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misterios arqueológicos (oopart)

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El Misterio de Las Calaveras de Cristal


Son modelos de cráneo humano tallado en cristal de cuarzo. Se asegura que existian trece calaveras, de las cuales solo nueve han sido encontradas.Se desconoce su procedencia, origen y antiguedad.Se cree que poseen poderes místicos sanadores y sobrenaturales.
El más famoso de estos cráneos es el de Mitchell-Hedges: La Calavera del Destino

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Descubrimiento

En 1919, Frederick Albert Mitchell-Hedges un aventurero y arqueólogo aficionado especializado en las antiguas civilizaciones de Latinoamérica y en el estudio de la Atlántida,descubrió las ruinas de una ciudad maya a la que bautizó como Lubaantun (Ciudad de los Pilares Caídos), un complejo arquitectónico situada en la en la zona de Yucatan perteneciente a Belice.
El descubrimiento entusiasmó a Mitchell-Hedges, quien estaba convencido de que aquella ciudad había pertenecido a la mítica Atlántida, lo que aún le motivó más para continuar las excavaciones. Durante años excavó la zona sin obtener resultados importantes hasta que, a finales de 1923, su hija Anna vislumbró un extraño destello entre las ruinas de un altar. Finalmente, el 1 de enero de 1924, el mismo día en que Anna cumplía 17 años, descubrieron una calavera de cristal de roca perfectamente tallada.
Aquel descubrimiento desconcertó al grupo de arqueólogos, pero no tanto a la cercana comunidad indígena maya de los Kekchi, que celebró con algarabía el «regreso de un dios» que les había sido arrebatado en el pasado.
Caracteristicas, procedencia y antiguedad
El craneo, conocido como la Calavera de Cristal de Mitchell-Hedges, de cinco kilogramos de peso, está esculpido sobre cristal de cuarzo en una sola pieza. Es una copia casi exacta de una calavera humana, posiblemente femenina.
La perfeccion del tallado, la exactitud de sus detallles: el cráneo propiamente dicho y una mandíbula articulada, y su dureza (en la escala de Mohs alcanzaba siete sobre diez), hacen de este objeto una pieza unica y singular, tanto que los expertos afirmaban que solo se podia haber cortado y pulido con herramientas como el diamante.
Aún utilizando sofisticadas técnicas de láser, la simetría de las moléculas del cuarzo pueden llegar a fragmentarse si no se realiza con la suficiente precisión. Sin embargo, lo absolutamente incomprensible es que no existan marcas ni arañazos que demuestren la utilización de herramienta alguna; y de haberlo tallado a mano, como se suponia, el artesano o artesanos tenian que haber invertido más de trescientos años en finalizar la obra.
Todas estas características nos inducen a pensar que el objeto en cuestión es obra de modernos escultores; sin embargo, muchos de los investigadores que lo han estudiado aseguran que la Calavera de Cristal puede tener miles de años de antigüedad. Sin embargo, este es un punto que admite toda clase de especulaciones, ya que técnicas de datación como la del Carbono 14 son ineficaces cuando se trata de analizar materiales inorgánicos.
Científicos, matemáticos, antropólogos e, incluso psíquicos han analizado este fascinante objeto desde su descubrimiento y, aun que no haya acuerdo respecto a su origen y procedencia, sí lo hay en cuanto a considerarlo como una pieza excepcional, única, a pesar de que se hayan descubierto otras calaveras de cristal similares a la de Mitchell-Hegdes. Las dos más célebres están en Europa, una en el Museo de la Humanidad de Londres (Gran Bretaña) y la otra en el Museo del Hombre de París (Francia). El origen de estas calaveras, al menos en lo que se refiere a su procedencia, parece ser el mismo: fueron descubiertas en México a finales del siglo XIX. Ambas están talladas en cuarzo citrino, un tipo de cristal de apariencia ahumada, y no poseen el moldeado tan preciso e intrincado de la de Mitchell-Hedges.
Con que fines se tallaron?
Los Kekchi, indigenas que habitaban en la zona, aseguraban que existian otras calaveras como aquella, que habian pertenecido a los sacerdotes locales, y estas eran utilizadas para ceremonias esotericas, puesto que eran fuentes de poder capaces de curar o matar.
El misterio de las calaveras es enriquecido también por una leyenda que se remontaría a los mayas. Tal leyenda cuenta que en el mundo existen 13 calaveras de cristal a tamaño natural, y cuando todas sean redescubiertas y asociadas, les transmitirán a los hombres todo su conocimiento. La leyenda, en cambio, nos advierte que eso ocurrirá solamente cuando los hombres sean íntegros moralmente. Esta leyenda que se transmite como una tradición oral, ha contribuido al nacimiento de un mito, aquel de las calaveras malditas. Todo eso, además, no es inmune al atractivo que los mayas suscitan como pueblo.
La gente que cree en el poder psíquico de los cráneos de cristal dice que los cráneos son un centro de energía psíquica y que tienen el poder de aumentar la felicidad y mejorar la vida de la gente solo con tocarlos o hablar con ellos; otros han sugerido que pueden usarse como bolas de cristal para ayudar en la adivinación.
Las Otras Calaveras descubiertas

1 MAYA. Descubierta en Guatemala en 1912. Se denomina así porque la mayoria de la imagenes holográficas que ha percibido los psiquicos describen escenas de la cultura Maya.

2 LAZULI. Tallada en lapislázuli. Descubierta en 1995 al norte del Perú por indigenas incas. Una tribu cercana aseguraba que era obra de "espíritus malignos".

3 JESUITA. Se tiene noticias de ella desde 1534. San Igancio de Loyola, fundador de los Jesuitas, la tuvo en su poder. Posee la particularidad de atraer toda clase de pajaros

4 SHUI TING ER. Tallada en amazonita, descubierta hace 130 años por el arqueologo chino Yeng Fo Huu en el suroeste de Mongolia. cerca de la frontera de la China.

5 OCEANA. Esculpida en cuarzo. Pertenecia a un campesino Brasileño que vive en una región remota de la Amazonia. Se cree que fue descubierta por indigenas nomadas de esta región.

6 ET. Descubierta en 1906 en Guatemala. Es de cuarzo ahumado. Se caracteriza por la forma puntiaguda del cráneo y mandibula pronunciada. Tiene cierto aire extraterrestre.

7 MAX. La mayor calavera de cristal conocida. Un norteamericano que había recibido las enseñanzas de un lama que la usaba para curar

8 BABY LUV. De cuarzo rosa, descubierta en 1700 por un monje del monasterio de Luov (Ucrania). Los monjes conservaban la calavera desde hacia cientos de años.



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MAPA PIRI REIS - ESTAMBUL






Piri Reis (hacia 1465-hacia 1554), sobrenombre de Muhiddin Piri lbn Haji Memmed, era almirante de la flota otomana y, como tal, estaba familiarizado con las cartas de navegación y los mapas terrestres. En aquella época no era raro hacer uso de un lápiz para corregir los mapas y mejorar los datos cartográficos de un territorio.

Tampoco tiene nada de extraño que Piri Reis se familiarizara con otros mapas de su destino antes de emprender viaje y tratara de confeccionar su propia carta a partir de ellos. No obstante, uno de sus mapas muestra territorios que eran desconocidos cuando el vivió

EL MAPA DE AMÉRICA


Piri Reis fechó su mapa en el año islámico de 919, que equivale al año cristiano 1513. Es probable que fuera el primer mapamundi que confeccionara. Para hacerlo recurrió a material cartográfico antiguo, recogió todas las coincidencias y completó el mapa con anotaciones propias que había ido recopilando en sus travesías marítimas desde 1481.

Hasta ese momento había recorrido principalmente el Mediterráneo. Se desconoce qué mapas le sirvieron de fuente para su mapa-mundi, pero él mismo menciona material cartográfico portugués en algunos comentarlos escritos.

En el mencionado mapamundi de 1513 aparecen representados Europa, Asia, gran parte del litoral africano y, además, el continente americano. Eso se corresponde con los conocimientos geográficos de la época, puesto que unos cuantos años antes se había reconocido que lo que había descubierto Cristóbal Colón hacía 21 años no era la ruta occidental a las Indias sino un nuevo continente.

De hecho, la parte norteamericana del mapa está plagada de errores, al igual que la distribución del Caribe (omisión de varios grados de latitud y líneas costeras que no encajan). En cambio, el litoral sudamericano oriental está bien perfilado. La parte del mapamundi que representa las costas occidentales de Sudamérica no ha llegado hasta nosotros, pero las costas orientales ya plantean suficientes interrogantes. Si los españoles y los portugueses no trazaron los primeros mapas de Sudamérica y sus costas hasta varias décadas después, durante sus expediciones de conquista y exploración, ¿cuál debió de ser el origen de los mapas que utilizó Piri Reis como referencia para su trabajo?

Piri Reis no sólo dibujó el contorno litoral de Sudamérica y la Antártida sino que tampoco pasó por alto ríos ni montañas de un continente que todavía tardaría bastante en ser explorado.

El descubrimiento de la Antártida La masa de tierra de la Antártida permanece oculta bajo una capa de hielo de hasta 4.500 metros de grosor en ciertas zonas. Las descripciones del continente "Terra Australis”, que según los cálculos del matemático griego Tolomeo representaría una especie de contrapeso de la masa de tierra del hemisferio norte, impulsaron al navegante británico James Cook a salir en busca de ese continente en 1772.

En efecto, Cook arribó a la Antártida en 1773, pero no pudo avistar tierra a causa de la niebla y el hielo. El navegante Fabián von Bellingshausen fue el primero en descubrir la masa de tierra de la Antártida, en 1819 y un año más tarde la circunnavegó. El primer mapa de la Antártida se hizo esperar hasta las expediciones americanas " Deep Freeze" de mediados de la década de 1950.




En el palacio Topkapi , lugar de residencia de los sultanes del imperio otomano durante varios siglos,
fue encontrado por casualidad este enigmático mapa. El palacio Topkapi, en Estambul, fue trasformado en 1929 en museo de antigüedades. El 9 de noviembre del mismo año el director del Museo Nacional Turco, B. Halil Eldem, encontró dos fragmentos de un mapa trazado por el marino Piri Reis, que antaño desempeñó el cargo de almirante de la Flota en el Mar Rojo y en el golfo Pérsico. Fue en 1513 cuando Piri Reis, en la ciudad de Gallípoli, comenzó a confeccionar los mapas, que en 1517 ofreció como regalo al sultán Selim I, conquistador de Egipto, durante un viaje que hizo por este país. Ya antes de este hallazgo, Piri Reis gozaba en Turquía de gran fama como cartógrafo, al conservarse hasta 215 mapas firmados por él, junto con un escrito marginal -bahriye- en que el propio autor los comenta. El bahriye significa colección, y en él Piri Reis decía que para realizar esta compilación se había basado en mapas más antiguos.

¿UN MAPA DE LA ANTÁRTIDA?

La cuestión suscitó una gran polémica en 1929 , cuando el mapa de Pire Reis fue redescubierto durante unos trabajos de desescombro en el palacio de Topkapi de Estambul y sometido a examen por los científicos. Algunos coincidieron que el mapamundi podía datar de una época posterior, tal vez de mediados del siglo XVI, cuando la costa sudamericana ya había sido cartografiada, mientras que otra teoría sostenía que Piri Reis había confeccionado el mapa basándose en conocimientos que los portugueses habrían obtenido de los chinos o de navegantes nórdicos. El mapa volvió a despertar el interés de los científicos a finales de 1959 cuando Chades Hapgood, catedrático de historia del Keene State College de New Hampshire, Estados Unidos, lo estudió con más detenimiento y descubrió el perfil de las costas antárticas al sur de África y Sudamérica insólito era que las líneas de la costa coincidían en gran parte con el trazado real, que está cubierto de hielo perpetuo desde hace unos 6.000 años.

En los mapas del mundo dibujados más o menos en la misma época que el de Piri Reis falta el continente antártico.
Sin embargo, todos comparten una muy deficiente representación de Norteamérica y el caribe.

Además, el continente antártico no fue descubierto hasta 1819. Así pues, habría que preguntarse si en tiempos de Piri Reis existía realmente material cartográfico de 4.000 años antes de nuestra era y si esos conocimientos han perdurado durante milenios.

En el último caso, habría que aclarar también de dónde procedían tales conocimientos, puesto que en la actualidad no se tiene noticia de ninguna civilización que hubiera podido viajar hasta la Antártida hace tanto tiempo



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Batería de Bagdad
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es el nombre dado a diversos jarrones fabricados durante el periodo parto (antes del año 226 a. C.), que algunos suponen que funcionaban como una pila eléctrica.




En 1936, durante unas excavaciones en una colina de Kujut Rabua, una aldea al sureste de Bagdad (Iraq), los trabajadores del Departamento Estatal Iraquí del Ferrocarril descubrieron una vieja tumba cubierta con una losa de piedra. Durante dos meses, el Departamento Iraquí de Antigüedades extrajo de allí un total de 613 abalorios, figurillas de arcilla, ladrillos cincelados y otras piezas. Fueron fechados en el período de los partos (casi quinientos años entre 248 a. C. y 226 d. C.). También hallaron unos recipientes muy singulares de arcilla, con forma de jarrón y de color amarillo claro. En su interior había un cilindro de cobre, fijado con asfalto a la embocadura del cuello. Dentro del cilindro había una vara de hierro.
El recipiente medía 13 cm de alto por 4 cm de diámetro, mientras que el cilindro de cobre medía 9 cm de alto por 2,6 cm de diámetro. La vara de hierro sobresalía 1 centímetro y daba la impresión de haber estado revestida de una fina capa de plomo.




En ese año (1939), el arqueólogo alemán Wilhelm König, entonces a cargo del Laboratorio del Museo Estatal de Bagdad, lo identificó como una probable pila eléctrica. Describió su hallazgo en el 9 Jahre Irak, publicado en Austria en 1940. El primer análisis de este objeto consistió en introducir en su interior un electrolito, y conectarle una lámpara, que se encendió muy débilmente. El informe oficial que se redactó después decía que este objeto se comportaba exactamente igual que una pila eléctrica moderna.
De regreso al Museo de Berlín (Alemania), König relacionó el descubrimiento con otros cilindros, varillas y tapones de asfalto similares provenientes de Mesopotamia; todos ellos con varillas delgadas de hierro y bronce. Le pareció que estas “baterías” se habrían podido unir en serie (una detrás de otra) para aumentar el voltaje producido.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Willard Gray, ingeniero en electrónica del Laboratorio de Alto Voltaje, de la General Electric Company, de Pittsfield (Massachussets, EE. UU.), fabricó un duplicado de estas baterías y las llenó con sulfato de cobre (aunque declaró que se podría haber usado otro líquido electrolito al alcance de los habitantes de Iraq de la época: zumo de uva corriente). La pila funcionó y generó entre uno y dos voltios.
Gray dijo que introdujo además una estatuilla de plata, que en dos horas se volvió dorada. Según él, había demostrado que la batería funcionaba, y que su probable uso era de restaurar objetos de plata.




Críticas escépticas

El arqueólogo König no mostró con qué material se podrían haber unido las “baterías”, ya que entre los miles de objetos arqueológicos encontrados en Mesopotamia no había ningún objeto metálico transmisor de la corriente eléctrica (como un alambre de hierro) de longitud suficiente para unir varias de estas “pilas”. König sostuvo que el objetivo de estas baterías era proporcionar la electricidad necesaria para realizar galvanización con oro y plata (aunque hasta el momento no se ha encontrado ningún objeto antiguo galvanizado).
Para König y Gray no había nada más fácil que afirmar que estos recipientes eran pilas. Sin embargo, la hipótesis de las pilas es insostenible: no se encontraron restos, ni siquiera trazas, de ningún electrolito dentro de los cilindros de cobre. Si estos recipientes se hubieran utilizado como generadores de tensión, deberían haber contenido algún electrolito, el cual, aunque hubiese pasado mucho tiempo, se habrían podido detectar en la actualidad. Además, tampoco se encontró el alambre necesario para hacer uso de las pilas.
El hecho de que al agregar sulfato de cobre como electrolito se haya generado una diferencia de potencial de 1,5 V, no implica que realmente se hubiesen utilizado como baterías, ya que cualquier otro recipiente que contenga dos metales puede generar una tensión eléctrica mínima si se le agrega algún elemento electrolítico.
El experimento del ingeniero Willard Gray (galvanizar en dos horas una estatuilla de plata con electrolito de zumo de uva) resultó ser falso. La pila de Bagdad podría haber generado como máximo 10 mA. Entonces para depositar 10 g de oro teóricamente serían necesarios casi 6 días de trabajo continuo (y 10 días para depositar 10 g de plata). En la práctica este tiempo se puede duplicar o triplicar.
Si se agrega vino, vinagre u otro ácido, la varilla de hierro se desintegraría en poco más de 1 año. No obstante esas varillas han llegado hasta nuestros días, clara muestra que no se utilizó ese par galvánico.
Aquellos que consideran que este artefacto era efectivamente una pila eléctrica, la califican de oopart (acrónimo en inglés de out of place artifact: artefacto fuera de lugar). Los escépticos en cambio piensan que el jarrón sólo servía para guardar pergaminos y cosméticos.
Actualidad

El 11 de abril de 2003, durante la Invasión de Iraq, el Museo Nacional de Iraq en Bagdad, fue asaltado y saqueado. Durante aproximadamente tres días muchas de las piezas de incalculable valor histórico fueron destruidas o robadas. Este es el caso de las "baterías de Bagdad".
Aunque algunas versiones afirman que estas pudieron ser retiradas para su protección por el mismo gobierno Irakí como medida de proteccion ante los bombarderos, los más escepticos consideran que estas pasaron a formar parte del tráfico ilegal de antigüedades mesopotámicas. Actualmente se desconoce su paradero.



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Artefacto de aluminio de Aiud - Rumania




El artefacto fue descubierto por un grupo de trabajadores que realizaban una excavación en la rivera del río Mures, dos kilómetros al este de la ciudad de Aiud, Transilvania. (1973)
Tres objetos fueron encontrados simultáneamente en el mismo sitio, de los cuales dos eran huesos fósiles pertenecientes a un Mastodonte. El tercer objeto, el bloque de aluminio, se alojaba asimismo en el estrato número 35 y presentaba una evidente diferencia con cualquier pieza ósea animal u objeto geológico corriente.
El curioso bloque fue donado al Museo de Historia de Transilvania, para ser redescubierto y analizado muchos años mas tarde. Su peso resultó ser de 5 libras, y sus medidas aproximadas de 20 x 12,5 x 7 centímetros.
Los exámenes químicos realizado en un laboratorio de Lausanne, Suiza, para determinar su composición, demostraron que el artefacto estaba constituido en su mayoría por aluminio (89%), con la participación menor de otros 11 metales en proporciones específicas.
La sorpresa para los científicos no fue menor, ya que el aluminio en estado puro no se encuentra presente en la naturaleza, y la tecnología para lograr un grado considerable de pureza solo pudo ser alcanzada a mediados del siglo XIX


CLAVO DE HIERRO - PERU


En el siglo XVI, año 1572, un clavo de hierro de 18 centímetros, fue encontrado en la roca de una mina del Perú. Se regaló de recuerdo al Virrey español del Perú.
La antiguedad de la capa geológica de donde se había sacado se estima entre 75 000 y 100 000 años.



TORNILLO DE LANZHOU - CHINA




Condiciones del hallazgo: La roca que contiene al cuerpo del tornillo fue hallada por el Sr. Zhilin Wang durante una investigación de campo en la zona intermedia entre las provincias de Gansu y Xijiang.

El color de la roca es de un negro inusual, y su grado de dureza también la hace particular. Su peso es de 466 gramos y sus dimensiones aproximadas, de 7 x 8 centímetros.

El objeto inserto en la roca presenta todas las características del cuerpo de un tornillo ordinario, de unos 6 centímetros de longitud.

Desde su aparición, el cuerpo de tornillo ha llamado la atención de muchos científicos e investigadores, provenientes de instituciones tales como la “Oficina nacional de recursos terrestres de la provincia de Gansu”, el “Instituto de investigación de geología y minerales”, y la “Escuela de recursos y medioambiente de la Universidad de Lanzhou”. Luego de varias investigaciones, los especialistas confirmaron que la roca debería tratarse como uno de los objetos más valiosos de la arqueología China y mundial.



Lamparas de Dendera - Egipto




Este extraño descubrimiento sucedió en el templo de la diosa Hathor, aproximadamente a 70 kilómetro de Luxor. En uno de los tantos jeroglíficos hallados en ese complejo funerario se muestra claramente lo que muchos, tratando de explicar acaso lo inexplicable, han llamado como la Bombilla de Dendera, puesto que muestran claramente cómo dos egipcios sostienen cada uno una especie de cristal de forma alargada y curva en cuyo interior se despliega una serpiente que sobresale de una flor de loto, que recuerdan a los bombillos o focos eléctricos de la actualidad. Así mismo, el tallo de esta flor parece estar “conectada” a una caja misteriosa que soporta el peso de un extraño personaje que sostiene un par de afilados cuchillos


El artefacto de Coso.



Tres buscadores de geodas, Wallace Lane, Virginia Maxey y Mike Mikesell, se toparon con el extraño artefacto a 4.300 pies de altura en una de sus exploraciones. Al partir el trozo de arcilla solidificado un objeto similar a una bujía surgió de su interior.

Virginia Maxey afirmó que un geólogo calificado dató al artefacto atrapado en la roca en unos 100.000 a 500.000 años de antigüedad. Las radiografías demostraron que el objeto, en efecto, poseía un grado de tecnología solo clasificable como contemporáneo. Esto indica que el remoto período de fabricación del componente mecánico ya contaba con una tecnología similar a la moderna. Sin embargo, muchos investigadores como Pierre Stromberg y Paul Heinrich, opinan que la bujía pudo haber quedado atrapada en hormigón ferroso formado por la oxidación del objeto.

El paradero del Artefacto de Coso, así como el de otros varios ooparts, es desconocido.




EL HIERRO DE WOLFSEGG - AUSTRIA




El Hierro de Wolfsegg o Cubo Salzburgo, como también es conocido, fue supuestamente hallado por un minero de nombre Reidl, mientras se desempeñaba en una fundición de en Schondorf, Austria.

La rotura de un trozo de lignita, proveniente de un yacimiento de Wolfsegg de 60 millones de años de antigüedad, dejó al descubierto un cuerpo de naturaleza férrea con caracteristicas poco convencionales.

Según la reconocida publicación de divulgación científica Nature (volumen 35, 11, noviembre 1886, pag 36), el objeto encontrado en la fundición era practicamente un cubo con una profunda incisión.

Las dimensiones del cubo resultaron en 67 x 67 x 47 mm, con un peso aproximado de 0,785 Kg. El peso específico del metal resultó en 7,75.

De acuerdo a una revisión posterior realizada en el Museo de Historia Natural de Viena en 1966, el objeto tenía altas probabilidades de ser una pieza de hierro fundido artificial. Sin embargo, la consecuencia inevitable de aceptar la existencia de una tecnología minera moderna 60 millones de años en el pasado, relegó al olvido a la cuestionada pieza.

Muchos críticos del artefacto argumentan que las melladuras podrían ser las caracteristicas de un meteorito corriente, no obstante análisis con haz de electrónes acusaron ausencia de cromo, níquel y cobaltol, típicos elementos presentes en tal caso.

Una de las hipótesis más aceptadas a partir de 1966 propuso al Hierro de Wolfsegg como parte de una máquina minera de humanidades previas. Pero una investigación realizada en 1973 atribuyó al cubo un origen propio de la técnica artística de “

El hijo del propietario de la fundición lo donó al Museo ‘Heimathaus’ en Vöcklabruck, pero en 1910 el objeto desapareció misteriosamente. Años más tarde reapareció y desde 1950 hasta 1958 se expuso en el museo nacional de Oberosterreichisehes de Linz (Austria) donde se conserva también el molde; pero según Peter Kolosimo, el original salió de Austria, y hoy se puede ver en el Museo Salisbury, en el Reino Unido.

De acuerdo a una revisión posterior realizada en el Museo de Historia Natural de Viena en 1966, el objeto tenía altas probabilidades de ser una pieza de hierro fundido artificial. Ante los argumentos críticos, señalando que las melladuras podrían ser las características de un meteorito corriente, en 1966-67 fue analizado por el Museo Naturhistorisches, en Viena, usando una técnica de microanálisis por rayos catódicos; pero en la muestra de hierro no se halló ningún rastro del níquel, cromo o cobalto, propios de meteoritos, descartando este origen.

Por otra parte, la carencia de azufre mostró que tampoco era pirita, u “oro de los tontos”, llamado así por su parecido a este metal, pero conteniendo un 45.4% de hierro. La opinión final del Doctor Kurat del Museo y el comité del Geologisches Bundesanstalt en Viena fue que el objeto era simplemente hierro fundido artificial. Una de las hipótesis más aceptadas a partir de 1966, propuso al Hierro de Wolfsegg como parte de una antigua herramienta minera.

Una posterior investigación, hecha por Hubert Mattlianer en 1973, concluyó que la pieza era resultado de una fundición obtenida mediante la técnica llamada ‘cera perdida’. Un moldeo muy conocido por arqueólogos, pues se trata de un procedimiento escultórico muy antiguo, con el que se lograban figuras metálicas, mediante un molde realizado en cera de abeja. Este molde se cubría de un barro especial, se metía en un horno, y la cera derretida salía por unos orificios preparados en el barro, mientras este se endurecía. Entonces se le inyectaba el metal fundido, que adoptaba la forma del recipiente final.

Con esta técnica se obtuvo ‘el ‘centauro de los Rollos‘, originaria de hallazgos del siglo VI a. C, en el Peloponeso, e importada a España por el Museo Arqueológico Nacional.

Y hasta aquí, todo el mundo contento: gracias a la implicación científica, se le dio respuesta al enigma. Pero surgió un problema… cuando se supo que los bloques de carbón de donde procedía la pieza, han sido considerados por los sistemas de datación geológicos, como ‘depósito Terciario‘. Es decir, fueron datados en un período que dista del actual, en 65 millones de años. Y precisamente, la consecuencia inevitable de aceptar la existencia de una tecnología minera moderna 60 millones de años en el pasado, relegó al olvido a la cuestionada pieza; literalmente hablando: se le echó tierra al asunto.
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