#1 Hace frío.
No importa en qué parte de Sudamérica vivas, pero seguramente hace frío, esencialmente porque estamos en pleno julio. A no ser que vivas en el norte, lo que te da derecho a salir. O no, porque seguramente te estás cagando de calor.
#2 Los boliches son una mierda.
Siempre llenos, siempre tan detestables.
#3 La ropa que tenés que usar es muy incómoda.
A no ser que te re chupe un huevo como vestirte, alguna prenda incómoda siempre vas a tener. Siempre algo te apreta, cuando con tu pijama no te apretaba.
#4 Las personas.
A veces, uno cuando sale tiene que soportar todo tipo de personas. Los viejos, los niños, las mujeres, los hombres, los perros y los gatos. Muchas veces, en los boliches no se encuentra más que niñas dando vueltas y siguiendo modas y patrones comunes. Uno cada vez odia más a la gente.
#5 La comodidad del hogar.
Si salís, la comodidad de estar adentro se empieza a extrañar. Para odiar a la gente, prefiero quedarme y odiarlos desde Facebook, en mi virgosilla, calentito y cómodo.
#6 El presupuesto.
Todos sabemos que todo está caro. Antes todo salía relativamente barato, pero eran otros tiempos. Ahora cualquier tipo de cosa que puedas comprar puede salir hasta 5 veces más lo que salía antes. Con cada salida se van pesos y pesos que nunca van a volver.
#7 La energía.
Estamos viejos y necesitamos dormir. Salís, pero a la 1 am querés volver porque los ojos te empiezan a pesar. No sos el mismo gurí de antes, que con 18 o 19 años aguantaba todo el día. ¿Por qué? Fácil: Cuando eras más joven, tenías menos responsabilidades y hacías menos cosas, por lo que llegar cansado a la noche era un milagro. Ahora uno labura y parece que vive solo para eso.
Y la última:
#8 Poder estar en T!
Pensalo, si estás afuera, teniendo vida social y otras pérdidas de tiempo, no podrías taringuear como un campeón. Noche perdida que pudiste haber pasado en Taringa at Nite.
No importa en qué parte de Sudamérica vivas, pero seguramente hace frío, esencialmente porque estamos en pleno julio. A no ser que vivas en el norte, lo que te da derecho a salir. O no, porque seguramente te estás cagando de calor.
#2 Los boliches son una mierda.
Siempre llenos, siempre tan detestables.
#3 La ropa que tenés que usar es muy incómoda.
A no ser que te re chupe un huevo como vestirte, alguna prenda incómoda siempre vas a tener. Siempre algo te apreta, cuando con tu pijama no te apretaba.
#4 Las personas.
A veces, uno cuando sale tiene que soportar todo tipo de personas. Los viejos, los niños, las mujeres, los hombres, los perros y los gatos. Muchas veces, en los boliches no se encuentra más que niñas dando vueltas y siguiendo modas y patrones comunes. Uno cada vez odia más a la gente.
#5 La comodidad del hogar.
Si salís, la comodidad de estar adentro se empieza a extrañar. Para odiar a la gente, prefiero quedarme y odiarlos desde Facebook, en mi virgosilla, calentito y cómodo.
#6 El presupuesto.
Todos sabemos que todo está caro. Antes todo salía relativamente barato, pero eran otros tiempos. Ahora cualquier tipo de cosa que puedas comprar puede salir hasta 5 veces más lo que salía antes. Con cada salida se van pesos y pesos que nunca van a volver.
#7 La energía.
Estamos viejos y necesitamos dormir. Salís, pero a la 1 am querés volver porque los ojos te empiezan a pesar. No sos el mismo gurí de antes, que con 18 o 19 años aguantaba todo el día. ¿Por qué? Fácil: Cuando eras más joven, tenías menos responsabilidades y hacías menos cosas, por lo que llegar cansado a la noche era un milagro. Ahora uno labura y parece que vive solo para eso.
Y la última:
#8 Poder estar en T!
Pensalo, si estás afuera, teniendo vida social y otras pérdidas de tiempo, no podrías taringuear como un campeón. Noche perdida que pudiste haber pasado en Taringa at Nite.