Este (Jesús) a los pecadores recibe, y con ellos come.
Lucas 15:2
(Jesús dijo) No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.
Mateo 9:13
Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores.
1 Timoteo 1:15
¿Sabe cómo nos llama la Biblia a todos? No lo hace por nuestro apellido, ni por nuestro nombre, pues podríamos preguntarnos si se trata realmente de nosotros o de un homónimo. Sin embargo en la Biblia todos, tanto usted como yo, estamos designados con el nombre de “pecadores”. Incluso si este nombre está pasado de moda, ¡percibimos muy bien su sentido, y nuestra conciencia nos dice que se refiere a nosotros!
¿Nos asusta que Dios hable así de nosotros en la Biblia? ¡Todo lo contrario, pues Jesús recibe a los pecadores! ¡Este es el mensaje que dirige a todos! ¿Qué debe hacer usted para entrar en una casa donde lo reciben? Basta con llamar a la puerta, luego le abren y usted entra. Tomemos al pie de la letra lo que el Dios Salvador nos dice: “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37).
¡No existe promesa más sencilla y reconfortante que esta! Si voy a Jesús como un pecador, él me acepta como soy, sea cual sea la gravedad de mis faltas. Recordemos al malhechor crucificado al lado de Jesús, y la promesa que obtuvo cuando reconoció que era pecador: “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43).
No piense que usted no es suficientemente bueno para ir a Jesús, pero convénzase de que tampoco puede ser demasiado pecador para que él lo reciba. El Señor lo ama y lo está esperando. No lo haga esperar más tiempo y descubrirá la grandeza de su amor por usted.
Lucas 15:2
(Jesús dijo) No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.
Mateo 9:13
Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores.
1 Timoteo 1:15
¿Sabe cómo nos llama la Biblia a todos? No lo hace por nuestro apellido, ni por nuestro nombre, pues podríamos preguntarnos si se trata realmente de nosotros o de un homónimo. Sin embargo en la Biblia todos, tanto usted como yo, estamos designados con el nombre de “pecadores”. Incluso si este nombre está pasado de moda, ¡percibimos muy bien su sentido, y nuestra conciencia nos dice que se refiere a nosotros!
¿Nos asusta que Dios hable así de nosotros en la Biblia? ¡Todo lo contrario, pues Jesús recibe a los pecadores! ¡Este es el mensaje que dirige a todos! ¿Qué debe hacer usted para entrar en una casa donde lo reciben? Basta con llamar a la puerta, luego le abren y usted entra. Tomemos al pie de la letra lo que el Dios Salvador nos dice: “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37).
¡No existe promesa más sencilla y reconfortante que esta! Si voy a Jesús como un pecador, él me acepta como soy, sea cual sea la gravedad de mis faltas. Recordemos al malhechor crucificado al lado de Jesús, y la promesa que obtuvo cuando reconoció que era pecador: “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43).
No piense que usted no es suficientemente bueno para ir a Jesús, pero convénzase de que tampoco puede ser demasiado pecador para que él lo reciba. El Señor lo ama y lo está esperando. No lo haga esperar más tiempo y descubrirá la grandeza de su amor por usted.