Libia
Hemos asistidos pasmados a las revueltas en África y Medio Oriente surgidas sorpresivamente desde Túnez. Un fenómeno que remonta al “Gran Miedo” de la Francia monárquica y que fue un aditivo crucial para el triunfo de la Revolución burguesa.
África del norte y los países de la península arábiga habían sorteado, con diversos métodos, la inestabilidad sufrida por sus caóticos vecinos de más allá del Sahara. La manera más sencilla y simple era archi conocida: dictaduras autoritarias amparadas por EEUU. Así los poderes de esta zona se depositaron en personalismos militares y monárquicos típicos de la edad media.
Pero toda regla tiene su excepción: Libia. A mediados del siglo XX la nación norafricana había logrado, después de una feroz lucha contra sus invasores italianos, la independencia de hecho. Rápido de reflejos EEUU mediante la ONU reconoció la independencia del país pero impuso una monarquía que le garantizara el acceso a petróleo barato, como había hecho en casi toda la zona. El gobierno del rey Idris, su corrupción y la miseria en la que sumió al pueblo libio, duraría poco. En 1969 una revuelta se extiende por todo el país derribando al soberano y expulsando a las empresas extranjeras que regenteaban la producción y exportación del oro negro. Para ese entonces, Libia, era el país que vendía el crudo al precio más bajo del mercado.
Gaddafi, amparándose en el equilibrio de la guerra fría, comenzó a aplicar reformas nacionalistas que le valieron el odio de EEUU, principalmente la estatización del petróleo. El gobierno volcó mucho de lo que antes se escurría al exterior en el desarrollo interno y la calidad de vida de los libios aumento notablemente.
Sin embargo el proceso de “gobierno por asambleas” que había sido un estandarte de la revolución se vio truncado por un aumento desmedido del personalismo de Gaddafi y comenzó a despertar malestar en la gente. Con el “fin de la historia” el líder Libio comenzó a negociar con las potencias occidentales para blindar su régimen. El fluido negro pasó de estar controlado por el estado a ser un negocio mixto, donde participaba British Petroleum y un conglomerado de empresas de EEUU, Francia y España. Al mismo tiempo que Libia se declaraba un soldado más en la “Lucha contra el Terror” proclamada por Bush y Rice visitaba al líder libio, la siempre elevada calidad de vida en el país se deterioraba. Gaddafi creyó que con estas concesiones se libraría de las garras del águila, nada más lejos de la realidad.
Uruguay y Argentina
Lejos de lo que vomitan los medios de comunicación concentrados la realidad económica de Libia es bastante auspiciosa. La República Árabe es el país con mayor PBI de África, superando por mucho a la “mimada” del establishment, Sudáfrica y triplicando a los protectorados norteamericanos como Marruecos, Argelia, Túnez y Egipto.
En calidad de vida, tomando los datos del Banco Mundial, Libia se ubicaría a dos lugares de Uruguay y a cinco de Argentina, mientras que su vecino más cercano, Egipto, aparece cincuenta y dos lugares por debajo. Túnez, Marruecos, Argelia, Arabia Saudita, Jordania, Yemen, Sudan, Bahréin, Omán y EAU aparecen en posiciones mucho más alejadas que el país de las pirámides.
En inversión pública la brecha es del mismo tenor, Libia es uno de los países africanos que más recursos vuelca al desarrollo de infraestructuras, sus neoliberales vecinos lo siguen desde muy lejos. Mientras que en Libia tiene un nivel de alfabetización del 88%, Marruecos, por ejemplo, solo alcanza el %56.
En Libia, como en Argentina, los trabajos peor calificados, los desempeñan personas que emigran de países limítrofes como Chad, Egipto, Túnez o Argelia. Estas personas son las que, ante el caos reinante, decidieron volver a sus países de origen o saltar a países europeos como Italia. Sin embargo la prensa cautiva no tardo en maquillar este fenómeno como un “exilio en masa” de libios.
Con estos datos se nota claramente que el carácter de la crisis libia es político y no económico como se intenta subrayar en cada noticia dictada desde el Departamento de Estado.
Libia esta más cerca de los niveles de desarrollo de Sudamérica que de África.
Ahora Yugoslavia
Yugoslavia era un país que había logrado estar entre los diez países con mayor desarrollo social de Europa sin necesidad de aliarse con EEUU ni la URSS. Había logrado un nivel de desarrollo nacional autosustentable y un equilibrio político admirable concretando el consenso entre siete pueblos diversos y sustentado en la significativa calidad de vida.
La CIA esperó el momento justo, un segundo de distracción por parte de las autoridades del país balcánico y rego la nación de agentes. Mientras el pueblo lloraba la muerte de Tito, Goldberg organizaba la desestabilización desde la embajada norteamericana. Tras diez años de arduo trabajo logró su cometido y Yugoslavia paso a ser un recuerdo como Siam o la República de la Gran Granada.
Después de organizar golpes de estado y guerras fratricidas en África y Asia llegó a Bolivia, ya conocido como “El embajador del Separatismo”. Allí intentó sin suerte el resquebrajamiento de Bolivia. Como siempre, la idea era inventar una especie de emirato títere sobre la parte rica en recursos naturales, para después poder expoliarlos exhaustivamente.
Actualmente organiza la estrategia sobre Libia, no sin antes pasar por Sudan, país en el que ya está casi abrochada la separación del sur rico en Petróleo del norte donde ahora gobiernan los musulmanes, resta esperar si en la parte rica “pro-occidente” colocan algún dictador o restauran una vieja monarquía. Lo seguro es que el oro negro ya tiene dueño. No es raro entonces que la ciudad de Albayda, en manos de los rebeldes, pida la ayuda de fuerzas extranjeras, o que Benghazi, otra ciudad “liberada”, antes que nada manifieste que se respetaran todos los acuerdos firmados con empresas extranjeras. El ojo del Águila esta puesto en Cirenaica, la región este del país y la que contiene los pozos de petróleo, como la “Crónica de una muerte anunciada” la creación de un protectorado norteamericano en esta parece ser el próximo paso. Ya con las sanciones de la ONU en marcha y el cierre de las embajadas de EEUU, Francia y Gran Bretaña en el país norafricano la intervención esta cerca.
Ayer Gaddafi creyó que la amistad con los buitres seria una salvaguarda a su régimen, en vez de escuchar los reclamos de su propio pueblo. Hoy muchos libios creen que la alianza con los buitres los salvará del régimen de Gaddafi. Mañana, con un país sumido en la guerra constante y el saqueo petrolífero al estilo Irak, se lamentaran profundamente. Con los marines llegarán los terroristas de Al Queda, los dictadores y la miseria. Libia volverá a entrar en los parámetros de un país africano.
Lord Muelle, especial para T!.
Hemos asistidos pasmados a las revueltas en África y Medio Oriente surgidas sorpresivamente desde Túnez. Un fenómeno que remonta al “Gran Miedo” de la Francia monárquica y que fue un aditivo crucial para el triunfo de la Revolución burguesa.
África del norte y los países de la península arábiga habían sorteado, con diversos métodos, la inestabilidad sufrida por sus caóticos vecinos de más allá del Sahara. La manera más sencilla y simple era archi conocida: dictaduras autoritarias amparadas por EEUU. Así los poderes de esta zona se depositaron en personalismos militares y monárquicos típicos de la edad media.
Pero toda regla tiene su excepción: Libia. A mediados del siglo XX la nación norafricana había logrado, después de una feroz lucha contra sus invasores italianos, la independencia de hecho. Rápido de reflejos EEUU mediante la ONU reconoció la independencia del país pero impuso una monarquía que le garantizara el acceso a petróleo barato, como había hecho en casi toda la zona. El gobierno del rey Idris, su corrupción y la miseria en la que sumió al pueblo libio, duraría poco. En 1969 una revuelta se extiende por todo el país derribando al soberano y expulsando a las empresas extranjeras que regenteaban la producción y exportación del oro negro. Para ese entonces, Libia, era el país que vendía el crudo al precio más bajo del mercado.
Gaddafi, amparándose en el equilibrio de la guerra fría, comenzó a aplicar reformas nacionalistas que le valieron el odio de EEUU, principalmente la estatización del petróleo. El gobierno volcó mucho de lo que antes se escurría al exterior en el desarrollo interno y la calidad de vida de los libios aumento notablemente.
Sin embargo el proceso de “gobierno por asambleas” que había sido un estandarte de la revolución se vio truncado por un aumento desmedido del personalismo de Gaddafi y comenzó a despertar malestar en la gente. Con el “fin de la historia” el líder Libio comenzó a negociar con las potencias occidentales para blindar su régimen. El fluido negro pasó de estar controlado por el estado a ser un negocio mixto, donde participaba British Petroleum y un conglomerado de empresas de EEUU, Francia y España. Al mismo tiempo que Libia se declaraba un soldado más en la “Lucha contra el Terror” proclamada por Bush y Rice visitaba al líder libio, la siempre elevada calidad de vida en el país se deterioraba. Gaddafi creyó que con estas concesiones se libraría de las garras del águila, nada más lejos de la realidad.
Uruguay y Argentina
Lejos de lo que vomitan los medios de comunicación concentrados la realidad económica de Libia es bastante auspiciosa. La República Árabe es el país con mayor PBI de África, superando por mucho a la “mimada” del establishment, Sudáfrica y triplicando a los protectorados norteamericanos como Marruecos, Argelia, Túnez y Egipto.
En calidad de vida, tomando los datos del Banco Mundial, Libia se ubicaría a dos lugares de Uruguay y a cinco de Argentina, mientras que su vecino más cercano, Egipto, aparece cincuenta y dos lugares por debajo. Túnez, Marruecos, Argelia, Arabia Saudita, Jordania, Yemen, Sudan, Bahréin, Omán y EAU aparecen en posiciones mucho más alejadas que el país de las pirámides.
En inversión pública la brecha es del mismo tenor, Libia es uno de los países africanos que más recursos vuelca al desarrollo de infraestructuras, sus neoliberales vecinos lo siguen desde muy lejos. Mientras que en Libia tiene un nivel de alfabetización del 88%, Marruecos, por ejemplo, solo alcanza el %56.

En Libia, como en Argentina, los trabajos peor calificados, los desempeñan personas que emigran de países limítrofes como Chad, Egipto, Túnez o Argelia. Estas personas son las que, ante el caos reinante, decidieron volver a sus países de origen o saltar a países europeos como Italia. Sin embargo la prensa cautiva no tardo en maquillar este fenómeno como un “exilio en masa” de libios.
Con estos datos se nota claramente que el carácter de la crisis libia es político y no económico como se intenta subrayar en cada noticia dictada desde el Departamento de Estado.
Libia esta más cerca de los niveles de desarrollo de Sudamérica que de África.
Ahora Yugoslavia
Yugoslavia era un país que había logrado estar entre los diez países con mayor desarrollo social de Europa sin necesidad de aliarse con EEUU ni la URSS. Había logrado un nivel de desarrollo nacional autosustentable y un equilibrio político admirable concretando el consenso entre siete pueblos diversos y sustentado en la significativa calidad de vida.

La CIA esperó el momento justo, un segundo de distracción por parte de las autoridades del país balcánico y rego la nación de agentes. Mientras el pueblo lloraba la muerte de Tito, Goldberg organizaba la desestabilización desde la embajada norteamericana. Tras diez años de arduo trabajo logró su cometido y Yugoslavia paso a ser un recuerdo como Siam o la República de la Gran Granada.
Después de organizar golpes de estado y guerras fratricidas en África y Asia llegó a Bolivia, ya conocido como “El embajador del Separatismo”. Allí intentó sin suerte el resquebrajamiento de Bolivia. Como siempre, la idea era inventar una especie de emirato títere sobre la parte rica en recursos naturales, para después poder expoliarlos exhaustivamente.
Actualmente organiza la estrategia sobre Libia, no sin antes pasar por Sudan, país en el que ya está casi abrochada la separación del sur rico en Petróleo del norte donde ahora gobiernan los musulmanes, resta esperar si en la parte rica “pro-occidente” colocan algún dictador o restauran una vieja monarquía. Lo seguro es que el oro negro ya tiene dueño. No es raro entonces que la ciudad de Albayda, en manos de los rebeldes, pida la ayuda de fuerzas extranjeras, o que Benghazi, otra ciudad “liberada”, antes que nada manifieste que se respetaran todos los acuerdos firmados con empresas extranjeras. El ojo del Águila esta puesto en Cirenaica, la región este del país y la que contiene los pozos de petróleo, como la “Crónica de una muerte anunciada” la creación de un protectorado norteamericano en esta parece ser el próximo paso. Ya con las sanciones de la ONU en marcha y el cierre de las embajadas de EEUU, Francia y Gran Bretaña en el país norafricano la intervención esta cerca.
Ayer Gaddafi creyó que la amistad con los buitres seria una salvaguarda a su régimen, en vez de escuchar los reclamos de su propio pueblo. Hoy muchos libios creen que la alianza con los buitres los salvará del régimen de Gaddafi. Mañana, con un país sumido en la guerra constante y el saqueo petrolífero al estilo Irak, se lamentaran profundamente. Con los marines llegarán los terroristas de Al Queda, los dictadores y la miseria. Libia volverá a entrar en los parámetros de un país africano.
Lord Muelle, especial para T!.