Después de las fechas navideñas es importante hacer un ‘’reset’’ a nuestro organismo, los excesos de comida saturada y bebida y el bajo contenido en verduras, frutas y fibra hace que nuestro cuerpo acumule una cantidad excesiva de toxinas. Si diariamente incorporamos más tóxicos de los que podemos evacuar, no necesitamos ser científicos para entender que la acumulación de venenos acabará por generar un colapso.
En esta lógica de funcionamiento corporal, es importantísimo el rol que cumple la correcta nutrición, síntomas como cansancio, insomnio, cefalea, manchas en la cara y el cuerpo, hormigueos, etc., pueden ser manifestaciones de intoxicación reciente o acumulada
Existen dos tipos de toxinas:
- Toxinas Exógenas
Son las de origen externo, ingresan al organismo a través de:
La respiración (gases de las fábricas y vehículos, humo de las chimeneas, de los cigarrillos, etc.)
La piel y mucosas (pinturas, insecticidas, etc.)
La vía digestiva (fármacos, alcohol, colorantes artificiales, carnes rojas en exceso, grasas, preservantes, fármacos, entre otros).
- Toxinas Endógenas
Son sustancias elaboradas en nuestro organismo. Pueden estar relacionadas con algunas enfermedades infecciosas como la fiebre tifoidea, hepatitis, diabetes mellitus, entre otras.
El stress, ansiedad, generan toxinas que de alguna forma son dañinas para la salud