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historias de terror (nunca han leido como estas )

Paranormal11/17/2011




estas son unas historias de terror espero que les guste

Esta es una leyenda que se cuenta por Sevilla, y que asienta sus bases en dicho hospital.

Planta séptima del hospital, en esta planta se encuentran ingresados los enfermos terminales de cáncer, pues bien la historia comienza a raíz que ingresan a una señora con dicha enfermedad y su hija era la que pasaba la mayor parte del tiempo con ella.

Una tarde estando la hija con su madre en la habitación le comenta a su madre que va a bajar a la cafetería del hospital a tomar un café y que enseguida subía, esta se dirige por el pasillo hacia los ascensores cuando al pasar por la habitación de al lado de su madre ve a una anciana en muy mal estado llena de tubos, la mujer siente una pena bastante grande por aquella señora y entra en la habitación. La anciana estaba completamente sola y la mujer empieza a hablar con ella: ¿Qué tal está? Le pregunta, la anciana hace una mueca con la cara a modo de sonrisa y le comenta que se encuentra muy mal. La mujer le pregunta por su familia y esta le contesta que no tiene familia, que está sola, a lo que la mujer le responde: pues no s e preocupe que como yo estoy aquí con mi madre yo vendré todos los día a verla. A continuación la mujer se despide de la señora y sigue su camino hacia la cafetería.

Tras haber tomado el café y antes de subir a la habitación de su madre esta hace una parada en la capilla, en la cual habían una gran cantidad de ramos de flores en agradecimiento a la virgen, la mujer se acerca a uno de los ramos y toma un clavel rojo, cuando se dispone a salir de la capilla se cruza con una monja que le reprocha el haberle quitado una flor a la virgen, a lo que la mujer le responde que ella no está robando nada y que la flor que ha cogido es para una señora que no tiene familia y que se encuentra hospitalizada con cáncer terminal.

Una vez que lega a la habitación de la anciana entra y le dice que le regala esa flor para que le haga compañía mientras que ella no pueda estar a su lado, y vuelve a despedirse pero esta vez hasta el día siguiente, ya que su madre llevaba un buen rato sola.

Ya entrada la noche cuando la mujer se disponía a dar una cabezada en esos incómodos sillones del hospital, entre sueños ve pasar a la anciana andando y que al llegar a la altura de la puerta de la habitación le hace una señal con la mano, agitándola, diciéndole adiós, y siguió su camino pero hacia la ventana del final del pasillo. Cuando la mujer ve esto sale a correr tras la anciana y sale al pasillo en el que no hay nadie.

Un poco asustada acudió al mostrador de las enfermeras y le comentó a las que estaban de guardia lo que había sucedido, las enfermeras se miraron. Le dijeron a la mujer que esa habitación en la que ella decía que había estado con la anciana llevaba cerrada varios días y con llaves. La mujer se puso pesada para que abrieran la puerta de la habitación y cual fue la sorpresa de la mujer y las dos enfermeras al ver encima de la mesita de noche que hay junto a la cama el clavel que la mujer juraba y perjuraba había dejado allí horas antes.



El hombre aún permanecía vivo, aunque tenía la cabeza agujereada en la parte superior, como si le hubieran dado con un piolet. El calor de la luz del sol le hizo despertar, mareado y sediento, a penas se pudo poner en pie, y sin duda se encontraba en las entrañas de un frondoso bosque. Se tocó la cabeza y los dedos encontraron una masa pastosa y sanguinolenta, pero no le dolía en exceso. No recordaba nada, ni si quiera su nombre. Avanzó dificultosamente, tenía que llegar a la civilización, y encontrar un médico con urgencia.
Al rato, notó como si le siguieran a una distancia prudencial, pero desde arriba, desde lo alto de los apretados árboles, y tuvo mucho miedo, el cual le hizo avanzar más deprisa, aunque a tumbos. Tuvo suerte de encontrar un pequeño río de cristalinas aguas, y clavando las rodillas sobre pequeñitas piedrecillas, sació su sez. Debía continuar sin demorarse demasiado. Muy poco después volvió a tener suerte, pues encontró un cochinillo asándose a fuego lento, y una bota de vino; se dio un gran festín. Se marchó por si regresaba su dueño, y a la sombra de los árboles hizo la pesada digestión, y se fue recuperando paulatinamente; ya no le dolía la cabeza.
Se hizo de noche, y emprendió la caminata, tras comprobar que no tenía herida alguna sobre su cabeza. Bajando una pronunciada loma, se encontró con una casa de madera, la cual parecía abandonada desde hacía largo tiempo. Antes de nada, llamó a la puerta con los nudillos de la mano.
¿Hay alguien?
Obtuvo por respuesta el silencio de la noche.
Empujó la puerta, y ésta se abrió mudamente.
Entró, no vio nada, la oscuridad era absoluta. Avanzó unos pocos metros y tropezó contra lo que parecía ser una mesa rectangular. Palpando tocó un interruptor; y una cegadora luz le deslumbró; se llevó las manos al rostro. Tras unos segundos de aclimatación, miró; se encontraba sin lugar a dudas, en la consulta de un médico, pues además del mobiliario, había un esqueleto humano de plástico a tamaño natural, y una percha de pie de la que colgaba una bata blanca, sólo faltaba que apareciera el doctor por la puerta del fondo y se la pusiera, cosa que ocurrió seguidamente. Se trataba de un anciano, un octogenario de largos cabellos color blanco glaciar, casi brillante, y era muy gordo y grande.
¡Oh! Ha venido usted justo a tiempo dijo el médico con voz grave. Siéntese, haga el favor.
Sí, gracias se sentó en la mullida silla, cara al médico.
Tiene suerte de que sea un gran cirujano, aunque retirado hace más de dos décadas.
En realidad, estoy bastante bien se sentía inquieto ahí sentado.
¿Que no le pasa nada? se arrascó la peluda nariz Debe ser la fiebre...
No... yo me... voy, mejor...
De eso... ¡nada!
A continuación, el matasanos, se levantó con celeridad portando una larga y gruesa correa. Sin que le diera tiempo a reaccionar, el hombre se encontró maniatado, inmovilizado sin remisión.
No tema ser operado, su miedo es muy normal en estos casos tan puntuales, pero créame si le digo, que a penas notará dolor.
¡No, por favor! ¡Por el amor de Dios!
Quedará nuevo, sin mácula el hombre seguía solicitando clemencia, llorando, gimoteando con inusitada desesperación, pero estaba a merced del anciano matasanos Ahora regreso. Pobrecillo, cuánto debe sufrir... se iba diciendo mientras desaparecía tras la puerta.
El hombre sentía el corazón cerca de explotar, lo mismo que la cabeza, y sudaba a borbotones. En menos de un eterno minuto, el cirujano regresó con una mano ocupada, portaba un pequeño piolet oxidado. Cuando le vió el hombre, sonriendo con tal instrumento en la mano, intentó tirarse al suelo en su desesperación, pero la silla de operaciones estaba perfectamente anclada al suelo con poderosos tornillos.
No, no se mueva tanto, es contraproducente, debe usted permanecer estrictamente muy quietecito.
El hombre cerró ambos ojos con fuerza, y sintió como el doctor le clavaba con inusitada violencia el pequeño piolet; y levantó los párpados cual resorte, los ojos a punto de salir de las órbitas por el dramático dolor causado, oyéndose al mismo tiempo un apagado sollozo gorgoteante. Notó cómo giraba la silla, y luego le tiraba de la cabeza para atrás con brusquedad.
Tiene muy mala pinta, desde luego oyó la voz de su torturador Vamos al asunto.
El hombre semi inconsciente, notaba como el cirujano urgaba en su cerebro con dedos rápidos y ágiles. Tras un cuarto de hora, continuaba siendo manipulado por aquellos veloces dedos incandescentes como el hierro al rojo vivo, como si le estuvieran colocando las neuronas en su sitio con exactitud milimétrica. Ya casi fuera de combate, el hombre sentía en el interior de su cabeza ecos de golpes puntiagudos, como de finísimas agujas martilleantes, como si estuviera una impresora de agujas trabajando a destajo.
El hombre aún estaba vivo , pero con la parte superior de la cabeza, en un casi perfecto círculo de cuatro centímetos de diametro, cosida con hilo para coser ropa, como si le hubieran hundido un pequeño piolet, y le hubieran mal curado, como si le hubiera intervenido un cirujano chapuzas, embriagado, o demasiado viejo, pues le rebosaba una masa pastosa y sanguinolenta; la luz del sol le había despertado, tirado en el interior de un tupido bosque. Se puso en pie, tambaleándose, y se tocó la cabeza y se preocupó, temió por su vida, aunque no le dolía demasiado; sin duda necesitaba un cirujano, el mejor a ser posible, por lo que debía buscar la civilización, pero no recordaba nada, ni si quiera su nombre. Al rato notó como si le siguieran a no mucha distancia, pero desde arriba, desde lo alto de los numerosos árboles, y tuvo más miedo si cabe. No encontró ningún río, ni ningún cochinillo asándose a fuego lento ni ninguna bota de vino, pero sí una casa de madera que parecía abandonada desde hacía décadas. Dudó si entrar, y finalmente entró.
Todo estaba a oscuras, pero tocó un interruptor y una gran luz inundó la estancia y le deslumbró teniendo que taparse los ojos con las manos. Cuando pudo ver, se encontró en lo que parecía la consulta de un médico, pues había un esqueleto humano de plástico a tamaño natural, y una bata blanca colgando de una percha. De la puerta del fondo apareció un viejo de largos cabellos canos, muy gordo y muy grande.
Doctor, tengo en la cabeza una herida muy fea le dijo agachando la cabeza para que viera bien el boquete mal cosido.
¿En la cabeza? preguntó poniéndose la bata.
Sí, y ahora me duele muchísimo.
No tiene nada dijo mientras apartaba los cabellos de la cabeza con dedos rápidos y ágiles.
¡Siga buscando, sé que está ahí, una gran herida mal cosida y supurante!
Tome asiento, señor, y no se preocupe, aún así buscaré mejor, ya soy muy viejo y tengo muy mala vista.
El hombre se sentó, y de inmediato, el doctor sacó de un bolsillo del pantalón una larga y ancha correa, y le inmovilizó de inmediato.
¡Oiga! ¿Qué va a hacerme?
Le reitero que no ha de preocuparse, la cabeza la tiene bien, muy bien, pero sin embargo, sus órganos internos necesitan una urgente reparación se había puesto unas gafas con rayos x ahora vuelvo, en seguida.
¡No! ¿A dónde va? entonces había recuperado la memoria No ... ¡no me haga daño, por el amor de Dios! ¡Se lo suplico! ¡No vuelva a hacerme daño!
Por desgracia ya era demasiado tarde. El viejo cirujano regresó con una marcada risa macabra en su arrugado rostro, portando una oxidada taladradora que aún funcionaba...

ESTA SE LAS RECOMIENDO MUY BUENA PARA MI



Todos me consideran tonto. Mis papás siempre dicen, "Este hijo nuestro, de listo no tiene un pelo". Yo no les odio. Por algo son mis papás.
Cuando iba al colegio, todos se reían de mí. Me tenían aparte como si oliera mal. Y siempre cantaban: "Lucas es tonto. Tonto de Lucas. No sabe escribir ni leer. Tonto de Lucas. ¿Para qué vienes al cole, si eres tan tonto?" Siempre lo mismo.
Era verdad. Yo nunca supe escribir como Dios manda. Ni recitar en voz alta.
Pero el dibujo sí que se me daba bien.
A veces, cuando un compañero de clase me llamaba tonto, yo por dentro, pero que muy dentro de mí, le odiaba. Si este compañero tenía un cachorrito que le habían regalado sus papás por su cumpleaños, y como yo le odiaba tanto, cogía un folio en blanco y con un rotulador de punta gorda dibujaba al cachorrito. Lo dibujaba muerto bajo las ruedas de un coche.
Al poco veía llorar a este compañero de clase. La profe lo tuvo que consolar. Acababa de enterarse que su perrito había muerto esa misma mañana. Qué pena. Y yo me dije, qué bien, lo había dibujado muerto, y ahora el animalito estaba muerto. Hay que ver que dibujo más lindo.
Tenía una prima unos cuantos años mayor que yo. Siempre que venía de visita, se burlaba de lo tonto que soy. Y mis tíos, sus papás, nunca le decían nada. Nada de "No le digas a Lucas lo tonto que es, Matilda. Pórtate bien con tu primo". Es más, hasta sonreían cuando ella me tomaba el pelo. Y mis papás, a los que nunca he odiado ni odiaré, porque son mis papás, se lo tomaban con gusto porque de por sí ya sabían que yo jamás iba a escribir un libro de lo tonto que soy. Pero aunque a mis papás no les molestaba que mi prima dejara ver lo tonto que soy, a mí si que me fastidiaba mucho. Y de tanto tomarla conmigo, la fui odiando. Y un fin de semana que ella y sus papás nos vinieron a visitar, cogí otro folio en blanco y con trazos muy gordos dibujé a mi prima en la cama de un hospital con cara de muerta. A los pocos días, mamá le dijo a papá que Matilda estaba ingresada en una clínica, que le habían detectado un cáncer incurable y que iba a morir pronto. Y aunque mis papás creían que yo no estaba escuchando lo que decían, me enteré de todo. De nuevo me dije, qué bien dibujas. Has dibujado a la prima con cara de muerta, y muerta va a estar. Y de veras que me puse muy feliz.
Yo era tonto, pero sabía dibujar.
Y cuando dibujaba a perritos y gente muerta, los perritos y la gente moría.
Hay que ver lo bueno que era dibujando.
Mi mamá me ve tonto. Cuando papá viaja por el trabajo que tiene, que debe ser muy importante para tener que viajar tanto, a veces venía un hombre más joven que papá , invitado por mamá, y se quedaba a cenar y a dormir. Este hombre me quería mucho. Siempre que me veía, me decía "Hombre, si viene el tonto del culo de la familia". Y me daba collejas. Y pescozones. Y patadas en el culo. "Porque por algo eres tonto del culo". Y mi mamá nunca le decía lo contrario. Porque yo era tonto para ella, claro. Pero yo me ponía triste. Porque ese hombre no era mi papá . Y como no era papá , empecé a odiarlo. Y de tanto odiarlo me puse un día a dibujar en la mesa de la cocina. Dibujé con ganas. No me fijé que el amigo de mamá estaba viéndome dibujar. "¿Qué dibujas, tonto del haba?", me preguntó. "A ti", le dije yo sin apartar mis ojos del folio que tenía ante mi nariz. "¿A mí? ¿Y de qué me estás dibujando?", preguntó con una sonrisa en su boca grande de payaso. "Te estoy dibujando sin ojos para que no me veas más y así al no verme no me puedas llamar tonto del culo".
El amigo de mi mamá se quedó tonto tonto de verdad, sin decir palabra, y yo seguí con mi dibujo. El amigo de mamá trabajaba en una mina, y un día un compañero suyo hizo un trabajo muy malo y le dio al detonador de la dinamita sin darle tiempo a alejarse lo suficiente. El amigo de mamá estaba demasiado cerca de la explosión y perdió la vista. El amigo de mamá se quedó ciego para siempre y dejó de venir a cenar y a dormir en casa cuando papá estaba de viaje por el trabajo. Y yo me puse muy contento. Y me dije, hay que ver qué dibujo más bueno has hecho. Y desde entonces mi mamá no ha vuelto a invitar a otro amigo a cenar y a pasar la noche en casa cuando falta papá .
Y yo dejé de dibujar por el momento...
Hasta que alguien que no sea papá y mamá me moleste mucho por lo tonto que soy.



Siempre que se mande un correo electrónico, hay que asegurarse que la dirección es correcta. En Colombia un hombre salió de Bogotá; la capital, para pasar unas vacaciones en la calurosa ciudad de Cartagena. Su esposa estaba en un viaje de negocios y había quedado en encontrarlo allí al día siguiente. Al llegar al hotel en Cartagena, el esposo decide mandar un email a su esposa.
Como no encontró el papelito en donde había anotado la dirección de ella, trató de recordarlo de memoria pero se equivocó en una letra y el mensaje fue a parar a la dirección de la esposa de un pastor protestante que había fallecido el día anterior.
Cuando ella fue a revisar su correo, dio una ojeada al monitor, gritó de horror y cayó desvanecida en el piso. Al oír el grito, su familia corrió hacia el cuarto y leyó lo siguiente en la pantalla: "Querida esposa, acabo de llegar.
Fue un largo viaje. Aquí todo es muy bello. A pesar de llevar pocas horas, me está gustando mucho. Ahora voy a descansar. Hablé con el personal y está todo preparado para tu llegada mañana. Estoy seguro de que este sitio te va a encantar. Besos de tu querido esposo.
PD: Aquí el calor es infernal.

miedos

Jen estaba ansiosa por realizar el viaje que habían planeado sus amigos hace tiempo, pero su madre no quería ceder ante su petición porque sabia que para llegar al lugar al cual querían ir tendrían que viajar por aquellas vías tan peligrosas de las cuales se habían comentado mucho últimamente debido a la cantidad de accidentes ocurridos en ellas por razones inexplicables, ya la chica estaba grande como para tomar sus propias decisiones pero igualmente le importaba mucho la opinión de su madre, ella llamo a sus amigos para explicarle la razón por la cual no podría ir, pero ellos querían que ella los acompañara así que le rogaron y rogaron hasta que la convencieron de hacer lo que no quería.

Ella esperó a que todos en su casa estuvieran dormidos para escabullirse sin que nadie lo notara y así lo hizo, nadie escucho el más mínimo ruido. Fuera d la casa estaban sus amigos en el auto esperando por ella, la chica pudo irse sin que sus padres percataran su ausencia y sin dejar nota alguna, pues pensaba volver antes del amanecer.

En el camino iba un poco seria, pensando en lo que había hecho y sintiendo un poco de remordimiento por engañar a su madre, sus amigos tratan de animarla pero no lo consiguen, solo mira a través de la ventana los autos y camiones que pasan a pocos metros de el auto en el que se encuentra, uno de sus amigos Josh bromea con ella acerca de su situación sentimental con Sebastián, ella lo mira seriamente y vuelve a mirar a través de la ventana solo que esta vez...esta el reflejo de una niña de unos 5 años con cabellos largos y oscuros como la noche misma al igual que sus ojos, con una bata blanca y un poco sucia, la chica al observar este reflejo pestañea varias veces pensando que solo es su imaginación quien le esta jugando una jugarreta así q no presta mucha atención a lo sucedido.

En el camino se detienen en una estación de servicio, mientras los chicos buscan comida chatarra y hablan de sus cosas, las chicas se dirigen al baño, en este una de las chicas(Sara) le dice de forma grosera a Jen que deje de ser tan depresiva y de arruinarle el viaje a los demás con su mala actitud a lo que Jen le responde que eso no es su problema y que actuara como quiera, todas salen del baño excepto Jen la cual se inclina para lavarse el rostro, al levantar la mirada se mira en el espejo y ve que detrás de ella se encuentra la misma niña que se manifestó en el vidrio del auto, de pronto en el espejo comienzan a aparecer varias letras plasmadas en sangre la cuales forman una frase: "voy por ti", la chica obviamente por el terror q esto causaba en ella no puede gritar y solo se va huyendo del baño horrorizada hasta llegar a donde están sus amigos, ella comienza a contarles lo ocurrido hace pocos segundos, la reacción de sus amigos fue la esperada, se burlan de ella porque piensan que esta les esta jugando una broma, Jen se siente desesperada, ninguno de sus amigos le cree.

Vuelven a tomar la vía...

Por la mente de Jen se cruzan cantidades de preguntas:"quien es esa niña?", "será esto producto del cansancio físico o en verdad estoy perdiendo la cordura?", "tendrá algo que ver con mi pasado?", mientras se pregunta estas cosas, mira a través de el espejo, hasta que...siente que algo toca su mano...ella voltea lentamente y ve a la niña sentada junto a ella...el pánico se apodera de su cuerpo mientras que por los labios de aquella niña con voz muy dulce le dice:"te dije que vendría por ti" la chica solo pudo emitir un gran grito que hizo que el conductor del auto en el que ella viajaba se asustara perdiendo el control haciendo que los otros autos que venían por la vía impactaran fuertemente contra ellos.

Llegan las ambulancias, todos salen ilesos, menos ella, todos piensan que solo esta desmayada, pero no es así. El espíritu abandona el cuerpo de la chica sin vida, asciende hacia los cielos, ella observa a sus amigos mientras los paramédicos les dan la noticia y rompen a llorar, ella no había comprendido lo ocurrido hasta que se vio así misma tirada en la camilla mientras la cubren con una manta hasta la cabeza toda ensangrentada, ahí lo comprendió, "estoy muerta" dijo con una voz llena d dolor casi rompiendo en llanto.

Al llegar al cielo nota a lo lejos una gran puerta dorada como oro, Jen se acerca y se encuentra con un hombre de barbas blancas y largas, el cual le pregunta su nombre, ella le contesta, y el le dice:"no puedes pasar, tu paso no esta permitido aquí", Jen histérica le pregunta varias veces porque, y el hombre le sigue contestando de la misma forma, hasta que al final le dice:" tu no sabes lo que hiciste, pronto lo sabrás, pero de igual forma nunca serás bienvenida aquí", ella confundida se va mirando por ultima vez el hermoso resplandor de aquella puerta dorada.

Desciende nuevamente a la tierra de los vivos, caminando sin rumbo alguno pensando en que hará, cuando a lo lejos ve un grupo de jóvenes vestidos completamente de negro, eran sus amigos, ella sin saber hacia donde se dirigían los siguió, ninguno de ellos menciono una palabra durante todo el camino. Llegaron a un lugar tétrico en el cual habían muchas personas conocidas para Jen los cuales también vestían de negro, ella pierde de vista a sus amigos, entra en aquel lugar en el que todos estaban serios, cuando se encuentra con una urna...un escalofrío recorrió su espalda al ver que aquella chica dentro de esa caja de madera en la cual todos tarde o temprano terminaremos, era ella….rompió a llorar al ver a su madre desconsolada en aquel funeral.

Siguió su viaje sin fin, observando a su alrededor como otras personas eran felices actuando sin darle importancia a nada, cuando distingue una figura inolvidable en el horizonte, era su novio Sebastián, le pareció un poco extraño que estaba vestido de colores vivos y que no se encontraba en el funeral, no le dio importancia y lo siguió, Jen se distrajo tanto pensando en todos aquellos bellos momentos que paso junto a el que lo perdió de vista, miro hacia todos lados, y lo encontró nuevamente, solo que, este estaba con una chica a la cual saludo cariñosamente, demasiado diría yo, ya que los amigos no acostumbran saludarse con besos…Jen se lleno de furia, tristeza, confusión, tantos sentimientos invadían su alma en ese momento y nublaban su pensamiento ya que se había dado cuenta de lo que ocurría, Sebastián no sabia de su muerte y además de eso, la engañaba, solo se fue corriendo de ese lugar que la destruyo por completo.

Luego de haber presenciado esa escena tan desagradable camino y camino mientras caía el sol hasta que llego a un lugar hermoso el cual parecía ser una pradera, se sentó debajo de un árbol frondoso que allí se encontraba a pensar que demonios iba a hacer, cuando siente que una mano pequeña toca su hombro, Jen al voltear observa que es la misma niña que causo su muerte, del susto su única reacción fue tratar de salir huyendo de aquel lugar pero la niña tomo su mano con fuerza y le dijo:”por favor, quédate, déjame explicarte todo”, Jen un poco asustada acepta, la pequeña niña le dice:”soy tu hermana que nunca nació” Jen confundida no entiende lo que la niña le dice y trata de hacérselo saber pero la niña la interrumpe diciéndole:”espera un momento, déjame terminar. Cuando tu eras una niña, 7 anos tenias en aquel tiempo, mama quedo embarazada, esa era yo, tu haz de saber que una mujer en estado debe cuidarse mas de lo normal, pues ella no lo hizo, y no la culpo ya que no sabia que estaba encinta, de seguro no recuerdas la vez en que mama estaba colocando una lámpara en el techo junto a la escalera en la parte de arriba exactamente, pues yo si lo recuerdo, porque ese fue el día en que tu venias en el triciclo a toda velocidad pedaleando todo lo que podías hasta que chocaste con ella y la hiciste rodar escalera abajo 35 escalones exactamente….la llevaron al hospital, tuvieron que practicarle un aborto ya que era su vida o la mía, su decisión no fue egoísta ya que de igual forma si yo hubiera nacido fuera muerto a los pocos minutos porque mis órganos no se habían desarrollado bien, ella nunca te contó esto porque no quería que te sintieras culpable por lo que habías hecho sin querer, pero la verdad, si eres culpable, tu causaste mi muerte y no me diste la oportunidad de vivir, por eso no se permite tu entrada al cielo y nunca será así”. Jen asustada le pregunta:” entonces, cual es mi destino?”, y su hermana nunca nacida le responde:” vagar eternamente conmigo como un alma en pena”.



Todo ocurrió un fin de semana en mi casa de campo por llamarlo de algún modo, habia ido con mis padres y un amigo. Se presentaba un fin de semana genial, lo íbamos a pasar en grande, fiestas, piscina, chicas... lo de costumbre. la primera noche que estubimos en mi casa nos dió por contar historias de miedo, y cuando me tocó a mi y ya que me conocía el pueblo le conté la historia de una fábrica abandonada que había a unas tres manzanas, la leyenda contaba que cuando la fábrica fue abandonada la utilizaron de punto de encuentro para traficantes y que en una ocasión hubo un tiroteo y un hombre murió, dicen que su alma estaba atrapada en la fábrica, quien sabe... yo no me lo creía.
Así que esa misma noche mi amigo me dijo que sería divertido ir a hechar un vistazo, puesto que yo no creía en fantasmas me pareció una idea entretenida y cojimos el coche y mi cámara de vídeo. llevábamos muy poco rato en el coche y mi amigo pusó un CD de psicofonias que le vinó en una revista de lo paranormal. Yo no creía en todo eso, pero joder, esas voces daban miedo...
Pasó poco rato cuando ocurrió... yo estaba filmando el paisaje y escuchando el CD, cuando pasé la vista de la cámara por el cristal del coche y... allí estaba reflejada la cara de una persona!!! lo prometo!!! antes de reaccionar me quedé unos instantes mirando para intentar buscar una explicación, pero no había otra explicación, y lentamente me giré hacia mi amigo y se lo dije, cuando miró se asustó tanto que lo único que se le ocurrió fue sacar el CD de la radio y tirarlo por la ventanilla, y cuando volvimos a mirar ya no estaba la cara... y justamente habíamos llegado a la fábrica. Y ya que estábamos no nos hibamos a volver, y además, de alguna forma una experiencia así te incita a hacer cosas... raras ¿vale?.
Bajamos del coche y entramos en el terreno, un terreno lleno de malas hierbas y muchos árboles. La fábrica estaba vieja y oscura, no voy a mentir, daba miedo. Descubrimos que la puerta delantera estaba sellada con tablones de madera, aunque las ventanas que había arriba estaban abiertas y mostraban la oscuridad del interior, y no... no vi ninguna silueta típica de las pelis. Fuimos a la parte de atrás y... bingo! la puerta estaba abierta, nos lo pensamos un poco antes de entrar, (debo decir que aqui ya no llevaba mi cámara) pero al final, entramos, mi amigo alumbraba con la li
nterna. había una especie de recepción minúscula y muy sucia, me pareció ver alguna rata. Entonces reparé en una puerta que había a mi derecha con un candado enorme y oxidado, le pedí la linterna a mi amigo y me dispuse a golpear el candado, y así lo hice. Entonces pasaron dos cosas que no me gustaron mucho, una fue que la linterna se apagó como es de esperar y la otra, que justo después del golpe se escuchó un portazo justo detrás de la puerta... la verdad... no recuerdo haber corrido tanto en toda mi vida, corrimos tanto que se nos olvidó el coche, pero de ahí no se iba a mover... fin
Me ha gustado compartirlo, y si alguien no se lo cree y necesita pruebas, recordad que tengo una cámara de video con una cinta aún por terminar.
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