Lo primero que tienes que pensar es la forma en que duermes. En caso de que duermas boca arriba recurre a una almohada que asegure una correcta postura de tu columna vertebral. Evita las almohadas excecivamente anchas, que hacen que el cuello se incline hacía adelante. Si duermes apoyado sobre un hombro. Se recomienda una almohada gruesa, que logre mantener el cuello en el eje de la columna dorsal y asegure que no caiga ni rote. Dormir boca abajo no es recomendable. Esta postura modifica la curvatura de la columna lumbar y para poder respirar, debe mantenerse el cuello girado durante varias horas, lo que ocasiona dolores cervicales. Estos son los tipos de almohadas disponibles: Plumas: Se moldean a la forma de cada persona, pero pueden producir bastante calor. Fibras de poliéster. Tienen un efecto parecido a las de plumas, pero después de lavarlas no recuperan facilmente su forma original. Látex: Son las que mejor se adaptan, pero al mismo tiempo son las más costosas Recuerda que de la escogencia de este complemento dependerá que duermas bien. Cuando cambiar tu almohada: La cabeza es la parte del cuerpo con más secreciones: saliva, lágrima, cera, sudor y ceborrea, sin contar con las cremas, perfumes, maquillajes y tintas. Verifique la garantía de su almohada. Cuando la funda de la almohada este manchada y raída. Existe desnivel en la altura de la almohada. Si la almohada está muy pesada, puede tratarse de exceso de ácaros. Si cambia de posición para sentirse más cómodo. SALUDOS Y A DORMIR BIEN
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