Una chica con piernas y brazos diminutos tiene que vivir en un cubo
Rahma Karuna, una chica de 19 años de Kano, Nigeria, es una joven alegre de ojos brillantes. Pero al mismo tiempo, su condena es inevitable: sufre una enfermedad que ha dado un vuelco a la vida de sus familiares y a la suya. Los brazos y las piernas de Rahma son tan cortos que tiene que vivir en un cubo de plástico.

Al nacer ningún test predijo que esto iba a pasar, ya que Rahma llegó al mundo siendo un bebé completamente sano. Las primeras señales de que había un problema llegaron cuando de forma repentina y con apenas 6 meses, le entró una fiebre muy alta y le dieron fuertes dolores de estómago. Entonces algo impensable ocurrió: de pronto, sus extremidades dejaron de crecer. Desde entonces, ha tenido que vivir en este desagradable estado, que continúa desde hace ya 18 años. Desde que tiene memoria, su hermano pequeño Fahad, de sólo 10 años, ha llevado a su hermana al pueblo en un cubo de plástico, donde Rahma pide dinero y comida en la calle. Por si no fuera suficiente, su familia es muy pobre y apenas pueden permitirse medicinas para su hija.

El padre de Rahma ha tenido que vender casi todas sus posesiones para poder pagar la medicación de su hija. En el supersticioso pueblo donde Rahma vive, se dice que un espíritu enfadado maldijo a su padre y que la enfermedad de Rahma es su castigo. Las maldiciones son consideradas por muchas religiones como la causa de discapacidades psicológicas o físicas, porque las personas carentes de una educación básica simplemente no encuentran una respuesta mejor. Esta acusación tiene un gran peso sobre los hombros de este hombre; sin embargo, no puede ni quiere abandonar el pueblo porque no quiere dejar atrás a su hija y su familia.

Un vídeo que muestra a Rahma en su cubo llamó la atención de muchos en Internet. Esto hizo que se le proporcionara a la familia una silla de ruedas, debido a la atención que había recibido el caso de Rahma en Nigeria. Esto ha sido un apoyo muy grande para la familia porque ahora pueden transportar a Rahma más fácilmente.

La familia de Rahma se aferra a la esperanza de que algún día se recaude suficiente dinero para darle la oportunidad a Rahma de ser examinada en un hospital; hasta ahora, no hay un diagnóstico real de su caso. A pesar de estar atrapada en un triste destino, la desgraciada mujer se aferra a un sueño por cumplir: le gustaría abrir su propio supermercado para que la gente de su comunidad pueda comprar comida y otras cosas de primera necesidad, y espera que esto permita a su familia tener una vida decente.
En este vídeo (en inglés) puedes conocer más detalles sobre la historia de Rahma:
link:
Con suerte, Rahma encontrará la manera de someterse a un examen clínico. A pesar de que ella nunca se queja, a menudo sufre fuertes dolores. Es realmente admirable ver cómo esta familia se enfrenta valientemente a su destino y a la hostilidad de los vecinos.

Rahma Karuna, una chica de 19 años de Kano, Nigeria, es una joven alegre de ojos brillantes. Pero al mismo tiempo, su condena es inevitable: sufre una enfermedad que ha dado un vuelco a la vida de sus familiares y a la suya. Los brazos y las piernas de Rahma son tan cortos que tiene que vivir en un cubo de plástico.

Al nacer ningún test predijo que esto iba a pasar, ya que Rahma llegó al mundo siendo un bebé completamente sano. Las primeras señales de que había un problema llegaron cuando de forma repentina y con apenas 6 meses, le entró una fiebre muy alta y le dieron fuertes dolores de estómago. Entonces algo impensable ocurrió: de pronto, sus extremidades dejaron de crecer. Desde entonces, ha tenido que vivir en este desagradable estado, que continúa desde hace ya 18 años. Desde que tiene memoria, su hermano pequeño Fahad, de sólo 10 años, ha llevado a su hermana al pueblo en un cubo de plástico, donde Rahma pide dinero y comida en la calle. Por si no fuera suficiente, su familia es muy pobre y apenas pueden permitirse medicinas para su hija.

El padre de Rahma ha tenido que vender casi todas sus posesiones para poder pagar la medicación de su hija. En el supersticioso pueblo donde Rahma vive, se dice que un espíritu enfadado maldijo a su padre y que la enfermedad de Rahma es su castigo. Las maldiciones son consideradas por muchas religiones como la causa de discapacidades psicológicas o físicas, porque las personas carentes de una educación básica simplemente no encuentran una respuesta mejor. Esta acusación tiene un gran peso sobre los hombros de este hombre; sin embargo, no puede ni quiere abandonar el pueblo porque no quiere dejar atrás a su hija y su familia.

Un vídeo que muestra a Rahma en su cubo llamó la atención de muchos en Internet. Esto hizo que se le proporcionara a la familia una silla de ruedas, debido a la atención que había recibido el caso de Rahma en Nigeria. Esto ha sido un apoyo muy grande para la familia porque ahora pueden transportar a Rahma más fácilmente.

La familia de Rahma se aferra a la esperanza de que algún día se recaude suficiente dinero para darle la oportunidad a Rahma de ser examinada en un hospital; hasta ahora, no hay un diagnóstico real de su caso. A pesar de estar atrapada en un triste destino, la desgraciada mujer se aferra a un sueño por cumplir: le gustaría abrir su propio supermercado para que la gente de su comunidad pueda comprar comida y otras cosas de primera necesidad, y espera que esto permita a su familia tener una vida decente.
En este vídeo (en inglés) puedes conocer más detalles sobre la historia de Rahma:
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Con suerte, Rahma encontrará la manera de someterse a un examen clínico. A pesar de que ella nunca se queja, a menudo sufre fuertes dolores. Es realmente admirable ver cómo esta familia se enfrenta valientemente a su destino y a la hostilidad de los vecinos.
