Para visitar la 1ra parte:
Un granjero que pasaba por allí, vecino de Meyer, les remolcó con su coche. Charlie insistió para que aceptara dos dólares que le ofrecía por las molestias que se había tomado. Compraron municiones del calibre .22 en una estación de servicio y luego regresaron a la granja de Meyer por un camino más transitable. Starkweather quería pasar al menos una noche ahí. Caril empezaba a asustarse. Estaba segura de que habían encontrado el cadáver e insistió en que su novio diese la vuelta. Cuando lo hizo, el Ford se volvió a hundir en el barro. Empezaba a oscurecer. Cogieron sus rifles, abandonaron el coche y regresaron andando hacia la carretera. Se dirigían hacia el refugio o “la cueva”, como ellos la llamaban, donde decidieron pasar la noche.
La tumba de August Meyer
En la oscuridad vieron las luces de un coche. Starkweather hizo una señal y el vehículo se detuvo. Dentro del automóvil iban Robert Jensen, el hijo del propietario del almacén local, y su novia, Carol King. Ambos eran estudiantes de la escuela secundaria de Bennet. Starkweather les contó que tenía problemas con el viejo Ford y Jensen se ofreció a llevarles a la gasolinera más cercana, donde podrían pedir ayuda.
Robert Jensen
Montaron en el coche y el conductor se volvió hacia ellos y les preguntó por qué llevaban armas; Charlie llevaba el rifle del calibre .22 y Caril la escopeta de cañones recortados. Rápidamente contestaron que no estaban cargadas. La gasolinera estaba cerrada y Charlie le apuntó con la pistola y le ordenó que los llevara de vuelta a Lincoln. Apenas avanzados unos kilómetros, Starkweather cambió de opinión y volvió a ordenar a Jensen que regresara al refugio. Les dijo que iba a dejarles allí y que él cogería su coche, un Ford azul oscuro de 1950, con neumáticos blancos y de gran potencia.
Carol King
Mientras se dirigían a “la cueva”, Charlie pidió a Jensen que le diera su cartera. Caril la vació y le entregó el dinero. Aparcaron en la entrada del camino donde por primera vez se habían quedado atrapados aquel día. Caril se quedó en el coche escuchando la radio, mientras Starkweather se llevaba a sus prisioneros a punta de pistola. Robert Jensen bajaba las escaleras cuando Charlie le disparó seis veces en la cabeza. Después declararía que Jensen se había abalanzado sobre él.
Carol King murió de un tiro en la espalda. La encontraron junto al cadáver de su novio al final de la escalera. Estaba desnuda de la cintura para abajo y tenía la espalda cubierta de barro y de arañazos, como si la hubieran arrastrado por el suelo. No había pruebas concluyentes de violación, aunque Starkweather admitió que estuvo tentado, pero la habían asestado varias puñaladas en el bajo vientre.
Sin embargo, las marcas que presentaba el cadáver no podían haberse hecho con el cuchillo de caza de Charlie. Eran más bien las marcas de un arma de doble hoja. El asesino declaró después que Caril se había ensañado con Carol, presa de los celos.
La tumba de Robert Jensen
Después de matarlos, cerraron la puerta del refugio y volvieron al coche de la víctima. También estaba atrapado en el barro. Alrededor de las 22:30 horas pudieron al fin sacarlo y se dirigieron hacia Lincoln. Starkweather quería saber si la policía había descubierto ya los cadáveres. La casa de los Bartlett estaba rodeada por la policía. Starkweather salió de la ciudad y se dirigió hacia el oeste. Su hermano Leonard vivía en el Estado de Washington, a unos 500 kilómetros de distancia y Charlie pensó que allí estarían a salvo.
La tumba de Carol King
Alrededor de la 01:30 horas llegaron a Hastings, en Nebraska. El coche de Jensen ya no iba muy bien y Starkweather estaba cansado y tenía frío. Dio la vuelta y se dirigió de nuevo a Lincoln confiando en que la policía ya no estaría esperándolos.
Los padres de Robert Jensen
A las 03:30 horas llegaron a la ciudad. Dejaron el coche en la parte lujosa (la conocía bien, ya que era la zona donde había recogido basura) y se fueron a dormir.
Robert Jensen y Carol King
En la mañana del martes 28 de enero inspeccionaron el barrio, buscando las casas más ricas. Su plan era esconderse en una de ellas durante el día, descansar, robar un coche y darse a la fuga esa noche. La mansión que eligieron pertenecía a C. Lauer Ward, un hombre de negocios millonario. Estaba situada en la calle del garaje donde Starkweather compró las ruedas de refacción para su coche.
La Mansión Ward
El dueño ya se había ido a trabajar cuando la pareja se dirigió hacia la puerta trasera de la casa. La doncella, Lillian Fencl, abrió la puerta. El chico la amenazó con su rifle y entró. Lillian era sorda y Starkweather tenía que escribirle notas para hacerse entender. Le ordenó que continuara haciendo el desayuno para su señora, que era la única persona que había en la casa.
Lillian Fencl
Cuando la señora Ward bajó, accedió a cooperar con él. Al ver los titulares del periódico que había encima de la mesa de la cocina en los que se hablaba de los asesinatos de los Bartlett, se dio cuenta de quién era y de lo que era capaz de hacer. Starkweather le dijo a Caril que entrara. Traía la pistola y algunas municiones. Clara Ward le dio una taza de café y se fue a la biblioteca. Charlie vigilaba a las dos mujeres que hacían sus tareas domésticas, pero pronto se aburrió y empezó a recorrer la mansión, imaginando que era el dueño de todo aquello. Le dijo a la señora Ward que le preparara el desayuno y que se lo sirviera en la biblioteca. “Se portaron verdaderamente bien con nosotros”, comentó más tarde “y me aproveché mientras pude. Sabía que no podía durar mucho”.
Clara Ward
Sobre la una del mediodía, Clara Ward pidió permiso para subir a cambiarse de ropa. Al poco tiempo, él la siguió para ver qué hacía. Más tarde declaró que cuando estaba en el pasillo, la señora Ward salió de un dormitorio y le disparó con una .22. Pero falló el tiro y él le lanzó su cuchillo de caza, alcanzándola en la espalda. Después le sacó el cuchillo y la llevó hasta su cama, donde la dejó. Le dijo a Caril que vigilara a la doncella y él volvió al piso superior. Allí encontró a Clara Ward intentando hacer una llamada telefónica. La ató, la amordazó y la cubrió con una sábana.
Aproximadamente a la misma hora, veinticinco agentes de policía y otros tantos granjeros armados rodeaban la finca de August Meyer. Habían encontrado el coche de Starkweather en las inmediaciones y creían que él y Caril estaban refugiados allí. Lanzaron bombas lacrimógenas a la casa y mientras esperaban afuera, un policía encontró el cadáver de Meyer en el lavadero. Poco después un granjero descubrió los cadáveres de Carol King y Robert Jensen en el refugio. En menos de una hora, los policías del Estado vigilaban los alrededores. Los agentes de Bennet y Lincoln se armaron y levantaron barricadas en sus propias casas, según iban llegando las noticias sobre los asesinatos.
Mientras tanto en la mansión, Starkweather se dedicaba a desvalijar la casa. Cogió una camisa limpia y Caril empaquetó varias prendas de vestir. A las 17:30 llegó el periódico. Publicaban en primera página una foto de la pareja, ambos sonrientes, que la casera del chico les hizo unos meses antes y también fotos de la familia de Caril. Recortaron éstas y Caril las guardó. Cuando fue arrestada, las llevaba consigo. Charlie le pidió que fuera al piso superior a recuperar su cuchillo y que lo limpiara. Una vez arriba, esparció perfume por los cuartos para disimular el olor de la sangre. Starkweather se enteró de que el señor Ward volvía a casa sobre las 18:00 horas y se quedó esperando en la puerta de la cocina, mientras Caril vigilaba en la puerta principal para avisar cuando llegara el Chevrolet del dueño.
C. Lauer Ward
Según la versión de Starkweather, una vez que el señor Ward entró en la casa, le amenazó con la pistola y le dijo que no le pasaría nada si cooperaba. Todo lo que querían era su coche. Ward intentó arrebatarle el arma. Los dos hombres acabaron peleando en el sótano. Finalmente, el asesino logró apoderarse de la pistola y disparó contra Ward cuando corría hacia las escaleras. Logró subir, pero le alcanzó en la puerta y le mató de un tiro en la cabeza efectuado a muy poco distancia. Después Starkweather llevó arriba a Lillian Fencl y la ató sobre una cama. Dejó a Caril vigilándola mientras él iba en busca de algunas latas y comida para emprender la fuga. Se tiñó el pelo con betún negro y luego cargó el Packard de la señora Ward. La pareja abandonó la casa por la noche; dejaron atrás la casa en la avenida Belmont y se dirigieron hacia el oeste por la autopista 34.
Los Ward
A la mañana siguiente, un pariente de C. Lauer Ward se acercó a su casa para preguntarle por qué no había aparecido por el trabajo. Le encontró muerto de un disparo y apuñalado justo en la puerta principal. Las dos mujeres estaban arriba, muertas ambas a puñaladas. Las señales de las heridas sugerían que habían utilizado el mismo cuchillo delgado y de doble hoja con el que mutilaron a Carol King.
La tumba de Clara Ward
La policía nunca encontró el arma homicida. Starkweather siempre insistió en que ambas mujeres estaban vivas cuando él se marchó. La versión de Caril decía que su novio le comentó que había matado a Clara Ward con un cuchillo de cocina y que ella estaba presente cuando él apuñaló repetidamente a Lillian Fencl después de atarla a la cama.
La tumba de C. Lauer Ward
Las noticias sobre los asesinatos se extendieron rápidamente. La sospecha de que el homicida todavía se hallaba por los alrededores hizo cundir el pánico entre la gente de Lincoln. Las armerías agotaron sus provisiones ante la avalancha de personas que querían comprar armas. La Guardia Nacional patrullaba en jeeps por las calles casi desiertas, armada con ametralladoras, mientras acordonaba la ciudad.
Pánico en la ciudad
Después de marcharse de la casa de los Ward, Starkweather siguió conduciendo toda la noche. Por el camino se deshicieron de su ropa vieja, del cuchillo de cocina que habían cogido en la avenida Belmont y de varias confesiones escritas, ninguna de las cuales se encontró jamás. De madrugada él empezó a sentirse cansado, tenía sueño y conducía con dificultad. Le dijo a Caril que hacer el amor le ayudaría a despejarse, pero diez minutos después paró el coche y se puso a dormir. Cuando se hizo de día, se pusieron de nuevo en camino y cruzaron la frontera del Estado de Wyoming alrededor de las 09:00 horas.
Badlands (Malas Tierras)
Se dirigieron a las Badlands (“Malas Tierras”), en el estado de Wyoming. Se denominaban así porque antiguamente se refugiaban allí casi todos los bandidos que procedían del oeste. Alrededor del mediodía llegaban a la ciudad de Douglas. Allí oyeron en la radio que habían encontrado los cadáveres de los Ward y que la policía iba tras la pista de un Packard. Starkweather decidió que debían cambiar de coche lo antes posible. A unos seis kilómetros de Douglas vieron un Buick que estaba aparcado a un laventanilla. “Vamos a cambiarnos los coches”, ordenó. Collison cerró la puerta y le ignoró.
Merle Collison
El asesino se dirigió hacia el Packard, cogió la escopeta del calibre .22 y le disparó dos veces a través de la ventanilla. Collison aterrado gritó que le daría el coche. Cuando abrió la puerta, Starkweather le disparó siete veces a bocajarro. La pareja cargó sus cosas en el Buick de la víctima. Caril se sentó detrás con las armas. Después de varios intentos, no pudieron arrancar el coche: el freno de mano estaba atascado. Según la chica, su novio se dirigió a Collison para que le ayudara y exclamó: "Oiga, ¿está muerto?"
El auto de Collison
Joe Sprinkle, un geólogo de veintinueve años, se dirigía al este por la autopista cuando vio aparcados dos coches al otro lado de la carretera. Pensando que se trataba de un accidente, se dirigió hacia ellos por si necesitaban ayuda; paró su vehículo y en ese momento Starkweather salió apuntándole con el rifle a la vez que le ordenaba que le ayudara a quitar el freno de mano. Sprinkle vio el cadáver en el asiento delantero e intentó arrebatar el rifle al homicida. Estaban peleando en medio de la carretera cuando pasó por allí el sheriff de Wyoming, William Romer. Paró su coche a unos treinta metros y, mientras se acercaba, Caril salió del Buick y corrió hacia él gritando: “¡Lléveme a la policía! ¡Acaba de matar a un hombre!”
Cuando Starkweather vio el coche de la policía, dio media vuelta y disparó. Sprinkle perdió el equilibrio y cayó de espaldas en un agujero poco profundo de la cuneta. El asesino tiró las armas en el Buick, echó a correr hacia el Packard y arrancó en dirección a Douglas. Romer avisó por la radio a las patrullas de la zona y a pocos kilómetros de allí Starkweather adelantó a toda velocidad a un coche de policía.
Mapas de los crímenes
En él iban Robert Ainslie, jefe de policía, y Earl Heflin, sheriff del condado, e inmediatamente fueron tras él. Cuando Charlie llegó a Douglas, iba a una velocidad de 120 kilómetros por hora y les llevaba mucha ventaja. Al entrar en la ciudad tuvo que disminuir la velocidad y Ainslie consiguió ponerse lo suficientemente cerca de él como para que Reflin pudiera disparar a las ruedas del coche. Starkweather aumentó la velocidad, adelantó a un camión por la derecha y se saltó un semáforo en rojo. Durante un momento Ainslie consiguió acercarse al Packard y darle un golpe, pero Charlie se dirigió hacia la salida de la ciudad a 160 kilómetros por hora.
El arresto de Starkweather
Una vez fuera de la ciudad, Reflin empezó a dispararle al coche y le dio en la ventanilla trasera. Un minuto después el Packard empezó a frenar, y luego se paró en medio de la carretera. Los cristales de la ventanilla habían saltado y Starkweather tenía una herida en la oreja. Creyó que le habían dado y que era una herida de bala. La policía paró a unos ochenta metros. El asesino salió del coche y caminó hacia ellos.
Le gritaron que pusiera las manos en alto, pero no hizo caso. Ainslie disparó al suelo a poca distancia de Starkweather. Cuando le dijeron que se echara al suelo, ya casi se encontraba junto a ellos. El policía Ainslie creyó que iba a sacar un arma y disparó al suelo otra vez. Con una estudiada frialdad, Charlie Starkweather se colocó el cuello de la camisa, luego se tumbó en el suelo y esperó a que le arrestara. Starkweather, que creía que se estaba desangrando por la herida del oído y quejándose de que las esposas le hacían daño, fue conducido, junto con Caril, a la prisión de Douglas.
El sheriff Romer interrogó a la chica, la cual declaró que Starkweather la secuestró tomando como garantía a toda su familia. Después le confesó que había presenciado los nueve asesinatos de Nebraska, contradiciendo así su declaración anterior de que había actuado sólo para salvar a su familia. Después de esto, todo lo que Caril decía eran incoherencias. Una vez en su celda, se negó a lavarse y a cambiarse de ropa, y no quería que nadie estuviera con ella. Permaneció dormida bajo el efecto de sedantes todo el día.
A la cárcel acudió una multitud de periodistas procedentes de todo el país que querían hablar con Starkweather. Él no les comentó nada, sólo se quejó de las heridas que tenía. Escribió una carta a sus padres, pidiéndoles perdón por los problemas que había causado a la familia. Pero la carta terminaba: “La verdad es que no siento mucho lo que hice porque por primera vez Caril y yo nos hemos divertido mucho, ella me ha ayudado un montón; y si vuelve, no la odien, porque no tiene nada que ver con los asesinatos. Lo único que queríamos era irnos de la ciudad”.
Los titulares
El teniente Henninger de la policía de Lincoln se trasladó a Douglas para interrogar a Starkweather. Este, que ya conocía al teniente, confesó todos los asesinatos, salvo los de Clara Ward y Lillian Fencl. Declaró que cuando ellos se fueron de la casa, seguían vivas.
A la mañana siguiente fue acusado del asesinato de Collison y extraditado, lo cual complacía al gobernador de Wyoming, Millward Simpson. Seis abogados de Nebraska viajaron hasta Douglas la tarde del jueves 30 de enero. Starkweather y Caril volvieron a su pueblo en un convoy formado por cuatro coches. Los periódicos ridiculizaron al joven asesino y dijeron que tenía miedo a volar. Pero el sheriff Karnopp, encargado de escoltarle (y quien lo conocía desde niño) tuvo claro que eligió viajar en coche porque pensó que tendría más oportunidades de escapar que de un avión.
Durante todo el recorrido no dejó de intentarlo. Pararon para pasar la noche en Gering, Nebraska, y Starkweather escribió una confesión en la pared de la celda en la que decía que Caril también participaba en los crímenes, pero que él estaría muerto antes de que alguien pudiera leer lo que había escrito, y que nunca condenarían a la chica a la silla eléctrica. Junto a estas palabras dibujó un corazón con el nombre de ambos.
La confesión escrita en la pared
Caril viajó con la mujer del sheriff Karnopp y parecía estar muy confundida. Una de las primeras cosas que preguntó fue: “¿Está mi familia muerta?” Describió los últimos asesinatos y dijo que la ropa que llevaba era de Clara Ward y que su chaqueta estaba manchada de sangre. También enseñó a su acompañante unas fotografías de su familia que había recortado de un periódico en casa de la señora Ward.
A las 18:30 horas, Charlie fue conducido a la penitenciaría del Estado y fue encerrado en una celda individual. Durante las siguientes semanas le hicieron varias pruebas psicológicas y la interrogaron repetidas veces. Caril fue trasladada a un manicomio, ya que una chica de su edad no podía ser encarcelada en una prisión de alta seguridad. Los dos jóvenes fueron acusados de asesinato y se declararon no culpables. Se decidió que serían juzgados por separado y que Charlie sería el primero.
El Tribunal designó a John McArthur, un abogado de Lincoln, para que representara a Caril, y Clem Gaughan y William Matschullat se encargaron de la defensa de Starkweather. Estos últimos pensaron que la única esperanza del joven sería declarar su incapacidad mental, y de acuerdo con esto prepararon su defensa.
James Reinhardt
Tal vez la decisión de Starkweather de regresar escoltado a Nebraska fuera algo precipitada. Hacía veinte años que no se ejecutaba a nadie en la cámara de gas de Wyoming. Su defendido no estaba de acuerdo e insistió en que había cometido todos los asesinatos en defensa propia. Se negó a que le consideraran un loco alegando que “nadie se acordará de un loco”.
El juicio de Starkweather por el asesinato de Robert Jensen empezó el 5 de mayo de 1958. Charlie compareció ante el Tribunal vestido con un traje que le proporcionaron en la prisión. Había recibido varias amenazas de muerte y llegó a la sala esposado y rodeado de policías.
Para la acusación se trataba de un caso relativamente sencillo. Starkweather no había modificado su versión sobre el asesinato de Jensen y había admitido que éste se produjo durante el atraco. El cuerpo de la víctima presentaba varios impactos de bala, todos en la espalda, lo cual demostraba que el presunto asesino mentía y que no lo había matado en defensa propia.
La acusación dio por terminada su actuación el 13 de mayo. La defensa llamó a veinticinco testigos. Starkweather se balanceaba en su silla y mascaba chicle intentando aparecer como un tipo duro. Sólo perdió los estribos y tuvieron que sujetarle cuando uno de sus ex jefes dijo de él que era “el hombre más estúpido con el que jamás había trabajado”. Gaughan leyó en voz alta algunas de las confesiones de su cliente con la esperanza de demostrar así que se trataba de un enfermo mental.
El 16 de mayo Charlie Starkweather subió al estrado. El momento más dramático se produjo cuando su abogado le pidió que precisara una de sus declaraciones: “¿Qué paso en el refugio? ¿Por qué se encolerizó tanto Caril Fugate?” “Por lo que hizo”. “¿Qué hizo?” “Mató a Carol King”. Era la primera vez que acusaba públicamente a Caril de asesinato, aunque un mes antes había escrito al fiscal Elrner Scheele diciéndole que su novia había matado a Carol mientras él intentaba sacar el coche del barro. También declaró que ella asesinó a Collison cuando a él se le encasquilló la pistola. "Si me van a freír en la silla eléctrica, que Caril se siente encima de mis rodillas", dijo.
Sólo para la justicia
Los psiquiatras llamados a testificar por parte de la acusación estuvieron de acuerdo en que el acusado mantenía una conducta antisocial y padecía un trastorno de personalidad, pero que de acuerdo con las leyes no estaba loco. No se trataba de un “idiota”, como había caracterizado Gaughan a su cliente; por el contrario, Starkweather tenía un coeficiente intelectual por encima de la media.
Lo peor de todo era la afirmación de los expertos de que en caso de que se le declarase loco se le mandaría a un manicomio, en donde, inevitablemente, se descubriría que estaba cuerdo y sería puesto en libertad. Los discursos finales de Gaughan y Matschullat fueron correctos, pero desapasionados; su único objetivo era salvar a su cliente de la silla eléctrica.
Rebelión
La acusación se limitó a exponer los hechos y advirtió al jurado de la amenaza que suponía este hombre para la comunidad. El jurado estuvo deliberando durante veinticuatro horas. El 23 de mayo se presentaron en la sala con un veredicto de culpabilidad y solicitaron la pena de muerte para el acusado.
El 27 de octubre empezó el juicio de Caril Fugate. De acuerdo con las leyes de Nebraska, en ciertos casos un menor podía ser juzgado por un asesinato en las mismas condiciones que un adulto. Caril se convirtió en la mujer más joven acusada de asesinato en primer grado en Estados Unidos. Fue juzgada por su complicidad en el asesinato de Robert Jensen. Aunque nadie sugirió que fuera ella la que apretó el gatillo, la acusada admitió haberle robado la cartera. Esta era una prueba concluyente de su complicidad en este asesinato; o al menos más concluyente que las acusaciones vertidas por Charlie. Para el fiscal el caso era muy similar al de Starkweather. Además, Charlie era su testigo principal. Ya no sentía ningún afecto por Caril y declaró que no le importaba que viviera o no. Su declaración, si el jurado la creía, era suficiente para condenarla.
Caril Fugate durante su juicio
Declaró que ella estuvo presente en los asesinatos de su madre y de su hermana, y que se fue con él voluntariamente, expresando su deseo de no abandonarle. Habría podido escapar mil veces si hubiera querido. John McArthur, el abogado de Caril, que estaba firmemente convencido de su inocencia, no fue capaz de confundir a Starkweather durante su interrogatorio. Este alegó que sus primeras declaraciones eran “una bazofia” inventada para proteger a Caril.
También declaró que ella estaba involucrada en el asesinato de Robert Colvert. Varios testigos de los viajes de la pareja confirmaron la versión del asesino. El sheriff Romer y la señora Karnopp repitieron las declaraciones que la chica les había hecho sobre su participación en los crímenes.
El Jurado
El testigo principal de la defensa, la propia Caril, causó una pobre impresión. La forma en que iba vestida la hacía parecer mayor de lo que era. Hablaba con voz entrecortada. Su actitud hizo que el jurado pasara de la duda inicial a una abierta hostilidad; cuando se le hacían preguntas difíciles de contestar, se excusaba diciendo que tenía muy mala memoria. Después de deliberar durante veinticuatro horas, el jurado la declaró culpable y fue condenada a cadena perpetua.
Charlie Starkweather pasaba el tiempo en la penitenciaría del Estado. A pesar de que echaba de menos el campo, estaba encantado con la atención que le prestaban y con la idea de ser famoso. Nada le gustaba más que ver su nombre en los periódicos. Engordó en la cárcel y los carceleros, que le habían tomado cariño, le cuidaban. Comentó que había hecho las paces con Dios. Pasaba la mayor parte del tiempo escribiendo la historia de su vida. Siempre le había gustado mucho el dibujo y empezó a pintar en su celda.
Una de las pinturas realizadas por Charlie
Sus abogados lograron retrasar la ejecución mediante una serie de procedimientos legales. En abril de 1959 despidió a sus abogados y en la última petición de clemencia se representó a sí mismo. Habló sobre sus remordimientos, sobre su recién adquirida fe cristiana y sobre su convencimiento de que no fue correctamente representado en el juicio. Pero el Tribunal no se conmovió, y se fijó una nueva fecha para la ejecución: el 22 de mayo.
Su padre se puso en contacto con un juez federal y logró un aplazamiento justo una hora y media antes de la hora fijada para la muerte. El indulto iba a durar poco. De nuevo se fijó la ejecución para la medianoche del 25 de junio.
La última cena de Starkweather
Charlie Starkweather se vistió con una chaqueta y unos vaqueros nuevos para afrontar su final. Cuando los oficiales de la prisión fueron a buscarlo, dijo sarcásticamente: “¿Qué prisa tienen? ¡Los muertos están todos al mismo nivel!" Con las manos en los bolsillos y en actitud desafiante se dirigió hacia la silla eléctrica. Al preguntarle si tenía algo que decir por última vez, apretó los labios y negó con la cabeza.
El verdugo accionó la palanca y Charles Starkweather recibió una corriente de 2.200 voltios. Tuvo que accionar la palanca dos veces más antes de que muriera. A las 12:04 horas se anunció su muerte. Antes de sacar su cuerpo de la prisión, la policía tuvo que despejar los alrededores, donde bandas de jóvenes adolescentes se habían reunido para escandalizar, poniendo las radios de sus coches a todo volumen.
La tumba de Charlie Starkweather
Caril fue conducida al reformatorio de York, en Nebraska, para cumplir su condena a cadena perpetua. Por su condición de menor no le estaba permitido relacionarse con otras internas, y pasó el primer año completamente sola. Siguió manteniendo la versión de su inocencia y siempre proclamó que no había tomado parte en los asesinatos. John McArthur continuó creyendo en la inocencia de Caril y durante varios años siguió luchando para conseguir su libertad. Caril era una presa modelo. Nunca cometió una falta disciplinaria y continuó sus estudios en la cárcel, donde obtuvo el Graduado Escolar.
En 1972, Growing up in prison, un documental realizado para la televisión, volvió a sacar a la luz el caso. A pesar de que en Nebraska existían grupos de presión, dirigidos fundamentalmente por los familiares de las víctimas, para que Caril no saliera de la cárcel, ésta fue puesta en libertad condicional el 20 de junio de 1976.
Caril Fugate en 1976
En 1974 se llevó al cine la historia de la pareja criminal. Malas tierras (Badlands) era el título de la película en la que aparecía Martín Sheen como “Kit”, un chico de veinticinco años, junto a Cissy Spacek que interpretaba a “Holly”, una chica de quince. La acción transcurría en Dakota del Sur.
Escena de la película Malas tierras (Badlands)
Otro filme fue El sádico (The sadist), donde Starkweather aparecía como un engendro simiesco. Años después, Oliver Stone les rindió un homenaje con su cinta Asesinos por naturaleza (Natural born killers), con el espeluznante tema musical de Leonard Cohen, y Bradd Pitt protagonizó, junto a Juliette Lewis, un homenaje sesgado en la oscura película Kalifornia. Asimismo, Bruce Springsteen les dedicó la canción “Nebraska”.
Un granjero que pasaba por allí, vecino de Meyer, les remolcó con su coche. Charlie insistió para que aceptara dos dólares que le ofrecía por las molestias que se había tomado. Compraron municiones del calibre .22 en una estación de servicio y luego regresaron a la granja de Meyer por un camino más transitable. Starkweather quería pasar al menos una noche ahí. Caril empezaba a asustarse. Estaba segura de que habían encontrado el cadáver e insistió en que su novio diese la vuelta. Cuando lo hizo, el Ford se volvió a hundir en el barro. Empezaba a oscurecer. Cogieron sus rifles, abandonaron el coche y regresaron andando hacia la carretera. Se dirigían hacia el refugio o “la cueva”, como ellos la llamaban, donde decidieron pasar la noche.
La tumba de August Meyer
En la oscuridad vieron las luces de un coche. Starkweather hizo una señal y el vehículo se detuvo. Dentro del automóvil iban Robert Jensen, el hijo del propietario del almacén local, y su novia, Carol King. Ambos eran estudiantes de la escuela secundaria de Bennet. Starkweather les contó que tenía problemas con el viejo Ford y Jensen se ofreció a llevarles a la gasolinera más cercana, donde podrían pedir ayuda.
Robert Jensen
Montaron en el coche y el conductor se volvió hacia ellos y les preguntó por qué llevaban armas; Charlie llevaba el rifle del calibre .22 y Caril la escopeta de cañones recortados. Rápidamente contestaron que no estaban cargadas. La gasolinera estaba cerrada y Charlie le apuntó con la pistola y le ordenó que los llevara de vuelta a Lincoln. Apenas avanzados unos kilómetros, Starkweather cambió de opinión y volvió a ordenar a Jensen que regresara al refugio. Les dijo que iba a dejarles allí y que él cogería su coche, un Ford azul oscuro de 1950, con neumáticos blancos y de gran potencia.
Carol King
Mientras se dirigían a “la cueva”, Charlie pidió a Jensen que le diera su cartera. Caril la vació y le entregó el dinero. Aparcaron en la entrada del camino donde por primera vez se habían quedado atrapados aquel día. Caril se quedó en el coche escuchando la radio, mientras Starkweather se llevaba a sus prisioneros a punta de pistola. Robert Jensen bajaba las escaleras cuando Charlie le disparó seis veces en la cabeza. Después declararía que Jensen se había abalanzado sobre él.
Carol King murió de un tiro en la espalda. La encontraron junto al cadáver de su novio al final de la escalera. Estaba desnuda de la cintura para abajo y tenía la espalda cubierta de barro y de arañazos, como si la hubieran arrastrado por el suelo. No había pruebas concluyentes de violación, aunque Starkweather admitió que estuvo tentado, pero la habían asestado varias puñaladas en el bajo vientre.
Sin embargo, las marcas que presentaba el cadáver no podían haberse hecho con el cuchillo de caza de Charlie. Eran más bien las marcas de un arma de doble hoja. El asesino declaró después que Caril se había ensañado con Carol, presa de los celos.
La tumba de Robert Jensen
Después de matarlos, cerraron la puerta del refugio y volvieron al coche de la víctima. También estaba atrapado en el barro. Alrededor de las 22:30 horas pudieron al fin sacarlo y se dirigieron hacia Lincoln. Starkweather quería saber si la policía había descubierto ya los cadáveres. La casa de los Bartlett estaba rodeada por la policía. Starkweather salió de la ciudad y se dirigió hacia el oeste. Su hermano Leonard vivía en el Estado de Washington, a unos 500 kilómetros de distancia y Charlie pensó que allí estarían a salvo.
La tumba de Carol King
Alrededor de la 01:30 horas llegaron a Hastings, en Nebraska. El coche de Jensen ya no iba muy bien y Starkweather estaba cansado y tenía frío. Dio la vuelta y se dirigió de nuevo a Lincoln confiando en que la policía ya no estaría esperándolos.
Los padres de Robert Jensen
A las 03:30 horas llegaron a la ciudad. Dejaron el coche en la parte lujosa (la conocía bien, ya que era la zona donde había recogido basura) y se fueron a dormir.
Robert Jensen y Carol King
En la mañana del martes 28 de enero inspeccionaron el barrio, buscando las casas más ricas. Su plan era esconderse en una de ellas durante el día, descansar, robar un coche y darse a la fuga esa noche. La mansión que eligieron pertenecía a C. Lauer Ward, un hombre de negocios millonario. Estaba situada en la calle del garaje donde Starkweather compró las ruedas de refacción para su coche.
La Mansión Ward
El dueño ya se había ido a trabajar cuando la pareja se dirigió hacia la puerta trasera de la casa. La doncella, Lillian Fencl, abrió la puerta. El chico la amenazó con su rifle y entró. Lillian era sorda y Starkweather tenía que escribirle notas para hacerse entender. Le ordenó que continuara haciendo el desayuno para su señora, que era la única persona que había en la casa.
Lillian Fencl
Cuando la señora Ward bajó, accedió a cooperar con él. Al ver los titulares del periódico que había encima de la mesa de la cocina en los que se hablaba de los asesinatos de los Bartlett, se dio cuenta de quién era y de lo que era capaz de hacer. Starkweather le dijo a Caril que entrara. Traía la pistola y algunas municiones. Clara Ward le dio una taza de café y se fue a la biblioteca. Charlie vigilaba a las dos mujeres que hacían sus tareas domésticas, pero pronto se aburrió y empezó a recorrer la mansión, imaginando que era el dueño de todo aquello. Le dijo a la señora Ward que le preparara el desayuno y que se lo sirviera en la biblioteca. “Se portaron verdaderamente bien con nosotros”, comentó más tarde “y me aproveché mientras pude. Sabía que no podía durar mucho”.
Clara Ward
Sobre la una del mediodía, Clara Ward pidió permiso para subir a cambiarse de ropa. Al poco tiempo, él la siguió para ver qué hacía. Más tarde declaró que cuando estaba en el pasillo, la señora Ward salió de un dormitorio y le disparó con una .22. Pero falló el tiro y él le lanzó su cuchillo de caza, alcanzándola en la espalda. Después le sacó el cuchillo y la llevó hasta su cama, donde la dejó. Le dijo a Caril que vigilara a la doncella y él volvió al piso superior. Allí encontró a Clara Ward intentando hacer una llamada telefónica. La ató, la amordazó y la cubrió con una sábana.
Aproximadamente a la misma hora, veinticinco agentes de policía y otros tantos granjeros armados rodeaban la finca de August Meyer. Habían encontrado el coche de Starkweather en las inmediaciones y creían que él y Caril estaban refugiados allí. Lanzaron bombas lacrimógenas a la casa y mientras esperaban afuera, un policía encontró el cadáver de Meyer en el lavadero. Poco después un granjero descubrió los cadáveres de Carol King y Robert Jensen en el refugio. En menos de una hora, los policías del Estado vigilaban los alrededores. Los agentes de Bennet y Lincoln se armaron y levantaron barricadas en sus propias casas, según iban llegando las noticias sobre los asesinatos.
Mientras tanto en la mansión, Starkweather se dedicaba a desvalijar la casa. Cogió una camisa limpia y Caril empaquetó varias prendas de vestir. A las 17:30 llegó el periódico. Publicaban en primera página una foto de la pareja, ambos sonrientes, que la casera del chico les hizo unos meses antes y también fotos de la familia de Caril. Recortaron éstas y Caril las guardó. Cuando fue arrestada, las llevaba consigo. Charlie le pidió que fuera al piso superior a recuperar su cuchillo y que lo limpiara. Una vez arriba, esparció perfume por los cuartos para disimular el olor de la sangre. Starkweather se enteró de que el señor Ward volvía a casa sobre las 18:00 horas y se quedó esperando en la puerta de la cocina, mientras Caril vigilaba en la puerta principal para avisar cuando llegara el Chevrolet del dueño.
C. Lauer Ward
Según la versión de Starkweather, una vez que el señor Ward entró en la casa, le amenazó con la pistola y le dijo que no le pasaría nada si cooperaba. Todo lo que querían era su coche. Ward intentó arrebatarle el arma. Los dos hombres acabaron peleando en el sótano. Finalmente, el asesino logró apoderarse de la pistola y disparó contra Ward cuando corría hacia las escaleras. Logró subir, pero le alcanzó en la puerta y le mató de un tiro en la cabeza efectuado a muy poco distancia. Después Starkweather llevó arriba a Lillian Fencl y la ató sobre una cama. Dejó a Caril vigilándola mientras él iba en busca de algunas latas y comida para emprender la fuga. Se tiñó el pelo con betún negro y luego cargó el Packard de la señora Ward. La pareja abandonó la casa por la noche; dejaron atrás la casa en la avenida Belmont y se dirigieron hacia el oeste por la autopista 34.
Los Ward
A la mañana siguiente, un pariente de C. Lauer Ward se acercó a su casa para preguntarle por qué no había aparecido por el trabajo. Le encontró muerto de un disparo y apuñalado justo en la puerta principal. Las dos mujeres estaban arriba, muertas ambas a puñaladas. Las señales de las heridas sugerían que habían utilizado el mismo cuchillo delgado y de doble hoja con el que mutilaron a Carol King.
La tumba de Clara Ward
La policía nunca encontró el arma homicida. Starkweather siempre insistió en que ambas mujeres estaban vivas cuando él se marchó. La versión de Caril decía que su novio le comentó que había matado a Clara Ward con un cuchillo de cocina y que ella estaba presente cuando él apuñaló repetidamente a Lillian Fencl después de atarla a la cama.
La tumba de C. Lauer Ward
Las noticias sobre los asesinatos se extendieron rápidamente. La sospecha de que el homicida todavía se hallaba por los alrededores hizo cundir el pánico entre la gente de Lincoln. Las armerías agotaron sus provisiones ante la avalancha de personas que querían comprar armas. La Guardia Nacional patrullaba en jeeps por las calles casi desiertas, armada con ametralladoras, mientras acordonaba la ciudad.
Pánico en la ciudad
Después de marcharse de la casa de los Ward, Starkweather siguió conduciendo toda la noche. Por el camino se deshicieron de su ropa vieja, del cuchillo de cocina que habían cogido en la avenida Belmont y de varias confesiones escritas, ninguna de las cuales se encontró jamás. De madrugada él empezó a sentirse cansado, tenía sueño y conducía con dificultad. Le dijo a Caril que hacer el amor le ayudaría a despejarse, pero diez minutos después paró el coche y se puso a dormir. Cuando se hizo de día, se pusieron de nuevo en camino y cruzaron la frontera del Estado de Wyoming alrededor de las 09:00 horas.
Badlands (Malas Tierras)
Se dirigieron a las Badlands (“Malas Tierras”), en el estado de Wyoming. Se denominaban así porque antiguamente se refugiaban allí casi todos los bandidos que procedían del oeste. Alrededor del mediodía llegaban a la ciudad de Douglas. Allí oyeron en la radio que habían encontrado los cadáveres de los Ward y que la policía iba tras la pista de un Packard. Starkweather decidió que debían cambiar de coche lo antes posible. A unos seis kilómetros de Douglas vieron un Buick que estaba aparcado a un laventanilla. “Vamos a cambiarnos los coches”, ordenó. Collison cerró la puerta y le ignoró.
Merle Collison
El asesino se dirigió hacia el Packard, cogió la escopeta del calibre .22 y le disparó dos veces a través de la ventanilla. Collison aterrado gritó que le daría el coche. Cuando abrió la puerta, Starkweather le disparó siete veces a bocajarro. La pareja cargó sus cosas en el Buick de la víctima. Caril se sentó detrás con las armas. Después de varios intentos, no pudieron arrancar el coche: el freno de mano estaba atascado. Según la chica, su novio se dirigió a Collison para que le ayudara y exclamó: "Oiga, ¿está muerto?"
El auto de Collison
Joe Sprinkle, un geólogo de veintinueve años, se dirigía al este por la autopista cuando vio aparcados dos coches al otro lado de la carretera. Pensando que se trataba de un accidente, se dirigió hacia ellos por si necesitaban ayuda; paró su vehículo y en ese momento Starkweather salió apuntándole con el rifle a la vez que le ordenaba que le ayudara a quitar el freno de mano. Sprinkle vio el cadáver en el asiento delantero e intentó arrebatar el rifle al homicida. Estaban peleando en medio de la carretera cuando pasó por allí el sheriff de Wyoming, William Romer. Paró su coche a unos treinta metros y, mientras se acercaba, Caril salió del Buick y corrió hacia él gritando: “¡Lléveme a la policía! ¡Acaba de matar a un hombre!”
Cuando Starkweather vio el coche de la policía, dio media vuelta y disparó. Sprinkle perdió el equilibrio y cayó de espaldas en un agujero poco profundo de la cuneta. El asesino tiró las armas en el Buick, echó a correr hacia el Packard y arrancó en dirección a Douglas. Romer avisó por la radio a las patrullas de la zona y a pocos kilómetros de allí Starkweather adelantó a toda velocidad a un coche de policía.
Mapas de los crímenes
En él iban Robert Ainslie, jefe de policía, y Earl Heflin, sheriff del condado, e inmediatamente fueron tras él. Cuando Charlie llegó a Douglas, iba a una velocidad de 120 kilómetros por hora y les llevaba mucha ventaja. Al entrar en la ciudad tuvo que disminuir la velocidad y Ainslie consiguió ponerse lo suficientemente cerca de él como para que Reflin pudiera disparar a las ruedas del coche. Starkweather aumentó la velocidad, adelantó a un camión por la derecha y se saltó un semáforo en rojo. Durante un momento Ainslie consiguió acercarse al Packard y darle un golpe, pero Charlie se dirigió hacia la salida de la ciudad a 160 kilómetros por hora.
El arresto de Starkweather
Una vez fuera de la ciudad, Reflin empezó a dispararle al coche y le dio en la ventanilla trasera. Un minuto después el Packard empezó a frenar, y luego se paró en medio de la carretera. Los cristales de la ventanilla habían saltado y Starkweather tenía una herida en la oreja. Creyó que le habían dado y que era una herida de bala. La policía paró a unos ochenta metros. El asesino salió del coche y caminó hacia ellos.
Le gritaron que pusiera las manos en alto, pero no hizo caso. Ainslie disparó al suelo a poca distancia de Starkweather. Cuando le dijeron que se echara al suelo, ya casi se encontraba junto a ellos. El policía Ainslie creyó que iba a sacar un arma y disparó al suelo otra vez. Con una estudiada frialdad, Charlie Starkweather se colocó el cuello de la camisa, luego se tumbó en el suelo y esperó a que le arrestara. Starkweather, que creía que se estaba desangrando por la herida del oído y quejándose de que las esposas le hacían daño, fue conducido, junto con Caril, a la prisión de Douglas.
El sheriff Romer interrogó a la chica, la cual declaró que Starkweather la secuestró tomando como garantía a toda su familia. Después le confesó que había presenciado los nueve asesinatos de Nebraska, contradiciendo así su declaración anterior de que había actuado sólo para salvar a su familia. Después de esto, todo lo que Caril decía eran incoherencias. Una vez en su celda, se negó a lavarse y a cambiarse de ropa, y no quería que nadie estuviera con ella. Permaneció dormida bajo el efecto de sedantes todo el día.
A la cárcel acudió una multitud de periodistas procedentes de todo el país que querían hablar con Starkweather. Él no les comentó nada, sólo se quejó de las heridas que tenía. Escribió una carta a sus padres, pidiéndoles perdón por los problemas que había causado a la familia. Pero la carta terminaba: “La verdad es que no siento mucho lo que hice porque por primera vez Caril y yo nos hemos divertido mucho, ella me ha ayudado un montón; y si vuelve, no la odien, porque no tiene nada que ver con los asesinatos. Lo único que queríamos era irnos de la ciudad”.
Los titulares
El teniente Henninger de la policía de Lincoln se trasladó a Douglas para interrogar a Starkweather. Este, que ya conocía al teniente, confesó todos los asesinatos, salvo los de Clara Ward y Lillian Fencl. Declaró que cuando ellos se fueron de la casa, seguían vivas.
A la mañana siguiente fue acusado del asesinato de Collison y extraditado, lo cual complacía al gobernador de Wyoming, Millward Simpson. Seis abogados de Nebraska viajaron hasta Douglas la tarde del jueves 30 de enero. Starkweather y Caril volvieron a su pueblo en un convoy formado por cuatro coches. Los periódicos ridiculizaron al joven asesino y dijeron que tenía miedo a volar. Pero el sheriff Karnopp, encargado de escoltarle (y quien lo conocía desde niño) tuvo claro que eligió viajar en coche porque pensó que tendría más oportunidades de escapar que de un avión.
Durante todo el recorrido no dejó de intentarlo. Pararon para pasar la noche en Gering, Nebraska, y Starkweather escribió una confesión en la pared de la celda en la que decía que Caril también participaba en los crímenes, pero que él estaría muerto antes de que alguien pudiera leer lo que había escrito, y que nunca condenarían a la chica a la silla eléctrica. Junto a estas palabras dibujó un corazón con el nombre de ambos.
La confesión escrita en la pared
Caril viajó con la mujer del sheriff Karnopp y parecía estar muy confundida. Una de las primeras cosas que preguntó fue: “¿Está mi familia muerta?” Describió los últimos asesinatos y dijo que la ropa que llevaba era de Clara Ward y que su chaqueta estaba manchada de sangre. También enseñó a su acompañante unas fotografías de su familia que había recortado de un periódico en casa de la señora Ward.
A las 18:30 horas, Charlie fue conducido a la penitenciaría del Estado y fue encerrado en una celda individual. Durante las siguientes semanas le hicieron varias pruebas psicológicas y la interrogaron repetidas veces. Caril fue trasladada a un manicomio, ya que una chica de su edad no podía ser encarcelada en una prisión de alta seguridad. Los dos jóvenes fueron acusados de asesinato y se declararon no culpables. Se decidió que serían juzgados por separado y que Charlie sería el primero.
El Tribunal designó a John McArthur, un abogado de Lincoln, para que representara a Caril, y Clem Gaughan y William Matschullat se encargaron de la defensa de Starkweather. Estos últimos pensaron que la única esperanza del joven sería declarar su incapacidad mental, y de acuerdo con esto prepararon su defensa.
James Reinhardt
Tal vez la decisión de Starkweather de regresar escoltado a Nebraska fuera algo precipitada. Hacía veinte años que no se ejecutaba a nadie en la cámara de gas de Wyoming. Su defendido no estaba de acuerdo e insistió en que había cometido todos los asesinatos en defensa propia. Se negó a que le consideraran un loco alegando que “nadie se acordará de un loco”.
El juicio de Starkweather por el asesinato de Robert Jensen empezó el 5 de mayo de 1958. Charlie compareció ante el Tribunal vestido con un traje que le proporcionaron en la prisión. Había recibido varias amenazas de muerte y llegó a la sala esposado y rodeado de policías.
Para la acusación se trataba de un caso relativamente sencillo. Starkweather no había modificado su versión sobre el asesinato de Jensen y había admitido que éste se produjo durante el atraco. El cuerpo de la víctima presentaba varios impactos de bala, todos en la espalda, lo cual demostraba que el presunto asesino mentía y que no lo había matado en defensa propia.
La acusación dio por terminada su actuación el 13 de mayo. La defensa llamó a veinticinco testigos. Starkweather se balanceaba en su silla y mascaba chicle intentando aparecer como un tipo duro. Sólo perdió los estribos y tuvieron que sujetarle cuando uno de sus ex jefes dijo de él que era “el hombre más estúpido con el que jamás había trabajado”. Gaughan leyó en voz alta algunas de las confesiones de su cliente con la esperanza de demostrar así que se trataba de un enfermo mental.
El 16 de mayo Charlie Starkweather subió al estrado. El momento más dramático se produjo cuando su abogado le pidió que precisara una de sus declaraciones: “¿Qué paso en el refugio? ¿Por qué se encolerizó tanto Caril Fugate?” “Por lo que hizo”. “¿Qué hizo?” “Mató a Carol King”. Era la primera vez que acusaba públicamente a Caril de asesinato, aunque un mes antes había escrito al fiscal Elrner Scheele diciéndole que su novia había matado a Carol mientras él intentaba sacar el coche del barro. También declaró que ella asesinó a Collison cuando a él se le encasquilló la pistola. "Si me van a freír en la silla eléctrica, que Caril se siente encima de mis rodillas", dijo.
Sólo para la justicia
Los psiquiatras llamados a testificar por parte de la acusación estuvieron de acuerdo en que el acusado mantenía una conducta antisocial y padecía un trastorno de personalidad, pero que de acuerdo con las leyes no estaba loco. No se trataba de un “idiota”, como había caracterizado Gaughan a su cliente; por el contrario, Starkweather tenía un coeficiente intelectual por encima de la media.
Lo peor de todo era la afirmación de los expertos de que en caso de que se le declarase loco se le mandaría a un manicomio, en donde, inevitablemente, se descubriría que estaba cuerdo y sería puesto en libertad. Los discursos finales de Gaughan y Matschullat fueron correctos, pero desapasionados; su único objetivo era salvar a su cliente de la silla eléctrica.
Rebelión
La acusación se limitó a exponer los hechos y advirtió al jurado de la amenaza que suponía este hombre para la comunidad. El jurado estuvo deliberando durante veinticuatro horas. El 23 de mayo se presentaron en la sala con un veredicto de culpabilidad y solicitaron la pena de muerte para el acusado.
El 27 de octubre empezó el juicio de Caril Fugate. De acuerdo con las leyes de Nebraska, en ciertos casos un menor podía ser juzgado por un asesinato en las mismas condiciones que un adulto. Caril se convirtió en la mujer más joven acusada de asesinato en primer grado en Estados Unidos. Fue juzgada por su complicidad en el asesinato de Robert Jensen. Aunque nadie sugirió que fuera ella la que apretó el gatillo, la acusada admitió haberle robado la cartera. Esta era una prueba concluyente de su complicidad en este asesinato; o al menos más concluyente que las acusaciones vertidas por Charlie. Para el fiscal el caso era muy similar al de Starkweather. Además, Charlie era su testigo principal. Ya no sentía ningún afecto por Caril y declaró que no le importaba que viviera o no. Su declaración, si el jurado la creía, era suficiente para condenarla.
Caril Fugate durante su juicio
Declaró que ella estuvo presente en los asesinatos de su madre y de su hermana, y que se fue con él voluntariamente, expresando su deseo de no abandonarle. Habría podido escapar mil veces si hubiera querido. John McArthur, el abogado de Caril, que estaba firmemente convencido de su inocencia, no fue capaz de confundir a Starkweather durante su interrogatorio. Este alegó que sus primeras declaraciones eran “una bazofia” inventada para proteger a Caril.
También declaró que ella estaba involucrada en el asesinato de Robert Colvert. Varios testigos de los viajes de la pareja confirmaron la versión del asesino. El sheriff Romer y la señora Karnopp repitieron las declaraciones que la chica les había hecho sobre su participación en los crímenes.
El Jurado
El testigo principal de la defensa, la propia Caril, causó una pobre impresión. La forma en que iba vestida la hacía parecer mayor de lo que era. Hablaba con voz entrecortada. Su actitud hizo que el jurado pasara de la duda inicial a una abierta hostilidad; cuando se le hacían preguntas difíciles de contestar, se excusaba diciendo que tenía muy mala memoria. Después de deliberar durante veinticuatro horas, el jurado la declaró culpable y fue condenada a cadena perpetua.
Charlie Starkweather pasaba el tiempo en la penitenciaría del Estado. A pesar de que echaba de menos el campo, estaba encantado con la atención que le prestaban y con la idea de ser famoso. Nada le gustaba más que ver su nombre en los periódicos. Engordó en la cárcel y los carceleros, que le habían tomado cariño, le cuidaban. Comentó que había hecho las paces con Dios. Pasaba la mayor parte del tiempo escribiendo la historia de su vida. Siempre le había gustado mucho el dibujo y empezó a pintar en su celda.
Una de las pinturas realizadas por Charlie
Sus abogados lograron retrasar la ejecución mediante una serie de procedimientos legales. En abril de 1959 despidió a sus abogados y en la última petición de clemencia se representó a sí mismo. Habló sobre sus remordimientos, sobre su recién adquirida fe cristiana y sobre su convencimiento de que no fue correctamente representado en el juicio. Pero el Tribunal no se conmovió, y se fijó una nueva fecha para la ejecución: el 22 de mayo.
Su padre se puso en contacto con un juez federal y logró un aplazamiento justo una hora y media antes de la hora fijada para la muerte. El indulto iba a durar poco. De nuevo se fijó la ejecución para la medianoche del 25 de junio.
La última cena de Starkweather
Charlie Starkweather se vistió con una chaqueta y unos vaqueros nuevos para afrontar su final. Cuando los oficiales de la prisión fueron a buscarlo, dijo sarcásticamente: “¿Qué prisa tienen? ¡Los muertos están todos al mismo nivel!" Con las manos en los bolsillos y en actitud desafiante se dirigió hacia la silla eléctrica. Al preguntarle si tenía algo que decir por última vez, apretó los labios y negó con la cabeza.
El verdugo accionó la palanca y Charles Starkweather recibió una corriente de 2.200 voltios. Tuvo que accionar la palanca dos veces más antes de que muriera. A las 12:04 horas se anunció su muerte. Antes de sacar su cuerpo de la prisión, la policía tuvo que despejar los alrededores, donde bandas de jóvenes adolescentes se habían reunido para escandalizar, poniendo las radios de sus coches a todo volumen.
La tumba de Charlie Starkweather
Caril fue conducida al reformatorio de York, en Nebraska, para cumplir su condena a cadena perpetua. Por su condición de menor no le estaba permitido relacionarse con otras internas, y pasó el primer año completamente sola. Siguió manteniendo la versión de su inocencia y siempre proclamó que no había tomado parte en los asesinatos. John McArthur continuó creyendo en la inocencia de Caril y durante varios años siguió luchando para conseguir su libertad. Caril era una presa modelo. Nunca cometió una falta disciplinaria y continuó sus estudios en la cárcel, donde obtuvo el Graduado Escolar.
En 1972, Growing up in prison, un documental realizado para la televisión, volvió a sacar a la luz el caso. A pesar de que en Nebraska existían grupos de presión, dirigidos fundamentalmente por los familiares de las víctimas, para que Caril no saliera de la cárcel, ésta fue puesta en libertad condicional el 20 de junio de 1976.
Caril Fugate en 1976
En 1974 se llevó al cine la historia de la pareja criminal. Malas tierras (Badlands) era el título de la película en la que aparecía Martín Sheen como “Kit”, un chico de veinticinco años, junto a Cissy Spacek que interpretaba a “Holly”, una chica de quince. La acción transcurría en Dakota del Sur.
Escena de la película Malas tierras (Badlands)
Otro filme fue El sádico (The sadist), donde Starkweather aparecía como un engendro simiesco. Años después, Oliver Stone les rindió un homenaje con su cinta Asesinos por naturaleza (Natural born killers), con el espeluznante tema musical de Leonard Cohen, y Bradd Pitt protagonizó, junto a Juliette Lewis, un homenaje sesgado en la oscura película Kalifornia. Asimismo, Bruce Springsteen les dedicó la canción “Nebraska”.