En todo internet Mai Shao, una residente de la región de Anshun en China es conocida como la mujer más feliz del mundo; ¿la razón? Su esposo, el soldado Yin Yunfeng le preparó todas las cenas de los próximos doce meses, antes de volver al servicio en un regimiento militar en el Tibet.
Resulta que Yin ve a su esposa solo una vez al año, y durante su última temporada en casa, él notó que su esposa habitualmente está tan ocupada con sus labores diarias que no le queda nada de tiempo para preparar su comida.
Al ver esto, Yin pensó que por esta razón Mai comería solo fideos de preparación instantánea durante su ausencia, y para evitarlo, él resolvió hacerle un regalo a su amada: cuidadosamente preparó y separó por adelantado las porciones que ella comería durante los siguientes días del año. Luego pidió a familiares y amigos que se las guardasen.
Yin cocinó la comida durante toda la última semana de sus vacaciones
En total, Yin amasó y pego 1000 raviolis, y cocinó cerca de 70 platos diferentes, incluyendo más de cien litros de la sopa favorita de su esposa
“Yo ya estaba preparada para tener esta vida, ya sabía que él iba a pasar mucho tiempo fuera de casa, pero nunca me imaginé que sería tan difícil; aun así, y sin importar las dificultades, continuaré apoyándolo y cuidando a su familia. La comida que él me ha cocinado será suficiente para todo el año. Cuando recuerdo lo mucho que me ama y me cuida, mi alma se ilumina“ dice Shao.
Ademas, para sorprender a su amor, Yin compró muchas otras golosinas, que escondió por toda la casa.
Todos los días Yin le envía a su esposa un mensaje con pistas. He aquí una de ellas:
”Hoy trabajaste mucho, y como recompensa, tras el sofá te espera un frasquito de pasas“. De esa manera Shao ya ha encontrado papitas fritas, semillas y carne seca que con mucho esfuerzo había escondido su marido.
“Espero para cuando toda la comida se acabe, yo ya esté en casa” — Escribió Yin en la nota principal que dejó.
Resulta que Yin ve a su esposa solo una vez al año, y durante su última temporada en casa, él notó que su esposa habitualmente está tan ocupada con sus labores diarias que no le queda nada de tiempo para preparar su comida.
Al ver esto, Yin pensó que por esta razón Mai comería solo fideos de preparación instantánea durante su ausencia, y para evitarlo, él resolvió hacerle un regalo a su amada: cuidadosamente preparó y separó por adelantado las porciones que ella comería durante los siguientes días del año. Luego pidió a familiares y amigos que se las guardasen.
Yin cocinó la comida durante toda la última semana de sus vacaciones
En total, Yin amasó y pego 1000 raviolis, y cocinó cerca de 70 platos diferentes, incluyendo más de cien litros de la sopa favorita de su esposa
“Yo ya estaba preparada para tener esta vida, ya sabía que él iba a pasar mucho tiempo fuera de casa, pero nunca me imaginé que sería tan difícil; aun así, y sin importar las dificultades, continuaré apoyándolo y cuidando a su familia. La comida que él me ha cocinado será suficiente para todo el año. Cuando recuerdo lo mucho que me ama y me cuida, mi alma se ilumina“ dice Shao.
Ademas, para sorprender a su amor, Yin compró muchas otras golosinas, que escondió por toda la casa.
Todos los días Yin le envía a su esposa un mensaje con pistas. He aquí una de ellas:
”Hoy trabajaste mucho, y como recompensa, tras el sofá te espera un frasquito de pasas“. De esa manera Shao ya ha encontrado papitas fritas, semillas y carne seca que con mucho esfuerzo había escondido su marido.
“Espero para cuando toda la comida se acabe, yo ya esté en casa” — Escribió Yin en la nota principal que dejó.