Quiero compartir con ustedes este poema para reflexionar de Cesar González (poeta, escritor, filósofo y director de cine Argentino) uno de mis referentes y ejemplo a seguir. Gracias por pasar linces
La sub-especie
La inseguridad es estética. La argumentación en contra de los pibes chorros nada tiene que ver con espontáneas inspiraciones en la ética o la moral, sino con un determinado criterio estético, instalado desde hace décadas en el mundo. En nuestra sociedad se ha naturalizado el robo automático a millones de las fuerzas financieras o de los pequeños comerciantes a través de la inflación, pero esos son aceptados y concebidos como robos bellos, en cambio enfurece hasta la explosión arterial del ciudadano, el robo feo hecho por feos, es decir el robo de los pibes chorros.Una miserable cuestión de formas para interpretar la violencia y vidas mismas que se pierden.
Como si se perdonara por honor a la belleza a aquel que robe y mate de a miles siempre y cuando haya estudiado, y transite la vida vestido de gala, con etiqueta y estilo, y en cambio inundan las cárceles o el paredón aquellos que roban con una gorrita y ropa deportiva.Esos no saben de moda ni de tendencias.
Asi de ridiculo es nuestro criterio para impartir justicia y esperamos mágicas e inmediatas soluciones. Tampoco se castiga a los pibes chorros como ofrenda al dios trabajo, en nuestro imaginario social no se nos pone como referencia ni como ejemplo civil a ningún laburante, los obreros no garpan, ¿y quién quiere ser albañil? pero se exige con furia que todos adoremos al dios trabajo y bailemos en su ritual. Se considera sujeto hecho y derecho a todo aquel que paga sus impuestos aunque puertas adentro viole a sus hijos y maltrate a su mujer, aunque su única solidaridad sea sacarse una foto posando con un cartelito apoyando una buena causa en facebook.
Muchos son los que afirman que los pobres son una sub-especie atrasada en la evolución. Por eso produce tanto rechazo el pobre que roba, porque su aspecto físico no coincide con nuestros prototipos ni modelos, porque su vocabulario es una amenaza a nuestra armonía, porque su fealdad es un atentado al buen gusto. Pero el pibe chorro es un grito estremecedor que mientras se muere o mata nos dice que mantener tanta desigualdad no sale gratis.
Porque a los pobres les queda por un lado elegir entre el fascista que lo quiere ver lapidado y linchado por su sola procedencia y el progresista que lo quiere sumiso y bien hablado, agradecido con el laburo que obtuvo en las cloacas de la sociedad gracias a su gestión. Asegurándonos que la única solución posible es asistir a la sub-especie y ayudarla a que comprenda las leyes de la especie humana real.
Y quizás muchos pueden argumentar que estoy justificando "el delito". Pero si sentir asco de tanta falsedad, si sentir vergüenza de la banalidad reinante cuando se piensa la inseguridad, si saber que es el egoísmo la primera causa de muerte, si aclarar que esa inseguridad tiene una solución clara y eficaz en el día que nos dejen de robar de a miles porque así nos dejaran de robar de a uno, si pensar que la violencia termina cuando la sociedad se atreve a sentir amor, es estar resentido y justificar el "delito", entonces debo declararme culpable de dicha acusación, pero también inmediatamente pedir el indulto, porque ya estuve en el infierno y no quisiera volver.
El ver morir cada año en mis brazos a generaciones enteras de pibes amigos creo me da el derecho a expresarme, que en la cárcel me hayan querido hacer un monstruo creo al menos me da el derecho a escribir. Si he dañado a alguien en el pasado, con lo que me han torturado allá adentro creo que algo he equilibrado la balanza del daño cometido. Pero me niego a pertenecer tanto a esta nueva raza de hordas fascistas de linchadores, como a esa tiranía sutil escondida en poses de progresismo y asistencia social...
¿Quién sale con su banda de vecinos superhéroes a darle aunque sea unas migajas de cariño a todo aquel que está abandonado a su suerte en este jardín de muerte? Salen llenos de coraje y gritando justicia, a linchar entre muchos, a uno que se robó un celular.Pero nunca los vi salir a masacrar o pedir que los masacren a esos bañados enlujo que nos oprimen sin un fierro en la mano, con una lapicera o a través de un noticiero. Habría otros colores allí donde todo es gris, si así como salen en patota a reventar villeritos, tuvieran el valor de enfrentar cara a cara a empresarios y políticos corruptos.
Diferente sería todo, si fueran solidarios con la misma alegría que cuando se juntan los fines de semanas a creerse libres, ardientes de vida y simulando que vibran cuando solo hablan, lloran y ríen por repetidas y antiguas cosas vacías, inventandose problemas existenciales para justificar la posterior medicación. Si la misma cantidad de selfies con sonrisas plásticas y monstruosidad maquillada fuera de besos y abrazos al que sufre, si así como se reúnen a todos los cumpleaños y actúan de personajes fraternos, se reunirían para salir a amar al desposeído de alma y condenado a doblar su cuerpo, si esos miles que llenan las canchas por un equipo pudieran unirse así por el bienestar del prójimo, si pudieran poner toda la fuerza y su pasión en corregir todo lo injusto como lo hacen por un club de fútbol...