Algunos bebés recién nacidos necesitan de la práctica de la succión no nutritiva, diferente a la que realizan en la lactancia, para que su cerebro finalice su organización neurológica
Los bebés recién nacidos, muchas veces necesitan poner en práctica la succión no nutritiva –diferente a la que desarrollan para alimentarse mediante la lactancia- con el objetivo de que su cerebro complete su organización neurológica.
Alicia Robledo Galván, jefe de Cuidados Intensivos Neonatales del Centro Médico 20 de Noviembre, México, explica que “puede pasar sobre todo en los prematuros, que por inmadurez cerebral no tienen una buena organización a nivel de corteza cerebral; estos niños suelen ser muy inquietos, irritables y no pueden dormir".
Los bebés que requieren ese apoyo, lo buscan de manera natural succionando uno de sus dedos, generalmente el pulgar, y no requieren de ningún otro apoyo médico para que la maduración cerebral termine, situación que se alcanza alrededor del año de edad.
El uso del chupete puede satisfacer esa necesidad del bebé y, a largo plazo, es mejor recurrir a éste que permitir que se chupe el dedo.
"En los niños que lo necesitan, la edad ideal para retirarlo es el año de edad; los demás, lo dejan solitos, en cuanto ya se sienten que han ido madurando, porque ningún niño madura igual a otro, cada quien tiene su propio patrón de maduración; y con mayor razón si fueron prematuros", aseguró.
Una forma que funciona para retirarlo es que el día que cumplen el año de edad, se haga una pequeña "ceremonia" para tirar el chupete porque a partir de ese día el bebé "ya es grande".
Si el bebé se hizo aficionado a su dedo, es muy probable que sea más difícil quitarle el hábito de succión.
El chupete se debe prescribir a bebés muy irritables y que lloran con frecuencia, en los que se duermen bien después de comer y tranquilamente y cumplen sus horas de sueño según la edad, no hay que dárselos.
Los “chupetes ortodóticos”, que imitan la forma del pezón materno durante la lactancia, y que activan el proceso de succión-deglutinación que ayuda en el ejercicio de los maxilares, lengua y músculos faciales, contribuyendo para el desarrollo saludable de los dientes y de la mandíbula, son los ideales para los bebés, ya que se adaptan fácilmente a ellos, aseguró la Odontopediatra Claudia Hernández Porra.
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