A lo largo de la historia, las posturas radicales e intransigentes han sido mal vistas y hasta se han convertido en obstáculos para grandes movimientos políticos, religiosos e ideológicos. Sin irnos muy lejos, actualmente en el mundo muchos musulmanes son fuertemente discriminados y maltratados debido a las acciones extremistas realizadas por ISIS. Si simplemente nos vamos a las definiciónes, la Real Academia Española establece que el Feminismo es la “Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres” esa es la raíz. La misandria o misoandria (originado del griego μῑσἀνδρία, miseo "odiar" y andros "varón", tomado del inglés misandry)1 es un neologismo que hace referencia al odio o aversión hacia los varones o la tendencia ideológica o psicológica que consiste en despreciar al varón como sexo y con ello todo lo considerado como masculin.
Entonces, si hablamos de igualdad de derechos y no de supremacía o dominio… ¿Por qué en muchos discursos y acciones se siente que esto es una guerra de sexos? ¿Y por qué excusan esa actitud misándrica diciendo que son “radicales”? Anteriormente desconocía el verdadero propósito del feminismo, llegando a pensar que simplemente era una postura extremista, como el machismo pero de la mujer. Y sé que muchos y muchas aún lo creen así. Pero esta postura, que numerosas personas hacen llamar “feminismo radical”, es en realidad misandria, la tendencia que consiste en el desprecio a los hombres. Esta confusión de posturas ideológicas, definitivamente ha afectado la causa del feminismo durante muchos años y ha servido para que los grupos machistas desacrediten su verdadero objetivo: la igualdad. De hecho, muchos han utilizado el argumento de que los hombres también son discriminados y maltratados como recurso para restarle importancia al movimiento feminista.
YO hoy entiendo el feminismo. Entiendo que queremos ser iguales en derechos, oportunidades y responsabilidades; que queremos ser libres de decidir nuestro futuro, eliminando el sexismo y la opresión que trae como consecuencia. Entiendo que hombres y mujeres podemos ser feministas. Y entiendo, por sobre todas las cosas, que para mí ser feminista es una decisión: la decisión de ser la mujer que quiero ser y no la que la sociedad me indica.
Y en cuanto a la polarización que muchos han querido darle al feminismo, ejerzo mi humilde derecho a opinar: si bien esta ideología lucha y habla por el bando de las mujeres, no quiere decir que los problemas de los hombres son irrelevantes para nosotras. Lo importante es que las personas eliminen los estereotipos y que entiendan que hablar desde un bando no te hace enemigo del otro.
Una feminista, no importa que tan radical sea, no debería caer en misandría, es simplemente incompatible con la lucha por la equidad.
Entonces, si hablamos de igualdad de derechos y no de supremacía o dominio… ¿Por qué en muchos discursos y acciones se siente que esto es una guerra de sexos? ¿Y por qué excusan esa actitud misándrica diciendo que son “radicales”? Anteriormente desconocía el verdadero propósito del feminismo, llegando a pensar que simplemente era una postura extremista, como el machismo pero de la mujer. Y sé que muchos y muchas aún lo creen así. Pero esta postura, que numerosas personas hacen llamar “feminismo radical”, es en realidad misandria, la tendencia que consiste en el desprecio a los hombres. Esta confusión de posturas ideológicas, definitivamente ha afectado la causa del feminismo durante muchos años y ha servido para que los grupos machistas desacrediten su verdadero objetivo: la igualdad. De hecho, muchos han utilizado el argumento de que los hombres también son discriminados y maltratados como recurso para restarle importancia al movimiento feminista.
YO hoy entiendo el feminismo. Entiendo que queremos ser iguales en derechos, oportunidades y responsabilidades; que queremos ser libres de decidir nuestro futuro, eliminando el sexismo y la opresión que trae como consecuencia. Entiendo que hombres y mujeres podemos ser feministas. Y entiendo, por sobre todas las cosas, que para mí ser feminista es una decisión: la decisión de ser la mujer que quiero ser y no la que la sociedad me indica.
Y en cuanto a la polarización que muchos han querido darle al feminismo, ejerzo mi humilde derecho a opinar: si bien esta ideología lucha y habla por el bando de las mujeres, no quiere decir que los problemas de los hombres son irrelevantes para nosotras. Lo importante es que las personas eliminen los estereotipos y que entiendan que hablar desde un bando no te hace enemigo del otro.
Una feminista, no importa que tan radical sea, no debería caer en misandría, es simplemente incompatible con la lucha por la equidad.