Aclaro, es un post largo, si en verdad te sientes como te voy a describir a continuación, vale la pena que lo leas! Te dejo tu novia? Te sientes que no vales nada? Que lo mejor de tu vida se te esta yendo? Te encuentas asi? TENGO LA SOLUCIÓN! Cuando leas esto te vas a dar cuenta de como son realmente las cosas.. A mi en un momento me sirvió, tal vez a ti también! Mi novia Para conocer mejor a las mujeres… Para conocerte mejor. Qué hacer para no perderlas… Qué hacer para perderlas. Cómo recuperar a tu ex-novia… Cómo recuperarte de tu ex-novia. Cómo volver a sentirte bien… Cómo volver… ¡Bienvenido al club! Te dejó tu novia. La única que te importa en la vida. Sentís que nunca vas a encontrar otra como ella. Es más, no te interesa encontrar otra. Todavía no lo podés creer. No sabés como hacer para seguir viviendo. El dolor es insoportable. Pensás que no puede ser que se haya olvidado de todo lo que te dijo, de todo lo que te prometió, y eso sólo ayuda a que te sientas peor. ¿Imaginarla con otro? Ni hablar. No tenés ganas de comer, ni de salir, imposible concentrarse en estudiar, difícil trabajar. No podés pensar en nada que nos sea en verla, en hablarle, en convencerla, en recordarle que te ama y que la amás, y que la única manera de vivir es estar juntos. Sólo querés llamarla por teléfono o ir a buscarla, y que ella te abrace llorando y te diga que fue todo una equivocación, que te quiere como siempre, que la perdones, que nunca más va a pasar, que no puede vivir sin vos, que estos días en los que no estuvo cerca tuyo fueron un infierno, que se la pasó llorando todo el tiempo y que las a-migas no sabían como hacer para consolarla. Y vos decirle: Sí, mi amor, a mí me pasó lo mismo, te quiero, te amo, ya está, ya pasó chiquita, no llores más. ¿Entonces qué hacés? Las vas a buscar con tus mejores ropas, recién bañado y perfumado a la salida del trabajo, o de la facultad, o del colegio. Pero, oh sorpresa, cuando la ves de lejos, antes de que ella te vea, notás que venía muy divertida riendo con unos compañeros. ¿Pero cómo, no se supone que ella también está destruida por esta ruptura? Caramba… Y acá viene lo peor. Cuando te ve… no te abraza… no llora, no te dice que no puede vivir sin vos, ni que te quiere, ni una mierda. Es ahí donde te sentís en un callejón sin salida, y el dolor se hace más intenso porque cada vez la ves más lejos.Sentís que ya ni verte le provoca nada. ¿Y ahora? ¿Cómo sigue esto? De alguna manera tiene que seguir dado que es imposible asumir que la perdiste, porque no podrías seguir viviendo, ¿no? Como si todo esto fuera poco te sorprende con alguna frase a modo de saludo como “¿A qué viniste?” o “¿Qué habíamos hablado?” Y ahí te quedás con un nudo en la garganta sin saber para dónde disparar. En realidad dispararías hacia tu sien. Entonces la mirás a los ojos, con esa mirada que tiempo atrás la hubiera derretido, pero que aparentemente hoy no le mueve un pelo y le decís: -¿Podemos hablar?- Y ella, como molesta, te responde: -Ya hablamos todo, ¿no? -Bueno, está bien- le decís. Y en un intento por provocar algún tipo de reacción te das media vuelta y empezás a caminar, rezando por Escuchar un “¡Esperá, no te vayas!” que nunca llega. Cansado de repetir episodios similares, probás con un llamado, y una carta, y unas flores, y un CD, y nada. Cada vez peor. Dios… es el fin.Si estás viviendo una situación similar a ésta, debés sentir que estás sobre arenas movedizas, donde cada vez que hacés un movimiento para salir a flote, te hundís más. Bueno, voy a darte una buena noticia: tenés en tus manos algo así como el elefante de Tarzán para ayudarte a salir de esa situación. Este libro fue escrito en base al análisis de mis experiencias personales y las de mis amigos, las cuales nos han dejado muchas enseñanzas que queremos compartir con vos. Todas las historias narradas son absolutamente verídicas. Sólo fueron cambiados los nombre para respetar la privacidad de estas personas. No soy el dueño de la verdad, ni todos los casos son exactamente iguales, pero les aseguro que luego de leer este libro, o a medida que lo vayan haciendo, van a ir sintiéndose más seguros con respecto a esa situación que tanto los tortura hoy. Los resultados siempre van a ser positivos, porque si tu novia te quiere, en estas páginas vas a encontrar herramientas para recuperarla. Y si no te quiere, sea por el motivo que sea, ¿para qué querés que vuelva? Más vale prevenir que curar. Tal vez tu situación no sea exactamente la anterior, pero te la ves venir. Desde hace algún tiempo la notás rara. Aparecieron en su actitud lo que llamaremos “I.D.Q.” (Indicadores de Quilombos) que podrían ser: • Ya no te mira como antes. • No reacciona de la misma manera ante un “te quiero”. • Cuando te atiende por teléfono no demuestra la misma emoción que hace un tiempo atrás. • Se ve molesta si le preguntás “¿me extrañaste?” • Le da lo mismo hacer el amor que ver una película o ir a tomar un café. • Cuando se ven no se calienta en arreglarse mucho. • Está más peleadora de lo habitual. Y por lo general todo esto desemboca en los padres de todos los IDQ: los famosos “Estoy confundida” y “Necesito un tiempo”. Por lo general los IDQ nunca vienen de a uno, y son una señal inequívoca de que algo malo está por suceder. Seguramente son producto de que algún compañero de colegio, facultad o trabajo le gusta. O tal vez no le guste pero le anda atrás y las muy estúpidas se agrandan como sorete en kerosene. O tal vez alguna amiga le esté llenando la cabeza en contra tuyo con el objeto de presentarle algún amigo, hermano o primo, o simplemente por romper las pelotas, que para eso son mandadas a hacer. Ella en realidad te quiere a vos (por lo menos en la mayoría de los casos es así), pero el otro turro/a te hace la pelea desde las sombras y lamentablemente eso es una ventaja a su favor. Lo que erróneamente tendemos a hacer cuando empiezan a aparecer los IDQ es intensificar nuestras demostraciones de amor tratando de verla más seguido, diciéndole cosas lindas, regalándole flores, chocolates, sea monkeys, o cuanta pelotudez se nos ocurra.Con las mujeres en estos casos hay que actuar como con los caballos de salto. Los caballos de salto tienen todos los mejores cuidados, duermen calentitos en un box, tienen la mejor comida, el más esmerado aseo, en fin, más de lo que cualquier animal podría pedir. Así y todo de vez en cuando estos caballitos se ponen medio loquitos, medio histéricos y no quieren darle bola a su dueño. Cabecean, tiran patadas, no se quieren dejar montar, etc. ¿Qué hacen sus dueños en estos casos? ¿Les dan mejor comida aún? ¿Los bañan más seguido? ¿Les agregan una estufita en el box? No. Todo lo contrario. Los mandan al campo. Sí, los sueltan y les dicen: “Andá y saltá, cabeceá y pateá todo lo que quieras así te sacás las ganas”. Y el yocaba sale corriendo por el medio del campo, sin montura, sin riendas, sin nada, y salta, cabecea, patea, corre, relincha y todo lo que se le canta. Al otro día vuelve caminando, mansito mansito, hacia su dueño y se le para al lado esperando que lo acaricie. Ya se le fue la locura. Ya no tiene más ganas de joder. Bueno, con estas yeguas, perdón, con las mujeres hay que actuar de la misma manera. ¿Se encabritan más de la cuenta? ¿Te cuestionan cualquier pavada? ¿Aparecen varios IDQ al mismo tiempo, y luego el clásico “Estoy confundida”? Bueno, más vale prevenir que curar. Mandala al campo como a los caballos de salto. Sin demostraciones de dolor decile OK y andate. Eso sí, no la llames, no la veas y es fundamental que no tenga noticias tuyas ni por medio de amigos en común. El tiempo que puede transcurrir en este estado es variable. Puede ser desde un día a… unos cuantos, pero no queda otra que tener paciencia y ponerse firme en esa postura porque ahí es donde se va a dar cuenta de lo que le está faltando, y es ahí donde le va a entrar a ella el miedo a perderte. Va a volver sin duda caminando mansita a comer de tu mano. Frases prohibidas Paula estaba muy enamorada de su nuevo novio Juan, hasta que a éste se le ocurrió la gran idea de decirle: “Mi amor por vos es tan grande que jamás se va a terminar, y no voy a perderte nunca, porque ese día voy a perseguirte hasta que vuelvas a estar conmigo”. Qué romántico. Un tigre el tipo. Seguramente pensó: “Con ésta mato”. Y mató nomás. Pero lo que mató fueron las ganas de Paula de seguir con él. Lo dejó al otro día. En realidad no sabemos si Juan lo decía en serio o fue sólo para impresionar. Si fue sólo para impresionar, realmente impresionó. Pero dudo que haya provocado el efecto esperado.Algunas veces, en el afán de enamorarlas perdidamente, uno entra en la variante de decir cosas que en la totalidad de los casos producen un efecto contrario al que se busca al decirlas. Es que cuando una mujer tiene la seguridad absoluta de que te tiene totalmente entregado y muerto de amor por ella, al punto que si no la tenés te morís, es como que ya se acabó el juego. ¿Y quién perdió? Bien… vas entendiendo. • Si me dejás me mato. • Siempre voy a estar con vos pase lo que pase. • Decime que me amás. • Quiero que seas la última mujer de mi vida. Estas son algunas de las tantas frases prohibidas que iremos viendo a medida. Cuando voy es porque vengo y cuando vengo es porque voy. Cesar Luis Menotti, luego de ganar la copa del mundo en el campeonato mundial de fútbol de 1978, realizó una serie de microprogramas didácticos que se emitían por televisión, donde enseñaba algunos de sus secretos. En uno de esos microprogramas el, en aquel entonces, director técnico de la selección argentina, repetía varias veces la frase: “Cuando voy es porque vengo, y cuando vengo es porque voy”. Este era un truco para que los jugadores recibieran la pelota lejos de la marca. Cuando un jugador quería que su compañero le entregara un pase cortito y al pie, amagaba a alejarse (Cuando voy es porque vengo…) y cuando quería que la pelota fuera lejos de su posición para ir picando a buscarla, amagaba a acercarse (…y cuando vengo es porque voy). De esa manera primero se desprendían de la marca y luego podían tomar el balón más cómodamente. Cuando nosotros sentimos a nuestra pareja distante, queremos acercarnos. ¿Cómo lo hacemos? Les preguntamos qué les pasa, si hay algo que no nos contaron, queremos verlas más tiempo. Queremos provocar por medio de nuestro acercamiento, el acercamiento de ellas, lo que por lo general no ocurre. ¿Y por qué no ocurre? Analicémoslo un poco fríamente. Cuando sentimos a nuestra novia distante, es porque está distante. Así de fácil. Lo que pasa es que es mucho más sencillo pensar que es sólo idea nuestra. Lo que hacemos habitualmente para convencernos de que es de esa manera es preguntarle a ella si le sucede algo, si nos está queriendo menos, si hay otro tipo, y por lo general lo hacemos con voz melancólica y cara de carnero degollado. Es muy probable que alguna de estas cosas le esté pasando, pero no es lo suficientemente importante, al menos en ese momento, como para decírnoslo. Entonces, lo que hacen es negar todo. Te dicen “no seas tonto, yo te quiero como siempre, no pasa nada”. Pero la sensación que sentíamos no cambia, porque en realidad la actitud de ella a pesar de sus palabras no cambia. Está fría y distante y vos, a pesar de obtener las respuestas que esperabas, te seguís sintiendo mal porque en el fondo sabés que hay algo que no está bien. Si en estos casos no se actúa correctamente y con rapidez, esta situación se puede ir agrandando como una bola de nieve. Cuando voy es porque vengo y cuando vengo es porque voy. Querés que ella esté más lejos, acercate. Querés que ella esté más cerca, alejate. Cuando voy es porque vengo y cuando vengo es porque voy. Si ellas tienen algo en mente, lo que sea, que les está perturbando la relación con vos, cuanto más encima le estés, más molesta se va a sentir. No hay mejor defensa que un buen ataque. Si ella está distante, ponete distante vos también. No la llames. No le insistas. No le ruegues. No le preguntes. Poné distancia. Da vuelta la tortilla. Hacé que sea ella la que sienta lo que vos estás sintiendo ahora. Que tenga un poco de miedo. Que dude. Que sea ella la que te termine preguntando si no la querés como antes, si te pasa algo, si tenés otra. Cuando eso suceda, la vas a sentir más cerca que nunca y ya no vas a tener ningún temor. Será entonces ella la que se sienta mal pensando que vos estás distante. Pero ése no es tu problema. El aire de mar Tu novia se va de vacaciones. Que lo parió. Cómo la vas a extrañar. Ella también te dice que te va a extrañar, que se va a morir sin verte. Llora. ¿Por qué no se queda?, se preguntaría cualquiera con dos dedos de frente. Pero bueno, la realidad es que se va. Ya sea que se vaya con la familia o con amigas, éste es un período donde casi siempre la estabilidad de la pareja tambalea. ¿Por qué? Porque los hombres tenemos la habilidad de hacerlas sentir que son las diosas de la costa. Los tipos van en grupo de vacaciones pura y exclusivamente de levante. Empiezan apuntando alto y luego van bajando sus pretensiones, pero nadie quiere volver de la playa sin alguna historia sexual o romántica. Es el momento para ganar minas. O sea que si nuestra novia es una diosa, va a estar entre las primeras en ser atacadas por esa turba embravecida de hombres calientes, y si es un bagrecito, estará entre las terceras o las cuartas, pero estará. Y es entonces cuando se la re-creen y se ponen a pensar qué desperdicio estar de novias cuando son tan requeridas por tantos hombres. Y se agrandan. Y por lo general, alguno que otro también a ellas les gusta. Lo más probable es que a su regreso llegue “confundida” y será entonces cuando tengamos que aplicar todo lo que estamos leyendo. Pero algo peor puede suceder: que al novio se le haya ocurrido la majestuosa idea de ir a visitarla a la costa. Ya sea que lo haya programado anteriormente con su novia o que la quiera sorprender. Mi hermano y yo veníamos de nuestro trabajo un caluroso jueves de enero cuando vimos venir a nuestro amigo Luis caminando por la calle Artigas. Le vimos la expresión desde unos cincuenta metros y nos asustó. Venía como un zombie. Parecía que el mundo a su alrededor se había detenido. Caminaba porque las piernas se le movían solas, primero una y después la otra, y porque nada se le interponía en el camino como para que se hiciera pomada. -¿Qué te pasa? -Vengo de Retiro- nos dijo con voz de ultratumba. –Fui a devolver el pasaje que había sacado para ir a visitar a mi novia a San Bernardo. -¿Por qué? ¿Qué pasó?- le preguntamos. -No sé… no sé… la llamé por teléfono para avisarle qué día y a qué hora llegaba y me dijo que no fuera… que no iba a estar… que… no se qué… Estaba como mareado. No comprendía. Típico. Una minita seis puntos que se fue a la costa y se sintió Brooke Shields, lo último que necesitaba era al novio al lado. Mi primo Patricio no soportó la ausencia de su novia Sonia en las vacaciones. Quince días eran una eternidad. ¿Cómo podía ser que él estuviera separado de ella durante trescientas sesenta horas? Cada minuto se haría totalmente insostenible y él debía superar nada menos que veintiun mil seiscientos minutos o lo que es igual a contar hasta un millón doscientos noventa y seis mil. Absolutamente imposible. Cualquiera con dos dedos de frente le hubiera dicho: “Patricio, aflojá… son nada más que quince días”. Pero para él no eran quince días. Para él eran un millón doscientos noventa y seis mil eternos e insoportables segundos. Sólo había una solución: agarrar un bolsito, lo que se pueda juntar de plata y embalarse como sea a Mar del Plata, a confundirse en ese tan anhelado abrazo. No importaba dónde dormir, ni qué comer, ni nada de nada. Sólo importaba verla, estar con ella, dejar de sentir esa angustia que no deja respirar, esa angustia que seguramente también estaría sintiendo ella. Aunque una vocecita muy lejana que viene desde adentro nos diga que ella no está sintiendo un pomo. Pero para qué vamos a andar escuchándola, ¿no?... esa vocecita no sabe nada de nada… Y ahí fue Patricio con sus doscientos treinta pesos en la billetera, sus diez kilos de equipaje, y sus dos metros de altura, hacia la terminal de Retiro. Ya hacía algunos días que ella estaba en Mar del Plata, motivo por el cual Patricio ya se daba por extrañado. Luego de un reencuentro casi idéntico al soñado y de una romántica noche, sobrevino el día de playa. El sol era insoportable, y cansado por el viaje y la trasnochada, Patricio se encontraba tendido en la arena, a escasos metros de su novia y sus amigas, que estaban paradas charlando, o más bien podríamos decir “mostrándose”, cerca de la orilla. El tarjetero del boliche de onda pasaba con sus jeans y en patas entregando tarjetas y haciendo sonrisitas a cuanto ser con tanga se le cruzara. Gordas, flacas, altas, bajas, lindas, feas, todas sentían que el boliche no abriría si ellas no concurrían. El tarjetero detuvo su marcha triunfal en Sonia, la novia de Patricio. Ella lo saludó como si fuera un querido compañero de colegio y se quedaron hablando. Patricio abrió sus verdes ojos tanto como el sol de frente se lo permitió. La simpatía que derrochaba su novia con el tarjetero del boliche le provocó un acto reflejo de leve incorporación y agudización de vista. “No tiene sentido que arme un escándalo por esto”, pensó. “¿Qué lograría? ¿Pelearme y tener que volver a la Terminal de micros, todo por unos tontos celos?”. Así fue como Patricio se conformó momentáneamente, y siguió tendido en la arena. Esa noche, casualmente, Sonia y sus secuaces utilizaron las tarjetas de la playa para ir a bailar. Patricio llegó más tarde y se encontró con un cuadro “casi” aterrador. Su novia y sus amigas sentadas departiendo muy alegremente con el tarjetero y su grupo de amigos. Patricio se incorporó al grupo, serio como peludo en fábrica de charangos. Y dije “casi” aterrador, porque aterrador del todo fue cuando el tarjeterujo invitó a bailar a Sonia en las propias narices de Patricio, y ella aceptó como si su novio fuera un bafle. Conclusión: Patricio en la terminal de micros, con sus menos doscientos pesos, sus diez kilos de equipaje y sus dos metros de altura, de regreso a Retiro. No hay caso. En la playa se agrandan. Será el aire de mar, el sol, el agua salada, o tal vez una combinación de todos ellos. Y lo mejor es estar lejos cuando eso sucede. Ustedes dirán: “pero si estamos lejos sonamos”. Sí, tal vez. Pero ojos que no ven corazón que no siente. Por lo menos ella no se va a sentir invadida. Si tiene ganas de jugar a la diosa del verano, que lo haga. Si nos quiere, al volver de la costa, va a estar medio alteradita un tiempo, pero nosotros, aplicando las técnicas de recuperación de “confundidas” que estamos aprendiendo, vamos a normalizar la situación. Ahora, si nos embalamos a visitarlas, vamos a caer como adoquín en la sopa, y provocaremos otra situación bastante más difícil de remontar. No te alejes de tus amigos Federico cuando se enamoraba, tenía una frase predilecta: “Olvídense de mi”. Se la decía indefectiblemente a sus amigos cada vez que se ponía de novio. El lo decía medio en joda, medio en serio. Pero hay quienes se alejan de todo sin decirlo. El amor los ciega. No les interesa otra cosa. Dejan el deporte, los eventos familiares, su grupo de rock, sus hobbies, sus amigos, todo. Dejan todo. Sólo les interesa su novia. Y así pasan un año, dos, tres, hasta que un día la novia les canta menos diez y se les acabó el mundo. Ya no practican su deporte, están lejos de su familia, no tienen más grupo de rock, no más hobbies. Y lo peor de todo, están totalmente desconectados de la vida de sus amigos. Su vida se dividía 60% en su novia y 40% en obligaciones como trabajar o estudiar. O sea que ahora se encuentra con el 60% de su vida totalmente vacío y eso es desesperante. El sentimiento de abandono de estas personas ante un alejamiento de su pareja es mucho mayor al de una persona que mantuvo su relación con sus amistades mientras duró el noviazgo, y es por este motivo que las metidas de pata que se mandan en pos de una rápida recuperación de su pareja, no hacen más que alejarla aún más y enviarlos más al fondo de las arenas movedizas. Los amigos son las personas que van a ocupar el tiempo que cuando estamos de novios ocupa nuestra pareja. Vamos a necesitarlos. No para contarles toda nuestras intimidades, que como dijimos anteriormente es algo que no debemos hacer, sino para distraernos y no pasar la vida entera con la mente y el corazón enfocados en ellas. Mientras estemos con nuestros amigos, no vamos a estar escribiendo una carta, ni llamando por teléfono, ni yéndolas a buscar al trabajo, ni a la facultad, ni al colegio. Mientras estemos con nuestros amigos vamos a tener muchas oportunidades de reírnos, y mientras se ríe no se sufre. Mientras estemos con nuestros amigos tendremos mayores posibilidades de que nos presenten otra mujer, que si bien no nos hará olvidar a la nuestra (o sí), nos servirá para valorarnos un poco más, para darle celos, para salir en grupo en lugar de tirarnos en una cama a llorar. Cuando mejor estés con tu novia, más cerca tratá de estar de tus amigos. Porque un día podés no tenerla, y ese día vas a valorar el hecho de no haberte alejado de ellos. Los amigos no son otra cosa que la familia que elegimos. Alguien escribió una vez: “Un amigo es una luz, brillando en la oscuridad”. Nada más acertado. Cuando se sufre por amor, todo se ve oscuro. Y los amigos son esa luz que te ayuda a encontrar el camino. Lo peor puede pasar Lo peor también puede pasar. ¿Qué es para ustedes lo peor que les puede hacer su pareja? Bueno, eso puede pasar. ¿Qué no? Que sí. Dentro de un bolillero con un millón de números está el 10.000. Si sacamos un solo número, ¿va a salir? Lo más probable es que no. Pero, ¿puede salir? Y… sí. Poder puede. Estas historias macabras que te acabo de relatar, a vos no te pasaron. Y lo más probable es que no te pasen. Pero… ¿te pueden pasar? Sí. Te pueden pasar. Dentro del bolillero están todos los números. Es importantísimo tomar real conciencia de esto. Las reacciones más desfavorables se tienen cuando nos sucede algo que ni remotamente sospechábamos que nos podía ocurrir. Lo primero que hacemos es no creerlo. Lo segundo es tratar de demostrarnos que no es cierto. Al no conseguir ninguna de las dos cosas intentamos convencernos de que no es tan grave. Todo es un autoengaño. Volvemos a hacernos trampa jugando al solitario. Puede ser que las historias anteriores nos hayan divertido, pero en realidad no serían nada divertidas si nosotros fuéramos los protagonistas principales. El hecho de saber que esas cosas pasan, nos pone más en sintonía con la realidad. Y el hecho de tomar conciencia que esas cosas podrían pasarnos a nosotros, nos va ayudar, en el caso de que alguna vez sucedan, a actuar con coherencia en lugar de terminar internados en un neuropsiquiátrico con un chaleco de lona gritando: “¡Ella me ama! ¡Ella me ama!”. La transparencia Nos gusta que estén enamoradísimas de nosotros. Lo mejor que nos puede pasar es que piensen que como nosotros no hay otro, y que somos el mejor novio que pueden tener. Nos encanta que después de alguna frase matadora tal como: “Sos lo mejor que me pasó en la vida”, nos abracen y nos digan: “Mi amor, como te quiero…” Creemos que a las mujeres les encanta tener un novio super enamorado y absolutamente fiel. Claro que una cosa suele ser consecuencia de la otra. Una mujer, al saber que su novio está tan, pero tan enamorado, la fidelidad la da por sentada. Pero por si tienen alguna duda, nosotros nos encargamos de decirles y demostrarles que jamás otra mujer podría desviarnos siquiera la atención. Estamos convencidos de que eso sumará puntos a nuestro favor dado que ellas escuchan constantemente historias de hombres que le son infieles a sus parejas y el hecho de tener la seguridad absoluta de que su novio jamás haría una cosa así, provocaría que lo considere un tesoro que no puede permitirse perder bajo ningún punto de vista. El razonamiento es lógico. Pero lo que tenemos que tener en cuenta es que las mujeres casi nunca utilizan la lógica. Con el correr de los meses, esa confianza absoluta, ese saber que estamos constantemente pensando en ella, esa seguridad que le brindamos en cada momento, se volverá en nuestra contra. Si la montaña rusa no tuviera un par de bajadas que te ponen los huevos en la garganta, sería una pelotudez. Para una mujer, un novio totalmente transparente es como una montaña rusa casi toda en línea recta y que viaja a una velocidad moderada. Al principio están recontentas porque tal vez antes de subir tenían un poco de miedo de sentir vértigo y no lo sienten, pero con el correr de los minutos se empiezan a aburrir, y si la vuelta dura más de la cuenta, ya se van a querer bajar. El diseñador de esa montaña rusa no entendería el por qué del fracaso. “Si la bajadas violentas les producen nauseas, y la velocidad les produce vértigo, ¿por qué les disgusta mi montaña rusa que es tan lenta y tranquila?” Una mujer no va a dejarte porque tenga alguna duda sobre tu fidelidad. Menos aún por sospechar que alguna otra mujer quiere ocupar su lugar. Al contrario, eso hará que te valore más, porque en vos tiene algo que otras quieren tener, y que tal vez podrían quitarle. Es probable que tu vida se desarrolle de tal manera que realmente ella no tenga ningún motivo de sospecha. Si es así, inventate algo. Cualquier cosa. Una compañera de trabajo que está muy buena y es muy puta, una ex novia que te llamó, una reunión de viejos compañeros de colegio donde van a asistir un par de antiguos amores, una almacenera que te mira, lo que sea. Decile que eso para vos es algo sin importancia y que la querés sólo a ella, pero no lo hagas jurándoselo, abrazándola y con los ojos lagrimosos. Decíselo dejando que ella quede con alguna duda de que le estás ocultando algo. Ahí va a tener su bajada en la montaña rusa. Si somos absolutamente transparentes, no tienen nada por descubrir y se terminan aburriendo. Es más, mostrarse transparente es como mostrarse vacío. En ese caso cuando te diga “Hasta la vista, Baby” no vas a entender qué es lo que hiciste mal. Te lo digo yo: lo que hiciste mal, es haber hecho todo bien. El día que ella tenga la absoluta seguridad de que vas a quererla sólo a ella por siempre y que jamás serías capaz de tener una aventura, agendalo como “el día que comenzaste a perderla”. Siempre hay un final feliz A pesar de todo no podemos dejar de reconocer que nuestros mejores momentos los hemos vivido al lado de una mujer. Son realmente difíciles de entender pero nadie puede negar que son el ser más atractivo del planeta. No hay nada que atraiga más a un hombre que una mujer. Ni un paisaje, ni una comida, ni un auto, ni una casa, ni nada. Y eso es algo que no va a cambiar a pesar de que hayamos tenido con ellas experiencias negativas, angustias y desengaños. Es por eso que por más traumática que haya sido alguna relación o por mucho que nos haya dolido una ruptura, siempre vamos a volver a enamorarnos. Y por más que hayamos jurado y perjurado no volver a entregar nuestro corazón, vamos a volver a hacerlo. Y está bien que así sea. Porque si la mujer de tu vida aún no llegó, ya va a llegar. Esa que te acepta y te quiere como sos. Esa que quiera compartir todo con vos. Siempre llega. Y es ahí donde vas a entender un poco mejor por qué no se tuvo que dar con aquella otra. En ese momento vas a reirte de tu pasado. Te va a parecer muy pero muy lejano todo el sufrimiento que sentiste en otra época. Si mirás para atrás te vas a ver a vos mismo como si fueras otra persona. Y tal vez la mujer con la que compartirás el resto de tu vida sea esa ex novia que tan mal te tiene hoy. Nadie puede saberlo. Claro que cuando esa mujer aparezca es más que importante que hayas aprendido a manejar ciertas situaciones sin cometer los errores del pasado. Porque a ella tampoco va a gustarle un tipo totalmente entregado, absolutamente transparente, que diga a cada rato “frases prohibidas”, que la tenga atada, que la persiga cuando la note distante o que no se quiera a sí mismo. Es muy probable que esa mujer en algún momento de tu noviazgo también “se confunda” o “necesite un tiempo”, pero cuando eso pase vos vas a recordar que las mujeres en algunas oportunidades necesitan que las manden al campo como a los caballos de salto, que a veces la única jugada ganadora es no jugar, que para pensar está la mente y no el corazón, que hay que tener el quiero como en el truco, que su llanto es diferente al nuestro, que si sabe que estás muerto sonaste. Esa será la persona a tu medida. La que estabas esperando y la que de alguna manera estaba esperándote a vos. Te preguntarás: “¿Por qué no la conocí antes?” Y si lo razonás un poco te vas a dar cuenta de que en realidad todas las vivencias anteriores te sirvieron no sólo como experiencia sino para valorarla mucho más. Seguramente de aquí a un tiempo estarás parado de espaldas al altar de una iglesia, y al son de una maravillosa música se abrirán las puertas y la verás entrar caminando lentamente hacia vos, más hermosa de lo que alguna vez podrías haberla imaginado. Como si fuera un sueño del que nunca quisieras despertar. En ese instante serás sin duda el hombre más feliz del universo.
Estas decepcionado? Te dejo? Te voy ayudar..
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