Comenzaremos el primero de los artículos citados con la frase “el número de modelos de ametralladoras ligeras en 5,56 OTAN es bastante escaso”, sentencia que es aún más válida para los ejemplares en 7,62 OTAN. Y de nuevo es una ametralladora de FN, la MAG, la que destaca por encima de todas las demás, seguida en popularidad por las descendientes de la MG42 alemana de la Segunda Guerra Mundial. Poca innovación, por lo tanto, ofrece el mercado, lo que pone de manifiesto la tremendísima calidad de diseño y prestaciones de los modelos surgidos durante la guerra y tras ella.
Tras la contienda los ejércitos pasan a adoptar ametralladoras polivalentes, siguiendo el ejemplo iniciado con la MG42, capacitada para disparar desde un trípode, al igual que la mayoría de modelos de la época, pero principalmente utilizada por la infantería con un bípode, lo que proporciona toda una nueva posibilidad de tácticas al convertirse en un elemento móvil y abandonar las posiciones fijas que caracterizaron el empleo de modelos como la Vickers británica, la Maxim M1910 rusa, la Maxim MG08 alemana o la Browning M1917 estadounidense. A cambio de ganar en versatilidad y ligereza, los estados mayores estaban dispuestos a asumir que se perjudicara en el cambio algo de potencia de fuego y precisión.