Bienvenidos a mi post
— Tengo que dejar de pensar acerca de eso, solo te estás haciendo daño, tienes que olvidarlo —se decía el chico—.Ella solo fue amable, nada más, solo tenía una duda, no quería otra cosa. Supéralo.
Llegó directo a su cuarto y se dejó caer en su cama. Suspiró y se durmió… Pero por desgracia, él empezó a soñar con lo quería olvidar.
۩
Viajaba con dirección a casa después de un frustrante día de escuela. Empezó a leer y a escuchar música eso siempre lo tranquiliza. Disfrutaba las últimas páginas de su libro, leyendo al ritmo de las melodías de Band á Part.
El camión se detuvo para subir y bajar pasaje. Obedecido la ley propuesta por el joven “baja uno y suben tres”. El ya había terminado el libro, pero su pereza era extrema, que no quiso guardarlo.
Entonces todo empezó.
Una de las tres personas que se habían subido al camión; una joven de un aproximado de 25 años se sentó apresuradamente a lado del joven de 19. Él no notó su presencia después de 5 minutos, ya que ella se puso a hablar alegremente por su celular, la chica tenía acento español. Él intentaba ver el reflejo de ella en la ventana, pero su esfuerzo fue en vano.
No tuvo otra opción de voltear a verla rápidamente; tenia tez blanca, cabello castaño, no pudo ver bien sus ojos, pero el apuesta que eran hermosos, por esa pequeña observación demostraba que ella disfrutaba de la vida.
Pasaron 5 minutos hasta que ella se dirigió al muchacho, él ya había dejado de escuchar música, su reproductor se quedo sin batería.
—Oye disculpa ¿Dónde se encuentra la biblioteca central? —dijo la alegre mujer.
—En C.U —respondió el muchacho intentando no demostrar nerviosismo.
Ella soltó una pequeña risa y respondió: —si ya sé que está en C.U pero… ¿En qué parte de la Ciudad Universitaria?
El también soltó una pequeña risa, no porque le dio gracia sino por su nerviosismo contesto: —Está junto de la facultad de ciencias políticas—. Automáticamente se volteó a ver por la ventana. Eso era un hábito que tenía desde niño. Nunca ha intentado dejar de hacer eso.
—Entonces... ¿Cómo puedo llegar a la biblioteca desde la facultad de humanidades?— preguntó la joven.
—Tienes que pasar por la facultad de derecho, después por la de administración seguida por unas oficinas y después esta la facultada de ciencias políticas.
—Ah vale gracias
Pasaron 5 minutos de silencio, de nuevo la muchacha se dirigió a la chico.
—¿Estudias en la Facultad de Humanidades?
—No, estudio en el Tecnológico de Toluca. ¿Por qué?
—Pensé que estudiabas en Humanidades por el libro.
Él soltó una pequeña risa. Nunca pensó que un libro dijera eso de él. Después guardó el libro y su ipod en la mochila. Él se sentía extraño, varias veces el llegaba a pensar que le pasara eso.
“Pero las posibilidades son muy bajas” ”Aun así es posible, si hay personas que ganan la lotería, a mí también me puede pasar esto”. Pensaba el muchacho
Después ella volvió a hablarle al chavo:
—Por pura casualidad, ¿También vas a la biblioteca central? —Soltando una pequeña risa
—No —contestó con sequedad—. Me bajo en la esquina de Humanidades para poder tomar otro camión.
El sé despertó, tenia sudor frio en la frente, checó su reloj de pulsera y vio que eran las 10 de la noche.
Se volvió a dormir.
No sabía que pasó después, al parecer su sueño no se detuvo cuando se despertó. A veces estos se comportan de una manera extraña.
La mujer cambio su alegría, por una seriedad más profunda que la del muchacho, ya no le volvió a hablar al joven que compartía asiento con ella, al parecer la indiferencia de este apagó su alegría de una forma rápida.
Al llegar al destino del muchacho, su mente de él estaba a punto de colapsar de tantos pensamientos.
“Vamos tu puedes, intenta corregir el error provocado por tu estupidez” Pensó el joven mientras esperaba que el autobús se detuviera totalmente. Él planeaba devolver la invitación a la chica. Pero su cobardía mezclada con su timidez impidió que eso pasara.
Él se bajo del camión volteo a ver por última vez a esa joven que había intentado ser parte de la vida del joven. Tenía fe que ella también se bajara como él lo hizo pero permaneció inmóvil. Solo pudo ver como el camión se alejaba con ella.
Mientras más intentaba olvidarla, el recuerdo se hacía cada vez más fuerte, algo en él sentía que la volvería ver, no sabe por qué pero estaba seguro de eso.
Durante los viajes de regreso a casa, tenía y mantenía la esperanza de volver a encontrarla, se sentaba en el mismo lugar cuando el pasó eso, el asiento casi enfrente de la puerta trasera. Ponía mucha atención en la esquina de aquel restaurante, donde ella se subió, pensando que ella se volvía a subir al mismo camión donde él viajaba.
Antes que nada, esto es una historia que me pasó en el 21 de febrero de 2012, este cuento fue escrito al finales de 2012, por favor no esperen algo como la tipico virgo historia de siempre
— Tengo que dejar de pensar acerca de eso, solo te estás haciendo daño, tienes que olvidarlo —se decía el chico—.Ella solo fue amable, nada más, solo tenía una duda, no quería otra cosa. Supéralo.
Llegó directo a su cuarto y se dejó caer en su cama. Suspiró y se durmió… Pero por desgracia, él empezó a soñar con lo quería olvidar.
۩
Viajaba con dirección a casa después de un frustrante día de escuela. Empezó a leer y a escuchar música eso siempre lo tranquiliza. Disfrutaba las últimas páginas de su libro, leyendo al ritmo de las melodías de Band á Part.
El camión se detuvo para subir y bajar pasaje. Obedecido la ley propuesta por el joven “baja uno y suben tres”. El ya había terminado el libro, pero su pereza era extrema, que no quiso guardarlo.
Entonces todo empezó.
Una de las tres personas que se habían subido al camión; una joven de un aproximado de 25 años se sentó apresuradamente a lado del joven de 19. Él no notó su presencia después de 5 minutos, ya que ella se puso a hablar alegremente por su celular, la chica tenía acento español. Él intentaba ver el reflejo de ella en la ventana, pero su esfuerzo fue en vano.
No tuvo otra opción de voltear a verla rápidamente; tenia tez blanca, cabello castaño, no pudo ver bien sus ojos, pero el apuesta que eran hermosos, por esa pequeña observación demostraba que ella disfrutaba de la vida.
Pasaron 5 minutos hasta que ella se dirigió al muchacho, él ya había dejado de escuchar música, su reproductor se quedo sin batería.
—Oye disculpa ¿Dónde se encuentra la biblioteca central? —dijo la alegre mujer.
—En C.U —respondió el muchacho intentando no demostrar nerviosismo.
Ella soltó una pequeña risa y respondió: —si ya sé que está en C.U pero… ¿En qué parte de la Ciudad Universitaria?
El también soltó una pequeña risa, no porque le dio gracia sino por su nerviosismo contesto: —Está junto de la facultad de ciencias políticas—. Automáticamente se volteó a ver por la ventana. Eso era un hábito que tenía desde niño. Nunca ha intentado dejar de hacer eso.
—Entonces... ¿Cómo puedo llegar a la biblioteca desde la facultad de humanidades?— preguntó la joven.
—Tienes que pasar por la facultad de derecho, después por la de administración seguida por unas oficinas y después esta la facultada de ciencias políticas.
—Ah vale gracias
Pasaron 5 minutos de silencio, de nuevo la muchacha se dirigió a la chico.
—¿Estudias en la Facultad de Humanidades?
—No, estudio en el Tecnológico de Toluca. ¿Por qué?
—Pensé que estudiabas en Humanidades por el libro.
Él soltó una pequeña risa. Nunca pensó que un libro dijera eso de él. Después guardó el libro y su ipod en la mochila. Él se sentía extraño, varias veces el llegaba a pensar que le pasara eso.
“Pero las posibilidades son muy bajas” ”Aun así es posible, si hay personas que ganan la lotería, a mí también me puede pasar esto”. Pensaba el muchacho
Después ella volvió a hablarle al chavo:
—Por pura casualidad, ¿También vas a la biblioteca central? —Soltando una pequeña risa
—No —contestó con sequedad—. Me bajo en la esquina de Humanidades para poder tomar otro camión.
El sé despertó, tenia sudor frio en la frente, checó su reloj de pulsera y vio que eran las 10 de la noche.
Se volvió a dormir.
No sabía que pasó después, al parecer su sueño no se detuvo cuando se despertó. A veces estos se comportan de una manera extraña.
La mujer cambio su alegría, por una seriedad más profunda que la del muchacho, ya no le volvió a hablar al joven que compartía asiento con ella, al parecer la indiferencia de este apagó su alegría de una forma rápida.
Al llegar al destino del muchacho, su mente de él estaba a punto de colapsar de tantos pensamientos.
“Vamos tu puedes, intenta corregir el error provocado por tu estupidez” Pensó el joven mientras esperaba que el autobús se detuviera totalmente. Él planeaba devolver la invitación a la chica. Pero su cobardía mezclada con su timidez impidió que eso pasara.
Él se bajo del camión volteo a ver por última vez a esa joven que había intentado ser parte de la vida del joven. Tenía fe que ella también se bajara como él lo hizo pero permaneció inmóvil. Solo pudo ver como el camión se alejaba con ella.
Mientras más intentaba olvidarla, el recuerdo se hacía cada vez más fuerte, algo en él sentía que la volvería ver, no sabe por qué pero estaba seguro de eso.
Durante los viajes de regreso a casa, tenía y mantenía la esperanza de volver a encontrarla, se sentaba en el mismo lugar cuando el pasó eso, el asiento casi enfrente de la puerta trasera. Ponía mucha atención en la esquina de aquel restaurante, donde ella se subió, pensando que ella se volvía a subir al mismo camión donde él viajaba.
Bueno, está fue mi virgo cuento, sé que no tiene nada gracia, pero algo es algo