UNA HISTORIA PERSONAL
Ya de todos es sabido que el alcohol y manejar no son compatibles, les voy a compartir una vivencia personal.
Siempre, toda mi vida le había dicho a mi mamá en donde iba a estar y con quién, y hasta conoce a mis amigos, así como también tiene sus números telefónico, ese día, no estaba y no le había dicho que iba a salir.
Recuerdo que fue un viernes a las 2:00 de la tarde, el motivo del convivio fue limar asperezas entre el personal de producción y el de laboratorio de la planta química donde trabajaba, el convivio fue en una colonia privada con platillos mexicanos, refrescos y las obligadas cervezas, y el que quisiera una copa de licor, pues también había, muy tranquilo todo, muy animados nos pusimos de acuerdo para reunirnos en la noche en un bar del malecón de una ciudad que está a 20 minutos de donde vivía, éramos varios así que la noche prometía mucha diversión de la que ya estábamos acostumbrados, imagínense, jóvenes, solteros con un buen trabajo y en fin de semana.
A todo esto ya eran las 7 de la noche y como las chicas se retiraron para bañarse y cambiarse para la ocasión, pues nosotros decidimos hacer tiempo en un bar, esto “para no perder el ritmo”, así pues le seguimos con las cervezas, hasta que dieron las 9 y esa era la hora de ir por las chicas, nos separamos en parejas para ir por las chavas.
Mi cuate traía un bochito y como las chavas a las que íbamos a buscar vivían cerca, nos fuimos juntos en el bocho, él iba manejando.
No recuerdo cómo ni porqué, pero un auto de transito estaba atrás de nosotros y nos hacía señas para que nos detuviéramos, mi cuate se negó y me dijo que no iba a dejar que lo infraccionaran y mucho menos les iba a dar su mochada (darles dinero para evitar la infracción), así que aceleró más, la avenida que tomó estaba desierta, así que le aceleró más, los agentes de tránsito más se empeñaron en la persecución (algo que está prohibido), yo realmente estaba asustado.
Todo pasó muy rápido, era una bajada y con la velocidad a la que íbamos no nos percatamos que la calle estaba bloqueada por mantenimiento, por lo que en la esquina dimos el clásico volantazo, ya se imaginarán, alta velocidad en un bocho, éste dio vueltas sobre su costado varias veces, hasta que chocamos con un arbol de almendras que estaba en el camellón el cual partimos en dos, el golpe fue brutal, de lleno en la parte del copiloto, del lado donde yo iba.
No supe nada, ni oí nada, solo recuerdo que muchos gritaban, quise salir por la ventanilla pero no me podía mover, tenía la pierna derecha atrapada entre los fierros, ahí fue cuando el dolor se hizo presente, pienso que ahí estaba latente esperando que percibiera la magnitud del problema para que apareciera, y vaya que apareció, un dolor intenso.
Logré ver a mi cuate parado a media calle, gritaba “lo mate, lo mate”, ya los oficiales lo habían detenido.
Pero eso era algo que no me preocupaba en ese momento, sino el dolor que tenía, y gracias a Dios, en esa esquina tenía su consultorio un doctor que aún no había cerrado y se acercó a ayudar, tanto era mi dolor que le pedía desesperadamente que me durmiera, no sé con alguna droga o algo así, pero que me durmiera, me decía que no, no supe que me inyectó pero el dolor era el mismo.
El número de curiosos era grande, hasta que llegó la ambulancia, tuvieron que pedir una herramienta que usan para cortar lamina y fierro, la famosa “quijadas de vida”, ya que la pierna estaba atrapada entre los fierros del asiento y la puerta.
Una vez que me sacaron, estaba tendido en el suelo y se me acercó una chava, preguntándome si quería que hablara a alguien, no quise darle el número de mi casa porque mi mamá se iba a espantar y era de noche, no iba a poder transportarse desde donde vivíamos, así que le di el teléfono del cuarto de control de mi trabajo (ahí hay personal las 24 horas), le dije dígale que YO y mi cuate tuvimos un accidente, ellos sabrán que hacer, logré sacarme mis alhajas y mi cartera (imagínense, era día de cobro) y se las di que me las guardara, era la primera vez que veía a esa chica, no sabía ni su nombre.
De ahí no supe nada hasta que estaba en el hospital, ya habían llegado un representante de recursos humanos y el doctor de mi trabajo, ellos vieron que todo fuera bien, y esperaron que llegara mi mamá para estar con ella y explicarle todo lo sucedido.
Tuve fractura interna de tibia y peroné,
Y doble fractura de fémur, algo así pero doble, el fémur quedó en tres partes
Todo esto en la pierna derecha, habían propuesto la amputación.
Lograron recuperar mi pierna, pero otra historia sería si me la hubieran amputado, o si hubiese muerto en el accidente…
En el fémur me pusieron un clavo dentro del hueso;
Y una placa con tornillos debajo de la piel en la tibia y el peroné.
Me hicieron 5 operaciones, el doctor de mi trabajo apoyo en conseguir material que el imss no tenía, incluso me dio una férula metálica especial, muy parecida a esta:
Fueron 7 meses de incapacidad laboral, y mucho, mucho dolor a mis seres queridos.
Recomendación:
Nunca, nunca manejen ni se suban a un auto si el que va a manejar tiene aliento alcohólico y mucho menos si ya hubo ingerido mucho alcohol
Nunca, nunca traten de hacer una huida espectacular, eso solo pasa en las películas, y si logras huir, habrás dejado a alguien con un problema atrás.
Epílogo:
Mi familia siempre estuvo a mi lado.
Le pedí a unos amigos que buscaran la chica a la que le entregue mis pertenencias y que hizo la llamada, la localizaron y todo estaba completo… al año le lleve un arreglo floral junto con mis amigos, que Dios la bendiga.
En el trabajo me apoyaron todo el tiempo, y en todos los sentidos.
En lo personal, ya veo la vida de diferente forma
Ayudemos a quien lo necesite…
Su amigo Luthienyberen.
Ya de todos es sabido que el alcohol y manejar no son compatibles, les voy a compartir una vivencia personal.
Siempre, toda mi vida le había dicho a mi mamá en donde iba a estar y con quién, y hasta conoce a mis amigos, así como también tiene sus números telefónico, ese día, no estaba y no le había dicho que iba a salir.
Recuerdo que fue un viernes a las 2:00 de la tarde, el motivo del convivio fue limar asperezas entre el personal de producción y el de laboratorio de la planta química donde trabajaba, el convivio fue en una colonia privada con platillos mexicanos, refrescos y las obligadas cervezas, y el que quisiera una copa de licor, pues también había, muy tranquilo todo, muy animados nos pusimos de acuerdo para reunirnos en la noche en un bar del malecón de una ciudad que está a 20 minutos de donde vivía, éramos varios así que la noche prometía mucha diversión de la que ya estábamos acostumbrados, imagínense, jóvenes, solteros con un buen trabajo y en fin de semana.

A todo esto ya eran las 7 de la noche y como las chicas se retiraron para bañarse y cambiarse para la ocasión, pues nosotros decidimos hacer tiempo en un bar, esto “para no perder el ritmo”, así pues le seguimos con las cervezas, hasta que dieron las 9 y esa era la hora de ir por las chicas, nos separamos en parejas para ir por las chavas.
Mi cuate traía un bochito y como las chavas a las que íbamos a buscar vivían cerca, nos fuimos juntos en el bocho, él iba manejando.
No recuerdo cómo ni porqué, pero un auto de transito estaba atrás de nosotros y nos hacía señas para que nos detuviéramos, mi cuate se negó y me dijo que no iba a dejar que lo infraccionaran y mucho menos les iba a dar su mochada (darles dinero para evitar la infracción), así que aceleró más, la avenida que tomó estaba desierta, así que le aceleró más, los agentes de tránsito más se empeñaron en la persecución (algo que está prohibido), yo realmente estaba asustado.

Todo pasó muy rápido, era una bajada y con la velocidad a la que íbamos no nos percatamos que la calle estaba bloqueada por mantenimiento, por lo que en la esquina dimos el clásico volantazo, ya se imaginarán, alta velocidad en un bocho, éste dio vueltas sobre su costado varias veces, hasta que chocamos con un arbol de almendras que estaba en el camellón el cual partimos en dos, el golpe fue brutal, de lleno en la parte del copiloto, del lado donde yo iba.

No supe nada, ni oí nada, solo recuerdo que muchos gritaban, quise salir por la ventanilla pero no me podía mover, tenía la pierna derecha atrapada entre los fierros, ahí fue cuando el dolor se hizo presente, pienso que ahí estaba latente esperando que percibiera la magnitud del problema para que apareciera, y vaya que apareció, un dolor intenso.
Logré ver a mi cuate parado a media calle, gritaba “lo mate, lo mate”, ya los oficiales lo habían detenido.
Pero eso era algo que no me preocupaba en ese momento, sino el dolor que tenía, y gracias a Dios, en esa esquina tenía su consultorio un doctor que aún no había cerrado y se acercó a ayudar, tanto era mi dolor que le pedía desesperadamente que me durmiera, no sé con alguna droga o algo así, pero que me durmiera, me decía que no, no supe que me inyectó pero el dolor era el mismo.
El número de curiosos era grande, hasta que llegó la ambulancia, tuvieron que pedir una herramienta que usan para cortar lamina y fierro, la famosa “quijadas de vida”, ya que la pierna estaba atrapada entre los fierros del asiento y la puerta.

Una vez que me sacaron, estaba tendido en el suelo y se me acercó una chava, preguntándome si quería que hablara a alguien, no quise darle el número de mi casa porque mi mamá se iba a espantar y era de noche, no iba a poder transportarse desde donde vivíamos, así que le di el teléfono del cuarto de control de mi trabajo (ahí hay personal las 24 horas), le dije dígale que YO y mi cuate tuvimos un accidente, ellos sabrán que hacer, logré sacarme mis alhajas y mi cartera (imagínense, era día de cobro) y se las di que me las guardara, era la primera vez que veía a esa chica, no sabía ni su nombre.

De ahí no supe nada hasta que estaba en el hospital, ya habían llegado un representante de recursos humanos y el doctor de mi trabajo, ellos vieron que todo fuera bien, y esperaron que llegara mi mamá para estar con ella y explicarle todo lo sucedido.
Tuve fractura interna de tibia y peroné,
Y doble fractura de fémur, algo así pero doble, el fémur quedó en tres partes

Todo esto en la pierna derecha, habían propuesto la amputación.
Lograron recuperar mi pierna, pero otra historia sería si me la hubieran amputado, o si hubiese muerto en el accidente…
En el fémur me pusieron un clavo dentro del hueso;
Y una placa con tornillos debajo de la piel en la tibia y el peroné.
Me hicieron 5 operaciones, el doctor de mi trabajo apoyo en conseguir material que el imss no tenía, incluso me dio una férula metálica especial, muy parecida a esta:

Fueron 7 meses de incapacidad laboral, y mucho, mucho dolor a mis seres queridos.
Recomendación:
Nunca, nunca manejen ni se suban a un auto si el que va a manejar tiene aliento alcohólico y mucho menos si ya hubo ingerido mucho alcohol
Nunca, nunca traten de hacer una huida espectacular, eso solo pasa en las películas, y si logras huir, habrás dejado a alguien con un problema atrás.
Epílogo:
Mi familia siempre estuvo a mi lado.
Le pedí a unos amigos que buscaran la chica a la que le entregue mis pertenencias y que hizo la llamada, la localizaron y todo estaba completo… al año le lleve un arreglo floral junto con mis amigos, que Dios la bendiga.
En el trabajo me apoyaron todo el tiempo, y en todos los sentidos.
En lo personal, ya veo la vida de diferente forma
Ayudemos a quien lo necesite…
Su amigo Luthienyberen.
