
Ryan Collins es el hacker de las celebridades. Pasó dos años excavando las redes hasta dar con las contraseñas de al menos 100 personas, entre las que figuraban estrellas (femeninas) hollywoodenses.
Sus preferencias se dirigieron a las fotografías donde ellas posaban desnudas (las nudies, una especie de versión evolucionada y desmoralizada de las fotos de cabaret de antaño). Logró ver a Rihanna, Kim Kardashian, Avril Lavigne y Jennifer Lawrence sin ropajes y sin prejuicios.

Hoy deberá enfrentar una sentencia de 18 meses en prisión, pues en agosto del 2014, compartió sus hallazgos con la comunidad internauta. Publicó las imágenes de poco más de 100 actrices y cantantes. Algunas de ellas confirmaron la autenticidad de las mismas, otras las descartaron como falsas y algunas más, se mostraron indignadas.
Se le declaró culpable por hackear y robar información personal, él mismo reconoció haber suplantado su identidad para dar con decenas de contraseñas.
Las engañó de la manera más sencilla posible: envió mails en nombre de Google o de Apple solicitando sus nombres de usuario y claves personales. Así, fue robando y armando su arsenal de información personal.

En algunos casos tuvo la capacidad de instalar un software capaz de descargar toda la información hallada en el respaldo virtual iCloud de las víctimas (toda la información que a alguien le dolería perder).
En total, hackeó al menos 50 cuentas de Apple y 72 de Gmail, la mayoría de las cuales pertenecían a mujeres “famosas”, reconocidas dentro del medio del espectáculo.
Sin embargo, parece que otro hombre ha tomado su lugar, pues el FBI no tuvo pruebas suficientes para relacionar a Ryan Collins con el más reciente caso de filtraciones y publicaciones de nudies en la web.

Al contrario, las búsquedas hallaron nuevos ataques de hackers a celebridades perpetuados por dos hombres más, uno en Chicago y otro en Oregón. No se estableció ninguna relación entre los tres casos.
Pero Ryan Collins siempre será el primer hacker en publicar a todas esas celebridades desnudas.
Sus preferencias se dirigieron a las fotografías donde ellas posaban desnudas (las nudies, una especie de versión evolucionada y desmoralizada de las fotos de cabaret de antaño). Logró ver a Rihanna, Kim Kardashian, Avril Lavigne y Jennifer Lawrence sin ropajes y sin prejuicios.

Hoy deberá enfrentar una sentencia de 18 meses en prisión, pues en agosto del 2014, compartió sus hallazgos con la comunidad internauta. Publicó las imágenes de poco más de 100 actrices y cantantes. Algunas de ellas confirmaron la autenticidad de las mismas, otras las descartaron como falsas y algunas más, se mostraron indignadas.
Se le declaró culpable por hackear y robar información personal, él mismo reconoció haber suplantado su identidad para dar con decenas de contraseñas.
Las engañó de la manera más sencilla posible: envió mails en nombre de Google o de Apple solicitando sus nombres de usuario y claves personales. Así, fue robando y armando su arsenal de información personal.

En algunos casos tuvo la capacidad de instalar un software capaz de descargar toda la información hallada en el respaldo virtual iCloud de las víctimas (toda la información que a alguien le dolería perder).
En total, hackeó al menos 50 cuentas de Apple y 72 de Gmail, la mayoría de las cuales pertenecían a mujeres “famosas”, reconocidas dentro del medio del espectáculo.
Sin embargo, parece que otro hombre ha tomado su lugar, pues el FBI no tuvo pruebas suficientes para relacionar a Ryan Collins con el más reciente caso de filtraciones y publicaciones de nudies en la web.

Al contrario, las búsquedas hallaron nuevos ataques de hackers a celebridades perpetuados por dos hombres más, uno en Chicago y otro en Oregón. No se estableció ninguna relación entre los tres casos.
Pero Ryan Collins siempre será el primer hacker en publicar a todas esas celebridades desnudas.
