Cuando se utiliza un antibiótico, éste actúa sobre todas las bacterias que habitan el organismo –la mayoría de las cuales cumple un rol beneficioso para la salud– y no sólo sobre aquéllas que están causando una enfermedad. Esto desata mecanismos de defensa de las bacterias, que luchan por sobrevivir, las más débiles mueren, y aquellas que son más resistentes logran reproducirse.
Así se conforma una población bacteriana sobre la que los antibióticos no tienen efecto. Estas bacterias, a su vez, no sólo infectan a la persona que recibió el tratamiento, a través de las múltiples vías de diseminación, también terminan colonizando a otras personas.
= No presionar al médico para que recete antibióticos
= Cumplir con el tratamiento indicado. No interrumpirlo si los síntomas ceden
= No automedicarse
= No intentar comprar antibióticos sin receta
= No aceptar su prescripción sin una buena razón
= Completar los tratamientos como indicó el médico
= Cuando se finaliza un tratamiento con antibióticos, tirar lo que sobre
= No guardarlas en el botiquín para usarlas más adelante
= No compartir antibióticos, ni tomar los que le hayan recetado a otra persona
= Estos remedios son específicos, y no sirven para curar cualquier infección
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