Una vez el fotógrafo de Pekín, China, Stefen Chow tuvo una semana libre y decidió dedicársela completamente a su hija de dos años. Sin embargo, en vez de los paseos de familia acostumbrados y juegos, el papá de la pequeña Chow le organizó un verdadero viaje.
Con el permiso del autor , Comparto contigo esta historia.
La pequeña Chow prefiere sentarse al lado de la ventana.
A pesar de que la niña solo tenía dos años, Stefen decidió que para Chow había llegado la hora de conocer más de este mundo, y que la mejor manera de hacerlo era verlo con sus propios ojos. Sobre todo porque la pequeña empezó a interesarse activamente por todo a su alrededor.
La mamá estaba ocupada en su trabajo y no pudo acompañarlos, por lo tanto, solo papá e hija salieron de viaje. A pesar de que algunas personas dudaban de su idea, o incluso que era peligrosa, todo pasó de maravilla y, según el fotógrafo, fue uno de los mejores viajes que ha hecho en toda su vida.
Chow come una cena de Navidad en Hualien, Taiwán. Al igual que su papá, adora las sandías.
En su mini aventura, Stefen siguió estas tres reglas:
Reservaba hotel por no más de un día para tener la posibilidad de moverse espontáneamente de una ciudad a otra.
Se mantenía lejos de las ciudades grandes y rutas turísticas comunes para pasar con su hija el mayor tiempo posible.
Le permitía a la niña también tomar decisiones e influir en el transcurso del viaje.
Papá e hija andaban en bicicleta a lo largo de la oriental de Taiwán, pasaban un tiempo con los animales de una granja, se subían a los barcos de pescadores, corrían tras los trenes que se iban, escalaban colinas, se cubrían de la tormenta y se divertían más que nunca.
A veces a Chow le gusta hacer travesuras. Y esto es completamente normal.
Además de pasar un buen tiempo juntos, el viaje le dio a Stefen algo más importante: una experiencia que a cualquier padre le será útil.
Esto fue lo que entendió Stefen:
Los niños dominan las habilidades de comunicación complicadas.
Los niños pequeños son mucho más inteligentes y entienden más de lo que se acostumbra creer. También saben compadecer. Por eso Stefen llegó a la conclusión de que hablar con su hija en un idioma de "adultos" sería más fácil y más sensato. Cuando padre e hija entendieron que eran un equipo y que dependían el uno del otro, que necesitaban apoyo mutuo, se les hizo más fácil solucionar problemas.
No pongas los deseos de tus hijos por encima de todo.
En Asia existe la tendencia de sacrificarlo todo por tus hijos, y Pekín no es una excepción. Sin embargo, como resultado de este amor exagerado muchos hijos a edad temprana ya son irremediablemente mimados. Stefen dice que no soporta ver cómo los niños de 3-5 años les faltan el respeto a sus padres y abuelos. No le gustaría que su hijo se comportara igual. Mostrando a su hija las distintas condiciones de vida, Stefen le enseña a adaptarse mejor al mundo.
Chow comprendió rápidamente por qué los artistas callejeros hacen sus espectáculos, y siempre quería dejarles dinero. También aprendió a bajar las escaleras y a sostener un dulce en la mano a la vez.
Ser padre es una experiencia invaluable.
Stefen admite que, a pesar de que siempre había apoyado a su esposa, nunca había tenido la oportunidad de sentir plenamente lo que las mamás enfrentan cada día. Su hija, como muchos niños, buscaba más la compañía de mamá. Y solo durante el viaje Stefen al fin se pudo sentir un padre "completo".
Debes valorar más a tu pareja.
Stefen aún no entiende cómo las mamás logran hacerlo, pero ahora las admira mucho más. "Esposas y madres, si quieren que sus maridos entiendan su rutina, deben convencerlos a salir de viaje con sus hijos pero sin ustedes", dice. Muchos hombres simplemente no tienen experiencia en el trato con los pequeños pero, pasando más tiempo juntos con sus hijos, aprenderán a entenderlos en la misma medida que lo hacen las mamás.
Ahora Chow tiene tres años y ya ha viajado a diez países con sus padres.
En los viajes nace una amistad que dura toda la vida.
Papá e hija tenían una relación excelente antes del viaje, pero después de éste empezaron a valorarse mutuamente aún más. Ahora tienen recuerdos en común y experiencias que los vuelven aún más cercanos. Mamá comparte plenamente este punto de vista, y esto es maravilloso.