Cuando vemos fotografias con amigos o que alguien más tomó, pensamos que no nos vemos como realmente somos, que por alguna razón lucimos menos atractivos, y es imposible no preguntarte te preguntas ¿Así es como realmente me veo?, y la respuesta es sí.
Estamos acostumbrados a ver nuestra imagen reflejada en un espejo, pero tú eres la única persona del mundo que tiene esa vista de ti. Cuando alguien te toma una fotografía, esa vista no encaja del todo. Theodore H. Mita, Marshall Dermer y Jeffrey Knight explican que cuando vemos una fotografía de nosotros mismos, sabemos que somos nosotros pero hay algo que no está bien, que no hace sentido con lo que hemos visto de nosotros.
“Los individuos preferirán una fotografía facial que corresponda con su imagen en el espejo a su verdadera imagen”.
A esto le llaman el “mero efecto de exposición” que es un fenómeno psicológico por el cual las personas desarrollan una preferencia por un estímulo basado solamente en la familiaridad que tengan con él. Así, cuando vemos a un extraño en la fotografía que tenemos en frente, y somos nosotros, no lo aceptamos tan fácilmente.