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Ella no es la más linda. No es la más adinerada. No es la más inteligente. No es la más joven. No tiene la dentadura más saludable. No tiene el mejor aroma personal.
Cuando salgo con ella no me pide mucho. No hablamos mucho, solo de banalidades. Ya nos contamos todo de nuestras simples vidas. Ya nos contamos todo de nuestros simples gustos, sueños y cosas favoritas. Ya nos sinceramos nuestros problemas personales y nos comprendimos mutuamente.
Ella es de esas que hace mucho que andaba sola, sin un roce siquiera, y yo hace mucho que no tengo nada con nadie.
Ella se conforma con que la abracen. No tiene problemas en pedirlo. Se conforma también con que la besen. No le interesa que la lleve a tomar algún café, ni que la lleve a alguna cena.
Nos besamos mucho. Así pasamos horas en alguna plaza.
La camino por calles no tan transitadas para poder chapar en algún rincón escondido. Ahí la aprieto más. Ya he llegado a tercera base.
Al apretarla su voluminosidad y mi emergente panza chocan y cuesta que haya buen contacto, así que tengo que hacer algún esfuerzo para apoyarla. Lo mismo me pasa cuando meto mi mano en su posterioridad.
Pareciera que mis esfuerzo por encenderla no logran su fruto pero igual no deja de besar. No creo que sea gran cosa llevarla a la cama.
Algún día de estos me la llevo a algún hotel, porque le da vergüenza ir a alguna casa prestada que pudiera conseguir. Lo que conlleva cierta logísticfa
Nos vemos una vez a la semana. Mejor porque no es hincha. No me exige que la vea todo el tiempo ni me hace cuestionamientos.
Solo nos mandamos un "buenas noches" por whatapp o a veces para ser más atento le pregunto cómo estuvo su día.
Si me preguntan si me casaría con ella contesto no sé. Pero por ahora sigo.