Hola bienvenidos a mi post.
El otro día leyendo la edición Nº 16 de El expreso imaginario de 1977 me encontré con un articulo que me pareció muy interesante, así que lo pase a la pc y ahora lo comparto con ustedes. Es una mezcla de cuento de fantasía y manual de biología. El texto era un poco largo así que lo voy a separa en dos post para que lo vagos lo lean
El otro día leyendo la edición Nº 16 de El expreso imaginario de 1977 me encontré con un articulo que me pareció muy interesante, así que lo pase a la pc y ahora lo comparto con ustedes. Es una mezcla de cuento de fantasía y manual de biología. El texto era un poco largo así que lo voy a separa en dos post para que lo vagos lo lean
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Una travesía astronáutica

Atención, controlen sus relojes. Va a comendar la química vital.
Apenas 30 minutos después del encuentro, la nueva célula esta lista para dividirse en dos y luego en cuatro. Diez horas mas tarde ya es irreconocible. Son 129. Ha estallado en su interior una impresionante cadena de transformaciones que supera toda histaria de ciencia ficción. Cada célula cumple sus secretas instrucciones, y ocupa su puesto en la alucinante “nave espacial”. Y dentro de unos días este conglomerado inteligente, inicia su fantasmagórico viaje a través de las trompas de Falopio, rumbo al útero.
Es inútil buscar comparaciones ningún cohete extraterrestre viaja tan rápido. Se ha transformado en una impresionante esfera roja y luminosa, llena de líquido del que extrae su propio alimento. Por fin, al igual que un imaginario vehiculo espacial el embrión humano se posa sobre la superficie planetaria (la cara interna del útero) y de su exterior comienzan a salir tentáculos. Así, como un parasito chupador de sangre, el futuro se forma su nido. Los tentáculos o vellosidades se aferran a la pared uterina y comienzan a destrozarla y alimentarse con el líquido que produce ese desgaste celular.
Este es un momento decisivo para su destino… o sus garfios se prenden bien del epitelio de la pared hasta perforar el endometrio o cae por el precipicio arrastrado por un torrente de sangre.
Si anida comienza a formarse uno de los elementos más asombrosos de la vida: la placenta. Un órgano a la vez respiratorio, digestivo, endocrino, y protector, que le aportara oxigeno, sangre, hormonas, elementos nutritivos, filtrará sus tóxicos y residuos y los excretará.
Apenas 30 minutos después del encuentro, la nueva célula esta lista para dividirse en dos y luego en cuatro. Diez horas mas tarde ya es irreconocible. Son 129. Ha estallado en su interior una impresionante cadena de transformaciones que supera toda histaria de ciencia ficción. Cada célula cumple sus secretas instrucciones, y ocupa su puesto en la alucinante “nave espacial”. Y dentro de unos días este conglomerado inteligente, inicia su fantasmagórico viaje a través de las trompas de Falopio, rumbo al útero.
Es inútil buscar comparaciones ningún cohete extraterrestre viaja tan rápido. Se ha transformado en una impresionante esfera roja y luminosa, llena de líquido del que extrae su propio alimento. Por fin, al igual que un imaginario vehiculo espacial el embrión humano se posa sobre la superficie planetaria (la cara interna del útero) y de su exterior comienzan a salir tentáculos. Así, como un parasito chupador de sangre, el futuro se forma su nido. Los tentáculos o vellosidades se aferran a la pared uterina y comienzan a destrozarla y alimentarse con el líquido que produce ese desgaste celular.
Este es un momento decisivo para su destino… o sus garfios se prenden bien del epitelio de la pared hasta perforar el endometrio o cae por el precipicio arrastrado por un torrente de sangre.
Si anida comienza a formarse uno de los elementos más asombrosos de la vida: la placenta. Un órgano a la vez respiratorio, digestivo, endocrino, y protector, que le aportara oxigeno, sangre, hormonas, elementos nutritivos, filtrará sus tóxicos y residuos y los excretará.
El ombligo del mundo

Como un astronauta el nuevo ser flota libremente en el líquido amniótico solo con un cable que lo une a su nave madre (el cordón umbilical).
A los 18 días el embrión humano tiene forma de disco. Dos días después parece un renacuajo. En la tercera semana un diminuto corazón en forma de media luna comienza a latir a un ritmo vertiginoso. En solo un mes este minúsculo organismo aumenta 10.000 veces su peso. Ya no es una diminuta partícula de gelatina, tiene la forma y el volumen de una lenteja. De la cabeza a los pies mide de 6 a 12 milímetros.
Todavía es transparente. Por eso, quien pueda verlo al microscopio se sorprenderá al reconocer en este ser, rudimentarios ojos, boca y un cerebro que da muestras de la especialización humana, rudimentarios riñones, hígado y aparato digestivo.
A los 32 días le aparecen branquias idénticas a los peces. Y un rabo. Una verdadera cola que posee músculos, como la mayoría de los animales.
El desarrollo de los riñones humanos es un extraordinario ejemplo del llamado fenómeno de “repetición de las fases anteriores” o memoria de la especie. En lugar de crear directamente el riñón humano el embrión esboza uno propio de un animal mas sencillo (por ejemplo el de un pez). Luego lo descarta y forma uno semejante al de un animal superior (el de una rana). Por fin lo desecha y con los residuos construye su órgano humano. Es como so cada vez que armara un transatlántico, el constructor comenzara por los modelos más antiguos, los desarmara y con las viejas piezas y otras nuevas se fuera acercando a su proyecto más perfecto.
Del conducto cerebral surgen dos pequeñas bolsas a los costados de la cabeza (serán los ojos). A las 6 semanas su cola llega al máximo de su extensión y comienza a formar su columna vertebral. Todavía el embrión humano se asemeja considerablemente al embrión del mono, del pez, y del pollo, acaso por que todos se forman de un huevo unicelular. Ciertamente no es un renacuajo pero se le asemeja muchísimo Rabo, protuberancias en la cabeza, branquias, y yemas en lugar de miembros.
A los 60 días mide 3 centímetros y pesa 4 gramos. Su cabeza es la mitad de todo su cuerpo, pero ya le han crecido brazos y piernas.
Solo que ahora atravesará su etapa hermafrodita. Tanto los embriones de varón como los de hembras desarrollan los mismos órganos sexuales, incluidas las glándulas mamarias. ¿Existe la razón de esta etapa? Quizás algún día podamos recordar nuestros sueños ambi-sexuales. Esas visiones que tuvimos cuando dejamos de ser peces para transformarnos en anfibios.
Los cierto es que la naturaleza parece colocar en cada individuo todos los órganos sexuales de la raza, y todas aletas, trompas y ventosas del reino animal para luego ir destacando algunos… permite que los demás se atrofien.
El plan del tiempo para la formación del cuerpo es tan concreto que es posible por lo general, determinar la agenda diaria para los primeros 90 días de vida. Un embriólogo examinando un feto puede decir con precisión la edad que tiene y el estado de formación en que se halla el cuerpo. Crece un milímetro por día, pero en distintas progresiones. Hacia el día 33 (por ejemplo) brotan dedos de los botones de las manos. Durante el tercer mes aparece el sexo. En los 20 días restantes tiene lugar el periodo de crecimiento más enérgico: aumenta aproximadamente 15 a 20 centímetros de largo… y toma forma humana. Se forma su rostro.
A los 18 días el embrión humano tiene forma de disco. Dos días después parece un renacuajo. En la tercera semana un diminuto corazón en forma de media luna comienza a latir a un ritmo vertiginoso. En solo un mes este minúsculo organismo aumenta 10.000 veces su peso. Ya no es una diminuta partícula de gelatina, tiene la forma y el volumen de una lenteja. De la cabeza a los pies mide de 6 a 12 milímetros.
Todavía es transparente. Por eso, quien pueda verlo al microscopio se sorprenderá al reconocer en este ser, rudimentarios ojos, boca y un cerebro que da muestras de la especialización humana, rudimentarios riñones, hígado y aparato digestivo.
A los 32 días le aparecen branquias idénticas a los peces. Y un rabo. Una verdadera cola que posee músculos, como la mayoría de los animales.
El desarrollo de los riñones humanos es un extraordinario ejemplo del llamado fenómeno de “repetición de las fases anteriores” o memoria de la especie. En lugar de crear directamente el riñón humano el embrión esboza uno propio de un animal mas sencillo (por ejemplo el de un pez). Luego lo descarta y forma uno semejante al de un animal superior (el de una rana). Por fin lo desecha y con los residuos construye su órgano humano. Es como so cada vez que armara un transatlántico, el constructor comenzara por los modelos más antiguos, los desarmara y con las viejas piezas y otras nuevas se fuera acercando a su proyecto más perfecto.
Del conducto cerebral surgen dos pequeñas bolsas a los costados de la cabeza (serán los ojos). A las 6 semanas su cola llega al máximo de su extensión y comienza a formar su columna vertebral. Todavía el embrión humano se asemeja considerablemente al embrión del mono, del pez, y del pollo, acaso por que todos se forman de un huevo unicelular. Ciertamente no es un renacuajo pero se le asemeja muchísimo Rabo, protuberancias en la cabeza, branquias, y yemas en lugar de miembros.
A los 60 días mide 3 centímetros y pesa 4 gramos. Su cabeza es la mitad de todo su cuerpo, pero ya le han crecido brazos y piernas.
Solo que ahora atravesará su etapa hermafrodita. Tanto los embriones de varón como los de hembras desarrollan los mismos órganos sexuales, incluidas las glándulas mamarias. ¿Existe la razón de esta etapa? Quizás algún día podamos recordar nuestros sueños ambi-sexuales. Esas visiones que tuvimos cuando dejamos de ser peces para transformarnos en anfibios.
Los cierto es que la naturaleza parece colocar en cada individuo todos los órganos sexuales de la raza, y todas aletas, trompas y ventosas del reino animal para luego ir destacando algunos… permite que los demás se atrofien.
El plan del tiempo para la formación del cuerpo es tan concreto que es posible por lo general, determinar la agenda diaria para los primeros 90 días de vida. Un embriólogo examinando un feto puede decir con precisión la edad que tiene y el estado de formación en que se halla el cuerpo. Crece un milímetro por día, pero en distintas progresiones. Hacia el día 33 (por ejemplo) brotan dedos de los botones de las manos. Durante el tercer mes aparece el sexo. En los 20 días restantes tiene lugar el periodo de crecimiento más enérgico: aumenta aproximadamente 15 a 20 centímetros de largo… y toma forma humana. Se forma su rostro.
La animación
Es durante el cuarto mes que este ser maravilloso, se agita, se estira, y se mueve vigorosamente como si estuviera desperezando brazos y piernas. Muchos psicólogos aseguran que ya ha comenzado a pensar, que ya tiene sueños fantásticos. Acaso reviviendo el paraíso, talvez recordando ese infierno acido y pegajoso, lleno de muerte, ligamentos y pasillos oscuros de las cavernas pre-embrionarias.
¿Cuál puede ser el sueño de un ser cuyos hemisferios cerebrales están a medio formar? ¿Cuyo cerebro aun no se ha ensanchado?
En el sexto mes abre sus ojos en la oscuridad. Su lengua ya tiene papilas gustativas. Y ya a probado el liquido amniótico. (¿Recordamos su sabor?). Acaso a través del vientre de su madre se filtre algo de luz y ese primer paisaje uterino (seguramente rojo) aun este grabado en nuestro cerebro.
El feto tiene a esta edad la imagen de un hombre viejo. Con la piel floja y los huesos débiles. Pero ya tiene siete meses, mide 40 centímetros y pesa un quilo y medio. Si nace, ya es capaz de llorar, respirar y deglutir. Permanece dos meces mas en el seno materno, y aun estaría mucho tiempo mas, si el tamaño de su cabeza no aumentara desproporcionadamente haciendo imposible el parto.
Esta juntando energía para propulsarse a lo desconocido. Se parece a todos los demás fetos del universo, pero ya es un ser especial.
Nunca ha existido, ni existirá otro niño igual a el. Es un nuevo ser, distinto de su padre y de su madre y también distinto de la mezcla de ambos. Su futuro reserva una sorpresa para toda la humanidad y también para el mismo. ¿Qué huella dejara su paso por el mundo?
Pronto lo sabremos. En estos nueve meses ha visitado el infierno de la destrucción y flotado en una especie de paraíso terrenal, donde no ha tenido que hacer ningún esfuerzo. Pero ahora esta listo para emerger a la tierra. Su aventura intrauterina ha terminado. En su cerebro lleva instrucciones secretas, sueños indescifrables… y experiencias de tuda la especie, pero su aventura recién comienza.
Ha llegado el momento mas critico de la vida humana. Emerger. Aprender a respirar libremente. Aprender la libertad.
Autor: Beatriz Musorsky
¿Cuál puede ser el sueño de un ser cuyos hemisferios cerebrales están a medio formar? ¿Cuyo cerebro aun no se ha ensanchado?
En el sexto mes abre sus ojos en la oscuridad. Su lengua ya tiene papilas gustativas. Y ya a probado el liquido amniótico. (¿Recordamos su sabor?). Acaso a través del vientre de su madre se filtre algo de luz y ese primer paisaje uterino (seguramente rojo) aun este grabado en nuestro cerebro.
El feto tiene a esta edad la imagen de un hombre viejo. Con la piel floja y los huesos débiles. Pero ya tiene siete meses, mide 40 centímetros y pesa un quilo y medio. Si nace, ya es capaz de llorar, respirar y deglutir. Permanece dos meces mas en el seno materno, y aun estaría mucho tiempo mas, si el tamaño de su cabeza no aumentara desproporcionadamente haciendo imposible el parto.
Esta juntando energía para propulsarse a lo desconocido. Se parece a todos los demás fetos del universo, pero ya es un ser especial.
Nunca ha existido, ni existirá otro niño igual a el. Es un nuevo ser, distinto de su padre y de su madre y también distinto de la mezcla de ambos. Su futuro reserva una sorpresa para toda la humanidad y también para el mismo. ¿Qué huella dejara su paso por el mundo?
Pronto lo sabremos. En estos nueve meses ha visitado el infierno de la destrucción y flotado en una especie de paraíso terrenal, donde no ha tenido que hacer ningún esfuerzo. Pero ahora esta listo para emerger a la tierra. Su aventura intrauterina ha terminado. En su cerebro lleva instrucciones secretas, sueños indescifrables… y experiencias de tuda la especie, pero su aventura recién comienza.
Ha llegado el momento mas critico de la vida humana. Emerger. Aprender a respirar libremente. Aprender la libertad.
Autor: Beatriz Musorsky
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