Parte 1 de 3
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Les voy a contar una historia que esta basa da en hechos reales, esta historia sucedió a finales de los 70tas, es una historia de Argentinos protagonizada por una familia Mexicana, que viajo desde Ciudad de México hasta La hermosa Argentina y de regreso.
Estos hechos están documentados en un libro llamado “50 Mil” escrito por Gerardo Cabello Galicia y las historias en primera persona de un querido amigo.
La historia comienza con una familia Mexicana que decide vender su casa y sus bienes materiales para comprar un Motor-house y así recorrer toda américa latina hasta llegar a Argentina y de regreso, la familia estaba compuesta por un matrimonio, 2 hijas y un muchacho, el menor de todos.
En cuanto al camino elegido, la carretera panamericana, cabe señalar que se trata de uno de los empeños humanos más nobles realizados en américa, se inició su construcción en 1930.
La familia recorrió toda américa latina y entro a Argentina por el país de Chile, cargaron gasolina y después esto fue lo que paso…
¡Que siesta ni que nada!, vamos a continuar, que faltan aproximadamente 2 horas para llegar a Mendoza, será de noche y nos resultara difícil encontrar un lugar para estacionarnos y dormir.
Me emparejé a un camión de volteo para preguntar por un sitio donde quedarnos…
- ¡Disculpe! ¿Podría indicarnos un sitio tranquilo y seguro donde pasar la noche en esta casa rodante?
-Síganme (respondió el conductor del camión de Volteo)
-Gerardo, te confías mucho; ¿Si nos guía sólo para asaltarnos?
-Estamos en una ciudad de Provincia, no tiene por qué hacerlo y si lo pensara tenemos la ventaja de venir en nuestro propio vehículo y observar a donde nos conduce… ¡Mira es un lindo barrio con mucha luz y varias gentes a la puerta de su casa!
-Mira, mexicano, el lugar más seguro y apacible que conozco de Mendoza es éste... ¡¡mi casa!! Acomoda tu casa rodante en el garaje; los conduje hasta aquí con doble intención, ¡que acepten tomar un mate y mañana invitarles a nuestro plato típico, un asado. ¿Están llegando?
-Sí, entrabamos a la ciudad; te agradezco este detalle, no quisiera causar molestias, nosotros podemos dormir con el camión en la calle y no...
-¡¡De ninguna manera!!, sitúalo dentro del garaje y pasen a casa.
—¡¡Estupendas y maravillosas gentes!!; sin conocernos, pasamos una velada agradable, formamos rápidamente parte de la familia, conver¬sando desde problemas cotidianos hasta temas políticos; conocieron el modus vivendi de los mexicanos, desconocido por las distancias, no¬sotros el argentino, ignorado por el mismo motivo;' medité en algún momento el porque la situación se había desarrollado con tanta fami¬liaridad, cuando estamos acostumbrados que al atender por vez primera a unas personas, existe un protocolo con cierta frialdad natural y que paulatinamente esta frialdad vaya disipándose hasta que, debido al inter¬cambio noble y digno de algunas palabras, se convierte con el tiempo en una amistad cálida y llena de confianza, creo que algo tiene que ver esa costumbre del mate, ¿por qué?..., lo voy a explicar:
-Nos sentamos todos alrededor de una mesa en la cocina, ¡y qué lugar más íntimo de una casa sino la cocina! para mostrarte la confianza que te depositan. Nos recibieron con un "vos" honesto y franco, olvidando el "usted"
-Comienza a turnar de izquierda a derecha el mate; un recipiente de ca¬labaza bellamente adornado con grabados y filos de plata, lleno de yer¬ba mate, con un poco de azúcar, vertiendo agua caliente cada vez que uno de los "mateadores" lo bebe. Ahora, ¡lo importante!, en donde baso mi teoría, ¡¡todos tomamos de la misma bombilla!!, que más bien parece un popote metálico...
-Eso me parece antihigiénico.
-¡¡Es antihigiénico!!, sin embargo, y como ellos dicen, es una
-Tradición que data de los gauchos; quiero que te imagines vagando a caballo por esas inmensas y solitarias praderas, reflexionando tu soledad, deseando con quien charlar y que a lo lejos divisas un grupo, te acercas y te reciben: "Hey!, ¡amigo!, venga a matear con nosotros"... ¿concibes la inmediata identificación y comunicación con alguien que te convida a tomar de su propio recipiente?, en este caso la "bombilla".
-En México, a veces se da el caso, alguien que te dice: "¡Hey!, ¡cuate!, ¿no se echa un trago?" y es a pico de botella.
Ocurrieron varias cosas antes de que se llegara a poner la bandera Mexicana en argentina así que resumiré esta historia en 3 posts.
Terminando así el primero. (mañana pongo la continuación)