El té:
Las sales minerales en el té son de sodio, potasio, y níquel. También contiene cobre y hierro, silicio, aluminio, magnesio, fósforo y calcio, aunque algunas de ellas pierden su solubilidad con el envejecimiento de las hojas.
Otro de los contenidos importantes del té es el flúor, conocido protector de los dientes. El aceite esencial destilado del té es de color amarillo y posee un fuerte olor, que es la causa de los aromas del té. Contiene el té taninos catéquicos y derivados polifenólicos, como los flavonoides kenferol, quercetol y miricetol.
Los componentes más conocidos del té, y los más apreciados por su efecto, son sin duda las bases xánticas, la principal de las cuales es la cafeína, aunque también contiene teofilina y teobromina. La presencia de vitaminas en el té es mínima, pero constituyen un enriquecimiento de la bebida, dado que contiene vitaminas A, B, C, E y P.
El té negro:
Tiene una tonalidad oscura y su gusto es fuerte y profundo. Posee mayores propiedades aromáticas que el resto de las variedades, debido al proceso de fermentación de los polifenoles, sustancia que tiene acción antioxidante. El importante efecto diurético del té negro ayuda a la eliminación del exceso de líquidos.
Astringente, Diurético, Reconfortante y bajo en calorías, Estimulante
Té blanco:
La principal propiedad del té blanco es su elevado nivel de antioxidante, esta condición lo hace muy apreciado en la industria cosmética ya que previene el envejecimiento de la piel. Posee la capacidad de combatir la fatiga física y mental, ya que tiene la mitad de la cafeína que el té verde, lo cual lo hace recomendable para personas nerviosa. Disminuye los niveles de colesterol (malo) haciéndolo un aliado frente a las enfermedades cardiovasculares
Té Rojo:
A este tipo de té se le ha denominado el “Quemador de grasas” y tiene gran aceptación entre aquellos que hacen dietas. Tiene un proceso de fermentación que puede durar varios años. Se recomienda su ingesta diaria para mejorar la digestión ya que aumenta la producción de ácido gástrico y favorece el metabolismo hepático. Reduce el apetito y desintoxica el intestino. Aumenta la combustión de las grasas, y también, reduce el colesterol malo.
Té Verde:
No tiene tan buen sabor, mas bien es un poco amargo. Es un buen complemento diurético, disminuye el colesterol y los triglicéridos. Debido a los polifenos (poderosos antioxidantes) que posee, se ha demostrado su efecto en la prevención y terapia contra del cáncer (colon, páncreas y estómago, entre otros). Previene enfermedades cardíacas y la hipertensión, aunque aquellas personas que ya la sufren deben consultar a su médico antes de consumirlo. También favorece la circulación y estimula el sistema inmunológico. Entre otras características se encuentran que ayuda a prevenir las caries, alivia los dolores de cabeza, estimula la eliminación de grasas y en caso de tener los ojos hinchados, se pueden utilizar bolsitas frías para desinflamarlos.
Las sales minerales en el té son de sodio, potasio, y níquel. También contiene cobre y hierro, silicio, aluminio, magnesio, fósforo y calcio, aunque algunas de ellas pierden su solubilidad con el envejecimiento de las hojas.
Otro de los contenidos importantes del té es el flúor, conocido protector de los dientes. El aceite esencial destilado del té es de color amarillo y posee un fuerte olor, que es la causa de los aromas del té. Contiene el té taninos catéquicos y derivados polifenólicos, como los flavonoides kenferol, quercetol y miricetol.
Los componentes más conocidos del té, y los más apreciados por su efecto, son sin duda las bases xánticas, la principal de las cuales es la cafeína, aunque también contiene teofilina y teobromina. La presencia de vitaminas en el té es mínima, pero constituyen un enriquecimiento de la bebida, dado que contiene vitaminas A, B, C, E y P.
El té negro:
Tiene una tonalidad oscura y su gusto es fuerte y profundo. Posee mayores propiedades aromáticas que el resto de las variedades, debido al proceso de fermentación de los polifenoles, sustancia que tiene acción antioxidante. El importante efecto diurético del té negro ayuda a la eliminación del exceso de líquidos.
Astringente, Diurético, Reconfortante y bajo en calorías, Estimulante
Té blanco:
La principal propiedad del té blanco es su elevado nivel de antioxidante, esta condición lo hace muy apreciado en la industria cosmética ya que previene el envejecimiento de la piel. Posee la capacidad de combatir la fatiga física y mental, ya que tiene la mitad de la cafeína que el té verde, lo cual lo hace recomendable para personas nerviosa. Disminuye los niveles de colesterol (malo) haciéndolo un aliado frente a las enfermedades cardiovasculares
Té Rojo:
A este tipo de té se le ha denominado el “Quemador de grasas” y tiene gran aceptación entre aquellos que hacen dietas. Tiene un proceso de fermentación que puede durar varios años. Se recomienda su ingesta diaria para mejorar la digestión ya que aumenta la producción de ácido gástrico y favorece el metabolismo hepático. Reduce el apetito y desintoxica el intestino. Aumenta la combustión de las grasas, y también, reduce el colesterol malo.
Té Verde:
No tiene tan buen sabor, mas bien es un poco amargo. Es un buen complemento diurético, disminuye el colesterol y los triglicéridos. Debido a los polifenos (poderosos antioxidantes) que posee, se ha demostrado su efecto en la prevención y terapia contra del cáncer (colon, páncreas y estómago, entre otros). Previene enfermedades cardíacas y la hipertensión, aunque aquellas personas que ya la sufren deben consultar a su médico antes de consumirlo. También favorece la circulación y estimula el sistema inmunológico. Entre otras características se encuentran que ayuda a prevenir las caries, alivia los dolores de cabeza, estimula la eliminación de grasas y en caso de tener los ojos hinchados, se pueden utilizar bolsitas frías para desinflamarlos.