
Remedios sencillos contra el mal aliento
Al ser nuestra tarjeta de presentación ante la sociedad, el aliento es una preocupación mayor, porque, si huele mal, podría hacerle imaginar a quienes nos rodean que somos sucios o que padecemos alguna enfermedad.
Cepillate dos veces al día. Una de las principales causas del mal aliento es la placa, la pegajosa acumulación en los dientes que alberga bacterias. Todos deberíamos cepillarnos por lo menos dos veces al día y usar hilo dental una vez. Ahora bien, recuerda que cepillarse en forma agresiva puede erosionar el esmalte, lo que haría vulnerables a los dientes al ataque de las caries.
Raspa la lengua. El revestimiento que normalmente se forma en la lengua puede contener bacterias malolientes. Para eliminarlos, frótala suavemente con el cepillo dental. Algunos modelos tienen un “raspador de lengua”, una herramienta esencial en la rutina de cuidado oral.
Evita los alimentos que agríen la respiración. Las cebollas y el ajo son los principales culpables. Las sustancias volátiles que contienen se abren camino en el torrente sanguíneo y viajan a los pulmones, donde salen despedidos a través del aliento. La única forma de evitar el problema es no comerlos.
Adiós al hábito. Fumar daña las encías y mancha los dientes; también, aumenta el riesgo de cáncer oral. Los parches de nicotina pueden ayudar a dominar el impulso de fumar. Si necesitas ayuda, haz cita con tu médico para que te muestre los nuevos tratamientos para abandonar esta adicción.
Enjuaga tu boca. Además de refrescar el aliento, enjuagues bucales anti-bacterianos añaden protección adicional mediante la reducción de las bacterias que causan la placa. Si no tienes uno a la mano después de comer, con solo agitar la boca con agua, también puedes “asear” el aliento mediante la eliminación de las partículas de alimentos.
Evita la menta después de la cena; mejor, mastica chicle. Los dulces azucarados promueven el crecimiento de bacterias en la boca y se suman a los problemas de mal aliento. En cambio, masticar chicle sin azúcar estimula la saliva, que es el mecanismo de defensa natural de la boca contra ácidos de la placa que causan las caries y el mal aliento.
Errores al usar tus dientes
Abrir distintos empaques. Abrir bolsas de plástico es una de las tareas más habituales que le damos a nuestros dientes. Es tan frecuente que parece inconcebible que una pieza se quiebre después de algo tan sencillo. Los dientes desarrollan fisuras al paso de los años, lo cual los vuelve frágiles. Un esfuerzo en un lugar específico y las grietas avanzarán hasta hacerlos trizas. A mayor edad, debes tener mayor cuidado.
Usar como herramienta. A quienes les gusta la practicidad de pelar un cable eléctrico o sacar punta al lápiz con los dientes, les tenemos malas noticias: son los clientes más frecuentes del consultorio odontológico. Diariamente, ponen a prueba la dureza de sus dientes contra la cinta aislante, el filo del metal, el plástico, la madera... Esta acción continua, como el goteo sobre una roca, puede dañar los dientes con el tiempo.
Masticar sin cuidado. Las piedras que aparecen sorpresivamente en el arroz, frijoles, leguminosas y granos, o las semillas de las frutas, son otra causa común de fractura dental. Los dientes están preparados para recibir más de 100 kilogramos de fuerza de mordida, distribuida estratégicamente en cada una de las piezas. Una piedra concentra toda esta fuerza en una sola muela, rompiéndola aunque esté sana. A menor área mayor fuerza.

Destapar bebidas. Común entre los jóvenes y los bebedores de cerveza. Los dientes sanos pueden resistir el doblar una corcholata, incluso una tapa plástica, pero hacerlo es un juego de azar: tarde o temprano un tallón o fuerza desmedida, terminará haciéndoles perder un diente.
Jugar con rudeza. Los deportes sobre patines, bicicleta y patineta son las causas más recurrentes de pérdida de dientes frontales, porque nos exponen a velocidades para las cuales el cuerpo no está diseñado y, en una caída, alguien tiene que absorber el impacto. En este caso, los dientes. Cuando bien nos va, solo serán codos y rodillas raspadas, pero los dientes frontales son los favoritos de las aceras y baldosas
Tocar la trompeta o instrumentos de viento. Podría parecer una broma, pero, aunque no lo crean, niños que integran las bandas de guerra suelen llegar a mi consultorio con los labios rotos o dientes fracturados. La frecuente falta de disciplina en los niños, su distracción y juego pesado, ocasionan accidentes que pueden perjudicarlos de por vida.
