Estimados: Les traigo un capitulo de mi nuevo libro de autoayuda: "El ABC de la integración social", en el cual intento ayudar a aquellas personas que no saben que decir en las mas variadas situaciones de la vida a los fines de contribuír en sus desarrollo como seres humanos.
Saludos.
CAPITULO XXI: La integración social en el punto de encuentro (pertinentemente establecido en un plan de evacuación)
Nota: para comprender holísticamente lo que se expondrá en este apartado, recomiendo la lectura de la Ley nacional 19587, su Decreto Reglamentario 351/79 y el manual de bolsillo: “¿me quedo o me voy? – 247 pautas básicas para toda evacuación”
En mi vida me ha tocado vivir de cerca una evacuación por amenaza de bomba en mi escuela secundaria, en la cual he visto como las personas, luego de la evacuación, se destrozan emocionalmente al no tener la capacidad para entablar la relación con otro ser humano y, de alguna manera, aliviar la incómoda carga de estar junto a un grupo de gente en una situación común post-traumática y no saber cómo exteriorizar su diminuto incendio tipo “A” personal.
Este hecho quizá haya sido el causante que, mas tarde, en los años en los que me desempeñaba como auxiliar de enderezado de engranajes en una fabrica metalmecánica, cuando Flavio Schupaunhue, el ingeniero de seguridad e higiene, preguntó si alguien quería hacerse cargo del diseño e implementación de un plan de respuesta ante emergencias, mas precisamente, de un plan de evacuación, yo haya levantado la mano y dicho: "bueno".
A lo largo de esta nueva función, me ha tocado diseñar y luego participar en simulacros de evacuación, lo cual no ha hecho otra cosa que afirmar mi teoria inicial: el punto de encuentro, si bien sirve para efectuar el control cuantitativo de los seres humanos que lograron llevar adelante sin inconvenientes el procedimiento de evacuación, puede resultar catastrófico emocionalmente.
Lo anteriormente expresado encuentra su justificación en que en el punto de encuentro, las personas que acaban de pasar por un hecho traumático (en el caso de un simulacro el trauma es menor) se encuentran, como diría aquel físico, escritor y por sobre todo un grán integrador social llamado Juan Insaurralde, co-autor del libro: "Fisica 2, para rengos": solos rodeados de gente.
Y esto es realmente así. Se describirán ahora los mecanismos cerebrales actuantes en una evacuación de un establecimiento ya sea fabril, educativo o público según lo establecido por el Dr. Edmundo Costamagna en su libro tan criticado por psicólogos, psiquiatras, médicos y el sindicato de camioneros: "¿es realmente el cerebro el hogar del raciocino?". En el mismo, se describen los siguientes mecanismos:
-Mecanismo de rutina (M.R.): el cerebro responde inercialmente según un conjunto de mecanismos y diálogos aprendidos por repetición.
-Mecanismo de alarma (M.A.): el cerebro es arrancado bruscamente del mecanismo de rutina y reacciona utilizando el máximo de su capacidad.
-Mecanismo de relax (M.N.*): el cerebro merma su capacidad y aflora el inconciente, vuelven antiguos traumas de la niñez, situaciones no resueltas, etc.
Situación ejemplificatoria:
Evento 1- pasajero dentro de taxi.
Taxista: ¿que tiempo loco no?
Sujeto de estudio: si, parece que se viene el agua (M.R.)
Taxista: ¡que se venga nomas!
Sujeto de estudio: así estamos... (M.R.)
Evento 2- siete metros antes de una bocacalle, se observa el trencito de la alegría a una velocidad tal que no podrá frenar en el semáforo. Sobre el mismo se observa a un hombre araña aterrado y al dos de los teletubbies tirados en el suelo.
Taxista: uy, ¡agarrate flaco!
Sujeto de estudio: ¡ay mamita querida! (se toma fuertemente del aseinto de adelante y encoje los dedos del pié, se detecta sudoración excesiva y presión mandibular). (M.A.)
Evento 3- pasa el peligro
Taxista: ay Jesus, María y José, ¡que cerca estuvo eso!
Sujeto de estudio: me vuelve el alma al cuerpo (M.N.)
(*) el Dr. Costamagna confesó años mas tarde que la "N" de "M.N." no tiene un significado en si mismo sino que se escogió debido a que la “R” ya la había usado en el primer mecanismo, y creyó que cambiarle el nombre a este ultimo mecanismo resultaría poco serio.
Durante la jornada laboral las personas realizan el trabajo por el que se les paga, el mecanismo cerebral actuante en este momento es, sin duda alguna, el mecanismo de rutina.
Ante una alarma de evacuación, comienza el mecanismo de alarma. En este momento las personas tienen un objetivo, una tarea que llevar a cabo, una razón de ser. Algunas personas serán quienes coordinen esta evacuación, otras cortarán la electricidad, otras el suministro de gas, otras intentarán atacar el fuego (siempre y cuando el coordinador así lo haya determinado) otras dirigirán a las personas de los sectores de forma ordenada y sin correr por las salidas de emergencia identificadas y otras se limitarán simplemente a ser evacuados.
Ahora bien, una vez en el punto de encuentro, el mecanismo actuante según el Dr. Costamagna es el de relax. Y en esta situación post traumática, donde las personas han sido extraidas de su hábitat natural, el mismo ha sido destruido parcial o totlamente, ha corrido en peligro la vida de seres allegados, queridos y odiados (aunque esos sentimientos que tan comunes parecían y tan aceptados estaban ahora comienzan a perder su sentido) surge la pregunta: "¿de que hablas?".
Pues bien, esa integración social tan necesaria para descargar la carga emocional en un recipiente colectivo común al grupo que ha sufrido la misma experiencia es lo que se intentará abordar de forma breve y consisa a continuación.
PUNTOS A EVITAR
-Reirse de los que evacuan último
-Confundir adrede a la persona que esté contando a los evacuados, gritando numeros al azar con el objeto de hacer reír al público presente.
-Burlarse de las personas quebradas emocionalmente.
-Mostrarse como víctima y proferir injurias soeces contra la empresa / institución, el país o la religión.
INTEGRACION SOCIAL
En una situación de estas magnitudes, hay que cambiar radicalmente la concepción predefinida de comunicación social. Hay que erradicar aquellos bocetos mentales preestablecidos, que día tras día, mes tras mes, año tras año, la rutina diaria lentamente funde nuestra personalidad en un océano de indiferencia e inercia, que si bien permite al cerebro una comodidad casi aberrante, amenazan el sentido último de la escencia humana en lo holístico del concepto mismo.
Es aquí donde se debe comenzar de cero, donde se debe arrojar a la basura aquel miedo a la conexión humana verdadera y abordar un nuevo universo de emociones y comprender así uno de los sentidos más bellos de la interconexión humana, la transmisión del conocimiento.
En este punto de reunión, donde el ser humano se ha olvidado de quien es realmente, que ha salido de su rutina diaria que lo apresa, que se ha recortado del molde cual pieza de plasti-modelismo, es donde hay que renacer desde adentro.
En esta situación somos una página en blanco, el único límite que tenemos es el material de la hoja, es nuestro ethos, nuestro pathos.
Olvidemos las charlas tribales, baladí, sin sentido. Realmente nos comuniquemos de ser humano a ser humano.
Hablemos sobre el sentido de la vida, examinemos nuestro pasado en conjunto a los fines de modelar nuestro futuro para vivir un mejor presente, aprendamos de nuestras experiencias, planifiquemos como dejar de cargar datos para ponernos una pulpería en Santiago del Estero que abra de diez de la mañana a dos de la tarde, siesta y después de siete de la tarde a cuatro de la mañana. Hablemos realmente, nos comuniquemos, entendamos en nuestra charla que es lo que nos hace felices, invitemos a los evacuados a pensar que cosas los hacen felices.
Pongámonos como objetivo finalmente ir a esas clases de fotografía, bonzai, lucha libre mejicana, doma, mecanico-electricista, que siempre quisimos.
Pongamos nuestras manos para que el evacuado junto a nosotros pueda subir al muro, para que desde allí nos de su mano y nosotros podamos subir, y así sucesivamente. Nosotros somos nuestro propio límite.
Aprovechemos esta situación radical para moldear nuestras vidas como siempre quisimos… y si bien al otro día llenaremos el registro de emergencia para cumplimentar de forma adecuada y pertinente con el procedimiento que nos ha salvado la vida, también habremos dado el punta pie inicial para cumplir con el sagrado designio supra humano que inextricablemente se nos ha asignado a todos y cada uno de nosotros.
Saludos.
CAPITULO XXI: La integración social en el punto de encuentro (pertinentemente establecido en un plan de evacuación)
Nota: para comprender holísticamente lo que se expondrá en este apartado, recomiendo la lectura de la Ley nacional 19587, su Decreto Reglamentario 351/79 y el manual de bolsillo: “¿me quedo o me voy? – 247 pautas básicas para toda evacuación”
En mi vida me ha tocado vivir de cerca una evacuación por amenaza de bomba en mi escuela secundaria, en la cual he visto como las personas, luego de la evacuación, se destrozan emocionalmente al no tener la capacidad para entablar la relación con otro ser humano y, de alguna manera, aliviar la incómoda carga de estar junto a un grupo de gente en una situación común post-traumática y no saber cómo exteriorizar su diminuto incendio tipo “A” personal.
Este hecho quizá haya sido el causante que, mas tarde, en los años en los que me desempeñaba como auxiliar de enderezado de engranajes en una fabrica metalmecánica, cuando Flavio Schupaunhue, el ingeniero de seguridad e higiene, preguntó si alguien quería hacerse cargo del diseño e implementación de un plan de respuesta ante emergencias, mas precisamente, de un plan de evacuación, yo haya levantado la mano y dicho: "bueno".
A lo largo de esta nueva función, me ha tocado diseñar y luego participar en simulacros de evacuación, lo cual no ha hecho otra cosa que afirmar mi teoria inicial: el punto de encuentro, si bien sirve para efectuar el control cuantitativo de los seres humanos que lograron llevar adelante sin inconvenientes el procedimiento de evacuación, puede resultar catastrófico emocionalmente.
Lo anteriormente expresado encuentra su justificación en que en el punto de encuentro, las personas que acaban de pasar por un hecho traumático (en el caso de un simulacro el trauma es menor) se encuentran, como diría aquel físico, escritor y por sobre todo un grán integrador social llamado Juan Insaurralde, co-autor del libro: "Fisica 2, para rengos": solos rodeados de gente.
Y esto es realmente así. Se describirán ahora los mecanismos cerebrales actuantes en una evacuación de un establecimiento ya sea fabril, educativo o público según lo establecido por el Dr. Edmundo Costamagna en su libro tan criticado por psicólogos, psiquiatras, médicos y el sindicato de camioneros: "¿es realmente el cerebro el hogar del raciocino?". En el mismo, se describen los siguientes mecanismos:
-Mecanismo de rutina (M.R.): el cerebro responde inercialmente según un conjunto de mecanismos y diálogos aprendidos por repetición.
-Mecanismo de alarma (M.A.): el cerebro es arrancado bruscamente del mecanismo de rutina y reacciona utilizando el máximo de su capacidad.
-Mecanismo de relax (M.N.*): el cerebro merma su capacidad y aflora el inconciente, vuelven antiguos traumas de la niñez, situaciones no resueltas, etc.
Situación ejemplificatoria:
Evento 1- pasajero dentro de taxi.
Taxista: ¿que tiempo loco no?
Sujeto de estudio: si, parece que se viene el agua (M.R.)
Taxista: ¡que se venga nomas!
Sujeto de estudio: así estamos... (M.R.)
Evento 2- siete metros antes de una bocacalle, se observa el trencito de la alegría a una velocidad tal que no podrá frenar en el semáforo. Sobre el mismo se observa a un hombre araña aterrado y al dos de los teletubbies tirados en el suelo.
Taxista: uy, ¡agarrate flaco!
Sujeto de estudio: ¡ay mamita querida! (se toma fuertemente del aseinto de adelante y encoje los dedos del pié, se detecta sudoración excesiva y presión mandibular). (M.A.)
Evento 3- pasa el peligro
Taxista: ay Jesus, María y José, ¡que cerca estuvo eso!
Sujeto de estudio: me vuelve el alma al cuerpo (M.N.)
(*) el Dr. Costamagna confesó años mas tarde que la "N" de "M.N." no tiene un significado en si mismo sino que se escogió debido a que la “R” ya la había usado en el primer mecanismo, y creyó que cambiarle el nombre a este ultimo mecanismo resultaría poco serio.
Durante la jornada laboral las personas realizan el trabajo por el que se les paga, el mecanismo cerebral actuante en este momento es, sin duda alguna, el mecanismo de rutina.
Ante una alarma de evacuación, comienza el mecanismo de alarma. En este momento las personas tienen un objetivo, una tarea que llevar a cabo, una razón de ser. Algunas personas serán quienes coordinen esta evacuación, otras cortarán la electricidad, otras el suministro de gas, otras intentarán atacar el fuego (siempre y cuando el coordinador así lo haya determinado) otras dirigirán a las personas de los sectores de forma ordenada y sin correr por las salidas de emergencia identificadas y otras se limitarán simplemente a ser evacuados.
Ahora bien, una vez en el punto de encuentro, el mecanismo actuante según el Dr. Costamagna es el de relax. Y en esta situación post traumática, donde las personas han sido extraidas de su hábitat natural, el mismo ha sido destruido parcial o totlamente, ha corrido en peligro la vida de seres allegados, queridos y odiados (aunque esos sentimientos que tan comunes parecían y tan aceptados estaban ahora comienzan a perder su sentido) surge la pregunta: "¿de que hablas?".
Pues bien, esa integración social tan necesaria para descargar la carga emocional en un recipiente colectivo común al grupo que ha sufrido la misma experiencia es lo que se intentará abordar de forma breve y consisa a continuación.
PUNTOS A EVITAR
-Reirse de los que evacuan último
-Confundir adrede a la persona que esté contando a los evacuados, gritando numeros al azar con el objeto de hacer reír al público presente.
-Burlarse de las personas quebradas emocionalmente.
-Mostrarse como víctima y proferir injurias soeces contra la empresa / institución, el país o la religión.
INTEGRACION SOCIAL
En una situación de estas magnitudes, hay que cambiar radicalmente la concepción predefinida de comunicación social. Hay que erradicar aquellos bocetos mentales preestablecidos, que día tras día, mes tras mes, año tras año, la rutina diaria lentamente funde nuestra personalidad en un océano de indiferencia e inercia, que si bien permite al cerebro una comodidad casi aberrante, amenazan el sentido último de la escencia humana en lo holístico del concepto mismo.
Es aquí donde se debe comenzar de cero, donde se debe arrojar a la basura aquel miedo a la conexión humana verdadera y abordar un nuevo universo de emociones y comprender así uno de los sentidos más bellos de la interconexión humana, la transmisión del conocimiento.
En este punto de reunión, donde el ser humano se ha olvidado de quien es realmente, que ha salido de su rutina diaria que lo apresa, que se ha recortado del molde cual pieza de plasti-modelismo, es donde hay que renacer desde adentro.
En esta situación somos una página en blanco, el único límite que tenemos es el material de la hoja, es nuestro ethos, nuestro pathos.
Olvidemos las charlas tribales, baladí, sin sentido. Realmente nos comuniquemos de ser humano a ser humano.
Hablemos sobre el sentido de la vida, examinemos nuestro pasado en conjunto a los fines de modelar nuestro futuro para vivir un mejor presente, aprendamos de nuestras experiencias, planifiquemos como dejar de cargar datos para ponernos una pulpería en Santiago del Estero que abra de diez de la mañana a dos de la tarde, siesta y después de siete de la tarde a cuatro de la mañana. Hablemos realmente, nos comuniquemos, entendamos en nuestra charla que es lo que nos hace felices, invitemos a los evacuados a pensar que cosas los hacen felices.
Pongámonos como objetivo finalmente ir a esas clases de fotografía, bonzai, lucha libre mejicana, doma, mecanico-electricista, que siempre quisimos.
Pongamos nuestras manos para que el evacuado junto a nosotros pueda subir al muro, para que desde allí nos de su mano y nosotros podamos subir, y así sucesivamente. Nosotros somos nuestro propio límite.
Aprovechemos esta situación radical para moldear nuestras vidas como siempre quisimos… y si bien al otro día llenaremos el registro de emergencia para cumplimentar de forma adecuada y pertinente con el procedimiento que nos ha salvado la vida, también habremos dado el punta pie inicial para cumplir con el sagrado designio supra humano que inextricablemente se nos ha asignado a todos y cada uno de nosotros.