Desde 1945, en el pleno verano europeo, la Tomatina se instala como una tradición para descargar broncas, emancipar demonios y hacer las paces con la violencia contenida.
Desde las 9 de la mañana y durante todo el día, el centro de la ciudad es un campo de batalla con tomates, en el que pueden participar todos los que deseen –compra de ticket mediante- y que se desarrolla hasta el atardecer con camiones que entran cada tanto para abastecer de municiones a los ejércitos enchastrados.
La particular fiesta tuvo su inicio en una pelea entre adolescentes, que se dieron con lo que encontraron en una verdulería del municipio y terminó convirtiéndose en parte de la identidad valenciana, que desde 2002 tiene registrada la marca de su fiesta.
Cada año, cerca de 20 mil personas se suman a la tomatina, con cientos de miles de kilos de tomates que quedan desparramados en muros, calles, monumentos y sobre todo en los cuerpos de la gente.
Desde las 9 de la mañana y durante todo el día, el centro de la ciudad es un campo de batalla con tomates, en el que pueden participar todos los que deseen –compra de ticket mediante- y que se desarrolla hasta el atardecer con camiones que entran cada tanto para abastecer de municiones a los ejércitos enchastrados.
La particular fiesta tuvo su inicio en una pelea entre adolescentes, que se dieron con lo que encontraron en una verdulería del municipio y terminó convirtiéndose en parte de la identidad valenciana, que desde 2002 tiene registrada la marca de su fiesta.
Cada año, cerca de 20 mil personas se suman a la tomatina, con cientos de miles de kilos de tomates que quedan desparramados en muros, calles, monumentos y sobre todo en los cuerpos de la gente.