacilos, estos estaban muertos.
"Ignoraban que los bacilos muertos siguen hasta tres años después en el organismo luego de la curación. Lo cierto es que terminan despidiéndome con el 54% de indemnización", relató este ex paciente.

Enfermedad totalmente curable
Las formas más graves de la lepra son las multibacilares y requieren 12 meses de tratamiento, y en las formas más leves la terapéutica mínima es de 6 meses.
Hoy, la enfermedad es totalmente curable, el tratamiento más usado es el que da la Organización Mundial de la Salud que consiste en drogas bactericidas y bacteriostáticas.
Pese a que Alfredo Díaz inició un juicio contra la empresa que intempestivamente lo despidió, la Justicia, en 1996, entendió que era él el responsable de lo ocurrido por no haber hecho "oportunamente" el reclamo, antes de que transcurrieran los dos años.
"Pedí que me reincorporaran a mis tareas, incluso uno de los más prestigiosos especialistas del Argerich me hizo una carta explicando que yo estaba curado, pero no entendieron", indicó.
"Lo llamativo es que en el juicio los peritos determinaron que podría haber sido devuelto a mis tareas antes de ese tiempo. Por supuesto apelé el fallo y voy a seguir apelando hasta que me den las fuerzas", advirtió.
Alfredo hoy está curado, aunque la enfermedad ha dejado alguna huella menor, como un tabique nasal torcido. En su momento, no fue fácil convivir con la pérdida de sus cejas, el adormecimiento de sus orejas y con la hinchazón y el dolor de sus piernas y manos.
"Nunca le dije a mis amigos lo que me pasó. Siento que todavía hoy me rechazarían por el desconocimiento que existe. Años atrás se creía que esta enfermedad iba a estar radicada para el año 2000 y no es así, los casos siguen estando", reflexionó.
Lo importante es no dejarse estar cuando aparecen los síntomas y saber que esto se cura.
"Hoy esa imagen horrible que apareció con el diagnóstico se borró de mi cabeza y me siento en paz", concluyó, emocionado.
¿Qué es?
1. La lepra es una enfermedad infecciosa endémica en la Argentina y afecta a las provincias del noroeste, nordeste y centro del país: Chaco, Formosa, Corrientes, Misiones, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Buenos Aires y la Capital Federal. Estas dos últimas son, desde hace más de 30 años, áreas endémicas y las que mayor cantidad de casos detectados presentan.
2. La prevalencia de tratamiento desciende lentamente, pero la tasa de detección de casos nuevos de lepra permanece estable, en aproximadamente 500 casos por año.
3. Afecta preferentemente a la piel y a los nervios periféricos y, en ocasiones, a las mucosas y órganos internos.
4. Se manifiesta en la piel a través de manchas (máculas) con disminución o pérdida de la sensibilidad, el vello o la transpiración.
5. Pueden presentarse nódulos, engrosamiento de la piel, dolor espontáneo o compresión.
6. Generalmente se produce un trastorno de la sensibilidad que va desde un leve adormecimiento a una anestesia total.
7. En su estado avanzado, ya sea por compromiso neurológico o porque las heridas se infectan y producen daño, suelen presentarse discapacidades y deformidades, especialmente en manos y pies.
8. Puede comprometer el ojo y conducir a la disminución de la visión.
De muy difícil contagio
La lepra se contagia sólo por contacto directo y prolongado (de 3 a 5 años) entre un enfermo con posibilidad de transmitir la enfermedad (no todos los afectados eliminan bacilos fuera de su organismo) y una persona sana.
Es decir, debe mediar una predisposición especial para poder contraer la enfermedad.
La mayoría de las personas posee resistencia natural al microbio que la produce, Mycobacterium leprae.
El diagnóstico precoz y el tratamiento multidroga (TDM) oportuno y adecuado permiten actualmente tratar la enfermedad.
La medicación es entregada en forma gratuita en cualquier hospital del país. Aun así, la cadena epidemiológica continúa su camino.
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