LEAN ESTO O MORIRÉ.
Hola.
Continuamos con la pelea de Jared y Miguel. La verdad es que originalmente la persona contra la que peleaba Jared no era Miguel, era otro personaje que mas adelante tendria algo de relevancia pero decidí retrasar la aparición de dicho personaje y reemplazarlo con Miguel, ya que el podria darle una batalla completamente diferente a Jared.
El capitulo 1 de la historia de Miguel tuvo buena aceptación al parecer, pero dejenme decir que ese no será el unico Spin-off de mi historia.
Agradecería MUCHÍSIMO si comentan y dejan puntos, pero mas que nada me gustaría que comenten su opinión.
Espero que les guste. PERO, antes del cap, les quiero recomendar unas historias que he leído y me han gustado, pero claro, todas, al igual que la mía, tienen su fallas:
Continuamos con la pelea de Jared y Miguel. La verdad es que originalmente la persona contra la que peleaba Jared no era Miguel, era otro personaje que mas adelante tendria algo de relevancia pero decidí retrasar la aparición de dicho personaje y reemplazarlo con Miguel, ya que el podria darle una batalla completamente diferente a Jared.
El capitulo 1 de la historia de Miguel tuvo buena aceptación al parecer, pero dejenme decir que ese no será el unico Spin-off de mi historia.
Agradecería MUCHÍSIMO si comentan y dejan puntos, pero mas que nada me gustaría que comenten su opinión.
Espero que les guste. PERO, antes del cap, les quiero recomendar unas historias que he leído y me han gustado, pero claro, todas, al igual que la mía, tienen su fallas:
ACLARO: No todos son "Killers".
Beyond My Eyes de @Lioooooo
Silver Claw, Bloody of Darkness de @darian_98cleo
BloodMoon de @elpranyan
Gabriel The Annihilator de @gabrieljoaquinor
Carl The Psycopath de @creepynightmare
Wolf the Killer, Jake The Samurai de @stevenlolo
Fred The Killer de @JesusMarcano3
Kennt The Killer de @petacador
Sebastian The Extrerminator de @SebastianMerca3
Jade the killer, Chica Grotesca de @Jadethekiller / @JadeAnderson
Deadman Warriors de @Riuken01
El Violinista, Nacht The Puppet Master @Ariel_Cs
John Crimson Knight de @BlackTheWritter
Jesse Cold Heart de @jesushola
No Heartbeat: Necklaces de @ValiFakYu
Todd Chronicles de @megaespia2000
The Final Path de @matiasoscuro
Alison The Sinner de @gabrielalahey1
Miguel El Heraldo Del Fin De Los Tiempos de @eyelessjack613
The Risen de @DaimonK_10
Derek The Next Zalgo de @LucianoDamelio
Markus The Killer de @SebasTheDarknes
Capitulo 6
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Capitulo 6
Miguel se agachó levemente, a lo que lo observé con precaución, durante unos segundos pareció ser rodeado en una especie de aura negra, pero, antes de darme cuenta, su rodilla estaba hundida en mi rostro y mi cuerpo lentamente estaba siendo desplazado hacia atrás por la fuerza de su rodilla al impactar mi rostro.
Golpee de espaldas un auto que estaba en la calle. Lo golpee tan fuerte que todas sus puertas se abrieron al mismo tiempo que se escuchó un fuerte ruido cuando el techo de dicho auto se dobló levemente, pero no me detuve ahi, no, el golpe de Miguel había sido demasiado fuerte. Pasé por arriba del auto, cayendo al suelo y rodando unos metros, para posteriormente escupir algo de sangre.
Me había golpeado muy feo. Un solo rodillazo bastó para casi dejarme fuera de juego. Pero no pensaba caer, no aún, no hasta que Jeff muriera, aún si eso significaba arrastrarme moribundo hasta que llegue ese día.
-Maldito seas, manchaste mi pantalón con tu inmunda sangre. -Dijo Miguel.
-Que te jodan. -Dije, poniendome lentamente de pie.
Miguel caminó alrededor del auto hasta llegar a mi. Se me lanzó dándome una patada en el pecho y arrojandome hacia una de las puertas abiertas del auto, la cual arranqué al impactar mi espalda contra esta. Aquel golpe no había sido tan fuerte como el rodillazo en mi rostro, pero había bastado para dejarme sin aire.
-Estás siendo demasiado fácil de golpear. Luego de que me dieras se mejante golpazo pensé que realmente serias un peligro, pero pareces ser simplemente una molestia, -DIjo Miguel.
-Cierra la maldita boca de una vez. -Dije, me irritaba mucho.
-¿Ahora eres tu el que no tolera que le hablen mucho?, teniendo en cuenta tu fuerza y tu reacción cuando nombramos a Jeff, creo que ya se quien eres, Jared White. -
No respondí, solo me sorprendí un poco. No pensé que un asesino asqueroso como él me conociera.
-No se si lo sabias, pero eres bastante popular. Arruinaste el regreso triunfal de Jeff, el destrozó de manera grandiosa a tu familia y tu sobreviviste, ¿Por que no moriste?, te hubieras hecho un favor y tu muerte habría servido para honrar un poco a Jeff. -
-¿Quieres morir?, si no te callas juro que te mataré. -Dije.
-¿Me matarás asi como juraste que matarás a todos esos killers?, solo eres un fracaso. No sirves de nada, yo también he perdido a la gente que quería y sin embargo no soy débil como tú. Esa es la diferencia entre ambos. Tu eres débil y te fijas en cosas triviales sobre quien tiene derecho a algo o no, yo mato a quien se mete en mi camino y nada mas, eso es lo que haré contigo. -
-Lo siento, pero no me vas a matar. No voy a morir a manos de una basura como tu. -
Salté hacia Miguel con todas mis fuerzas, a lo que logré sujetarlo con mis brazos y enviarnos a volar a ambos unos 30 metros hacia adelante. No se cómo pude hacer eso, quizás por la furia del momento logré de alguna manera superar mi "limitación", pero el punto es que habíamos volado casi media cuadra.
Ambos caimos al suelo, pero Miguel siguió un poco mas hacia adelante. Me puse de pie lo mas rápido que pude, a lo que Miguel comenzó a hacer lo mismo. Pero no iba a dejarlo levantarse. Me le acerqué lo mas rápido que pude, dándole un izquierdazo en la cara con tal fuerza que lo mandé de nuevo al suelo, haciendo que su cabeza rebotara en el asfalto.
No le di descanso, le lancé una patada en un costado, haciendo que se doble un poco por el dolor. Me le senté arriba y alcé mi puño derecho, para finalmente impactarlo en su rostro. No me detuvo. Alcé mi puño izquierdo también y lo golpee en el rostro con mucha fuerza. Volví a alzar mi puño derecho y lo golpee nuevamente.
Lo golpeé unas 8 veces mas o menos, su nariz y boca estaban sangrando bastante y me había lastimado un poco los nudillos, mezclando la sangre de su rostro con la de mis nudillos. En un momento, dejé de golpearlo y lo miré a los ojos.
Por alguna razón su mirada me recordaba a mi, era la mirada de alguien que no tenia nada que perder. Alguien que no temia decir lo que pensaba, pues ya no tenia nada, por ende, no tenia por que tener algún arrepentimiento. Le di un cabezazo con mucha fuerza, haciendo que su cabeza nuevamente rebotara contra el asfalto, a lo que me puse de pie, escupiendolo en el pecho.
-No te voy a matar, no lo vales, te dejaré vivir así todos sabrán que un "inutil" te venció. -Dije, limpiandome los nudillos.
Miguel se rió.
Se puso de pie a una velocidad que me sorprendió, y se dio media vuelta, lanzandome una fuerte patada en el pecho, a lo que me mandó a volar nuevamente hacia donde estaba el auto que habíamos destrozado antes. Ese golpe había sido con toda su fuerza, eso estaba claro. Estaba mas que claro porque me mandó a volar unos 30 metros mas o menos y me dejó sintiendo un dolor horrible en el cuerpo, como si me hubiese chocado un camión o algo por el estilo.
Golpee una de las puertas del auto y la arranqué con mi espalda. Volé con la puerta hasta una vereda cercana, donde quedé boca arriba con la puerta a unos metros de mi.
-"Una puerta menos". -Pensé.
Realmente pensaba/decia cosas estúpidas cuando me ponia nervioso. Me sentía un poco mas ligero. Me asusté por un momento, pensando que había perdido la pistola de mi padre, a lo que comencé a revisar mi cinturón, donde estaba la funda de la pistola de mi padre.
Por suerte, estaba alli. Pero mis otras dos pistolas no lo estaban.
Tragué saliva y miré a la dirección donde se encontraba Miguel, mientras ponia una de mis manos en la zona donde este me había pateado. Realmente dolia. Para mi mala suerte, Miguel estaba caminando hacia a mi con mis dos pistolas.
-¿Tenias estas y no las usaste?. -Preguntó Miguel, apuntandome.
Comencé a extender una de mis manos lentamente hacia la puerta que había arrancado con el impacto de mi cuerpo.
-Quería que tuvieramos un combate justo. -Dije, intentando ganar tiempo.
-El combate justo es una señal de debilidad. Si tienes la oportunidad de cortarle la garganta o volarle la cabeza a alguien, debes aprovechar y hacerlo. No dejar pasar la oportunidad. -Dijo Miguel.
-Pero tu no usaste ninguna arma contra mi, por eso creia que un combate justo seria mejor. -
-No use ninguna arma porque puedo ganarte solo con mis manos, pero te estás volviendo una molestia así que haré que mueras con tus propias armas. -
Miguel puso sus dedos en el gatillo.
-Oh, eso quiero verlo. -Dije, sujetando la puerta con firmeza.
Al momento en que Miguel jaló los gatillos, llevé aquella puerta delante mio, atajando la primera oleada de balazos. Estaba agachado lo cual me facilitaba bloquear los disparos con la puerta, pero eso no duraría mucho tiempo. Aprovechando una breve interrupción en los disparos de Miguel, salté hacia una de las escaleras contra incendios que se encontraban en el callejón donde estaban Mary y la familia que tanto ella como Miguel habían liquidado, familia a la cual intenté salvar y fallé.
Una vez subi a aquellas escaleras, donde el espacio era un poco mas reducido donde yo me meti, use la puerta como forma perfecta de bloquear la balacera. Cada pistola tenia un cargador de un total de 20 balas cada uno. Cuando recién me había atajado con la pistola, disparó unas seis balas con cada pistola, ahora, había vaciado el resto intentando matarme alli arriba.
-No sirve de nada esconderte. -Dijo Miguel.
Algunas balas atravesaron la puerta, algunas atravesaron el vidrio de la puerta, el cual cayo sonbre mi espalda, sin causarme ningun daño, pero las balas que me rozaron algunas partes del cuerpo si lograron herirme, superficial pero, al fin y al cabo lograron herirme. Nada grave realmente, pero ahora que se había quedado sin balas, tenia una oportunidad. Puse una de mis manos en uno de los barrotes del pasamanos de aquella escalera. Estaba algo oxidado, asi que lo pude arrancar con facilidad.
Corri la puerta con rapidez y le lance el barrote a Miguel a toda velocidad, a lo que lo golpee en el hombro haciendolo retroceder un poco. Aprovechando eso, salí de la zona de las escaleras de un salto, con la puerta en manos, a lo que girandome un poco en el aire, golpee a Miguel con la puerta en la cara, tirandolo al suelo con brutalidad.
El golpe hizo que Miguel soltara mis pistolas, a lo que las recogí del suelo, las recargué y me las guardé.
-Tch, mira que gastar mi munición asi en vano... -Dije, un poco molesto.
Antes de poder girarme, pude sentir como algo se movia detrás de mi, a lo que extendí mi mano hacia atrás, solo para sentir un corte en mi mano. Era Miguel, me había cortado con un cuchillo, el cual sujetaba con firmeza, como si no quisieira perderlo por nada en el mundo.
Se puso en guardia, con cuchillo en mano. Yo también me puse en guardia, pero sin sacar mi cuchillo. Miguel comenzó a lanzarme varios puntazos a gran velocidad, los cuales esquivaba con suerte. Realmente era muy bueno usando su cuchillo, eso me iba a joder bastante.
Y de hecho lo hizo, porque antes de darme cuenta, su cuchillo se había clavado un centimetro en mi pecho. Podría haber avanzado mas, podría haberse clavado por completo, pero lo detuve. Lo detuve con mi cuchillo. Lo saqué a tiempo como para clavarle la punta en el brazo a Miguel, haciendo que se detuviera.
-Suelta el maldito cuchillo o te cortaré el brazo, no me obligues a hacerlo. -Dije, haciendo presión con mi cuchillo.
Miguel no respondió, al parecer no pensaba soltar su cuchillo por nada. Aunque lo que mas me sorrpendió fue lo que hizo después; llevó su brazo hacia atrás a gran velocidad, ignorando mi cuchillo clavado en su brazo. El simple hecho de llevar su brazo hacia atrás hizo que la herida se abriera en todo su antebrazo hasta que mi cuchillo salió. Estaba loco como para dejarse herir asi todo por un estúpido cuchillo.
Se puso en guardia de nuevo, empuñando su cuchillo, con su brazo sangrando. La forma en lo que lo sujetaba, como si no quisiera soltarlo por nada, hizo que me hiciera una vaga idea de por que le daba tanta importancia. Al igual que como yo cuidaba mi tercera pistola, porque era la pistola de mi padre y la que juré usaría para matar a Jeff, quizás ese cuchillo era algo que el haba recibido de algún pariente, o en todo caso algo de mucho valor sentimental.
Seamos sinceros, por mas que te guste un arma, no arriesgas tu salud por esta, a no ser que sea por algo mas, algo sentimental. Como era mi caso con mi pistola. Peferiría mil veces perder una pierna antes que esa pistola. Mi pistola no solo era el arma que mataría a Jeff, era la pistola de mi padre, una pistola que él apreciaba mucho.
Nunca supe mucho respecto al pasado de mi padre, cuando era niño y le preguntaba a mi madre, ella decia que mi padre era "un aliado de la justicia". Quizás había sido un policia o algo por el estilo, las madres siempre suelen exagerar las cosas cuando se las cuentan a sus hijos pequeños.
Pero realmente creí que mi padre era un héroe, un aliado de la justicia, alguien que priorizaba al mundo antes que él mismo. Porque el siempre fue alguien así, alguien que escondia sus sentimientos todo para estar disponible al 100% para todos. De hecho, ahora que lo pensaba, papa era bastante raro sobre algunas cosas.
El siempre me decía que debia ocultar mi "don" a toda costa. No tenia que llamar la atención con eso, solo vivir una vida normal, y eso hice, porque creía en él, el quería lo mejor para mi y siempre se lo agradeceré. Pero eso no era lo único, a veces, cuando tomaba su mano izquierda, la sentía demasiado fria, como si de metal se tratase.
Incluso varias veces noté que el movimiento de su ojo derecho no era normal, parecía mecanico, parecía seguir exactamente el movimiento de su otro ojo. Algo raro que no té es que papá tenía el torso lleno de cicatrices. Estaba peor que yo en ese sentido. Pero aquella pistola que él tanto apreció, siempre estuvo con él, siempre estuvo cuando él pasó por esas cosas.
Era el único recuerdo "real" que tenia de él, así como era también el arma que acabaría con toda esa pesadilla de una vez. Papa... lo quería tanto, eramos tan diferentes pero a veces sentía que era el único que me entendía. Pero no todo era respeto y admiración. Mi padre era un héroe pero no me salvó. No pudo salvarme ni a mi, ni a Diana, ni a Adrian, ni a helena, ni a mamá y ni a él mismo.
Miré a Miguel, el cual parecía esperar a que yo lo atacara. Pero no ataqué. Mi mente estaba despejada. El era un asesino e iba a pagar por sus pecados, pero antes, quería quitarme una duda.
-Ese cuchillo... la forma como lo cuidas... ¿Es un recuerdo importante, no?. -Pregunté, con un tono un poco serio.
Se quedó en silencio por unos segundos.
-...Era de mi madre. -
-Ya veo. -Dije.
Me puse en guardia, también con mi cuchillo. Era malo peleando con mi cuchillo, pero no podía defenderme de su cuchillo solo con mis manos. Tenía que confiar en mi fuerza para compensar mi mal uso de armas blancas. Miguel me lanzó un cuchillazo directo a la cara, el cual logré esquivar y le lancé un puntazo hacia el pecho, pero el lo esquivó con facilidad.
Era de esperarse, mi talento con el cuchillo era nulo, apenas y sabía usar mis pistolas, menos sabría usar un cuchillo. Miguel aprovechó que mi cuerpo se fue un poco hacia adelante por aquel fallido puntazo para acercarse a mi espalda y prepararse para apuñalarme. Pero reaccioné justo a tiempo para darle una patada en el estomago, mandandolo varios metros hacia atrás.
No había medido mi fuerza con aquel golpe, quizás debido a la adrenalina. Dejando eso de lado, era increible como Miguel aún se aferraba al cuchillo a pesar de sus heridas. Hablando de increible, este se puso de pie muy rápido, apenas vacilando por el golpe que le di.
Comenzó a correr hacia mi a una gran velocidad. Corría empuñando su cuchillo, listo para clavarlo en mi corazón y matarme. Pero yo no me quedé quieto. Di unos pasos hacia adelante, sacando mi pistola del bolsillo de su funda, la cual se encontraba cubierta por mi campera, en mi espalda. Saqué mi pistola justo cuando miguel se encontraba a unos dos metros de mi.
Incliné mi cuerpo levemente hacia mi izquierda, todo para concentrar toda mi fuerza en mi brazo derecho, el cual movi hacia adelante, como girandome hacia mi izquierda, con tal fuerza que logré golpear el cañón de la pistola contra el rostro de Miguel, estampándolo en el suelo y haciendo que se arrastrara un metro aproximadamente en el suelo, todo por el impacto.
Mi mano y pistola se habían manchado un poco con la sangre de Miguel. Di unos pasos hasta que mis pies quedaron a escasos metros de su rostro. El intentó alzar la cabeza, pero le di una fuerte patada en la boca, haciendolo escupir bastante sangre, la cual manchó el suelo en gran medida. Le apunté con mi pistola en la frente y lo miré.
-Ja, ¿Me vas a disparar?. -Preguntó Miguel, mientras algo de sangre caia de su boca.
-No, no te dispararé, esta pistola solo tiene una bala restante, y la usaré para matar a Jeff. -Dije, mirandolo a los ojos.
-¿Y para qué mierda la sacas, entonces?. -
-Para nada en particular, es solo que... como vi que aquel cuchillo era de tu madre, y tu lo cuidabas tanto, fue que sentí que debía mostrarte esto. Esta pistola era de mi padre, mi hermana, en sus ultimos momentos, la usó para dispararle a Jeff. No pudo matarlo, tampoco yo teniendo la pistola en mis manos. Pero me prometí que la ultima bala de esta pistola, pondría fin a la vida de Jeff. -
-No entiendo por qué me cuentas esto a mi, ¿Qué, crees que por escuchar tu historia me haré bueno o algo?-Preguntó Miguel intentando ponerse de pie.
-Es solo que... la forma en la que vi que cuidabas el cuchillo de tu madre, bah, que lo cuidas... No te hace parecer alguien malo, y eso, hace que mis ganas de matarte se vayan. Así que he tomado una decisión. No voy a matarte, soy mejor que tú, soy mejor que un asesino, voy a derrotarte y, no se como, pero me aseguraré de que jamás vuelvas a lastimar a alguien, y quien sabe, quizás puedas mejorar algún día. -
Lo que acababa de decir obviamente iba a irritar a Miguel. Pero muy en el fondo pensaba que alguien así podía reivindicarse. Era algo estúpido e infantil, lo se, pero realmente, la forma en que el cuidaba ese cuchillo, con tanto cariño y determinación. No era la actitud de alguien malo.
Miguel comenzó a reirse, era una risa demente. Se puso de pie lentamente, mientras algo de sangre chorreaba de su rostro, el cual estaba empapado en sangre, obviamente. Ahora a simple vista estabamos igual de lastimados.
-No lo entiendes, nadie lo entiende... -Dijo Miguel, forzando una sonrisa, ocultando el odio que sentía.
-¿Que cosa?. -Pregunté, poniendo mi cuerpo en pocisión defensiva.
-...Que no voy a parar, no voy a parar bajo ningún concepto. Este cuchillo... juré que lo usaría para matar a la hija de puta que mató a mi familia, no habrá nada ni nadie que me detenga, ¡Menos aún un intento de héroe como tú!. -Gritó Miguel. -Voy a matar a todos los que quiera, mataré a cuantos sea necesario con tal de matar a esa hija de puta. -
-¡No sé que demonios te pasó, pero matar a personas inocentes no tiene nada que ver con tu venganza!, ¡Solo es genocidio!. -
-No me interesa, tu debes pensar que me entiendes o algo, pero no, somos diferentes. -
-Exacto, somos diferentes, eso lo voy a demostrar ahora. Porque te voy a vencer. -
-Que buen chiste, veamos si hablas tanto cuando te arranque la traquea con mis propias manos. -
Miguel guardó su cuchillo, a lo que yo guardé mi pistola. Miguel se lanzó contra mi, lanzándome un derechazo, el cual logré bloquear con mi brazo izquierdo, pero eso dejó mi lado derecho desprotegido, a lo que Miguel me dio un derechazo en la cara, mandandome a volar varios metros hacia atrás.
Me estaba golpeando en serio, ese golpe había dolido bastante. Caí al suelo y comencé a levantarme lo mas rápido posible, pero justo Miguel dio un salto hacia mi. Sin dudarlo, aún desde el suelo, le lancé una patada, dándole en el estomago y arrojandolo unos dos metros hacia atrás aproximadamente.
Aprovechando ese breve momento de ventaja, me puse de pie. Pero él se puso de pie casi tan rápido como yo. Maldita sea, era mas fuerte que yo, eso era obvio. Cada vez que se incorporaba parecía como si me sacara en cara que no podría vencerlo. Pero eso no significaba que yo fuera a perder, menos aún que el fuera a ganar. Me quité la campera, pues me hacía mucho peso, y miré a Miguel.
Miguel me lanzó un derechazo, a lo que yo hice lo mismo. Nuestros puños chocaron con brutalidad y rebotaron por la fuerza que cada uno había ejercido. Pero Miguel reaccionó mas rápido y me dio un fuerte cabezazo, haciendome caer de espaldas. No me dejó ponerme de pie, me tomó del cuello y me levantó, a lo que comenzó a caminar, sujtandome con fuerza del cuello.
Apenas podía respirar. Me estaba apretando muy fuerte, me estaba llevando cerca del callejón donde estaba Mary. Intenté hablar pero no podía, el hijo de puta me superaba en fuerza, estaba apretando mi cuello con brutalidad. Finalmente me arrastró hasta quedar frente al auto que tanto había sufrido por nuestra pelea.
Intenté hablar nuevamente, pero obviamente no pude. Miguel me levantó, aún sujetandome del cuello, y finalmente me estampo contra el auto con una fuerza simplemente impresionante. Mi cuerpo golpeó aquel auto con tanta fuerza que las ruedas se doblaron y todos los vidrios de este estallaron, produciendo un ruido bastante fuerte.
Sentía un dolor insoportable en todo mi torso, creo que me había roto una costilla, bueno, unas cuantas, o quizás solo era mi imaginación. Miguel se quedó parado frente a mi, como si estuviera concentrado, pero sin quitar su mirada de mi. Extendió su brazo derecho hacia un lado, a lo que una pequeña pero brillante bola de energía se formó en la palma de su mano.
No sabía que demonios era eso, pero fuera lo que fuera, no me agradaba. La bola de energía creció hasta tener el tamaño de una pelota de futbol, a lo que tomó un color un tanto oscuro. Ahora si se veía MUY peligrosa.
-Esa mirada, ¿No sabes lo que es esto?. -Preguntó Miguel, confundido.
Negue con la cabeza.
-¿No sabes lo que es la energía y planeas matar a Jeff The Killer?, tu si eres patético. -Dijo Miguel. -Pero en fin, te lo diré rápido, basicamente esto en mi mano es parte de mi energía espiritual concentrada y moldeada a mi gusto. No puedo abusar mucho de ella porque es agotador, pero es muy destructiva si la uso así y en proporciones pequeñas es suficiente como para matarte. -Dijo Miguel.
¿Energía?, otra maldita cosa sumada a mi lista de cosas exageradas que desconocía hasta el momento. No había entendido del todo su explicación, pero sabía que si eso me tocaba, iba a matarme, o en su defecto, herirme muy, MUY feo.
No sabía como iba a safar de eso, pero me las iba a arreglar de alguna manera. Justo cuando Miguel parecía estar a punto de atacarme, ambos sentimos un ruido que se escuchó por toda la calle, debido al silencio. La puerta de una casa se abrió.
Ambos nos giramos. La única casa del barrio estaba frente a aquel auto, la unica casa del barrio que estaba lleno mas que nada de fabricas y galpones, pues era el barrio industrial. Un hombre de mediana edad, un chico de unos 15 años mas o menos, una chica de quizás 8 años y una mujer algo joven se asomaron por la puerta. El hombre estaba armado con una escopeta.
Quizás había escuchado la pelea y todo lo ocurrido hasta el momento y no se había animado a salir, pero aquel ruido que hizo mi cuerpo al destrozar el auto, fue lo que quizás lo obligó a salir. Fui un idiota, un completo idiota. No pensé en la posibilidad de que hubieran otros civiles en aquel barrio. Es decir, que alguien pasara por ahí se entendía, pero que alguien viviera, no lo tuve en cuenta.
Pero era tan malditamente obvio. Quizás aquel tipo de mediana edad era el guardia, la mujer quizás era su hija y los niños sus nietos. Fui un completo estúpido, comencé una pelea sin siquiera tener en cuenta los daños colaterales que podría haber. ¿Que hubiera pasado si, por alguna razón, alguno hubiese terminado en esa casa?, la pelea los habría afectado directamente.
Pero ahora ya estaban ahí, y con Miguel en el lugar, era obvio que eso no iba a terminar bien.
-Tch, odio a la chusma, Jared, esto solo me tomará unos segundos, luego me encargaré de ti. -Dijo Miguel.
-Espera, ¿Qué demonios piensas hacer?. -Pregunté, sentandome arriba del auto.
Miguel formó una sonrisa que obvió todo. Iba a matarlos, iba a usar esa bola de energía para acabar con la vida de esas personas inocentes. La familia se asustó al ver a Miguel dar unos dos pasos hacia ellos, a lo que el hombre de mediana edad le apuntó con la escopeta a Miguel, temblando del miedo.
-¿Crees que me harás algo con eso?, antes de que me dispáres, volaré tu casa y tú y esos pateticos idiotas desaparecerán en cuestión de segundos. -Dijo Miguel, sonriendo.
Miguel se puso en posición como para lanzar la bola de energía, a lo que rápidamente me puse de pie y me lancé hacia él lo mas rápido que pude. No lo iba a dejar matar a aquella familia, aún si eso significaba resultar herido o muerto en el intento. Me juré que jamás dejaría que un inocente muriera frente a mis ojos, y esta vez no sería la excepción.
Impacte mi hombro derecho y cabeza contra uno de los costados de Miguel en el momento preciso en el que él iba a lanzar la bola de energía, por lo cual esta se desvió, golpeando el segundo piso de la casa de aquella familia, produciendo una explosión no tan grande, pero que bastó para destrozar el segundo piso de la casa aquella.
Sin embargo intenté no darle respido a Miguel, le di un derechazo tan fuerte en el rostro que lo hice caer al suelo de lado, este intentó ponerse de pie, pero aproveché para ponerme detrás suyo y rodear su cuello con mi brazo izquierdo y asegurarme de que mi brazo no se safara, usando mi brazo derecho. Lo iba a dejar sin aire hasta que se desmayara.
-¡Agh, sueltame hijo de puta!. -Gritó Miguel con algo de dificultad.
Miguel comenzó a forcejear, me lanzó varios codazos al abdomen, pero no lo solté. Me dolía bastante, pero no lo iba a soltar por nada en el mundo. En un momento, empujó con fuerza hacia atrás, a lo que ambos caimos sentados al suelo, pero aún así no lo solté. Solo tenía que dejarlo sin aire, en ese momento el quedaría inconsciente y luego tan solo tendría que buscar una manera de encerrarlo y que no volviera a herir a nadie nunca mas.
Pero mi mayor prioridad era salvar a aquella familia, la única salida que tenian era por el frente, pues el segundo piso se había desmoronado y no podía entrar a la casa, y si salian y Miguel se safaba, estarían muertos. Así que ahora estaban acorralados en la entrada de la casa. Miguel continuaba forcejeando.
-¡Te digo que me sueltes pedazo de basura de mierda!. -Gritó Miguel, ahora se le dificultaba un poco mas hablar.
Llevó sus manos hacia mi brazo y comenzó a apretarlo con muchisima fuerza. Quería safarse a toda costa. Maldición, me apretaba con tanta fuerza que sentía como si mi brazo se fuera a romper, pero aún si eso pasaba, tenía mi otro brazo para para asegurarme de que no se safara.
Pero, para mi sorpresa, me soltó. Me soltó y comenzó a reirse, le costaba respirar pero aún así se reía con dificultad. Todo esto mientras observaba a la aterrorizada familia.
-Ahora lo entiendo, maldición, fue tan obvio desde un primer momento. -Dijo Miguel, riendose.
-¿Qué?, ¿Que es tan gracioso como para que gastes el poco aire que tienes en una estúpida risa?. -Pregunté, apretando aún mas su cuello.
-Tu tienes un estúpido complejo de héroe, quieres salvarlos, ¿No es así?, porque quieres evitar que los demás sufran lo mismo que tu, ¿No es cierto?. -
Maldición, tenía razón.
Maldición.
-Apuesto a que... si yo matara al viejo, a la puta esa y a la niña, y dejara al chico con vida, este buscaría venganza... viviría lo mismo que tú... viviría para vengarse de quien le arrebato todo y lo dejó solo... como nosotros, mejor dicho... ¿Tu quieres evitar eso, no es así?. -Preguntó Miguel, mientras algo de sangre salia de su nariz.
-Tan solo duermete de una vez. -Dije, apretando su cuello aún mas.
-Argh... eres un imbécil, guiandote... agh, por algo tan infantil, queriendo evitar que ellos sufran tu destino...es mas fácil... matarlos a todos... es mas fácil hacer que todos paguen, es su culpa por no ser ellos los que sufrieron eso... es...argh, malidición, es en vano que los intentes salvar... Jared. -
Miguel estiró su mano derecha hacia la familia, a lo que nuevamente comenzó a generar una bola de energía, esta vez un poco mas grande. El color ahora era un tanto rojizo, como si transmitiera el sentimiento de furia. Los iba a matar, maldición, MALIDICIÓN. Apretaba su cuello lo mas que podía, pero no podía... el era mas fuerte que yo, mas resistente, aún si lograba dejarlo inconsciente, quizás sería demasiado tarde.
-¡Detente Miguel!. -Grité, desesperado.
-¡Jamás, no descansaré hasta matar a todos!. -Dijo Miguel, ahora algo de sangre salia de sus ojos.
-¡Basta de una vez Miguel, basta!, ¡No tienes por qué hacer esto!, ¡Existen otras maneras, matar no lo es todo!. -
-Argh... Jared... algún día veremos que será de este chico luego de que mate a su familia... y ahi verás, que no podrás salvar a todos, porque yo me encargaré de exterminar a todos!. -Gritó Miguel, listo para lanzar la bola de energía.
Iban a morir. Solo había una forma de salvarlos.
-¡NOOOOOO!. -Grité.
Puse mi mano derecha en su rostro y, sintiendo la "descarga" en mi cuerpo, como aumentada 5 veces mas, giré mi brazo derecho con muchísima fuerza, rompiéndole el cuello a Miguel y dejando su cabeza dada vuelta casi completamente. Todo fue completo silencio. La bola de energía se desvaneció al mismo tiempo que la vida de Miguel. Cuando solté su cuello, este volvió levemente a su posición.
Solté a Miguel, a lo que su cuerpo cayó sobre mi pierna derecha. Lo había matado, lo había matado para salvar a aquellas personas. No quería hacerlo, todo podría haber terminado de mejor manera.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!. -Grité con todas mis fuerzas, al mismo tiempo que mis ojos se llenaron de lagrimas.
Me dejé caer al suelo, al mismo tiempo que aquella familia comenzó a correr, lejos de mi y del cadáver de Miguel.
-¡Maldición!, ¡Había otras maneras, hijo de puta!, ¡¿Por qué me obligaste a hacerlo?!, ¡¿Por qué?!. -Grité, golpeando la calle con fuerza.
El sonido del cuello de Miguel rompiendose estaba retumbando en cada rincón de mi cabeza, chocaba contra mi culpa, contra mi furia, contra mi sed de venganza, contra mi sentido de la justicia, contra mi moral. Culpa, solo eso podía sentir. Era un asesino. Solo eso, todo lo que hacía era matar, y la gente que salvaba, todo lo que hacen es verme matar. No era un héroe, no, solo un asesino.
Siempre que enfrentaba a alguien acababa matandolo. Desde aquella noche, aquella noche que vi a un killer torturando a un chico que acababa de perder a su familia, aquella noche que me vi reflejado en aquel pobre chico, aquella noche que tomé la decisión de matar para evitar que la historia se repitiera, desde aquella noche me volví un asesino.
Y siempre era lo mismo, siempre, siempre terminaba matando. Quizás esas muertes eran necesarias, pero el punto era que no podía hacer otra cosa mas que matar. Intenté hacer algo diferente contra Miguel, intenté buscar otro método, pero no pude.
Siendo sincero, el hecho de ser un asesino no me afectaba mucho. Había matado a varios ya, pero me frustraba no poder encontrar otra manera. Miguel era un asesino, pero yo sabía que en el fondo no era del todo malo, solo era alguien que tomó una decisión equivocada. No sabía que iba a venir después, ni como me afectaría la muerte de Miguel, pero si sabía que iba a matar a Shira y a Jeff, esas personas no merecían vivir para nada.
Pero Miguel, quizás él no debió haber muerto. Fuera como fuera, me puse de pie, algo tambaleante y confundido. Mary estaba en el callejón, aún viva, tenía que hablar con ella, no podía dejarla ahí, no así como estaba herida. Miré el cadáver de Miguel por unos segundos.
-Esto no tenía que terminar así. -Dije, con voz temblorosa.
Comencé a caminar hacia el callejón, hasta que sentí una presencia maligna. Pero era tal que mi cuerpo se paralizó. Fue como si, por unos segundos, el mismisimo diablo "tocara" algo cerca mio, esa sensación fue completamente horripilante y recorrió cada centimetro de mi cuerpo, haciendo que me sintiera mal, muy, MUY mal, conmuchisimas ganas de vomitar.
Pero, cuando finalmente desapareció, pude escuchar algo. El sonido de unas pisadas, a alguien poniendose de pie. Me giré horrorizado, a lo que vi a Miguel con algo brillando en su pecho, y su cabeza acomodandose muy lentamente y su cuello brillando. El bulto en su cuello, que era la hinchazon por la rotura de dicho cuello, ahora estaba normal. Miguel me estaba mirando.
-Hijo de puta... tu... ¿Cómo demonios te atreviste a matarme?. -Preguntó Miguel.
-¿Cómo... como puedes seguir vivo?. -Pregunté, sorprendido y asustado.
Miguel puso su mano derecha en su remera y la alzó, levantando la remera y mostrando un extraño símbolo en su pecho, parecido a una especie de pentagrama satánico, parecía hecho con sangre, de a poco se estaba borrando.
-Al poco tiempo de volverme un asesino, usé un sello de Zalgo a cambio de una parte de mi humanidad, solo se podía usar una vez por persona, me permitia volver a la vida una vez tras recibir una herida letal... lo usé por si fracasaba intentando vengarme... y tú, hijo de puta, te atrevista a arrebatarmelo. -Dijo Miguel, muy enojado.
Estaba vivo. No entendía muy bien a que se refería con sello de Zalgo. Yo sabía que era Zalgo al menos tenía una idea vaga por lo que vi en Internet y escuché por leyendas urbanas de por ahí, pero de alguna manera, algo relacionado a él trajo a Miguel a la vida. Eso me alivió un poco, pero el sentimiento de culpa por matarlo aún estaba ahí.
Si, estaba vivo, pero yo lo maté, y nada borrará ese hecho.
-Miguel... por favor, paremos con esto de una vez. -Dije, no me estaba acobardando, pero demonios, habían pasado tantas cosas en una noche que simplemente sentía que iba a perder mi cordura en cualquier momento.
Miguel me lanzó un fuerte puñetazo en el rostro, a lo que mis pues se arrastraron casi dos metros en el suelo. Aún sentía parcialmente la descarga en mi cuerpo, y ese había sido un golpe MUY duro, pero quizás la descarga había impedido que fuese lanzado por los aires, fuera como fuera, mi nariz comenzó a sangrar.
-¿No lo entiendes, verdad?, me mataste... me quitaste la vida, si no hubiera sido por el sello de Zalgo ahora solo sería un simple saco de carne. Tu... no te dejaré vivir para contar esto, cavaste tu propia tumba. -Dijo Miguel.
-Maldición... como quieras... pero esta vez me aseguraré de detenerte. -Dije, limpiandome la sangre de mi nariz.
-¿Sigues con eso?, hace un rato dijiste eso, pero mirate, cuando estabas acorralado, no supieste hacer nada mas que romperme el cuello. -
-¡Ibas a matar a esa familia, no podía hacer nada mas, hijo de puta!. -
-Tu mismo dijiste que "había otras maneras". -
Tras decir eso, Miguel formó una gran sonrisa. Se estaba burlando de mi. Apreté mis dientes y puños con fuerza. No debí haberme sentido mal por él en ningún momento, un hijo de puta como él merecía estar muerto. Pero era verdad, había otras maneras. No todo tenía que terminar siempre con uno de los dos muriendo.
No es como si olvidara el hecho de que mató a esa familia. Iba a pagar, no iba a quedar impune, pero matarlo no era la solución. Se que no cumplí mi palabra, fui débil, lo maté, lo maté para salvar a aquella familia. Decidí optar por quitar una vida por un bien mayor. No se que es lo que realmente está en lo correcto en cuanto si quitarles o no la vida, solo sigo lo que siento, en el caso de los killers siento que matarlos es la mejor solución.
Pero con Miguel sentía que no debía pasar eso. No tenía por qué morir, tenía que estar encerrado en algún lugar, sin ver la luz, pagando por lo que hizo. No lo iba a matar de nuevo, lo haría ver a la fuerza que había otras maneras. Sin embargo, sabía en el fondo que estaba siendo hipocrita, pero eso no importaba.
Volví a sentir la "descarga" mas fuerte que antes, pero esta vez era "normal" por así decirlo, no la descarga residual que sentía cuando Miguel me golpeó, pero tampoco estaba a la altura de la descarga que sentí cuando le rompí el cuello momentos antes.
Pero, fuera como fuera, ahora podría darle una pelea a la altura, ahora podría reventarle la cara a golpes y tirarlo en algún calabozo para que se pudriera por el resto de sus dias. Me le lancé a toda velocidad, a lo que lo tomé con la guardia baja y le di un derechazo en el rostro, mandandolo a volar varios metros hacia atrás, pero, antes de dejarlo caer, di otro salto hacia adelante, dandole un izquierdazo en el estómago.
Pero no cayó. Se giró en el aire y puso sus pies en el suelo, reduciendo la velocidad a la que se movia, se tambaleó un poco y me miró, estaba muy enojado. Su nariz y boca sangraban, basicamente estaba en la misma situación que yo, aunque quizás yo me encontraba un poco mas herido, pues él tenía mas fuerza que yo, aunque en este estado lo podía igualar un poco mas.
-¿Que demonios haces para tener esos...arranques de fuerza?. -Preguntó Miguel, sonaba frustrado.
-No lo sé, siempre he podido hacerlo. -Contesté, limpiandome algo de sangre que tenía en mi boca.
-Meh, como sea, con eso solo no me ganarás. -
-Eso lo vamos a ver. -
Miguel desapareció.
-¿Eh?. -No pude entender que había pasado, hasta menos de un segundo después.
-No, Jared, vas a perder ahora mismo. -Dijo Miguel, estaba atrás mio.
Me lanzó un puñetazo directo al rostro, impactó contra la zona de mi ojo y mejilla derechos, me golpeó con tanta fuerza que mi cuerpo estaba a punto de ser enviado a quien sabe que velocidad varios metros hacia adelante. Normalmente quedaría aturdido por 4 o 5 segundos al recibir un golpe como ese, pero aquel caso fue la excepción.
Sentí el dolor, fue un dolor horrible, pero tanto la adrenalina como la "descarga" hicieron que mi cuerpo siguiera trabajando al 100%, motivo por el cual pude reaccionar instaneamente. Reaccioné para llevar mi brazo derecho hacia el brazo izquierdo de Miguel, sujetandome e impidiendome caer.
Llevé mi brazo izquierdo hacia atrás y miré a Miguel a los ojos, este otro se estaba preparando para lanzarme un derechazo. Pero yo fui mas rápido. No le di un puñetazo, abrí mi mano izquierda, impactando mi palma contra su pecho y soltando su brazo izquierdo, mandandolo varios metros hacia atrás.
Aprovechando eso, me arranqué la remera, quedando con el torso desnudo. Aún tenía mi bufanda, la bufanda de Diana. La bufanda que se manchó con su sangre aquella noche hace 2 años. Con la remera en mi brazo derecho, corrí hacia una toma de agua que se encontraba al borde de una calle.
No medí mi fuerza, incluso dudé que pidera hacer lo que iba a hacer, pero eso no me detuvo. Le lancé una patada a la canilla con tanta fuerza que la arranqué y esta se clavó en la pared mas cercana, el agua comenzó a salir a chorros de la toma de agua y acerqué la remera, al mismo tiempo que Miguel corrió tras de mi y saltó para darme un derechazo.
Me agaché y lo esquivé, la remera rota envolvía parte de mi puño y muñeca izquierda, en el momento en el que el brazo derecho de Miguel rozó mi cabeza, alcé mi brazo izquierdo, envolviendo la muñeca derecha de Miguel con mi remera, ahora esa remera mojada lo tenía unido a mi, temporalmente.
Miguel me miró e intentó hablar, pero, aprovechando como lo había acorralado por así decirlo, le lancé un fuerte puñetazo en el torso, impidiendole huir e impidiendo que el impacto lo mandara hacia atrás, pero no me iba a quedar así nomas.
Aflojé mi cuerpo por así decirlo y le lancé un derechazo con fuerza en el rostro, a lo que lo mandé a volar hacia adelante y, para impedir que la remera lo haga caer al suelo boca abajo o algo, salté yo también. Miguel cayó acostado y yo caí sentado arriba de él, a lo que comencé a golpearlo en el rostro sin parar.
Cada golpe hacia que mis nudillos se lastimaran mas y mas, era muy resistente, pero lo iba a golpear hasta dejarlo inconsciente. Lo golpee y lo golpeé, hasta que sentí un dolor increible en mi torso, un dolor indescriptible, a lo que fui lanzado varios metros hacia atrás, rompiendo la remera y liberando a Miguel.
Caí en la vereda de en frente, aún sintiendo ese dolor horrible en mi torso. Intenté tocarme el lugar que dolia, pero solo conseguí mas dolor, una vez me miré, pude ver horrorizado como tenia una enorme quemadura, una quemadura del tamaño de un plato de cocina mas o menos.
Grité del dolor, grité tan fuerte que probablemente hubiera despertado a un barrio entero, de no ser porque aquel barrio estaba practicamente desierto. Miguel se puso de pie, escupiendo bastante sangre, y caminó hacia a mi, a lo que me lanzó una patada en la herida de mi torso. El dolor fue tal que no pude gritar, solo vomité.
-Hijo de puta, me obligaste a usar la llama roja. -Dijo Miguel, mirando su mano izquierda.
Miguel dio unos pasos hacia atrás, hasta que en un momento se detuvo. Como si alguien le hubiera dicho algo hiriente.
-¿De que demonios están hablando?, claro que lo mataré. -Dijo Miguel, sonaba molesto.
Se quedó en silencio, hizo una expresión que indicaba que escuchó algo que lo había molestado.
-¿Ah?, ¿Me están tratando de débil o algo por el estilo?. -Preguntó Miguel, apretando sus puños ocn fuerza.
Nuevamente el silencio invadió todo, no entendía que le pasaba.
-¡Ya callense maldición!, ¡No soy ningún cobarde, ni siquiera siento la minima pizca de lastima por él!. -
¿Acaso estaba hablando por radio con alguien?, aunque de todas formas eso debería ser imposible, el audifono que debería de usar se debería de haber roto, otra opción es que estuviera hablando telepaticamente con alguien o algo asó.
O en un caso mas turbio, que estuviera escuchando voces en su cabeza.
-¿Creen que soy tan débil como para no querer matarlo solo porque tuve una estúpida charla sobre mis intenciones con él?, ¿Creen que me ablandaré o algo por el estilo, ¡¿Creen que no tengo lo necesario para matarlo?!, ¡Ahora lo verán!. -
Lo ignoré por unos segundos, el dolor en mi cuerpo era tal que me impedía concentrarme. La quemadura de mi torso ardía como el mismisimo infierno. No lo podía soportar, era demasiado, no era una simple quemadura, era algo mas, el dolor parecía taladrar en mi cuerpo. Mis ojos se estaban humedeciendo, realmente dolia.
Pero aún así, con todo el dolor que eso implicó, me puse de pie. Me puse de pie a pesar de que sentía que me caería en cualquier momento, pero no me moví, solo me quedé de pie, mirando a Miguel, quien estaba de espaldas y continuaba hablando con esas "voces" que según él le hablaban, hasta que, finalmente, Miguel se giró hacia mi.
-¿Como demonios puedes estar de pie después de recibir la llama roja?, es llama te lastima en cuerpo y alma. -Preguntó Miguel, enojado.
-Digamos que tengo un espiritu inquebrantable... o en este caso, inflamable. -Dije, sonriendo, dios, que estúpido que soy en esas situaciones.
Miguel llevó su mano derecha hacia su frente, como si estuviera escuchando algo que lo molestara demasiado.
-No se que sea eso con lo que hablas, pero no les hagas caso. -Le dije.
-No tienes ni puta idea de en que mierda te estas metiendo. -Dijo Miguel.
-No, no lo se, pero por eso te estoy diciendo; no les hagas caso, no te dejes manipular, no dejes que ellos decidan por ti. -
Miguel pareció dudar por unos momentos, hasta nuevamente pareció escuchar las voces. Finalmente, hizo un gesto de enojo, a lo que dio una fuerte pisada en el suelo, que hizo que este se hundiera levemente alrededor de su pie derecho.
-¡YA LO HE DICHO, MALDICIÓN, IRÉ EN SERIO, ACABARÉ CON ESTO DE UNA VEZ!. -Gritó Miguel, lleno de ira, al parecer las "voces" le habían dicho algo que lo molestó mucho.
Miguel llevó ambas manos hacia su pecho, dejando un espacio entre ambas, como si algo se fuera a concentrar ahí. Al cabo de un segundo, una leve luz blanca apareció ahí, a lo que comenzó a drenar el aire y a agrandarse poco a poco. Había formado otra vez esa maldita bola de energía de antes, pero ahora lucia distinta, se habia tornado oscura, negra, negra como la maldad, eso me incomodaba mucho.
Sin embargo, Miguel hizo algo que antes no había hecho, comenzó a extender sus manos, agrandando la bola de energía, ahora lucía mil veces mas peligrosa que antes. Todo me indicaba que, fuera lo que fuera que hiciera Miguel, iba a estar MUY jodido. Finalmente, Miguel extendió sus manos lado a lado, quizás por simple reflejo o porque presentía que algo malo iba a pasar, salté varios metros hacia atrás, ignorando el fuerte dolor de mi torso.
Al momento en que salté, la bola de energía explotó, cegandome con una luz blanca, cosa curiosa debido a su color. No recuerdo bien que pasó en aquel momento, solo lo que vino después, dolor, mucho, mucho, MUCHO dolor. Cuando abrí los ojos, me encontraba tirado en el medio de la calle, sobre algunos pedazos de asfalto rotos. Todo mi cuerpo entero dolia de tal manera que opacaba el dolor de la quemadura.
Mi mente estaba en cualquier lado en aquel momento, intenté ponerme de pie, pero mi cuerpo dolia demasiado, no podía, aunque quisiera no iba a poder ponerme de pie. En un momento, dejé de pensar en cosas triviales y comencé a mirar a mi alrededor. La explosión causada había destruido todo en un radio de 70 metros a la redonda.
No destruyo absolutamente todo, pero si destruyó bastante, supongo que porque Miguel hizo detonar la bola de energía estando parado, y no la arrojó al suelo. Aunque bueno, no tenía ni idea de como funcionaba el ataque de Miguel asi que era en vano pensar al respecto. Mi cuerpo dolia como si me hubiesen atropellado 4 camiones seguidos, tal vez si no hubiera saltado, estaría muerto.
En el centro del mini cráter, pude ver parado a Miguel, la explosión no le hizo nada, quizás porque fue su propia habilidad la que usó. Maldición, las cosas ficticias parecian estúpidas a comparación de todas estas cosas que empecé a experimentar desde el dia que Jeff masacró a mi familia.
Miguel me miró, me miró y automaticamente desapareció. Apareció delante mio y me miró, me miró con demasiado desprecio. No se teletransportó ni nada, solo se movió a una velocidad tal que no pude verlo. No fue a la misma velocidad que un rato antes, porque si bien me costó, logré verlo, ahora miguel estaba a todo poder, estaba a otro nivel.
-¿Ah?, ¿Ni siquiera mi habilidad definitiva bastó para matarte?, y eso que la medi bien para no alcanzar a Mary, bah, como sea, estoy peleando en serio, así que un solo puñetazo bastará para matarte. -Dijo Miguel, con desprecio.
Apretó con fuerza su puño derecho y lo llevó hacia atrás. Me iba a matar si me golpeaba, eso era casi seguro. ¿Asi que eso era todo?, ¿Iba a morir ahi?, ¿Iba a ser asesinado por un asesino como él?, ¿Alguien cuyo ideal representaba todo lo contrario al mio?, ¿Acaso me había equivocado en algo?, ¿Todos estos años hice algo que no debi y esta era mi paga, morir para que alguien que representaba lo contrario a mi viviera?, o quizás, ¿Era el karma por hacer las cosas mal y matar?, ¿Por matarlo a él?, ¿Por haber dejado morir a tantos?.
Pero no queria morir. Me rehusaba a morir. Me rehusaba en cuerpo y alma. No puedo explicar exactamente lo que sucedió a continuación, pero pude sentir ese algo que sentí cuando pelee contra Dan. Mi cuerpo estaba a punto de colapsar, pero algo dentro de mi me habia dado la fuerza para un ultimo golpe.
Di un paso hacia adelante, sintiendo un dolor horrible que recorrió desde mi pierna hasta mi espina dorsal. Incliné mi cuerpo hacia adelante sintiendo mas dolor aún, todo esto a gran velocidad, hasta que incliné mi cabeza varios centimetros hacia atrás, para finalmente llevarla hacia adelante e impactar mi frente contra la de Miguel.
El golpe fue tan fuerte que literalmente mandé a volar a Miguel unos 20 metros hacia atrás, a lo que finalmente comencé a tambalearme levemente, hasta que caí a un costado, mirando hacia la zona donde cayó Miguel. Aquel había sido mi ultimo golpe. Solo había retrasado levemente mi muerte, pero le había demostrado que aún tenia mas para defenderme.
Miguel se puso de pie y comenzó a caminar hacia mi, sin decir nada. Probablemente, en el fondo, estaba controlando sus emociones y almacenando unas ganas inmensas de matarme. Pero, a pesar de que pude darle un golpe final... no quería morir.
No quería morir. No así, no ese dia, tenía que vivir, vivir para matar a Jeff. Fallé en varias promesas, no quería fallarme a mi mismo ni a Diana. Ah, Diana. Mi hermanita, quería verla, me había olvidado completamente de ella. La unica familia real que me quedaba, no quería dejarla ir, no así. Pero no podía hacer nada, no me podía mover.
En aquel momento, como si algún ser divino hubiese leido mis pensamientos y sentido pena por mi, pude ver una silueta detrás de Miguel. El motivo por el que me alegré, fue por lo que sucedió seguido de eso. Aquella silueta corrió hacia Miguel y saltó, embisiendolo y haciendo que volara por arriba mio, para caer varios metros detrás, la figura cayó parada detrás de él.
No me lo pude creer, era Wolf. El mismisimo Wolf que estuvo aquella noche en la que peleamos contra Jeff y sus Killers, pero, ¿Por qué estaba aqui?, ¿Por que me había ayudado?, no lo entendía, además, me pareció raro verlo sin estar transformado. Quiero decir, aquella noche se transformo en hombre lobo para pelear, pero ahora estaba en forma humana, muy tranquilo.
Me giré lentamente hasta caer sobre mi espalda, a lo que giré mi cabeza y miré a Miguel. Mi cuerpo dolia demasiado, no podia defenderme ni nada, pero si aguantaba el dolor, podía moverme aunque sea un poco.
Miguel se puso de pie, a lo que Wolf se le acercó lentamente.
-No se quien demonios eres, pero te juro que voy a matarte por esto. -Dijo Miguel, furioso.
Miguel le lanzó un puñetazo con fuerza a Wolf, pero este alzó su mano izquierda, atajando dicho golpe con suma facilidad, cosa que dejó muy sorprendido a Miguel. Acto seguido, Wolf comenzó a apretar la mano de Miguel con mucha fuerza, haciendo que este se arrodillara por el dolor.
-Vas a pagar por esto. -Dijo Miguel.
Logró soltarse del agarre de Wolf y retrocedió un par de metros, solo para arremeter contra este nuevamente, esta vez lanzandole un puñetazo al rostro, pero Wolf lo esquivó. No solo eso, si no que se giró justo para meterle un fuerte puñetazo a Miguel en la espalda, haciendolo escupir algo de sangre y haciendolo caer al suelo boca abajo.
Miguel intentó ponerse de pie, a lo que Wolf le dio una fuerte pisada en la espalda, haciendo que Miguel cayera al suelo boca abajo.
-No te levantaras mas por hoy, Miguel. -Dijo Wolf, con sus manos en sus bolsillos.
-Aaargh, ¿Quien mierda te creiste que eres para decirme eso?, de todas formas, ¿Quien eres?. -Preguntó Miguel.
-Tu no me conoces, pero yo a ti si. -Dijo Wolf, dandole una pisada a Miguel en la cabeza.
-¡Hijo de puta!. -
-Te conozco Miguel, se tu pasado, se lo que te pasó, fue feo, lo admito, pero lo que tu hiciste después no estuvo nada bien. -
-Tu no sabes nada... -
Wolf volvió a pisar a Miguel. Miguel comenzó a mover uno de sus brazos, a lo que comenzó a generar algo de energía en este.
-¿Vas a usar otro de tus pateticos trucos?, ya se lo que puedes hacer, conozco tus habilidades, pecas de abusar mucho de ellas. -Dijo Wolf, me parecía raro su forma de hablar, parecía confiado, su tono diferia a la ultima vez que hablamos, donde parecía molesto y apresurado.
Wolf piso el antebrazo de Miguel con fuerza, haciendo que la bola de energía se desvaneciera.
-La gente como tu me da asco, ven a todos por arriba y creen poder hacer lo que quieran con ellos. No eres mas que basura como los killers, no sirven para nada, pero para eso está la gente como yo, que se dedica a cazarlos. -Dijo Wolf.
Miguel intentó mover su brazo derecho nuevamente, pero Wolf alzó su pierna izquierda.
-¿Sigues intentando huir?. -Preguntó Wolf.
Wolf finalmente bajó su pierna, impactandola contra el antebrazo de Miguel. Lo hizo con tanta, pero tanta fuerza, que le rompió el brazo. El sonido del hueso rompiendose retumbó por toda la calle.
-Eso quizás te enseñe a quedarte quieto. -Dijo Wolf.
-¡VOY A MATARTE POR ESTO!, ¡¿ME ESCUCHAS?!, ¡MI CUCHILLO SERÁ LO ULTIMO QUE VERÁS ANTES DE MORIR!. -Gritó Miguel, muy enojado.
Pude notar como Wolf tenia algo de sangre en su nariz. No parecia estar herido, pero era algo curioso.
-Se lo que le pasó a tu madre y a tu hermano. -Dijo Wolf, no sonaba como si estuviera burlandose ni nada.
-¡Callate!. -Gritó Miguel.
-Murieron en un incendio. Fueron reducidos a simples cadáveres carbonizados. Fue algo demasiado horrible para una familia tan tranquila. No solo eso, si no también descubrí que tu padre fue un héroe de guerra y murió años antes. -
-¡Callateeee!. -
-Sin embargo, después de eso todo te fue peor, ¿No?, has pasado todo este tiempo buscando a la responsable de matar a tu familia, pero mirate, no eres mas que un simple asesino, ¿Que pensaria tu familia si te viera asi?. -
-¡CALLATE!. -
Lagrimas caian de los ojos de Miguel, que estaban algo colorados y demostraban la frustración, ira y tristeza que Miguel sentía. Me recordaba a mi. No, definitivamente, esa mirada era la misma que tuve yo la noche que vi a Jeff matando a mi familia. Era la mirada de alguien que lo habia perdido todo y haria lo que fuese para vengarse.
Wolf sacó un cuchillo de la funda de su cinturón y se preparó para apuñalar a Miguel en la cabeza. Miguel aún continuaba en el suelo, incapaz de moverse, con sus lagrimas llegando al suelo. Durante un segundo, pude sentir mi cuerpo al 100 nuevamente, a lo que salté hacia donde estaban ambos y sujete el brazo de Wolf.
No lo detuve en si, solo lo sujeté para que parara, sin hacer fuerza, ya que apenas había podido usar lo ultimo para desplazarme hacia el, y ahora para mantenerme de pie. Yo se que quizás alguien en mi situación no lo hubiese detenido. Pero es solo que no podía quedarme mirando. Quizás el había tomado un camino incorrecto, pero, ¿Cómo podría dejar que alguien que sufrió lo mismo que yo muriera asi sin mas?
-¿Que se supone que estas haciendo, Jared?, el trató de matarte. -Dijo Wolf, mirandome a los ojos.
-Yo se que el ha hecho cosas malas, pero es solo que... tu mismo lo has dicho, no es su culpa. No fue su culpa que su vida se fuera a la mierda y terminara asi. No tiene por que morir. -Dije, mirando a Miguel, el cual me miraba algo confundido.
-No necesito tu lastima. -Dijo Miguel.
Wolf le dio una fuerte pisada a Miguel en la cabeza, dejando un mini crater alrededor de esta. No lo había matado, solo lo había dejado inconsciente, pero eso era suficiente. Había algo raro ahí, algo muy raro, osea, obviamente Miguel estaba un poco agotado después de usar esos ataques, pero los golpes de Wolf estaban a niveles simplemente incalculables, eso era muy raro.
-El es un asesino, Jared. -Dijo Wolf.
-Lo se, pero matarlo no hará que seamos mejor que el. -Dije, mirandolo seriamente.
-Después de verte en el bosque no pensé que fueras un moralista de mierda. No parecias tener mucha piedad que digamos con esos killers hijos de puta. -Ya comenzaba a sonar como antes.
-Lo se, es solo que... ¿No hay otras maneras?, ¿Aún si esas muertes son justificadas, siempre debemos recurrir a eso?. -
-...No comparto del todo tu opinión, mierda, no se por que carajos estoy haciendote caso. No lo mataré, lo dejaré asi, inconsciente, pero lo voy a encerrar. Pero donde intente escaparse o algo, lo mato. -
-Me parece bien. -Dije, sonriendo levemente.
Wolf intentó agacharse para recoger a Miguel, pero algo hizo que se detuviera. Fue una presencia, otra figura había aparecido, esta vez parada sobre una de las casas.
Era una figura femenina cubierta por un saco un tanto rotoso. La reconocí, era Shira, la reconocí instantaneamente cuando vi su rostro. Shira saltó, quedando en medio de Wolf y de mi. Pateó a Miguel hasta alejarlo de Wolf. Ella miró a Wolf, dandome la espalda. Eso me molestó mucho.
-¿Quien te crees que eres para interrumpir la función, Wolf?, estaba divirtiendome mucho mirando a estos dos luchar. -Dijo Shira, su voz era inconfundible.
-Tu... No pensé verte por aquí. -Dijo Wolf.
-Estaba observando todo con atención, estaba muy mojada hasta que apareciste y cagaste todo haciendo que Miguel se ponga melancolico. -
-Entonces debiste haberte ido a tocarte con algun cadáver o algo, ¿Que mierda quieres?. -
-Saltaste para el lado de Jared y yo salté para el lado de Miguel, ¿Es justo que yo viniera, no?. -
-Hija de puta, estoy aqui, no me ignores. -Dije.
Shira se volteó hacia mi, a lo que me dio un leve empujón, lanzandome unos 3 metros hacia atrás, haciendome caer al suelo de espaldas.
-Si, quizás sería justo si no fueras una hija de puta capaz de cambiar de forma y de fuerza a tu gusto. -Dijo Wolf, ignorando lo sucedido.
-Vamos, lo dice el que se dio una sobredosis de pastillas robadas de los iluminados para venir a detener a alguien cansado. -Dijo Shira.
-¿Era tan obvio que estaba por demás de mi poder?. -
-Bastante teniendo en cuenta que los efectos secundarios te hicieron sangrar por la nariz, aunque a una persona normal lo hubieran hecho vomitar litros de sangre, ademas, tambien lo digo por lo visto hace unos dias, pensar que una niñita con unos cuchillitos te detuvo. -
-Cierra la boca maldita hija de puta degenerada. -
-Bueno, admito que es excitante ser insultada por ti, pero vamos, tienes suerte de tener un factor curativo, si no esa sobredosis te habría dejado muy mal. -
-No fue tanta de todas formas, solo lo necesario, 9 para ser preciso. -
-Eso es bastante. -
-Teniendo en cuenta la fuerza de Miguel, pensé que necesitaria 12. -
-Pues prepara otra dosis, porque no vas a poder contra mi así. -
-No será necesario. -
Wolf saltó hacia mi posición, me sujetó de un brazo y saltó hacia un edificio, donde se sujetó con fuerza y con su mano libre me lanzó sobre su espalda, a lo que grité del dolor al chocar contra su espalda, pero aún así me sujete bien de él.
-Lo siento Jared, pero si te dejo a merced de ella el dolor será peor. -Dijo Wolf, sonaba enojado.
-No pasa nada. -Dije, mi voz sonaba temblorosa.
-¿Así que piensas huir llevandote a ese idiota bueno para nada?. -Preguntó Wolf.
Wolf no contestó, solo se dio media vuelta y se preparó para huir. Pero yo me giré hacia Shira.
-¡SHIRA!. -Grité.
-¿Ah?, ¿Cómo sabes mi nombre?. -Preguntó Shira.
-¡Te espero mañana en el lugar donde mataste a Chester, me voy a vengar, mas te vale que estés ahí, da igual la hora!. -
-¿Tantas ganas tienes de morir?, estaré ahí, te lo aseguro. -
No dije nada mas, solo vi como Shira cargaba a Miguel y comenzaba a caminar hacia el callejón donde estaba Mary, Wolf comenzó a dar grandes saltos, cargandome en su espalda. Lagrimas brotaron de mis ojos, cayendo en la espalda de Wolf.
-¿Eres marica o algo?, ¿Tanto te duele el cuerpo?. -Preguntó Wolf, irritado.
-No es eso, imbécil, es solo que... quisiera que todo esta fuera un sueño, para así despertar y estar de nuevo con mi familia. -Dije, rompiendo en llanto.
Wolf se quedó callado, yo solo cerré los ojos y me dormí, estaba muy agotado.
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Continuara...
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NOTA: Esto NO es una Creepypasta, es una historia de Acción, Ciencia ficción, Aventura, Fantasía que toma personajes de distintas Creepypastas y demás historias, lo aclaro para evitar comentarios ofensivos