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El Corset de la muerte.

Salud Bienestar6/30/2014
La palabra corset proviene del antiguo francés “cors” que era un diminutivo de “cuerpo”. Los orígenes del corset se pierden en la antigüedad. Las mujeres de civilizaciones antiguas tales como Creta, Grecia, Roma, Egipto, Siria, usaban una especie de corset para levantar el busto, afinar la cintura o en ocasiones también para practicar ciertos deportes que requerían trajes de soporte o constrictores. Pero no fue sino hacia los siglos XVI y XVII que el uso del corset se difundió como una prenda usada por todas las mujeres, independientemente de su posición social.


A lo largo de la historia, las diferentes culturas no solamente han modificado su aspecto exterior gracias al cabello, al maquillaje, los vestidos…sino que, como pueden ver a continuación, las modificaciones han llegado a la deformación del propio cuerpo:





las mujeres querían reducir su cintura y exagerar las curvas de su cuerpo. Dos siglos antes de Cristo se origina su uso, en la Edad Media se encuentran algunos ejemplos, pero es en el s.XIX cuando su uso es más popular y sus efectos en la salud son más estudiados. El corsé era confeccionado a medida por especialistas, con ropa resistente, varillas rígidas que se adhieren el cuerpo y cordones que se entrecruzan oprimiendo la cintura hasta que se pueda soportar.

podemos observar el antes y el después de esta deformación y entenderemos que la respiración se dificulta porque la caja torácica se comprime. También podemos observar como el estomago y los intestinos se desplazan y se comprimen, y de esta forma afectan a otras estructuras como la vejiga y los riñones.

Para conseguir la medida ideal lo hacían poco a poco (a lo largo de un año aproximadamente), pero como pueden imaginar, el proceso resultaba doloroso y penoso, y no se podían quitar el corsé de un día para otro, ya que tenían que habituar al cuerpo a su nueva situación, los músculos atrofiados por su poco uso producían alteraciones que repercutían en la columna.

A continuación les muestro a Cathie Jung, mas conocida como la reina del corset, actualmente tiene 70 años y ha logrado reducir su cintura utilizando corsets por 24 horas al día por más de 20 años. Como podéis imaginar ha entrado en los récords guinness.

Llevaban corsés y sobre-corsés que apretaban sus órganos vitales con consecuentes problemas de salud, tan graves que incluso podían llevarlas a la muerte.



La Revolución Francesa hizo caer la prenda en desuso pues, así lo dictaba el mandato de la academia de artes y ciencias: las mujeres bien vestidas de Francia no deben llevar zapatos, calcetas, corset o medias. Esta actitud no tuvo larga vida pues, la mujeres francesas buscando el ideal de belleza griega volvieron a retomar el corset para ayudarse en el empeño. Aunque Napoleón odiaba el corset, al que llamaba “El asesino de la raza humana”, sus dos esposas usaban la prenda. El motivo de los odios de Napoleón hacia el corset era político-militar pues él consideraba que la prenda tenía efectos negativos sobre la natalidad y sus intenciones militares necesitaban de nacimientos masivos para los futuros soldados de la patria


Después de la segunda guerra mundial, las mujeres reaccionaron unidas contra la exigencia de resaltar el busto y las caderas, la igualdad entre los sexos se convirtió en una demanda femenina pero el resultado fue que las damas se masculinizaron y hacían esfuerzos por parecerse más y más al hombre. El pelo se acortó, las formas se alisaron, las caderas se disimularon y toda protuberancia inquietante que pudiera interferir en la diferenciación se ocultaba. La moda duro poco y las damas retomaron de nuevo la costumbre de destacar sus formas en relación con la caída de una cantidad de tabúes sexuales.







Hoy en día el corsé sigue siendo una prenda más o menos habitual de nuestros armarios, aunque no se contempla como una prenda para llevar a diario, sino más bien como algo para vestir durante una ocasión especial. Igualmente, la tipología de los corsés se ha multiplicado, y aunque existen corsés con resistentes ballenas de acero, también encontramos modelos más flexibles y cómodos con ballenas de plástico y silicona. Con todo, algunos médicos opinan que el uso prolongado del corsé (tanto por motivos estéticos como los de sujeción lumbar) hoy en día puede causar importantes daños, igual que sucedía en épocas pasadas. A este respecto, podéis leer un artículo realizado por especialistas de la Clínica Mayo.
http://www.elmundo.es/salud/2000/381/00615.html


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