En la parte central del Bolsón de Mapimí (el cual se encuentra entre los estados mexicanos de Chihuahua, Coahuila y Durango) se localiza un área llamada la Zona del Silencio. El enigmático nombre es causa de un sinfín de mitos que han surgido en torno a la zona. El Bolsón de Mapimí está situado en la parte centro-norte de México, a unos 180 km al noroeste de La Laguna que tiene como ciudades principales a Torreón, Gómez Palacio y Lerdo, y forma parte del Desierto Chihuahuense.
La Zona del Silencio se encuentra situada entre Durango, Chihuahua, y Coahuila, entre el paralelo 26 y 28, en el lugar llamado Vértice de Trino. Recibe su nombre porque las ondas de radio no pueden ser transmitidas de manera normal y esto se da sólo en algunas pequeñas áreas, debido a que existen campos magnéticos.
La Zona del Silencio se encuentra situada entre Durango, Chihuahua, y Coahuila, entre el paralelo 26 y 28, en el lugar llamado Vértice de Trino. Recibe su nombre porque las ondas de radio no pueden ser transmitidas de manera normal y esto se da sólo en algunas pequeñas áreas, debido a que existen campos magnéticos.
La Zona del Silencio fue reportada por vez primera en la década de 1930 por Francisco Sarabia, piloto mexicano que afirmó que su radio falló misteriosamente mientras sobrevolaba la zona. Desde entonces, muchas personas que han visitado la zona han reportado que las señales de radio se interrumpen al entrar en ella, y que las brújulas dejan de apuntar al norte magnético. A pesar de ello, ninguno ha presentado evidencia sólida que soporte su afirmación. Una explicación lógica para estos fenómenos podría ser la alta concentración de hierro proveniente de la constante caída de meteoritos.
Alguna vez en el tiempo, esta gran extensión de tierra estuvo bajo las aguas del llamado Mar de Thetis, demostrado por la existencia de fósiles marinos en la zona.
En la Zona del Silencio también existen áreas con gran concentración de fragmentos de aerolitos, así como especies endémicas, como lo es la tortuga del desierto, reptiles únicos en el mundo y abundantes nopales violáceos que deben su color a que las capas que protegen de los rayos solares han sido desgastadas por el viento solar. Se puede encontrar la gobernadora, la sabaneta, pastizales, ocotillos, magueyales y cactáceas, algunas de ellas endémicas, yucas, candelilla, nopaleras, mezquites. A su vez, se pueden observar liebres y conejos, ratones y ratas canguro, zorros, coyotes y búhos. Al igual que la vegetación, los animales sufren adaptaciones especiales que les permiten vivir en las condiciones adversas de esta árida región.
Alguna vez en el tiempo, esta gran extensión de tierra estuvo bajo las aguas del llamado Mar de Thetis, demostrado por la existencia de fósiles marinos en la zona.
En la Zona del Silencio también existen áreas con gran concentración de fragmentos de aerolitos, así como especies endémicas, como lo es la tortuga del desierto, reptiles únicos en el mundo y abundantes nopales violáceos que deben su color a que las capas que protegen de los rayos solares han sido desgastadas por el viento solar. Se puede encontrar la gobernadora, la sabaneta, pastizales, ocotillos, magueyales y cactáceas, algunas de ellas endémicas, yucas, candelilla, nopaleras, mezquites. A su vez, se pueden observar liebres y conejos, ratones y ratas canguro, zorros, coyotes y búhos. Al igual que la vegetación, los animales sufren adaptaciones especiales que les permiten vivir en las condiciones adversas de esta árida región.
La Zona del Silencio fue reportada por vez primera en la década de 1930 por Francisco Sarabia, piloto mexicano que afirmó que su radio falló misteriosamente mientras sobrevolaba la zona. Desde entonces, muchas personas que han visitado la zona han reportado que las señales de radio se interrumpen al entrar en ella, y que las brújulas dejan de apuntar al norte magnético. A pesar de ello, ninguno ha presentado evidencia sólida que soporte su afirmación. Una explicación lógica para estos fenómenos podría ser la alta concentración de hierro proveniente de la constante caída de meteoritos.
Alguna vez en el tiempo, esta gran extensión de tierra estuvo bajo las aguas del llamado Mar de Thetis, demostrado por la existencia de fósiles marinos en la zona.
En la Zona del Silencio también existen áreas con gran concentración de fragmentos de aerolitos, así como especies endémicas, como lo es la tortuga del desierto, reptiles únicos en el mundo y abundantes nopales violáceos que deben su color a que las capas que protegen de los rayos solares han sido desgastadas por el viento solar. Se puede encontrar la gobernadora, la sabaneta, pastizales, ocotillos, magueyales y cactáceas, algunas de ellas endémicas, yucas, candelilla, nopaleras, mezquites. A su vez, se pueden observar liebres y conejos, ratones y ratas canguro, zorros, coyotes y búhos. Al igual que la vegetación, los animales sufren adaptaciones especiales que les permiten vivir en las condiciones adversas de esta árida región.
Alguna vez en el tiempo, esta gran extensión de tierra estuvo bajo las aguas del llamado Mar de Thetis, demostrado por la existencia de fósiles marinos en la zona.
En la Zona del Silencio también existen áreas con gran concentración de fragmentos de aerolitos, así como especies endémicas, como lo es la tortuga del desierto, reptiles únicos en el mundo y abundantes nopales violáceos que deben su color a que las capas que protegen de los rayos solares han sido desgastadas por el viento solar. Se puede encontrar la gobernadora, la sabaneta, pastizales, ocotillos, magueyales y cactáceas, algunas de ellas endémicas, yucas, candelilla, nopaleras, mezquites. A su vez, se pueden observar liebres y conejos, ratones y ratas canguro, zorros, coyotes y búhos. Al igual que la vegetación, los animales sufren adaptaciones especiales que les permiten vivir en las condiciones adversas de esta árida región.



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