Síndrome del ovario poliquístico
¿Qué es el síndrome del ovario poliquístico (SOP)?
El síndrome del ovario poliquístico es un problema de origen desconocido en el que hay al menos dos de los siguientes signos:
* Quistes (pequeños globos de líquido) en el ovario.
* Reglas espaciadas o falta de regla.
* Signos de alteración hormonal (mucho vello, acné), o análisis de las hormonas alterados.
Es un problema frecuente entre las mujeres jóvenes que lo padecen entre un 6 y un 10% de las mismas. Es una de las principales causas de amenorrea e infertilidad en mujeres jóvenes.

¿Cuál es la causa?
Si bien no se conoce exactamente porqué se produce, se conoce la existencia de un factor hereditario, ya que hasta en un 50% de los casos las madres de las pacientes también lo padecieron, y se aprecian las alteraciones hormonales.
¿Qué síntomas presenta?
Las mujeres con síndrome del ovario poliquístico suelen tener retrasos menstruales o incluso no tener reglas, y tienen dificultades para quedarse embarazadas.
También pueden tener más vello del habitual, acné y sobrepeso. El vello se distribuye en la cara (patillas, mentón y labio superior), pezones, pecho, barriga y muslos. En otros casos pueden no tener ningún signo de los citados.
¿Qué problemas puede causar?
A largo plazo, las pacientes con SOP tienen mayor probabilidad de desarrollar diabetes mellitus, hipertensión arterial y aumento del colesterol, por lo que el riesgo de tener enfermedades cardio o cerebrovasculares (infartos, trombosis cerebrales...) es mayor que el de las demás personas.
La obesidad, el aumento de hormonas masculinas, la infertilidad y la falta de embarazos aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de mama.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se realiza a partir de la historia clínica y la exploración, buscando signos de síndrome del ovario poliquístico. Normalmente se complementa con un estudio hormonal y una ecografía de ovarios. Con esos datos se puede llegar a un diagnóstico.
¿Cómo se trata?
El tratamiento en las pacientes con síndrome del ovario poliquístico busca resolver los distintos problemas.
Una medida especialmente importante en las personas que tienen síndrome del ovario poliquístico es reducir el peso corporal, ya que con ello mejorará, si existieran, la diabetes, la hipertensión y la elevación de colesterol. Es importante llevar un estilo saludable de vida (dieta mediterránea, ejercicio físico regular, disminuir peso, así como evitar el sedentarismo y el tabaquismo) con el fin de disminuir los factores de riesgo cardiovascular y el riesgo de desarrollar diabetes mellitus.
El acné y el aumento de vello, se suelen tratar con tratamientos cosméticos y farmacológicos (antiandrógenos y anticonceptivos).
Los ciclos menstruales pueden controlarse con preparados hormonales (anticonceptivos orales). En mujeres que desean quedarse embarazadas hay tratamientos hormonales especiales eficaces (citrato de clomifeno, gonadotropinas, metformina), o en último extremo, el tratamiento quirúrgico de los quistes.
El SOP es la segunda causa de infertilidad
Para que una mujer ovule hacen falta dos mecanismos: el de selección -que permite que el organismo elija entre varios folículos u óvulos inmaduros- y el de dominancia, que sella el triunfo de un óvulo entre todos. En las mujeres con poliquistosis ovárica ambos mecanismos fallan. Y por eso es que este síndrome, que sufre cerca del 10% de la población femenina en etapa reproductiva, se caracteriza por la falta de ovulación o de menstruación y, así, convierte al problema en la segunda causa no infecciosa de infertilidad, antecedido por la endometriosis.
"La concepción actual es que el síndrome del ovario poliquístico es parte del síndrome metabólico", explica el doctor Ramiro Quintana, subdirector médico del Instituto de Fertilidad (IFER), afiliado a la UBA. "Una mujer con poliquistosis ovárica tiene hasta un 40% de riesgo de llegar a los 40 años con diabetes tipo II, además de mayor posibilidad de enfermedad cardiovascular, hipertensión y una condición que antecede a todas éstas: la resistencia a la insulina, que estas pacientes sufren en el 70% de los casos." El doctor Quintana deja en claro que al disminuir la resistencia a la insulina se rompe el círculo vicioso del problema.
Una proporción importantísima -puede llegar a las tres cuartas partes- de mujeres que no ovulan, no menstrúan o presentan abortos espontáneos sufren el síndrome del ovario poliquístico y de resistencia a la insulina, un fenómeno que al dificultar o impedir que la insulina ingrese normalmente en las células para normalizar los niveles de azúcar en sangre causa un cuadro compensatorio llamado hipersecreción insulínica, la antesala de la diabetes.
Cuando hay hiperinsulinemia, "la insulina actúa directamente sobre el ovario, y esto aumenta la producción de testosterona en los folículos. Así, aparecen síntomas masculinizantes, como el hirsutismo (vello), el acné y la piel grasa, la alopecia, una relación cintura/cadera aumentada, que da un patrón de obesidad parecido al del varón, y la falta de ovulación, lo que ocasiona menstruaciones irregulares o falta de menstruación e infertilidad."
La visita al médico viene por el vello excesivo, el acné, la alopecia, las manchas oscuras llamadas acantosis en el cuello o en los pliegues (que son acumulación de insulina), la obesidad o los problemas de fertilidad.
"Además de las alteraciones físicas, las mujeres con síndrome del ovario poliquístico suelen padecer ansiedad, depresión y cuadros de estrés", agrega el doctor Quintana, quien señala que al diagnosticar a una mujer con este síndrome el médico debería buscar entre sus parientes más allegados síntomas compatibles con el síndrome metabólico, ya que el ovario poliquístico es parte de este cuadro, donde interviene la genética.
Ni píldoras ni cirugía
Los óvulos que producen las mujeres con síndrome del ovario poliquístico no llegan a adultos: pequeños e inmaduros, se agolpan en ese órgano sobrecargado, que puede formar quistes.
"Pero la cirugía, que durante mucho tiempo fue el único tratamiento, en realidad hoy debe ser la última opción -afirma, enfáticamente, Ramiro Quintana-, y hay que pensar en este recurso solo si la medicación u otros tratamientos fallan. Como los quistes son secundarios a una complicación hormonal se espera que se reabsorban con un tratamiento apropiado." Tampoco están indicados los anticonceptivos orales, "porque aumentan la resistencia a la insulina", agrega el especialista, que señala que, sin embargo, suelen ser la medicación de rutina.
El tratamiento debe comenzar por un cambio en el estilo de vida. "Bajar de peso, modificar la dieta, tener un plan de actividad física."
Quintana afirma que además de estas intervenciones se indica metformina, "una droga que se introdujo en el mercado norteamericano en 1995, pero se conoce en Europa y en la Argentina desde mucho antes, y que tiene la capacidad de reducir la resistencia a la insulina y la hiperinsulinemia, y permite que hasta el 80% de estas pacientes vuelvan a ovular normalmente y recuperen sus ciclos hormonales".
Sin embargo, otro desafío es que puedan quedar embarazadas. "Para eso deben producir un óvulo de buena calidad -dice-, y en esas circunstancias podemos utilizar otra droga muy conocida, el clomifeno, un estrógeno débil que ayuda a producir óvulos viables. En caso de que tampoco quede embarazada, está aún la opción de la Hormona Folículoestimulante (FSH)."
Pero para algunas mujeres con este síndrome la maternidad puede ser un sueño difícil. "Las complicaciones son el embarazo múltiple y el síndrome de hiperestimulación ovárico, que puede ocasionar graves riesgos para su vida. La fertilización asistida convencional debe realizarse con todos los recaudos posibles para evitarlas. La maduración de óvulos in vitro es una alternativa para evitar el riesgo de hiperestimulación ovárica."
F! 1
F! 2