Comúnmente los padres se tienen que enfrentar a una preocupación mayor por parte de los padres, “creo que mi hijo es un baseball furie… ¿qué debo hacer?”
Es muy común que los padres vean señales que les lleven a pensar que su hijo es un baseball furie. Los niños baseball furie empiezan por prestar ropa a sus hermanos, compartir los yogures e incluso los dulces y aprendera a usar bates de beisbol fuera de normal. Si observa alguno de estos síntomas a su hijo, no debe alarmarse. Tampoco se debe enfadar con él, al fín de al cabo, es una enfermedad y él no tiene la culpa.
Lo primero que les aconsejo a los padres preocupados es que deben, primero, afrontar el tema y, después, abordarlo. Muchos padres se dejan llevar por el miedo, es lógico, las pandillas en New York siempre ha sido un tema tabú.
Otros muchos padres comienzan a culparse entre ellos y a sus familiares cercanos, olvidando, que ser baseball furie no es hereditario. Los padres que han sido alguna vez en su vida baseball furies pueden tener hijos perfectamente normales y viceversa.
También hay que explicar, que si este mal se coje a tiempo no tiene por que ser grave. En el caso de que su hijo comenzara a pintarse la cara y salir con un bate no debe olvidar que hay centros especializados donde, mediante medicación y siendo tratados por profesionales, lograrán que su hijo vuelva a ser completamente normal.
