Operacion Paperclip: 1500 científicos nazis son sacados de
Alemania y reclutados por el Pentagono para trabajar contra la
URSS comunista
Cuando americanos y soviéticos entraron en Alemania en el año 1945, se encontraron con un sofisticado programa de investigación que sería la base de toda la carrera espacial. Reclutado del lado americano, el profesor Von Braun convertiría los letales V-2 en cohetes para viajar a las estrellas. Al otro lado del telón, los científicos del III Reich recuperados por los soviéticos diseñarían los cohetes que competirían con los americanos. Esta es la historia de cómo la tecnología nazi, y algunos de sus más destacados criminales, lideraron la carrera espacial
Soñando con cohetes
El 16 de marzo de 1926 Robert H. Goddard se dirige a la granja de su tía en Worcester, planta un cohete de tres metros de altura, prende la mecha y ve cómo se estrella sobre un campo de coles. No tiene la épica de los grandes acontecimientos, pero es el primer cohete de la Historia.
Después de sus primeros experimentos, las críticas por parte de la prensa rozan la crueldad. El 13 de enero de 1920 un artículo en la primera página del diario The New York Times se hace eco de las afirmaciones de un desconocido profesor de Universidad que augura la posibilidad de que los cohetes puedan alcanzar algún día la Luna. El periódico se burla abiertamente de Goddard y concluye que le faltan “los conocimientos que se imparten diariamente en los institutos”.
Robert H. Goddard
En 1929, después de otro de sus experimentos, un periódico local de Worcester publica un enorme titular: "El cohete lunar falla su objetivo por 238.799 millas."
Solo en 1969, cuatro años después de la muerte de Goddard y tras la hazaña de Armstrong, Collins y Aldrin, The New York Times publica una nota de disculpa. “El Times reconoce su error" - dice. Al parecer, los cohetes de Goddard sí podían viajar por el espacio.
De los temibles V2 a la Luna
En septiembre de 1944, un arma hasta entonces desconocida, los cohetes V-2, empiezan a caer sobre las ciudades aliadas. En los últimos meses de la guerra los alemanes lanzan 1.155 cohetes V-2 contra Inglaterra y otros 1.625 contra Amberes, causando terribles destrozos y acabando con las vidas de miles de personas.
Meses después del final de la guerra, un V-2 capturado por los americanos llega a las manos del profesor Goddard. “¿No es éste su cohete?” – le pregunta un asistente. “Parece que sí” - contesta Goddard.
Empeñadas en ignorar las innovaciones de Goddard, las autoridades norteamericanas también habían pasado por alto una importante operación de la inteligencia nazi: los alemanes habían infiltrado informadores en el círculo íntimo de Goddard y habían transmitido todos y cada uno de sus descubrimientos a Berlín.
En su laboratorio secreto de la costa báltica, el creador de los V-2, el profesor Wernher Von Braun, había recibido los informes. Por una de esas casualidades de la Historia, aquel joven científico nazi también había leído a H.G. Wells y pasaría a convertirse, en pocos años, en el máximo dirigente de la NASA y en el principal diseñador del Saturno V, el cohete que llevaría a los estadounidenses a la Luna.
El viaje de Von Braun
En la primavera de 1945, con los soviéticos a las puertas de su laboratorio secreto, el profesor Von Braun y su equipo de 500 científicos roban un tren con papeles falsificados, y cruzan Alemania para entregarse a las fuerzas estadounidenses. Comprendiendo la importancia que tienen los científicos alemanes, los americanos se dirigen a Peenemunde y Nordhausen, capturan todos los cohetes V-2 y sus componentes, y los embarcan con destino a Estados Unidos.
El mayor de las SS Wernher von Braun en 1943 (círculo rojo). Presentación a los dignatarios nazis del centro de investigación Peenemünde donde fue concebida la "guerra de las galaxias" y realizados los cohetes V2 nazis. Von Braun se convirtió posteriormente en director de la NASA estadounidense.
Operación Paperclip:
Comienza entonces, a espaldas del presidente Roosevelt, la denominada Operación Paperclip; en pocos meses, cerca de 1.500 científicos nazis son sacados de Alemania y reclutados para trabajar tanto en el ejército como en empresas privadas. El Pentágono decide hacer la vista gorda sobre su macabro historial y coloca a los expertos nazis al frente de algunos de sus más importantes proyectos. Muchos de estos criminales de guerra son especialistas en armas químicas o acaban de realizar experimentos con seres humanos en los campos de concentración.
Nota desclasificada del jefe del Estado Mayor de la US Air Force, del 2 de junio de 1953, en la que hace constar que 820 científicos nazis han sido ya reclutados en el marco del proyecto Paperclip.
La oscura verdad
Otto Ambros, uno de los nazis que participa en la decisión de utilizar el Zyklon B en las cámaras de gas, se integra en el US Army Chemical Corps. Arthur Rudolph, encargado del trabajo de los prisioneros del campo de concentración de Dora, es el jefe de proyecto para el programa de la nave Saturno V. Kurt Debus, ex miembro de las SS, se convierte en el primer director del Kennedy Space Center en Cabo Cañaveral. Hubertus Strughold, a cargo de horribles experimentos con los presos de los campos de exterminio, es nombrado jefe de División de Medicina Aeroespacial.
Pero la verdad sobre la carrera espacial no acaba aquí.
Entre 1947 y 1966, en distintos programas del ejército de EEUU y siempre con presencia de ex oficiales nazis, unos 7.000 soldados americanos fueron utilizados como conejillos de Indias para distintas líneas de investigación. En algunos de los experimentos, se introducía a los soldados en improvisadas cámaras de gas y se les pedía que retiraran sus máscaras momentáneamente, para comprobar sus efectos sobre el organismo.
Objetivo la Luna
A pesar de las dificultades encontradas al inicio del programa, la operación Paperclip cumple rápidamente sus promesas en varios campos en los que el estado mayor no vacila en colocar a «sus» científicos nazis en puestos clave. El más emblemático es el de la conquista espacial en el que se destaca todo el antiguo equipo de los V2, que dirige prácticamente la totalidad de las investigaciones.
Elevado al rango de prioridad por el presidente John F. Kennedy en 1961, el envío de un hombre a la Luna es directamente confiado a los ingenieros nazis del equipo de Wernher von Braun, quien se convierte en el primer director del Marshall Flight Center, el centro espacial de la NASA en Huntsville.
Arthur Rudolph es nombrado jefe de proyecto para el programa de la nave Saturno V, la que llegaría a la Luna en 1969. Durante la guerra, como jefe de producción en Mittelwerk, Rudolph estuvo especialmente encargado de determinar el número de horas de trabajo que podían realizar los prisioneros procedentes del campo de concentración de Dora.
Hubertus Strughold. Científico nazi que experimentó con cobayas humanas, generalmente prisioneros de guerra, la resistencia al frío del cuerpo humano, este era el triste final para miles de deportados en el campo de concentración de Dachau. Hubertus Strughold fue reclutado para el proyecto Paperclip.
Finalmente, el ex miembro de las SS, de las SA y de otras dos agrupaciones nazis, Kurt Debus, se convierte en el primer director del Kennedy Space Center en Cabo Cañaveral. La colaboración de los tres hombres permite a los Estados Unidos realizar una de las hazañas más espectaculares de su historia ya que, el 21 de julio de 1969, Neil Armstrong pisa la Luna, una verdadera coronación para la cooperación científica entre el partido nazi y el estado mayor norteamericano
En diciembre de 1974, el New York Times reveló que la CIA había desarrollado actividades ilegales en territorio norteamericano durante los años 50 y 60. Dos comisiones en el Congreso (la comisión Church y la comisión Rockefeller) sacaron a la luz el proyecto MKULTRA demostrando que la CIA y el FBI habían desarrollado experimentos con seres humanos, con o sin su consentimiento, administrándoles LSD y otras sustancias psicotrópicas y sometiéndolos a todo tipo de torturas.
fuente
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Alemania y reclutados por el Pentagono para trabajar contra la
URSS comunista
Cuando americanos y soviéticos entraron en Alemania en el año 1945, se encontraron con un sofisticado programa de investigación que sería la base de toda la carrera espacial. Reclutado del lado americano, el profesor Von Braun convertiría los letales V-2 en cohetes para viajar a las estrellas. Al otro lado del telón, los científicos del III Reich recuperados por los soviéticos diseñarían los cohetes que competirían con los americanos. Esta es la historia de cómo la tecnología nazi, y algunos de sus más destacados criminales, lideraron la carrera espacial
Soñando con cohetes
El 16 de marzo de 1926 Robert H. Goddard se dirige a la granja de su tía en Worcester, planta un cohete de tres metros de altura, prende la mecha y ve cómo se estrella sobre un campo de coles. No tiene la épica de los grandes acontecimientos, pero es el primer cohete de la Historia.
Después de sus primeros experimentos, las críticas por parte de la prensa rozan la crueldad. El 13 de enero de 1920 un artículo en la primera página del diario The New York Times se hace eco de las afirmaciones de un desconocido profesor de Universidad que augura la posibilidad de que los cohetes puedan alcanzar algún día la Luna. El periódico se burla abiertamente de Goddard y concluye que le faltan “los conocimientos que se imparten diariamente en los institutos”.
Robert H. Goddard
En 1929, después de otro de sus experimentos, un periódico local de Worcester publica un enorme titular: "El cohete lunar falla su objetivo por 238.799 millas."
Solo en 1969, cuatro años después de la muerte de Goddard y tras la hazaña de Armstrong, Collins y Aldrin, The New York Times publica una nota de disculpa. “El Times reconoce su error" - dice. Al parecer, los cohetes de Goddard sí podían viajar por el espacio.
De los temibles V2 a la Luna
En septiembre de 1944, un arma hasta entonces desconocida, los cohetes V-2, empiezan a caer sobre las ciudades aliadas. En los últimos meses de la guerra los alemanes lanzan 1.155 cohetes V-2 contra Inglaterra y otros 1.625 contra Amberes, causando terribles destrozos y acabando con las vidas de miles de personas.
Meses después del final de la guerra, un V-2 capturado por los americanos llega a las manos del profesor Goddard. “¿No es éste su cohete?” – le pregunta un asistente. “Parece que sí” - contesta Goddard.
Empeñadas en ignorar las innovaciones de Goddard, las autoridades norteamericanas también habían pasado por alto una importante operación de la inteligencia nazi: los alemanes habían infiltrado informadores en el círculo íntimo de Goddard y habían transmitido todos y cada uno de sus descubrimientos a Berlín.
En su laboratorio secreto de la costa báltica, el creador de los V-2, el profesor Wernher Von Braun, había recibido los informes. Por una de esas casualidades de la Historia, aquel joven científico nazi también había leído a H.G. Wells y pasaría a convertirse, en pocos años, en el máximo dirigente de la NASA y en el principal diseñador del Saturno V, el cohete que llevaría a los estadounidenses a la Luna.
El viaje de Von Braun
En la primavera de 1945, con los soviéticos a las puertas de su laboratorio secreto, el profesor Von Braun y su equipo de 500 científicos roban un tren con papeles falsificados, y cruzan Alemania para entregarse a las fuerzas estadounidenses. Comprendiendo la importancia que tienen los científicos alemanes, los americanos se dirigen a Peenemunde y Nordhausen, capturan todos los cohetes V-2 y sus componentes, y los embarcan con destino a Estados Unidos.
El mayor de las SS Wernher von Braun en 1943 (círculo rojo). Presentación a los dignatarios nazis del centro de investigación Peenemünde donde fue concebida la "guerra de las galaxias" y realizados los cohetes V2 nazis. Von Braun se convirtió posteriormente en director de la NASA estadounidense.
Operación Paperclip:
Comienza entonces, a espaldas del presidente Roosevelt, la denominada Operación Paperclip; en pocos meses, cerca de 1.500 científicos nazis son sacados de Alemania y reclutados para trabajar tanto en el ejército como en empresas privadas. El Pentágono decide hacer la vista gorda sobre su macabro historial y coloca a los expertos nazis al frente de algunos de sus más importantes proyectos. Muchos de estos criminales de guerra son especialistas en armas químicas o acaban de realizar experimentos con seres humanos en los campos de concentración.
Nota desclasificada del jefe del Estado Mayor de la US Air Force, del 2 de junio de 1953, en la que hace constar que 820 científicos nazis han sido ya reclutados en el marco del proyecto Paperclip.
La oscura verdad
Otto Ambros, uno de los nazis que participa en la decisión de utilizar el Zyklon B en las cámaras de gas, se integra en el US Army Chemical Corps. Arthur Rudolph, encargado del trabajo de los prisioneros del campo de concentración de Dora, es el jefe de proyecto para el programa de la nave Saturno V. Kurt Debus, ex miembro de las SS, se convierte en el primer director del Kennedy Space Center en Cabo Cañaveral. Hubertus Strughold, a cargo de horribles experimentos con los presos de los campos de exterminio, es nombrado jefe de División de Medicina Aeroespacial.
Pero la verdad sobre la carrera espacial no acaba aquí.
Entre 1947 y 1966, en distintos programas del ejército de EEUU y siempre con presencia de ex oficiales nazis, unos 7.000 soldados americanos fueron utilizados como conejillos de Indias para distintas líneas de investigación. En algunos de los experimentos, se introducía a los soldados en improvisadas cámaras de gas y se les pedía que retiraran sus máscaras momentáneamente, para comprobar sus efectos sobre el organismo.
Objetivo la Luna
A pesar de las dificultades encontradas al inicio del programa, la operación Paperclip cumple rápidamente sus promesas en varios campos en los que el estado mayor no vacila en colocar a «sus» científicos nazis en puestos clave. El más emblemático es el de la conquista espacial en el que se destaca todo el antiguo equipo de los V2, que dirige prácticamente la totalidad de las investigaciones.
Elevado al rango de prioridad por el presidente John F. Kennedy en 1961, el envío de un hombre a la Luna es directamente confiado a los ingenieros nazis del equipo de Wernher von Braun, quien se convierte en el primer director del Marshall Flight Center, el centro espacial de la NASA en Huntsville.
Arthur Rudolph es nombrado jefe de proyecto para el programa de la nave Saturno V, la que llegaría a la Luna en 1969. Durante la guerra, como jefe de producción en Mittelwerk, Rudolph estuvo especialmente encargado de determinar el número de horas de trabajo que podían realizar los prisioneros procedentes del campo de concentración de Dora.
Hubertus Strughold. Científico nazi que experimentó con cobayas humanas, generalmente prisioneros de guerra, la resistencia al frío del cuerpo humano, este era el triste final para miles de deportados en el campo de concentración de Dachau. Hubertus Strughold fue reclutado para el proyecto Paperclip.
Finalmente, el ex miembro de las SS, de las SA y de otras dos agrupaciones nazis, Kurt Debus, se convierte en el primer director del Kennedy Space Center en Cabo Cañaveral. La colaboración de los tres hombres permite a los Estados Unidos realizar una de las hazañas más espectaculares de su historia ya que, el 21 de julio de 1969, Neil Armstrong pisa la Luna, una verdadera coronación para la cooperación científica entre el partido nazi y el estado mayor norteamericano
En diciembre de 1974, el New York Times reveló que la CIA había desarrollado actividades ilegales en territorio norteamericano durante los años 50 y 60. Dos comisiones en el Congreso (la comisión Church y la comisión Rockefeller) sacaron a la luz el proyecto MKULTRA demostrando que la CIA y el FBI habían desarrollado experimentos con seres humanos, con o sin su consentimiento, administrándoles LSD y otras sustancias psicotrópicas y sometiéndolos a todo tipo de torturas.
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