La isla de Pascua ubicada en la polinesia, en medio del océano pacifico, es uno de los lugares más atractivos debido a los Moáis, unas estatuas de piedra que sorprenden por su tamaño y apariencia. La construcción de estas estatuas ha generado un sin número de teorías. La controversia de cómo eran transportadas es todo un misterio. No se sabe exactamente cómo eran trasladados, pero es casi seguro que dicho proceso, exigió el uso de trineos o rodillos de madera. Una segunda teoría apunta a que fueron movidos balanceándolos con cuerdas. En 1986 Pavel Pavel, Thor Heyerdahl y el Museo Kon Tiki, demostraron que una veintena de personas y algunas maromas eran suficientes para transportar una estatua de nueve toneladas. Este y otros misterios han acaparado la mirada de un sin número de curiosos, geólogos y científicos que buscan develar los misterios de la isla de Pascua. El sitio elricondelmisterio.com presenta algunas de estas incógnitas que han sido reveladas. Recientes investigaciones, de científicos británicos, han aclarado uno de los tantos misterios que giran en torno a los Moáis; se trata de las coronas rojas que ciñen los monumentos de la isla de Pascua. Los profesores Sue Hamilton, del University College de Londres, y Colin Richards, de la Universidad de Manchester; anunciaron haber descubierto el camino por donde se trasladaron las enormes coronas, de varias toneladas de peso. Afirmaron que las coronas están hechas de rocas volcánicas procedentes de un antiguo volcán de la zona, y que fueron elaboradas por los pobladores polinesios de la isla entre los años 1.250 y 1.500. Lo que sigue siendo una incógnita, según explicó la Universidad de Manchester en un comunicado de prensa, es cómo lograron levantar estas rocas de varias toneladas de peso, hasta lo alto de los Moáis. Hamilton y Richards dirigieron el primer equipo británico que visita la isla desde 1914, y fueron los primeros arqueólogos a los que se permitió realizar una excavación en Puna Pau. "Ahora sabemos que las coronas llegaron rodando por una carretera que se construyó con un cemento de polvo de escoria roja comprimida, con una calzada elevada en uno de los lados", explicó Richards, quien señaló que "lo más probable es que fueran empujadas a mano, aunque también es posible que se emplearan troncos de madera". Hamilton indicó que la Puna Pau, está dentro del cráter de un volcán extinto y que "una tercera parte del cráter fue empleado para la producción de las coronas" de los Moáis. "Hasta ahora hemos localizado más de 70 coronas en las plataformas ceremoniales y por el camino. Muchas más pueden haberse roto y haber sido incorporadas a las plataformas", añadió. Además, se descubrió un hacha de obsidiana con una hoja de unos 17 centímetros, posiblemente propiedad de uno de los obreros que trabajaron en el transporte de las coronas, que la habría abandonado junto a la carretera como un ofrecimiento a los dioses. El hallazgo del hacha y la manera en la que las coronas rotas están alineadas en uno de los lados del camino sugieren, según los investigadores británicos, que la carretera era una avenida ceremonial que conducía hasta la propia cantera. "Ha quedado claro que la cantera tenía un contexto sagrado, pero también un contexto industrial", detalló el profesor Richards, quien recordó que "los polinesios veían el paisaje como algo vivo y consideraban que, después de tallar la roca, los espíritu entraban a formar parte de las estatuas, como en el caso de los Moáis. Richards indicó que inicialmente los habitantes, del lugar poblado más remoto del planeta (la isla está a 4 mil kilómetros de la costa de Chile), construían los Moáis con distintos tipos de piedra local y que no fue hasta los años 1.200 y 1.300 cuando dejaron de realizar las estatuas y comenzaron a elaborar la coronas. La investigación, que se va prolongar cinco años más, también ofrece detalles sobre la vida de hace 500 años en la isla de Pascua, cuyos habitantes, afirmó Hamilton, "vivían en una sociedad exitosa y bien organizada, en un entorno vital bien gestionado". "El 70 por ciento de la isla fue transformado en jardines abiertos, y en terreno agrícola, donde se utilizaba un elaborado sistema para mantener la humedad de la superficie", dijo. En cuanto a Puna Pau, se concluyó que fue un lugar secreto, que no se podía ver desde otras partes de la isla y cuya producción no se podía oír, pues se realizaba al interior del cráter. Todo parece indicar que existían distintos equipos que trabajaban en la cantera y que competían por tener sus propias áreas de producción dentro de Puna Pau. Para llegar a la isla hay que viajar a Santiago de Chile y de ahí tomar un avión de la compañía chilena LAN, que es la única aerolínea que viaja a la isla. El vuelo tiene una duración de aproximadamente cinco horas. De acuerdo con la información de turismo-chile.com, entre sus atracciones, la isla de Pascua ofrece recorridos por las playas y zonas arqueológicas, así como un paseo a los volcanes Ranu Rakaru y Rano Kau.
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