La Flor azul es un símbolo central del romanticismo.
Representa el anhelo, el amor y el afán metafísico por lo infinito.
Plantas que florecen en Europa central y producen flores azules, como el aciano y la achicoria común son consideradas como la realmente existente "Flor azul".
Como símbolo de lo inalcanzable se usa en particular la rosa azul, que hasta el día de hoy no ha podido ser creada.
Origen del símbolo:
El poeta alemán Novalis, inspirado por una pintura de su amigo Friedrich Schwedenstein, fue el primero en usar este símbolo en su novela Heinrich von Ofterdingen. Luego de un encuentro con un extraño, el joven Heinrich, homónimo de la novela, sueña que camina por un paraje extraño y entra en una cueva que contiene una brillante flor azul, rodeada de cientos de flores de diversos colores. Heinrich solo tiene ojos para la flor azul, la cual él contempla lleno de ternura.
En la flor azul no solamente se unen la naturaleza, el hombre y el espíritu humano; simboliza además el afán por el conocimiento de la naturaleza y consecuentemente, de uno mismo.

Folclore argentino:
Mario Arnedo Gallo (Santiago del Estero, Argentina, 15 de mayo de 1915 - 22 de noviembre de 2001)1 fue un cantante y compositor argentino, reconocido principalmente por su chacarera "La flor azul".
Biografía:
Arnedo Gallo vivió casi cuatro décadas en Hurlingham, pero su historia estuvo marcada por su provincia natal, Santiago del Estero, y su música, la chacarera. El músico y compositor nació en 1915 en la capital santiagueña. De pequeño vivió el gusto que tenían por la música su madre, Herminia Gallo Levalle y su padre, Rodolfo Arnedo, quien fue diputado nacional por la Unión Cívica Radical. Le influyeron especialmente las vidalas y zambas que escuchó cantar a Narcisa Herrera, la mujer que cuidaba de los niños en la casa paterna. Recibió enseñanzas de destacados maestros como José Cortez, Manuel Gómez Carrillo y Pepa de Paz.
Zambas como "Salavina" (con letra y música propias), "La amanecida" (con el poeta Lima Quintana), y chacareras como "La flor azul" (con letra de Rodríguez Villar) y "Pelusitas de totora" (con melodía y versos propios) bastaron para alimentar un repertorio limitado, pero que echaron a volar desde Ariel Ramírez, Mercedes Sosa y Los Chalchaleros, hasta Los Huanca Hua, Los Cantores de Quilla Huasi, el Grupo Vocal Argentino y músicos de la joven generación.
No solamente Lima Quintana y Rodríguez Villar fueron sus compañeros en la inventiva. También escribió junto a nombres importantes como Polo Giménez, Buenaventura Luna, Armando Tejada Gómez y Los Hermanos Abalos, entre otros.
Ya en su provincia fue aprendiendo naturalmente -escuchando a otros artistas, como Manuel Gómez Carrillo, Andrés Chazarreta, Adolfo Abalos y Sofanor Díaz- el piano, la guitarra y el bombo. Fue precisamente el piano -al decir de Rodríguez Villar- desde donde, de manera única, arrancaba "notas complejas y endiabladamente simples".
Representa el anhelo, el amor y el afán metafísico por lo infinito.
Plantas que florecen en Europa central y producen flores azules, como el aciano y la achicoria común son consideradas como la realmente existente "Flor azul".
Como símbolo de lo inalcanzable se usa en particular la rosa azul, que hasta el día de hoy no ha podido ser creada.
Origen del símbolo:
El poeta alemán Novalis, inspirado por una pintura de su amigo Friedrich Schwedenstein, fue el primero en usar este símbolo en su novela Heinrich von Ofterdingen. Luego de un encuentro con un extraño, el joven Heinrich, homónimo de la novela, sueña que camina por un paraje extraño y entra en una cueva que contiene una brillante flor azul, rodeada de cientos de flores de diversos colores. Heinrich solo tiene ojos para la flor azul, la cual él contempla lleno de ternura.
En la flor azul no solamente se unen la naturaleza, el hombre y el espíritu humano; simboliza además el afán por el conocimiento de la naturaleza y consecuentemente, de uno mismo.

Folclore argentino:
Mario Arnedo Gallo (Santiago del Estero, Argentina, 15 de mayo de 1915 - 22 de noviembre de 2001)1 fue un cantante y compositor argentino, reconocido principalmente por su chacarera "La flor azul".
Biografía:
Arnedo Gallo vivió casi cuatro décadas en Hurlingham, pero su historia estuvo marcada por su provincia natal, Santiago del Estero, y su música, la chacarera. El músico y compositor nació en 1915 en la capital santiagueña. De pequeño vivió el gusto que tenían por la música su madre, Herminia Gallo Levalle y su padre, Rodolfo Arnedo, quien fue diputado nacional por la Unión Cívica Radical. Le influyeron especialmente las vidalas y zambas que escuchó cantar a Narcisa Herrera, la mujer que cuidaba de los niños en la casa paterna. Recibió enseñanzas de destacados maestros como José Cortez, Manuel Gómez Carrillo y Pepa de Paz.
Zambas como "Salavina" (con letra y música propias), "La amanecida" (con el poeta Lima Quintana), y chacareras como "La flor azul" (con letra de Rodríguez Villar) y "Pelusitas de totora" (con melodía y versos propios) bastaron para alimentar un repertorio limitado, pero que echaron a volar desde Ariel Ramírez, Mercedes Sosa y Los Chalchaleros, hasta Los Huanca Hua, Los Cantores de Quilla Huasi, el Grupo Vocal Argentino y músicos de la joven generación.
No solamente Lima Quintana y Rodríguez Villar fueron sus compañeros en la inventiva. También escribió junto a nombres importantes como Polo Giménez, Buenaventura Luna, Armando Tejada Gómez y Los Hermanos Abalos, entre otros.
Ya en su provincia fue aprendiendo naturalmente -escuchando a otros artistas, como Manuel Gómez Carrillo, Andrés Chazarreta, Adolfo Abalos y Sofanor Díaz- el piano, la guitarra y el bombo. Fue precisamente el piano -al decir de Rodríguez Villar- desde donde, de manera única, arrancaba "notas complejas y endiabladamente simples".
Que solo me voy quedando
mi viejo tunal
oyendo cantar al río
para el carnaval.
Me acompaña la esperanza
en la soledad
cuando silva el huairamuyo
por el salitral.
Árbol fuiste bien coposo,
pobre corazón,
árbol que quedo sin hojas
sin nido, ni amor.
Dile, dile chacarera
a esa flor azul
que de noche yo la busco
por la cruz del sur.
Esa pena enamorada
pena sin cesar
buscando volverse copla
pa' hacerme llorar.
Cuando recuerdo tus ojos
de dulce mirar,
me acomodo con mi perro
solito a pitar.
Amalhaya con la suerte
que a mi me ha tocao
andar por andar, cantando
sin ser escuchao.
Dile, dile chacarera
a esa flor azul
que de noche yo la busco
por la cruz del sur.
Dile, dile chacarera
desde mi penar
que vidala se me vuelve
para el carnaval,
que vidala se me vuelve
para el carnaval,
que vidala se me vuelve
para el carnaval.
mi viejo tunal
oyendo cantar al río
para el carnaval.
Me acompaña la esperanza
en la soledad
cuando silva el huairamuyo
por el salitral.
Árbol fuiste bien coposo,
pobre corazón,
árbol que quedo sin hojas
sin nido, ni amor.
Dile, dile chacarera
a esa flor azul
que de noche yo la busco
por la cruz del sur.
Esa pena enamorada
pena sin cesar
buscando volverse copla
pa' hacerme llorar.
Cuando recuerdo tus ojos
de dulce mirar,
me acomodo con mi perro
solito a pitar.
Amalhaya con la suerte
que a mi me ha tocao
andar por andar, cantando
sin ser escuchao.
Dile, dile chacarera
a esa flor azul
que de noche yo la busco
por la cruz del sur.
Dile, dile chacarera
desde mi penar
que vidala se me vuelve
para el carnaval,
que vidala se me vuelve
para el carnaval,
que vidala se me vuelve
para el carnaval.