"¿Puedo coger el ébola en el autobús?
El virus del ébola no se contagia por el aire, ni por el agua, ni habitualmente por los alimentos. El director general de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid, Antonio Alemany, recalcó el lunes por la tarde que para ser infectado por el virus del ébola se “necesita un contacto directo con las secreciones de un paciente sintomático”, ya sea su sangre, orina, saliva, semen o heces. La auxiliar de enfermería infectada en Madrid ha estado de vacaciones desde el 27 de septiembre —un día después del fallecimiento del misionero contagiado en Sierra Leona al que atendió— hasta su ingreso el lunes por la mañana en el Hospital de Alcorcón, estando en contacto estrecho con su marido. Sin embargo, en este periodo no ha presentado fiebre alta, más de 38,6 grados, un síntoma considerado necesario para el contagio. “Hasta que no hay sintomatología hay que recordar que esta enfermedad no se transmite”, subrayó Alemany. La ministra de Sanidad, Ana Mato, lanzó el lunes “un mensaje de tranquilidad a todos los ciudadanos”. La Organización Mundial de la Salud (OMS) remarca que, en el caso de personas que viajan en avión con enfermos de ébola, "aunque los viajeros deberían vigilar su salud y la de las personas que los rodean, el riesgo de infección para ellos es muy bajo".
¿Y si me estornudan en la cara?
Las autoridades sanitarias internacionales insisten en evitar alarmas injustificadas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU detallan la improbable cadena de casualidades que debe darse para que una persona se infecte por ébola sin tener contacto estrecho con el enfermo: "Aunque la tos y los estornudos no son síntomas comunes del ébola, si un paciente sintomático con ébola [con fiebre de más de 38,6 grados] tose o estornuda sobre alguien, y su saliva o sus mocos entran en contacto con los ojos, la nariz o la boca de esa persona, estos fluidos pueden transmitir la enfermedad"."
Diferencias entre un bus utópico y uno más real
La mayoría de los diarios recitan las anteriores líneas como un sacrosanto rosario, basándose en un bus en el que no existen los pasajeros de pie, cuando en la práctica pueden tener un sobrecupo que supera los cien pasajeros, siendo el medio ideal para la propagación de cualquier epidemia, mil veces mejor que el clima tropical de las selvas Africanas.
La rápida expansión del ébola en países africanos se debe en gran medida al entorno tropical y selvático donde abundan los animales portadores del virus, el bajo nivel educativo de la población, la gran mayoría siquiera tiene acceso a Internet lo cual genera falta de información acerca de la prevención de nuevos contagios sumado al casi inexistente sistema de salud.
Tras titulares como “Ebola Here!” (“¡Ébola aquí!”), del Daily News. En Nueva York, después de que el médico infectado, Craig Spencer que luego de regresar África tomase el transporte público y visitase, entre otros lugares, un restaurante y una popular bolera antes de empezar a sentirse mal. Y durante esta ventana de tiempo tuvo contacto con más de cien personas. Palabras, como: “es imposible”, “es remotamente probable”, “la improbable cadena de casualidades… “, "El metro y el autobús se descartan con posibles fuentes de contagio del ébola", "no hay que ser alarmistas”.... llegan a tener menos peso que el humo.
La posibilidad de un brote un una cuidad es real y la enfermedad se podría propagar en un entorno urbano con igual o mayor facilidad a pesar de contar con un nivel educativo más alto y reinen las fuentes de información,
Observemos el caso de la funcionaria del laboratorio que estaba de vacaciones en un crucero por el caribe a los pocos días de manipular muestras biológicas del más alto nivel de peligrosidad, por fortuna dio negativo en las pruebas. Y no es que el personal médico que cumpla con la heroica misión de atender a los enfermos no tenga derecho a unas bien merecidas vacaciones, solo que al igual que el paciente deben estar en cuarentena un tiempo prudencial antes de volver a casa con su familia, tomar el transporte público o irse de viaje.
Ninguna enfermedad presenta todos sus síntomas de manera simultánea sino que estos se van presentado de manera escalonada así que es perfectamente posible que pasen horas entre la fiebre, los primeros vómitos y diarreas hasta su traslado al hospital, en esa peligrosa ventana de tiempo es perfectamente posible que la persona que viaja a su lado este contagiada. Por esto es que existe el sistema de rastreo porque una persona puede tener contacto con la víctima y ni siquiera saber en qué momento se contagió, más aún si fue en medio de una compacta muchedumbre en la que es inevitable el contacto estrecho o peor que le vomite encima.
Tenemos a nuestro favor que el virus no es de transmisión aérea y su ciclo es muy lento lo cual da tiempo para reaccionar y en el peor de los escenarios en los países medianamente desarrollados es razonable pensar que no haya una incidencia superior a los dos casos por cada cien mil habitantes, podrían aplicar el toque de queda antes de permitir que el brote se salga de control.
Eso no quiere decir que descuidemos nuestro talón de Aquiles el infame Transmilenio.