Hola Lince Taringuero
Creo que la otra vez lo comenté, pero hoy la explicación vale la pena. En determinadas ocasiones la palabra gracias es insuficiente. La usamos demasiado. Decimos gracias cuando alguien nos deja pasar, cuando nos abren la puerta, cuando nos pasan la sal, cuando nos convidan agua... Decimos gracias muchas veces en el día por cosas pequeñas.
Por eso cuando queremos agradecer a alguien por algo grande, cuando, por ejemplo, queremos agradecer a un médico que le salvó la vida a un pariente, a alguien que fue especialmente generoso con nosotros, o agradecer a Dios o al destino por una situación afortunada, sentimos que la palabra gracias nos queda chica. ¿Te pasó alguna vez decir gracias muchas veces a una persona porque sentías que decirlo solo una vez era de desagradecido?
Desde ayer yo estoy así. Digo gracias y siento que me quedo corto. Querría ir casa por casa y darle la mano o un beso a cada argentino que creyó en el cambio y decirle "gracias, gracias, gracias". Pero no puedo hacer eso.
Lo único que me queda es escribir esta carta y decirte con sinceridad que estoy totalmente agradecido por tu confianza. Quiero decirte que soy consciente de la responsabilidad enorme que nos espera. Tengo la esperanza en todos nosotros para enfrentar ese desafío: somos un país espectacular.
Aunque lo voy a decir una sola vez, estoy seguro de que me vas a entender:
Gracias
Mauricio
Creo que la otra vez lo comenté, pero hoy la explicación vale la pena. En determinadas ocasiones la palabra gracias es insuficiente. La usamos demasiado. Decimos gracias cuando alguien nos deja pasar, cuando nos abren la puerta, cuando nos pasan la sal, cuando nos convidan agua... Decimos gracias muchas veces en el día por cosas pequeñas.
Por eso cuando queremos agradecer a alguien por algo grande, cuando, por ejemplo, queremos agradecer a un médico que le salvó la vida a un pariente, a alguien que fue especialmente generoso con nosotros, o agradecer a Dios o al destino por una situación afortunada, sentimos que la palabra gracias nos queda chica. ¿Te pasó alguna vez decir gracias muchas veces a una persona porque sentías que decirlo solo una vez era de desagradecido?
Desde ayer yo estoy así. Digo gracias y siento que me quedo corto. Querría ir casa por casa y darle la mano o un beso a cada argentino que creyó en el cambio y decirle "gracias, gracias, gracias". Pero no puedo hacer eso.
Lo único que me queda es escribir esta carta y decirte con sinceridad que estoy totalmente agradecido por tu confianza. Quiero decirte que soy consciente de la responsabilidad enorme que nos espera. Tengo la esperanza en todos nosotros para enfrentar ese desafío: somos un país espectacular.
Aunque lo voy a decir una sola vez, estoy seguro de que me vas a entender:
Gracias
Mauricio