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La salud, los medios y los intereses comerciales


La salud mediatizada


Los medios de comunicación se han convertido en la principal fuente de conocimiento sobre medicina, superando, incluso, a los médicos, pero ¿cuántas noticias de “Salud” corresponden a intereses comerciales? Un relevamiento efectuado por la autora de esta nota en los dos principales diarios de la Argentina determinó que son muchas: el 70% en Clarín y el 54% en La Nación. Este elevado índice convertiría a estos medios en “catálogos” donde se promocionan los productos y servicios que ofrecen las empresas y los profesionales del ramo. La inclusión de contenidos comerciales reduciría la posibilidad de confrontar opiniones, de generar debate, de hacer lo que el periodismo debería hacer: mostrar distintas opiniones sobre un mismo tema y permitir al lector tener la última palabra.





Un click en un buscador es más rápido que una visita al médico. Una hojeada a un diario es más simple que un diagnóstico. Un zapping es más divertido que una consulta. Por estas, y otras razones, los medios de comunicación se han convertido en la principal fuente de información sobre medicina. Pero, ¿cómo actúan ellos ante semejante rol social? Su presencia es permanente y cada vez más intensa. Noticias sobre cuidados físicos, generadores de bienestar y tratamientos variados, proliferan en secciones específicas, suplementos especiales o, simplemente, en las páginas de información general de los diarios. El aumento de esta información obedece al gran interés que despierta el tema en el público.

La realidad es que muy pocas personas concurren al médico estando sanos para adquirir conocimientos del área de la salud. Este vacío es ocupado por el periodismo, que tendría el doble rol de informar al público sobre las novedades científicas y de promover hábitos que contribuyan a su bienestar. Este campo cumple, entonces, una importante función en la sociedad.

Pero, ¿qué sucede si una noticia sobre salud obedece exclusivamente a un interés comercial?, ¿y si se cae en el amarillismo?, ¿cuáles pueden ser las consecuencias de la falta de rigurosidad? A diferencia de lo que pasa en otras áreas informativas, si los artículos sobre salud son escritos inescrupulosamente pueden generar el efecto contrario: inducir a conductas insalubres. Los ejemplos más comunes son la automedicación o las conclusiones erróneas sobre los beneficios “mágicos” de algunos productos.

Es que la noticia sobre salud no es un hecho aislado, sino que forma parte de un campo complejo. Lo atraviesan múltiples actores individuales y colectivos, como los laboratorios, las clínicas, la industria alimenticia, los fabricantes de productos y las universidades, entre otros. Esto amplía el intercambio con la prensa. Los profesionales de la medicina precisan del periodismo para darse a conocer y posicionar sus productos o servicios. Por su parte, los medios de comunicación necesitarán de ellos para conocer las novedades del área (que luego divulgarán) y, también, para obtener ganancias a través de la publicidad.

Conocer estas relaciones permitiría responder algunas preguntas: ¿por qué los medios deciden incluir y/o descartar ciertas noticias?, ¿qué los lleva a basarse en una fuente determinada? Y, aunque la imparcialidad sea una preocupación tradicional de la prensa, en la práctica es una noción desfigurada. Lejos de ser un reflejo de la realidad, la información es una mercancía, un objeto de cálculo económico. Es que, como cualquier otra industria, las empresas informativas necesitan de una materia prima: los acontecimientos. “No es que los medios los inventen, sino que los detectan y los dramatizan: los producen”, asegura Jesús Martín Barbero.

La noticia es, entonces, un bien que se mueve en el mercado Se convierte en mero objeto de cálculo económico y, como todos ellos, es regido por las leyes de oferta y demanda. Eso implica que, al igual que sucede con cualquier otra mercancía, se “ofrece” aquello que es “demandado”. ¿Y cuáles son las más requeridas? Las noticias entretenidas o impactantes. Queda desplazada la información socialmente necesaria, como la relacionada con las epidemias, los índices enfermedades y, principalmente, la base de la medicina: los métodos preventivos.

Al analizar cualquier medio con ojo crítico podríamos coincidir con Stella Martini: “el periodista no sólo escribe, sino que construye la información”. La noticia es, entonces, un objeto producido por el periodismo. Ésta, y otras definiciones similares, surgen de una nueva etapa de investigaciones, que reciben el nombre de estudios sobre el newsmaking o construcción de la noticia.

A esta altura, vale recordar que la noticia de la que hablamos no es de cualquier tipo. Se trata de la información sobre la salud y el bienestar de la comunidad. Y debemos que recordar el papel protagónico que la población le ha otorgado, en este sentido, a los medios de comunicación.

Lo que los trabajadores de medios deberían considerar es que una difusión distorsionada o poco rigurosa de este tipo de informaciones podría provocar en las personas el efecto contrario: enfermedad y malestar. Por lo tanto, se torna imprescindible generar un periodismo más independiente y ético, que reflexione sobre las posibles consecuencias de su actividad, y lo tenga en cuenta al momento de construir las noticias.

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