Nos enfrentamos al profundo dolor emocional de nuestros allegados: hay que saber cómo actuar, qué decir y qué hacer ante la pérdida
La muerte es algo connatural al ser humano, pero en ocasiones nos puede coger de improviso, sorprendiéndonos tanto que a veces no sabemos qué hacer ni qué decir. Niños, jóvenes, ancianos… Tristemente, nadie escapa a ella. A lo largo de nuestra vida nos toparemos con decesos que nos afecten, que ocurran en nuestro círculo de familiares o amigos.
La pérdida de un ser querido afecta profundamente a las personas que se quedan, por eso hay que saber cómo actuar, qué decir y qué hacer ante esta situación. Nos enfrentamos a un profundo e intenso dolor emocional y debemos ser respetuosos con los procesos de duelo de los más allegados al difunto. Aunque cada muestra de cariño y de pésame es totalmente personal, para actuar frente a estos sucesos existe un protocolo que varía según la cultura (en este artículo se abordará el tema protocolar en España). Como para cualquier situación de índole social, son normas de comportamiento socialmente aceptadas para este proceso. El saber estar es siempre valorado, pero en situaciones delicadas como esta se valora el doble.
Comunicar el deceso
Los familiares y amigos más allegados al difunto serán avisados con antelación a la muerte si se espera el deceso (en caso de enfermedad). Si ocurre por sorpresa, se avisarán por teléfono. Otra manera de difundirlo entre los menos allegados es mediante esquelas en los periódicos, poniendo en ella (si se quiere) las señas y la hora para que quien quiera acuda al funeral.
Comportamiento general
A nivel general, ante un deceso conviene mantenerse serio pero dando muestras de afecto. Si los deudos le han pedido expresamente su asistencia, nunca, a no ser por fuerzas de causa mayor, debe de dejar de acudir a un funeral. Si no puede, siempre tendrá que hacer llegar un mensaje de condolencia, ya sea por teléfono, telegrama, e-mail, flores... Durante el funeral, conviene no exacerbar los sentimientos (llorar, gritar, etc.), hay que mantener la compostura dentro de lo que uno se pueda permitir y no dramatizar en exceso el momento.
Vestimenta
Vestirse de color totalmente negro tampoco está muy bien visto si no se es alguien muy allegado al difunto. Bastará con ir moderado y de oscuro, sin piezas de ropa de colores llamativos, con una vestimenta sobria y sin gran ostentación. El protocolo a seguir se explica muy bien en la página web Protocolo.org: "Debe evitar, cuando existe a una ceremonia de este tipo, cualquier nota de color excesiva."
El pésame
El pésame se da para expresar a los más allegados al difunto la pena por el deceso. En ocasiones los deudos, inmersos en un proceso de duelo, valorarán más las expresivas muestras de afecto que la palabrería. Por ello un abrazo y simples pero sentidas palabras de condolencia serán más que suficientes. Como dijo la psicóloga Sara Losantos en su ponencia sobre el proceso de duelo en el X Simposium Nacional del Sector Funerario, "frente a la tentación de recitar emociones, frases hechas, palabras huecas… propongo el silencio, a veces es más útil la presencia sin más que nuestras palabras de consuelo".
Manteniendo siempre la serenidad para no hundir más a la persona, el pésame consiste en expresar cuánto sentimos la pérdida y las virtudes del difunto que calaron en nosotros. No se debe tratar de animar ni de hacer reír al deudo, no son momentos para el humor, ni tampoco debemos de tapar su dolor, pues el proceso de duelo es necesario y sano.
Las fórmulas más utilizadas en los pésames y condolencias son "te acompaño en el sentimiento" y "mi más sentido pésame", aunque cualquier frase que nos salga de dentro y sea sincera será bienvenida.
Si no ha podido acudir al funeral, puede hacer llegar una nota de condolencia o llamar por teléfono para dar el pésame. Si la forma escogida es la misiva, se recomienda escribir a mano, para dar al mensaje un toque personal.
El pésame presencial puede darse en el velatorio o en el funeral. Según los consejos de la página Protocolo.org, si llegamos sólo para el funeral el pésame nunca se debe dar a la entrada de la iglesia sino después, a no ser que la familia comunique su deseo expreso de no recibir pésames a la finalización del acto, algo que ocurre con poca frecuencia.
A menudo en los tanatorios la familia dispone para los amigos y familiares un Libro de Condolencias, donde quedan recogidos los pésames y palabras en honor al finado. Es recomendable que si llegamos al velatorio a tiempo (los tanatorios recogen el Libro de Condolencias cuando empieza el funeral), firmemos.
El velatorio
La finalidad del velatorio del difunto es acompañar y reconfortar a los más allegados del difunto. Es un espacio de tiempo en el que se despide al difunto, y es un momento importante en el proceso de duelo. El velatorio, en España, suele durar 24 -28 horas y se puede dar en el las salas de vela especialmente habilitadas de los tanatorios (lo más común) o en el domicilio particular (algo inusual en los tiempos que corren). Las empresas funerarias son lo recomendable, puesto que se encargan de todo: flores recibidas, recordatorios, horarios, etc. Acudir al velatorio es importante para los deudos. Sólo la presencia ya es un gesto muy honrado y valorado. Allí se acostumbra a dar el pésame y a acompañar a la familia inmediata del difunto. Su visita debe de servir para reconfortar a la familia y acompañarla, por ello si no llega otra visita que le tome el relevo no debe de irse.
Las flores
Uno de los detalles que expresan nuestro dolor por la pérdida es el envío de una corona de flores, un centro o un ramo. Lo más correcto es una corona, pues el círculo simboliza el ciclo de la vida. El envío de flores se debe de hacer pensando en el difunto, en sus creencias y cultura. Según un artículo de la página web Enviaflores.es, "los arreglos florales fúnebres no se deben enviar a musulmanes, hinduistas ni judíos, y es aconsejable enviarlos a budistas aunque las flores rojas se han de sustituir por blancas, que es el color del luto en el budismo".
Los centros y coronas se acompañan comúnmente de una cinta en la que se escribe un mensaje corto y conciso, el más corriente es "Tu familia no te olvida" o algo similar. Las flores nunca se llevan al velatorio: siempre se envían por mensajería. Si se envían a la casa particular, es recomendable hacerlo la tarde anterior al velatorio. Como muy tarde, han de llegar antes del funeral. Las especies más comunes en los arreglos florales fúnebres son las flores blancas, los claveles, las rosas, los crisantemos, los lirios, las hortensias, los anturios, las azucenas y las margaritas.
La ceremonia del funeral
El funeral puede ser de dos tipos: civil o religioso. En España, dada su cultura y tradición, la mayoría de funerales son religiosos católicos.
Los funerales religiosos tienen lugar en una iglesia o en una capilla u oratorio de la propia empresa funeraria. Los familiares y más allegados al difunto se sitúan en los primeros bancos de la iglesia y son saludados por el oficiante, que puede ser el párroco de la familia u otro oficiante con más experiencia en este tipo de ceremonias, dispuesto por la empresa funeraria. Antes de entrar, sobre todo si la ceremonia se celebra en la capilla de la empresa funeraria, los familiares habrán dispuesto unas tarjetas a modo de recordatorio para los asistentes. En todo caso, los más allegados al difunto deben estar en la iglesia antes que el féretro, que debe entrar al principio (a veces acompañado de música). Cuando el ataúd hace su aparición en la sala, en señal de respeto los asistentes se ponen en pie.
El féretro es normalmente portado por el personal de servicios funerarios, aunque en algunas partes de España son los propios familiares y amigos los que acercan el ataúd que contiene al difunto hasta la iglesia. Éste se sitúa con los pies mirando al altar. Encima del féretro se pueden disponer flores sencillas o en caso de que el fallecido fuera militar, policía, etc. puede haber una bandera o algún objeto simbólico como una gorra.
Se realiza una homilía, se bendice el féretro y a veces (si la familia lo desea) se realiza una misa. Normalmente este acto dura de 15 a 30 minutos. Al finalizar, el féretro recibe agua bendita y se lo llevan. Sólo después de que el féretro desaparezca se puede salir de la iglesia, por respeto al difunto y a la familia. A la salida es conveniente dar el pésame a la familia directa, si no se ha dado durante el velatorio. Después del funeral los restos del difunto son llevados a su destino final para darle sepultura o incineración. Si hemos de marchar después de la ceremonia, solo lo haremos cuando la familia se suba al coche fúnebre.
Los funerales civiles se dan en menor medida, aunque están creciendo en nuestro país. Es un acto laico en el que el orador ensalza las virtudes del difunto, haciendo un breve repaso de su vida y contando algunas anécdotas. También es común que el discurso se enmarque en la filosofía y la reflexión entorno a la muerte. El acto es mucho más sencillo que el religioso y bastante conmovedor, ya que se habla mucho más del difunto. En el caso que se haga en una empresa funeraria, existen profesionales preparados para este quehacer que entrevistan a las familias antes de la ceremonia para obtener datos biográficos del difunto y así realizar un acto de homenaje mucho más personal.
La muerte es algo connatural al ser humano, pero en ocasiones nos puede coger de improviso, sorprendiéndonos tanto que a veces no sabemos qué hacer ni qué decir. Niños, jóvenes, ancianos… Tristemente, nadie escapa a ella. A lo largo de nuestra vida nos toparemos con decesos que nos afecten, que ocurran en nuestro círculo de familiares o amigos.
La pérdida de un ser querido afecta profundamente a las personas que se quedan, por eso hay que saber cómo actuar, qué decir y qué hacer ante esta situación. Nos enfrentamos a un profundo e intenso dolor emocional y debemos ser respetuosos con los procesos de duelo de los más allegados al difunto. Aunque cada muestra de cariño y de pésame es totalmente personal, para actuar frente a estos sucesos existe un protocolo que varía según la cultura (en este artículo se abordará el tema protocolar en España). Como para cualquier situación de índole social, son normas de comportamiento socialmente aceptadas para este proceso. El saber estar es siempre valorado, pero en situaciones delicadas como esta se valora el doble.
Comunicar el deceso
Los familiares y amigos más allegados al difunto serán avisados con antelación a la muerte si se espera el deceso (en caso de enfermedad). Si ocurre por sorpresa, se avisarán por teléfono. Otra manera de difundirlo entre los menos allegados es mediante esquelas en los periódicos, poniendo en ella (si se quiere) las señas y la hora para que quien quiera acuda al funeral.
Comportamiento general
A nivel general, ante un deceso conviene mantenerse serio pero dando muestras de afecto. Si los deudos le han pedido expresamente su asistencia, nunca, a no ser por fuerzas de causa mayor, debe de dejar de acudir a un funeral. Si no puede, siempre tendrá que hacer llegar un mensaje de condolencia, ya sea por teléfono, telegrama, e-mail, flores... Durante el funeral, conviene no exacerbar los sentimientos (llorar, gritar, etc.), hay que mantener la compostura dentro de lo que uno se pueda permitir y no dramatizar en exceso el momento.
Vestimenta
Vestirse de color totalmente negro tampoco está muy bien visto si no se es alguien muy allegado al difunto. Bastará con ir moderado y de oscuro, sin piezas de ropa de colores llamativos, con una vestimenta sobria y sin gran ostentación. El protocolo a seguir se explica muy bien en la página web Protocolo.org: "Debe evitar, cuando existe a una ceremonia de este tipo, cualquier nota de color excesiva."
El pésame
El pésame se da para expresar a los más allegados al difunto la pena por el deceso. En ocasiones los deudos, inmersos en un proceso de duelo, valorarán más las expresivas muestras de afecto que la palabrería. Por ello un abrazo y simples pero sentidas palabras de condolencia serán más que suficientes. Como dijo la psicóloga Sara Losantos en su ponencia sobre el proceso de duelo en el X Simposium Nacional del Sector Funerario, "frente a la tentación de recitar emociones, frases hechas, palabras huecas… propongo el silencio, a veces es más útil la presencia sin más que nuestras palabras de consuelo".
Manteniendo siempre la serenidad para no hundir más a la persona, el pésame consiste en expresar cuánto sentimos la pérdida y las virtudes del difunto que calaron en nosotros. No se debe tratar de animar ni de hacer reír al deudo, no son momentos para el humor, ni tampoco debemos de tapar su dolor, pues el proceso de duelo es necesario y sano.
Las fórmulas más utilizadas en los pésames y condolencias son "te acompaño en el sentimiento" y "mi más sentido pésame", aunque cualquier frase que nos salga de dentro y sea sincera será bienvenida.
Si no ha podido acudir al funeral, puede hacer llegar una nota de condolencia o llamar por teléfono para dar el pésame. Si la forma escogida es la misiva, se recomienda escribir a mano, para dar al mensaje un toque personal.
El pésame presencial puede darse en el velatorio o en el funeral. Según los consejos de la página Protocolo.org, si llegamos sólo para el funeral el pésame nunca se debe dar a la entrada de la iglesia sino después, a no ser que la familia comunique su deseo expreso de no recibir pésames a la finalización del acto, algo que ocurre con poca frecuencia.
A menudo en los tanatorios la familia dispone para los amigos y familiares un Libro de Condolencias, donde quedan recogidos los pésames y palabras en honor al finado. Es recomendable que si llegamos al velatorio a tiempo (los tanatorios recogen el Libro de Condolencias cuando empieza el funeral), firmemos.
El velatorio
La finalidad del velatorio del difunto es acompañar y reconfortar a los más allegados del difunto. Es un espacio de tiempo en el que se despide al difunto, y es un momento importante en el proceso de duelo. El velatorio, en España, suele durar 24 -28 horas y se puede dar en el las salas de vela especialmente habilitadas de los tanatorios (lo más común) o en el domicilio particular (algo inusual en los tiempos que corren). Las empresas funerarias son lo recomendable, puesto que se encargan de todo: flores recibidas, recordatorios, horarios, etc. Acudir al velatorio es importante para los deudos. Sólo la presencia ya es un gesto muy honrado y valorado. Allí se acostumbra a dar el pésame y a acompañar a la familia inmediata del difunto. Su visita debe de servir para reconfortar a la familia y acompañarla, por ello si no llega otra visita que le tome el relevo no debe de irse.
Las flores
Uno de los detalles que expresan nuestro dolor por la pérdida es el envío de una corona de flores, un centro o un ramo. Lo más correcto es una corona, pues el círculo simboliza el ciclo de la vida. El envío de flores se debe de hacer pensando en el difunto, en sus creencias y cultura. Según un artículo de la página web Enviaflores.es, "los arreglos florales fúnebres no se deben enviar a musulmanes, hinduistas ni judíos, y es aconsejable enviarlos a budistas aunque las flores rojas se han de sustituir por blancas, que es el color del luto en el budismo".
Los centros y coronas se acompañan comúnmente de una cinta en la que se escribe un mensaje corto y conciso, el más corriente es "Tu familia no te olvida" o algo similar. Las flores nunca se llevan al velatorio: siempre se envían por mensajería. Si se envían a la casa particular, es recomendable hacerlo la tarde anterior al velatorio. Como muy tarde, han de llegar antes del funeral. Las especies más comunes en los arreglos florales fúnebres son las flores blancas, los claveles, las rosas, los crisantemos, los lirios, las hortensias, los anturios, las azucenas y las margaritas.
La ceremonia del funeral
El funeral puede ser de dos tipos: civil o religioso. En España, dada su cultura y tradición, la mayoría de funerales son religiosos católicos.
Los funerales religiosos tienen lugar en una iglesia o en una capilla u oratorio de la propia empresa funeraria. Los familiares y más allegados al difunto se sitúan en los primeros bancos de la iglesia y son saludados por el oficiante, que puede ser el párroco de la familia u otro oficiante con más experiencia en este tipo de ceremonias, dispuesto por la empresa funeraria. Antes de entrar, sobre todo si la ceremonia se celebra en la capilla de la empresa funeraria, los familiares habrán dispuesto unas tarjetas a modo de recordatorio para los asistentes. En todo caso, los más allegados al difunto deben estar en la iglesia antes que el féretro, que debe entrar al principio (a veces acompañado de música). Cuando el ataúd hace su aparición en la sala, en señal de respeto los asistentes se ponen en pie.
El féretro es normalmente portado por el personal de servicios funerarios, aunque en algunas partes de España son los propios familiares y amigos los que acercan el ataúd que contiene al difunto hasta la iglesia. Éste se sitúa con los pies mirando al altar. Encima del féretro se pueden disponer flores sencillas o en caso de que el fallecido fuera militar, policía, etc. puede haber una bandera o algún objeto simbólico como una gorra.
Se realiza una homilía, se bendice el féretro y a veces (si la familia lo desea) se realiza una misa. Normalmente este acto dura de 15 a 30 minutos. Al finalizar, el féretro recibe agua bendita y se lo llevan. Sólo después de que el féretro desaparezca se puede salir de la iglesia, por respeto al difunto y a la familia. A la salida es conveniente dar el pésame a la familia directa, si no se ha dado durante el velatorio. Después del funeral los restos del difunto son llevados a su destino final para darle sepultura o incineración. Si hemos de marchar después de la ceremonia, solo lo haremos cuando la familia se suba al coche fúnebre.
Los funerales civiles se dan en menor medida, aunque están creciendo en nuestro país. Es un acto laico en el que el orador ensalza las virtudes del difunto, haciendo un breve repaso de su vida y contando algunas anécdotas. También es común que el discurso se enmarque en la filosofía y la reflexión entorno a la muerte. El acto es mucho más sencillo que el religioso y bastante conmovedor, ya que se habla mucho más del difunto. En el caso que se haga en una empresa funeraria, existen profesionales preparados para este quehacer que entrevistan a las familias antes de la ceremonia para obtener datos biográficos del difunto y así realizar un acto de homenaje mucho más personal.