Con estos cuatro sencillos pasos obtendrás no sólo un plato exquisito, sino además estéticamente de diez.
No es necesario ser Donato de Santis para lograr preparar un huevo frito digno de una ovación.
1. CONSEGUÍ UNA BUENA CEBOLLA
Es lo que te va a servir de molde, así que su elección es clave. Elegí la cebolla más grande que encuentres. Cortá un aro lo suficientemente grande como para alojar el huevo sin que este se derrame por toda la sartén.
2. PONÉ EL ARO EN LA SARTÉN
Cuando se caliente el aceite (¡pero no demasiado), ubicá el aro en el medio y esperá a que alcance la temperatura adecuada. Dejá que se dore, pero no que se fría demasiado.
3. COLOCÁ EL HUEVO
Con sumo cuidado, vaciá el huevo dentro del aro de cebolla. Si te animás y tenés un pulso de hierro, tratá de centrar la yema lo máximo posible.
4. SAZONALO
Añadí sal al gusto y no te olvides del huevo en la sartén por mucho tiempo. Y ya está. Con otro huevo más y una tirita de panceta podés completar una carita feliz. ¡Buen provecho!