Hola como están acá les traigo un artículo con algunos tips que nos enseñan a como subir nuestras defensas de formas originales y divertidas!! espero que les guste!
Si sos alérgico a tooodo, o de los que salen de un resfrío para entrar de cabeza en una gastroenteritis, te enseñamos a estimular tu sistema inmune... ¡de la forma más divertida!
¿Estás harto de sentir que cualquier virus que anda dando vueltas se te pega justo a vos? Hablamos de esas pequeñas y grandes ñañas que a los demás parecen pasarles por el costado... ¡pero, a vos, no te perdonan una! Seguramente ya pensaste alguna vez en correr a la farmacia y aprovisionarte de todas las vitaminas disponibles. ¡Mal hecho! Porque la respuesta está en tu inmunidad o, más bien, en la fragilidad de tu sistema inmunológico, diseñado por la naturaleza para “reconocer partículas extrañas y defender a nuestro cuerpo de la agresión de virus, bacterias, microorganismos y toxinas”, como explica la médica clínica María Isabel Oliver.
Cuando nos enfermamos, lo lógico es recuperarnos gracias a nuestro sistema de defensa y a la ayuda de los medicamentos adecuados. Pero también esperamos que esta suerte de red organizada de órganos, tejidos, células y proteínas nos proteja a futuro de esos u otros invasores. “Sin embargo, muchas veces las enfermedades se nos instalan, repiten o agravan por factores propios de nuestro organismo, como una baja en nuestro sistema inmune”, detalla Oliver. ¿Cómo evitar las enfermedades a repetición? Incorporá estos consejos y dale un empujoncito a tus defensas... ¡y a tu vida!
Una amistad rendidora (truquito para ellas)
La próxima vez que tengas fiaca de vestirte cuando las chicas te invitan a salir, acordate de esto: según un estudio publicado por la Universidad de Los Ángeles, existen sustancias químicas producidas por el cerebro que ayudan a crear y mantener lazos de amistad entre las mujeres. Cuando liberamos la hormona oxitocina como una reacción frente al estrés, sentimos la necesidad de agruparnos con otras mujeres. ¿Más asombroso todavía? Eso genera una cantidad mayor de oxitocina, lo que provoca un efecto calmante. Si bien diversas investigaciones aseguran que la compañía, la camaradería y el apoyo de un grupo les ayudan a enfermarse menos a los dos sexos por igual, nosotras corremos con ventaja: mientras la testosterona que producen ellos neutraliza los buenos efectos de la oxitocina, los estrógenos la estimulan. Conclusión: ésta puede ser una de las razones que explican por qué, en general, las mujeres vivimos más que los hombres. En pocas palabras: hacete amiga de tus amigas y vas a ver cómo tu sistema inmunológico se fortalece.
Descartá lo negativo
Todos sabemos que las emociones afectan el cuerpo. Es más: el sistema inmunológico recibe muchas de sus señales a partir de nuestro humor. “Las emociones son, además de estados de ánimo, realidades bioquímicas que generan en nuestro organismo distintas respuestas que ayudan a combatir y hasta a revertir las enfermedades”, afirman Mirtha Manno y Rubén Delauro, autores de La risa y la salud. Hace un tiempo, investigaciones de la Clínica Mayo, en Estados Unidos, vincularon el optimismo con la longevidad: los pesimistas tenían un riesgo de muerte un 19% por encima del promedio. Otros estudios revelaron que la gente depresiva, hostil o ansiosa tiene menos probabilidades de vivir que los que no poseen esos rasgos personales. “Los pacientes suelen mejorar más rápido y gastar menos en salud cuando el tratamiento de la enfermedad abarca su comportamiento, sus pensamientos y sus sentimientos”, corrobora el doctor Alberto Intebi, Director del Instituto Argentino de Psiconeuroinmunoendocrinología (PIN). Así que dejá de perseguirte con todo lo malo que pueda pasarte... ¡y sonreí!
La risa que no contagia
Una buena carcajada aumenta la cantidad de anticuerpos responsables de combatir las infecciones. “El solo gesto de la sonrisa genera un estímulo eléctrico que los nervios sensitivos llevan hasta la glándula pituitaria o hipófisis”, grafican Manno y Delauro. “Cuando la pituitaria recibe el estímulo generado por nuestra sonrisa, reacciona liberando unas hormonas llamadas endorfinas que, además de ser el analgésico natural de nuestro cuerpo, producen una sensación de bienestar generalizado”. De la misma manera, una carcajada desencadena un proceso interno en el que se liberan hormonas y neurotransmisores que inciden muy favorablemente en el sistema inmunológico. Por otro lado, si la risa es verdadera, logra disminuir el nivel de cortisol (una hormona muy asociada al estrés).
La melodía adecuada
Si llegás muy cansado del trabajo, no lo dudés: seleccioná música tranqui y dedicate diez minutos a solas con tu iPod. “Los sonidos son frecuencias de onda que tienen el poder de inducir modificaciones en los procesos físicos y químicos de los seres vivos y en los estados anímicos y emocionales”, asegura Karina Szulc, musicoterapeuta. Por eso, “la música es un factor que induce a una óptima relajación, a armonizar y equilibrar nuevamente los ritmos que estén alterados”. Claro que no es cuestión de escuchar lo primero que salte. Szulc sugiere abstenerse de canciones con cargas emotivas o evocativas . Otras recomendaciones: “Es mejor que no haya muchos cambios melódicos, saltos tonales ni estridencia y nada de sonidos muy agudos”, detalla Szulc. Eso sí: asegurate de que el volumen sea adecuado para el relax.
Más, más, más...
Ya sabemos que no necesitás ninguna evidencia científica para meterte con tu pareja entre las sábanas, pero la hay: está comprobado que el sexo modifica la química del organismo y tiene como principal beneficiario el sistema inmunológico. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que “a partir de la descarga hormonal, aumenta la producción de células que combaten a los virus y bacterias, además de revitalizar los sistemas cardíaco y nervioso”. Durante el juego previo, tu cuerpo rebosa de oxitocina, en el fragor de la acción se liberan endorfinas y durante el orgasmo, prolactina (antiestrés) y serotonina, que producen una sensación de felicidad absoluta. De nuevo, un punto extra para las mujeres: el informe de la OMS afirma que durante las relaciones sexuales, nosotras tendemos a producir una gran cantidad de estrógenos, un aliado de la piel y el pelo. ¿Querés más? Sólo el tacto ya es importante: dar o recibir un abrazo o cualquier tipo de contacto físico también estimula tu inmunidad.
A mover...
Recientes estudios determinaron que si realizás alguna actividad física, el beneficio para el cuerpo es radicalmente superior a cualquier remedio de venta libre. ¿Por qué? “El deporte regula problemas cardiocirculatorios, respiratorios, óseos, musculares y nutricionales”, dice el doctor Diego Grippo, médico deportólogo de la Coordinación de Deportes de la UBA. De esta manera, también eliminás las toxinas acumuladas en tu cuerpo y ayudás a que los riñones y el sistema endocrinológico funcionen mejor. Tanto los médicos clínicos como los especialistas sostienen que lo recomendable es realizar 30 minutos de actividad aeróbica todos los días. Pero, incluso, podés empezar con menos: las personas que caminan con energía media hora cinco veces por semana sufren menos gripes que las que son sedentarias.
La clave de los sueños
¿Por qué no es buena idea trasnochar muy seguido y quitarle horas a la almohada? “Porque el sueño tiene dos funciones claves”, explica la doctora Mirta Averbuch, neuróloga y directora del Centro de Investigaciones Médicas del Sueño. “Por un lado, restaura, permite a nuestro cuerpo recuperar energía e integrar la nueva información; por el otro, cumple un rol adaptativo que se traduce en que la cantidad y calidad de sueño sea directamente proporcional a la calidad de vida”. El sueño insuficiente o de mala calidad genera cantidad de síntomas. Entre ellos, las alteraciones inmunológicas que predisponen a enfermarse frecuentemente. Entonces, para protegerte, asegurate de descansar bien siete u ocho horas cada noche.
Decí: “Ommm”
¿No te pasó alguna vez que te empezó a doler la garganta cuando se avecinaba una conversación ríspida con tu jefe o un cruce de facturas con tu pareja? Es que el estrés tiene efectos devastadores sobre la salud. “Por ejemplo, exacerba los desórdenes gastrointestinales o retarda el tiempo de cicatrización”, cuenta el doctor Intebi. Recursos como el apoyo grupal, la meditación e incluso ponerse a rezar pueden alterar el curso de algunas enfermedades, aliviando los síntomas y reduciendo la duración del tratamiento con medicación. Distintos programas experimentales demostraron que algunas técnicas −como la relajación− “pueden hacer que el flujo sanguíneo y la frecuencia cardíaca sean mas lentos”, explica el especialista.
Peor el remedio...
¿Sos de los que soluciona estornudos, dolor de muelas y picazón en algún sector del cuerpo clavándose antibióticos? Tené en cuenta que cada vez que te ponés en la boca una de esas pastillitas, “eliminás tanto las bacterias dañinas como las bacterias propias del organismo, que son protectoras”, advierten desde el Servicio de Higiene y Seguridad de la UBA. Mientras más medicamentos tomes, más resistentes se harán las bacterias. Además, los antibióticos no tienen efecto positivo cuando la enfermedad es de origen viral. Por eso, mejor dejá que sea tu médico quien te indique si los antibióticos son el remedio adecuado para vos.
Una balanza estable
Lo más probable es que estés obsesionado con esos kilos de más , pero hay otras razones que atender. Aparentemente, lo que comés influye en la actividad inmunológica, tanto por exceso como por defecto de calorías. “El aporte excesivo de energía puede afectar la capacidad del sistema inmunológico de combatir infecciones y por eso la obesidad está ligada a una mayor incidencia de enfermedades infecciosas”, explica una investigación del Centro de Estudios Médicos y Bioquímicos (CEMEBI). Además, las personas obesas son más propensas a desarrollar enfermedades cardiovasculares que, a su vez, están relacionadas con alteraciones de la función inmunológica. Pero tampoco te pases de la raya: las dietas de menos de 1.200 calorías diarias o un número de calorías aceptable pero desequilibradas de un día para el otro también pueden hacer disminuir la función inmune.
Ojo con el alcohol
Los médicos no terminan de llegar a un acuerdo: algunos dicen que una copita ayuda a la salud del corazón y otros recomiendan evitarlo. Pero lo cierto es que si te pasás de rosca con los tragos, estás atacando tus defensas. “El daño puede repercutir en el organismo a cualquier nivel: corazón, aparato digestivo, neurológico, endocrinológico, respiratorio, además de desarrollar mayor susceptibilidad para sufrir infecciones”, dice la licenciada en Nutrición Gabriela Rentaría. El exceso de alcohol hace que pierdas nutrientes y, de esta manera, los glóbulos blancos también se vuelven más frágiles a la hora de combatir infecciones.
Revista Cosmopolitan Nº142 Junio de 2008.
Espero que les Sirva!
Saluditos
Si sos alérgico a tooodo, o de los que salen de un resfrío para entrar de cabeza en una gastroenteritis, te enseñamos a estimular tu sistema inmune... ¡de la forma más divertida!
¿Estás harto de sentir que cualquier virus que anda dando vueltas se te pega justo a vos? Hablamos de esas pequeñas y grandes ñañas que a los demás parecen pasarles por el costado... ¡pero, a vos, no te perdonan una! Seguramente ya pensaste alguna vez en correr a la farmacia y aprovisionarte de todas las vitaminas disponibles. ¡Mal hecho! Porque la respuesta está en tu inmunidad o, más bien, en la fragilidad de tu sistema inmunológico, diseñado por la naturaleza para “reconocer partículas extrañas y defender a nuestro cuerpo de la agresión de virus, bacterias, microorganismos y toxinas”, como explica la médica clínica María Isabel Oliver.
Cuando nos enfermamos, lo lógico es recuperarnos gracias a nuestro sistema de defensa y a la ayuda de los medicamentos adecuados. Pero también esperamos que esta suerte de red organizada de órganos, tejidos, células y proteínas nos proteja a futuro de esos u otros invasores. “Sin embargo, muchas veces las enfermedades se nos instalan, repiten o agravan por factores propios de nuestro organismo, como una baja en nuestro sistema inmune”, detalla Oliver. ¿Cómo evitar las enfermedades a repetición? Incorporá estos consejos y dale un empujoncito a tus defensas... ¡y a tu vida!
Una amistad rendidora (truquito para ellas)
La próxima vez que tengas fiaca de vestirte cuando las chicas te invitan a salir, acordate de esto: según un estudio publicado por la Universidad de Los Ángeles, existen sustancias químicas producidas por el cerebro que ayudan a crear y mantener lazos de amistad entre las mujeres. Cuando liberamos la hormona oxitocina como una reacción frente al estrés, sentimos la necesidad de agruparnos con otras mujeres. ¿Más asombroso todavía? Eso genera una cantidad mayor de oxitocina, lo que provoca un efecto calmante. Si bien diversas investigaciones aseguran que la compañía, la camaradería y el apoyo de un grupo les ayudan a enfermarse menos a los dos sexos por igual, nosotras corremos con ventaja: mientras la testosterona que producen ellos neutraliza los buenos efectos de la oxitocina, los estrógenos la estimulan. Conclusión: ésta puede ser una de las razones que explican por qué, en general, las mujeres vivimos más que los hombres. En pocas palabras: hacete amiga de tus amigas y vas a ver cómo tu sistema inmunológico se fortalece.
Descartá lo negativo
Todos sabemos que las emociones afectan el cuerpo. Es más: el sistema inmunológico recibe muchas de sus señales a partir de nuestro humor. “Las emociones son, además de estados de ánimo, realidades bioquímicas que generan en nuestro organismo distintas respuestas que ayudan a combatir y hasta a revertir las enfermedades”, afirman Mirtha Manno y Rubén Delauro, autores de La risa y la salud. Hace un tiempo, investigaciones de la Clínica Mayo, en Estados Unidos, vincularon el optimismo con la longevidad: los pesimistas tenían un riesgo de muerte un 19% por encima del promedio. Otros estudios revelaron que la gente depresiva, hostil o ansiosa tiene menos probabilidades de vivir que los que no poseen esos rasgos personales. “Los pacientes suelen mejorar más rápido y gastar menos en salud cuando el tratamiento de la enfermedad abarca su comportamiento, sus pensamientos y sus sentimientos”, corrobora el doctor Alberto Intebi, Director del Instituto Argentino de Psiconeuroinmunoendocrinología (PIN). Así que dejá de perseguirte con todo lo malo que pueda pasarte... ¡y sonreí!
La risa que no contagia
Una buena carcajada aumenta la cantidad de anticuerpos responsables de combatir las infecciones. “El solo gesto de la sonrisa genera un estímulo eléctrico que los nervios sensitivos llevan hasta la glándula pituitaria o hipófisis”, grafican Manno y Delauro. “Cuando la pituitaria recibe el estímulo generado por nuestra sonrisa, reacciona liberando unas hormonas llamadas endorfinas que, además de ser el analgésico natural de nuestro cuerpo, producen una sensación de bienestar generalizado”. De la misma manera, una carcajada desencadena un proceso interno en el que se liberan hormonas y neurotransmisores que inciden muy favorablemente en el sistema inmunológico. Por otro lado, si la risa es verdadera, logra disminuir el nivel de cortisol (una hormona muy asociada al estrés).
La melodía adecuada

Si llegás muy cansado del trabajo, no lo dudés: seleccioná música tranqui y dedicate diez minutos a solas con tu iPod. “Los sonidos son frecuencias de onda que tienen el poder de inducir modificaciones en los procesos físicos y químicos de los seres vivos y en los estados anímicos y emocionales”, asegura Karina Szulc, musicoterapeuta. Por eso, “la música es un factor que induce a una óptima relajación, a armonizar y equilibrar nuevamente los ritmos que estén alterados”. Claro que no es cuestión de escuchar lo primero que salte. Szulc sugiere abstenerse de canciones con cargas emotivas o evocativas . Otras recomendaciones: “Es mejor que no haya muchos cambios melódicos, saltos tonales ni estridencia y nada de sonidos muy agudos”, detalla Szulc. Eso sí: asegurate de que el volumen sea adecuado para el relax.
Más, más, más...
Ya sabemos que no necesitás ninguna evidencia científica para meterte con tu pareja entre las sábanas, pero la hay: está comprobado que el sexo modifica la química del organismo y tiene como principal beneficiario el sistema inmunológico. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que “a partir de la descarga hormonal, aumenta la producción de células que combaten a los virus y bacterias, además de revitalizar los sistemas cardíaco y nervioso”. Durante el juego previo, tu cuerpo rebosa de oxitocina, en el fragor de la acción se liberan endorfinas y durante el orgasmo, prolactina (antiestrés) y serotonina, que producen una sensación de felicidad absoluta. De nuevo, un punto extra para las mujeres: el informe de la OMS afirma que durante las relaciones sexuales, nosotras tendemos a producir una gran cantidad de estrógenos, un aliado de la piel y el pelo. ¿Querés más? Sólo el tacto ya es importante: dar o recibir un abrazo o cualquier tipo de contacto físico también estimula tu inmunidad.
A mover...
Recientes estudios determinaron que si realizás alguna actividad física, el beneficio para el cuerpo es radicalmente superior a cualquier remedio de venta libre. ¿Por qué? “El deporte regula problemas cardiocirculatorios, respiratorios, óseos, musculares y nutricionales”, dice el doctor Diego Grippo, médico deportólogo de la Coordinación de Deportes de la UBA. De esta manera, también eliminás las toxinas acumuladas en tu cuerpo y ayudás a que los riñones y el sistema endocrinológico funcionen mejor. Tanto los médicos clínicos como los especialistas sostienen que lo recomendable es realizar 30 minutos de actividad aeróbica todos los días. Pero, incluso, podés empezar con menos: las personas que caminan con energía media hora cinco veces por semana sufren menos gripes que las que son sedentarias.
La clave de los sueños

¿Por qué no es buena idea trasnochar muy seguido y quitarle horas a la almohada? “Porque el sueño tiene dos funciones claves”, explica la doctora Mirta Averbuch, neuróloga y directora del Centro de Investigaciones Médicas del Sueño. “Por un lado, restaura, permite a nuestro cuerpo recuperar energía e integrar la nueva información; por el otro, cumple un rol adaptativo que se traduce en que la cantidad y calidad de sueño sea directamente proporcional a la calidad de vida”. El sueño insuficiente o de mala calidad genera cantidad de síntomas. Entre ellos, las alteraciones inmunológicas que predisponen a enfermarse frecuentemente. Entonces, para protegerte, asegurate de descansar bien siete u ocho horas cada noche.
Decí: “Ommm”

¿No te pasó alguna vez que te empezó a doler la garganta cuando se avecinaba una conversación ríspida con tu jefe o un cruce de facturas con tu pareja? Es que el estrés tiene efectos devastadores sobre la salud. “Por ejemplo, exacerba los desórdenes gastrointestinales o retarda el tiempo de cicatrización”, cuenta el doctor Intebi. Recursos como el apoyo grupal, la meditación e incluso ponerse a rezar pueden alterar el curso de algunas enfermedades, aliviando los síntomas y reduciendo la duración del tratamiento con medicación. Distintos programas experimentales demostraron que algunas técnicas −como la relajación− “pueden hacer que el flujo sanguíneo y la frecuencia cardíaca sean mas lentos”, explica el especialista.
Peor el remedio...
¿Sos de los que soluciona estornudos, dolor de muelas y picazón en algún sector del cuerpo clavándose antibióticos? Tené en cuenta que cada vez que te ponés en la boca una de esas pastillitas, “eliminás tanto las bacterias dañinas como las bacterias propias del organismo, que son protectoras”, advierten desde el Servicio de Higiene y Seguridad de la UBA. Mientras más medicamentos tomes, más resistentes se harán las bacterias. Además, los antibióticos no tienen efecto positivo cuando la enfermedad es de origen viral. Por eso, mejor dejá que sea tu médico quien te indique si los antibióticos son el remedio adecuado para vos.
Una balanza estable

Lo más probable es que estés obsesionado con esos kilos de más , pero hay otras razones que atender. Aparentemente, lo que comés influye en la actividad inmunológica, tanto por exceso como por defecto de calorías. “El aporte excesivo de energía puede afectar la capacidad del sistema inmunológico de combatir infecciones y por eso la obesidad está ligada a una mayor incidencia de enfermedades infecciosas”, explica una investigación del Centro de Estudios Médicos y Bioquímicos (CEMEBI). Además, las personas obesas son más propensas a desarrollar enfermedades cardiovasculares que, a su vez, están relacionadas con alteraciones de la función inmunológica. Pero tampoco te pases de la raya: las dietas de menos de 1.200 calorías diarias o un número de calorías aceptable pero desequilibradas de un día para el otro también pueden hacer disminuir la función inmune.
Ojo con el alcohol
Los médicos no terminan de llegar a un acuerdo: algunos dicen que una copita ayuda a la salud del corazón y otros recomiendan evitarlo. Pero lo cierto es que si te pasás de rosca con los tragos, estás atacando tus defensas. “El daño puede repercutir en el organismo a cualquier nivel: corazón, aparato digestivo, neurológico, endocrinológico, respiratorio, además de desarrollar mayor susceptibilidad para sufrir infecciones”, dice la licenciada en Nutrición Gabriela Rentaría. El exceso de alcohol hace que pierdas nutrientes y, de esta manera, los glóbulos blancos también se vuelven más frágiles a la hora de combatir infecciones.
Revista Cosmopolitan Nº142 Junio de 2008.
Espero que les Sirva!
Saluditos