Hace un Tiempo hice un post que rendia homenaje a una gran web de su momento: Loquesea.com
Bueno hoy le toca el turno a otra:
Ole.com
Un poco de historia:
BALTASAR MONTAÑO
José Vallés Rovira, Pep para los amigos, ha emprendido en los últimos veinte años más negocios que dedos tiene en sus manos. Pero ninguno de ellos ha sido tan rentable como la puesta en marcha de Olé, uno de los portales páginas de entrada a Internet de Terra, la filial para los negocios en la Red de Telefónica. Terra ha protagonizado esta semana la salida a bolsa más impresionante de todas las conocidas en el mercado español, y ha inaugurado en España la era de las ganancias rápidas en los negocio de Internet con la mayor revalorización de la historia en un solo día (213%). Olé no es el producto de la visión de un Bill Gates a la española, como cuenta la historia oficial difundida por Vallés, sino que nació al calor de la financiación de la Generalitat catalana, cuyos dirigentes no supieron apreciar el valor de lo que tenían en sus manos.
Con 17 años, Vallés empezó a dirigir el gimnasio de su padre, mientras aprendía piano y estudiaba derecho. Más tarde, cuando aún no tenía ni idea de informática, estuvo vendiendo camiones, fundó con otros socios la discoteca barcelonesa Studio 54 y llegó a montar su propio túnel de lavado de coches. Estaba claro que lo suyo era vender, no importaba qué artículos, y eso fue lo que le hizo caer en la órbita de la Generalitat catalana, allá por 1995. Los ojeadores de la Fundación Catalana Per a la Recerca (FCR), en la que el Ejecutivo catalán (30%) comparte accionariado con entidades como Gas Natural, La Seda o La Caixa, entre otras, lo contrataron por los buenos contactos que tenía para poder vender un producto novedoso, el proveedor de acceso a Internet Cinet. "Como no tenía ni idea de Internet, la FCR le mandó tres meses a Estados Unidos para que se formase, costeándole los gastos", señala una fuente cercana a la FCR.
Oportunismo visionario
A la vuelta, ya todo iba a ser diferente para el inquieto Pep. Nombrado director comercial de Cinet, su mente estaba en otra parte. Junto a su jefe, José Gaspa Rovira, presentó a la Fundación un proyecto de portal que sería bautizado con el nombre de Olé. El organismo catalán se mostró interesado en el proyecto, en un momento en el que Yahoo! empezaba a despuntar en Estados Unidos, y firmó un acuerdo con los fundadores en el que "se les reconocía la paternidad de la idea y el derecho a recuperar la propiedad en cuanto el proyecto estuviese concluido. A cambio, FCR obtenía los derechos de utilización del proyecto", señalan fuentes de FCR.
La Generalitat y sus socios en la Fundación destinaron cerca de un millón de pesetas a Olé. Vallés y Gaspa Rovira aprovecharon el apoyo financiero y las instalaciones y equipos informáticos de la Fundación para dar carta de realidad a Olé. Pero, a mediados de 1996, cuando el portal sólo tenía unos ocho meses de vida, su nombre levantó un revuelto político en Cataluña. Esquerra Republicana (ERC) y los socialistas catalanes pidieron la comparecencia del conseller de Industria, Macià Alavedra, por el apoyo prestado a un portal en castellano con un nombre tan folclórico como Olé. Alavedra aguantó las invectivas de la oposición como pudo, pero ordenó a la Fundación deshacerse de Olé.
Olé Chat unos de los primeros chats usados por muchos
Un error de libro para FCR, del que ahora se arrepienten sus responsables con, el escarnio añadido de haber destinado dinero público a un proyecto que ha hecho ricos a sus promotores. Estos últimos, encantados, pues la salida de la Fundación supuso el trampolín hacia el éxito. Olé ya disponía de su dominio en Internet (Olé.com) y había sido diseñado como un portal de escaparate internacional para las empresas catalanas. Corría junio de 1996 y sólo había que crear una sociedad, Ordenamiento de Links Especializados (Olé), y encontrar nuevas instalaciones. Éstas seguirían siendo gratuitas, como las de FCR, pero no iban a estar en un garaje, como gusta decir a Vallés muy imbuido de la mitología de los emprendedores norteamericanos, sino en el sótano de la guardería de su madre, que no tenía la misma vista que su hijo para hacer negocios y hubo de cerrar el parvulario por la caída de la natalidad.
Así que entre dibujitos infantiles y lápices de colores se fue forjando un nuevo Olé, que dio lugar al concepto de portal que conocemos ahora. Pep Vallés y José Gaspa ficharon a Jordi Durán Batidor, director de informática de Cinet, y a otros profesionales de este proveedor, aún en manos de FCR. Todos ellos diseñaron un directorio de páginas dentro de Olé y empezaron a ofrecer contenidos y acceso a servicios de información, desde el tiempo hasta un servicio de titulares. Algo nunca visto en España, pero que respondía al modelo Yahoo! muy avispadamente estudiado por Pep Vallés.
El proyecto crecía y era la hora de crear una sociedad radicada en Bélgica, Odisea Holding, para eludir los impuestos. Como accionistas, Vallés, Gaspa y Durán Batidor. Pero, para mayor seguridad, nace también la sociedad Infosearch Holding, el 12 de julio de 1996, domiciliada en Luxemburgo, que a partir de entonces se convertire en la propietaria de Olé. En ella participan Odisea Holding y el financiero suizo Thierry Kern.
Poco a poco, y al calor del tímido pero creciente desarrollo de Internet en España, Olé empezó a convertirse en el portal de referencia para el mercado hispanohablante. Sus accionistas sabían que, tarde o temprano, alguna compañía estaría dispuesta a hacerse con este importante y novedoso activo. Y empezaron a llegar los interesados.
El Web mail gratuito de Ole, muchos tuvieron su primer casilla de corre allí
Información privilegiada
Olé siendo invadido de a poco por terra
A finales de 1998, la compañía española Amper, controlada por Telefónica, inició contactos con Vallés para comprar Olé. Martín Velasco, consejero de Amper y participante en esas negociaciones, pensó que Olé era un bocado demasiado apetitoso como para dejarlo en manos de la filial electrónica, y propuso a su amigo Juan Villalonga, presidente de Telefónica, desviar la operación hacia el grupo de telecomunicaciones. A la vista de las posibilidades de éxito de la operación, Martín Velasco entra en el accionariado de Infosearch.
Previamente, Telefónica había decidido montar un portal de contenidos propio partiendo de su proveedor de acceso Teleline. Este portal, al que destinó unos 1.500 millones y un equipo de 40 profesionales, debería ser bautizado bajo el nombre de Terra para su lanzamiento comercial. Esa misma primavera, Retevisión paga 400 millones de pesetas por Cinet, el proveedor de acceso a Internet de la Generalitat, pero ya sin Olé. Fuentes del segundo operador de telecomunicaciones han confirmado que entre los activos de Cinet no se encontró ningún rastro jurídico que demostrase que esta empresa incubó Olé, aunque reconocen que han investigado el tema.
La estrategia de crecimiento de Olé sigue firme, y Vallés llega a un acuerdo con la empresa valenciana que explotaba el servicio de correo gratuito mixmail.com, con la que rompe un mes antes de que Telefónica adquiriera Olé, lo que le supone la pérdida de cerca del 30% de los accesos, que bajan de 30 a 22 millones. Los acontecimientos se aceleran y los socios de Infosearch Holding, gracias a los valiosos servicios de intermediación de uno de ellos, Martín Velasco, y a la información privilegiada que manejaba, se disponen a dar su primer pelotazo, la venta de Olé a Telefónica por unos 2.000 millones de pesetas, más el 8% de las acciones de Terra, que se redujo después al 1,4% a medida que la filial de Telefónica se capitalizaba para acometer nuevas adquisiciones.
Martín Velasco dejó el consejo de Amper el 27 de enero de 1999 con la operación ya diseñada y, tan sólo dos mes después, cierra la venta a Telefónica.
Villalonga presenta la adquisición de Olé como todo un éxito y deja en la estacada el proyecto de portal de Teleline y los 1.500 millones de pesetas invertidos, a menos de un mes de su previsto lanzamiento. La apuesta de Telefónica por Internet ya sumaba 3.500 millones.
Olé siendo ya casi devorado por terra
Además, el descontento del equipo de lo que pudo ser Terra y no fue se convirtió en el caldo de cultivo para que Jazztel lo fichase casi en pleno. Fruto del trabajo del antiguo equipo de Telefónica es ya.com, el portal de Internet de Jazztel.
A partir de la adquisición de Olé, Telefónica inicia una carrera destinada a desembarcar en la bolsa. A través de su filial Telefónica Interactiva ha destinado, en lo que va de año, unas inversiones de 95.000 millones de pesetas para engordar la compañía con la compra de portales y proveedores de acceso en Latinoamérica y la creación de dos sociedades conjuntas en Estados Unidos con la compañía de Internet IDT.
El as en la manga de 'Pep'
En el camino hacia la bolsa, Telefónica Interactiva adopta el nombre de Terra, que inicia una campaña publicitaria para darse a conocer en el mercado. Mientras tanto, los socios de Infosearch Holding y los directivos de Terra anhelan el gran momento, la salida a bolsa de la compañía. Los primeros, porque se han guardado el último as en la manga: el acuerdo de venta de Olé les garantiza, además de los 2.000 millones, la compra de 4,9 millones de acciones de Terra al privilegiado precio de 4,23 euros por acción, lo que les supuso un desembolso total de 3.465 millones.
En el primer día de cotización, en una sesión histórica, las acciones de Terra triplicaron su valor y enriquecieron a los antiguos propietarios de Olé: sus 3.465 millones se convirtieron en 30.338 millones, con unas plusvalías de 26.873 millones. Los tres avispados fundadores de Olé, Pep Vallés, José Gaspa Rovira y Jordi Durán, que compraron 2,9 millones de acciones en virtud de su participación en Infosearch, vieron como, en un solo día, obtenían unas plusvalías no ejecutadas de 15.882 millones de pesetas, más de 5.000 millones para cada uno.
Martín Velasco, el avispado intermediario, obtuvo un beneficio potencial de 10.000 millones de pesetas. El más desafortunado fue el suizo Thierry Kern, que sólo obtuvo unas ganancias de 403 millones. El negocio del siglo por la venta de un portal que sólo representa el 10% de los accesos a las páginas de Terra.
¿QUE ¡OLÉ! COMPRO TELEFÓNICA?
El ¡Olé! adquirido por la operadora no era para tanto. Los 3.000 millones pagados por Telefónica
beneficiaron, sin embargo, en mucho a la compañía tras su salida a Bolsa, en un golpe de efecto de los
que solía hacer gala su ex presidente Juan Villalonga.
¡Olé! era un conglomerado de servicios con el buscador como eje principal (ni siquiera era un motor de
búsqueda, sino un simple directorio que organizaba las páginas por categorías, del que ya no queda
ningún vestigio en Terra). Sus contenidos informativos eran obra de la agencia de noticias Europa Press,
que suministraba las mismas informaciones a muchos otros clientes, por lo que la actualidad que
proporcionaba el portal no era, ni mucho menos, un valor añadido del mismo respecto a sus
competidores. El producto de Vallès ofrecía también un servicio de chat (charlas on line), con tecnología
cedida por la empresa Inforchat, y un exitoso servicio de correo electrónico gratuito, suministrado por
Mixmail. De esta manera, el liderazgo de ¡Olé! dependía de varias empresas, ya que lo único que
gestionaba directamente Vallès era el-buscador, que conforme iban pasando los meses, se iba haciendo
deficitario de contenidos, por la imposibilidad de crearlos y actualizarlos al trepidante ritmo que imponía
su demanda. Tras la venta del buscador a Telefónica, dos empresas creadas a medias entre Vallès y dos
responsables de Europa Press y Mixmail (ADQ y Net Partnership) para el desarrollo de servicios, se
vieron dejadas de lado, ADQ tenia en exclusiva la gestión de su publicidad, y Net Partnership
comercializaba el correo gratuito. Telefónica prescindió de ellas libre de toda résponsabilidad, -porque el
contrato con Vallés incluía una cláusula en la que los anteriores socios del portal garantizaban la total
indemnidad de Terra frente a cualquier contingencia jurídica o económica. ADQ acabó querellándose
contra ¡Olé! y el asunto continúa en los tribunales.
Visita lo que queda de Olé :
http://web.archive.org/web/*/http://www.ole.com
Fuentes:
http://www.elmundo.es/nuevaeconomia/99/NE008/NE008-05.html
Bueno hoy le toca el turno a otra:
Ole.com
Un poco de historia:
BALTASAR MONTAÑO
José Vallés Rovira, Pep para los amigos, ha emprendido en los últimos veinte años más negocios que dedos tiene en sus manos. Pero ninguno de ellos ha sido tan rentable como la puesta en marcha de Olé, uno de los portales páginas de entrada a Internet de Terra, la filial para los negocios en la Red de Telefónica. Terra ha protagonizado esta semana la salida a bolsa más impresionante de todas las conocidas en el mercado español, y ha inaugurado en España la era de las ganancias rápidas en los negocio de Internet con la mayor revalorización de la historia en un solo día (213%). Olé no es el producto de la visión de un Bill Gates a la española, como cuenta la historia oficial difundida por Vallés, sino que nació al calor de la financiación de la Generalitat catalana, cuyos dirigentes no supieron apreciar el valor de lo que tenían en sus manos.
Con 17 años, Vallés empezó a dirigir el gimnasio de su padre, mientras aprendía piano y estudiaba derecho. Más tarde, cuando aún no tenía ni idea de informática, estuvo vendiendo camiones, fundó con otros socios la discoteca barcelonesa Studio 54 y llegó a montar su propio túnel de lavado de coches. Estaba claro que lo suyo era vender, no importaba qué artículos, y eso fue lo que le hizo caer en la órbita de la Generalitat catalana, allá por 1995. Los ojeadores de la Fundación Catalana Per a la Recerca (FCR), en la que el Ejecutivo catalán (30%) comparte accionariado con entidades como Gas Natural, La Seda o La Caixa, entre otras, lo contrataron por los buenos contactos que tenía para poder vender un producto novedoso, el proveedor de acceso a Internet Cinet. "Como no tenía ni idea de Internet, la FCR le mandó tres meses a Estados Unidos para que se formase, costeándole los gastos", señala una fuente cercana a la FCR.
Oportunismo visionario
A la vuelta, ya todo iba a ser diferente para el inquieto Pep. Nombrado director comercial de Cinet, su mente estaba en otra parte. Junto a su jefe, José Gaspa Rovira, presentó a la Fundación un proyecto de portal que sería bautizado con el nombre de Olé. El organismo catalán se mostró interesado en el proyecto, en un momento en el que Yahoo! empezaba a despuntar en Estados Unidos, y firmó un acuerdo con los fundadores en el que "se les reconocía la paternidad de la idea y el derecho a recuperar la propiedad en cuanto el proyecto estuviese concluido. A cambio, FCR obtenía los derechos de utilización del proyecto", señalan fuentes de FCR.
La Generalitat y sus socios en la Fundación destinaron cerca de un millón de pesetas a Olé. Vallés y Gaspa Rovira aprovecharon el apoyo financiero y las instalaciones y equipos informáticos de la Fundación para dar carta de realidad a Olé. Pero, a mediados de 1996, cuando el portal sólo tenía unos ocho meses de vida, su nombre levantó un revuelto político en Cataluña. Esquerra Republicana (ERC) y los socialistas catalanes pidieron la comparecencia del conseller de Industria, Macià Alavedra, por el apoyo prestado a un portal en castellano con un nombre tan folclórico como Olé. Alavedra aguantó las invectivas de la oposición como pudo, pero ordenó a la Fundación deshacerse de Olé.
Olé Chat unos de los primeros chats usados por muchos
Un error de libro para FCR, del que ahora se arrepienten sus responsables con, el escarnio añadido de haber destinado dinero público a un proyecto que ha hecho ricos a sus promotores. Estos últimos, encantados, pues la salida de la Fundación supuso el trampolín hacia el éxito. Olé ya disponía de su dominio en Internet (Olé.com) y había sido diseñado como un portal de escaparate internacional para las empresas catalanas. Corría junio de 1996 y sólo había que crear una sociedad, Ordenamiento de Links Especializados (Olé), y encontrar nuevas instalaciones. Éstas seguirían siendo gratuitas, como las de FCR, pero no iban a estar en un garaje, como gusta decir a Vallés muy imbuido de la mitología de los emprendedores norteamericanos, sino en el sótano de la guardería de su madre, que no tenía la misma vista que su hijo para hacer negocios y hubo de cerrar el parvulario por la caída de la natalidad.
Así que entre dibujitos infantiles y lápices de colores se fue forjando un nuevo Olé, que dio lugar al concepto de portal que conocemos ahora. Pep Vallés y José Gaspa ficharon a Jordi Durán Batidor, director de informática de Cinet, y a otros profesionales de este proveedor, aún en manos de FCR. Todos ellos diseñaron un directorio de páginas dentro de Olé y empezaron a ofrecer contenidos y acceso a servicios de información, desde el tiempo hasta un servicio de titulares. Algo nunca visto en España, pero que respondía al modelo Yahoo! muy avispadamente estudiado por Pep Vallés.
El proyecto crecía y era la hora de crear una sociedad radicada en Bélgica, Odisea Holding, para eludir los impuestos. Como accionistas, Vallés, Gaspa y Durán Batidor. Pero, para mayor seguridad, nace también la sociedad Infosearch Holding, el 12 de julio de 1996, domiciliada en Luxemburgo, que a partir de entonces se convertire en la propietaria de Olé. En ella participan Odisea Holding y el financiero suizo Thierry Kern.
Poco a poco, y al calor del tímido pero creciente desarrollo de Internet en España, Olé empezó a convertirse en el portal de referencia para el mercado hispanohablante. Sus accionistas sabían que, tarde o temprano, alguna compañía estaría dispuesta a hacerse con este importante y novedoso activo. Y empezaron a llegar los interesados.
El Web mail gratuito de Ole, muchos tuvieron su primer casilla de corre allí
Información privilegiada
Olé siendo invadido de a poco por terra
A finales de 1998, la compañía española Amper, controlada por Telefónica, inició contactos con Vallés para comprar Olé. Martín Velasco, consejero de Amper y participante en esas negociaciones, pensó que Olé era un bocado demasiado apetitoso como para dejarlo en manos de la filial electrónica, y propuso a su amigo Juan Villalonga, presidente de Telefónica, desviar la operación hacia el grupo de telecomunicaciones. A la vista de las posibilidades de éxito de la operación, Martín Velasco entra en el accionariado de Infosearch.
Previamente, Telefónica había decidido montar un portal de contenidos propio partiendo de su proveedor de acceso Teleline. Este portal, al que destinó unos 1.500 millones y un equipo de 40 profesionales, debería ser bautizado bajo el nombre de Terra para su lanzamiento comercial. Esa misma primavera, Retevisión paga 400 millones de pesetas por Cinet, el proveedor de acceso a Internet de la Generalitat, pero ya sin Olé. Fuentes del segundo operador de telecomunicaciones han confirmado que entre los activos de Cinet no se encontró ningún rastro jurídico que demostrase que esta empresa incubó Olé, aunque reconocen que han investigado el tema.
La estrategia de crecimiento de Olé sigue firme, y Vallés llega a un acuerdo con la empresa valenciana que explotaba el servicio de correo gratuito mixmail.com, con la que rompe un mes antes de que Telefónica adquiriera Olé, lo que le supone la pérdida de cerca del 30% de los accesos, que bajan de 30 a 22 millones. Los acontecimientos se aceleran y los socios de Infosearch Holding, gracias a los valiosos servicios de intermediación de uno de ellos, Martín Velasco, y a la información privilegiada que manejaba, se disponen a dar su primer pelotazo, la venta de Olé a Telefónica por unos 2.000 millones de pesetas, más el 8% de las acciones de Terra, que se redujo después al 1,4% a medida que la filial de Telefónica se capitalizaba para acometer nuevas adquisiciones.
Martín Velasco dejó el consejo de Amper el 27 de enero de 1999 con la operación ya diseñada y, tan sólo dos mes después, cierra la venta a Telefónica.
Villalonga presenta la adquisición de Olé como todo un éxito y deja en la estacada el proyecto de portal de Teleline y los 1.500 millones de pesetas invertidos, a menos de un mes de su previsto lanzamiento. La apuesta de Telefónica por Internet ya sumaba 3.500 millones.
Olé siendo ya casi devorado por terra
Además, el descontento del equipo de lo que pudo ser Terra y no fue se convirtió en el caldo de cultivo para que Jazztel lo fichase casi en pleno. Fruto del trabajo del antiguo equipo de Telefónica es ya.com, el portal de Internet de Jazztel.
A partir de la adquisición de Olé, Telefónica inicia una carrera destinada a desembarcar en la bolsa. A través de su filial Telefónica Interactiva ha destinado, en lo que va de año, unas inversiones de 95.000 millones de pesetas para engordar la compañía con la compra de portales y proveedores de acceso en Latinoamérica y la creación de dos sociedades conjuntas en Estados Unidos con la compañía de Internet IDT.
El as en la manga de 'Pep'
En el camino hacia la bolsa, Telefónica Interactiva adopta el nombre de Terra, que inicia una campaña publicitaria para darse a conocer en el mercado. Mientras tanto, los socios de Infosearch Holding y los directivos de Terra anhelan el gran momento, la salida a bolsa de la compañía. Los primeros, porque se han guardado el último as en la manga: el acuerdo de venta de Olé les garantiza, además de los 2.000 millones, la compra de 4,9 millones de acciones de Terra al privilegiado precio de 4,23 euros por acción, lo que les supuso un desembolso total de 3.465 millones.
En el primer día de cotización, en una sesión histórica, las acciones de Terra triplicaron su valor y enriquecieron a los antiguos propietarios de Olé: sus 3.465 millones se convirtieron en 30.338 millones, con unas plusvalías de 26.873 millones. Los tres avispados fundadores de Olé, Pep Vallés, José Gaspa Rovira y Jordi Durán, que compraron 2,9 millones de acciones en virtud de su participación en Infosearch, vieron como, en un solo día, obtenían unas plusvalías no ejecutadas de 15.882 millones de pesetas, más de 5.000 millones para cada uno.
Martín Velasco, el avispado intermediario, obtuvo un beneficio potencial de 10.000 millones de pesetas. El más desafortunado fue el suizo Thierry Kern, que sólo obtuvo unas ganancias de 403 millones. El negocio del siglo por la venta de un portal que sólo representa el 10% de los accesos a las páginas de Terra.
¿QUE ¡OLÉ! COMPRO TELEFÓNICA?
El ¡Olé! adquirido por la operadora no era para tanto. Los 3.000 millones pagados por Telefónica
beneficiaron, sin embargo, en mucho a la compañía tras su salida a Bolsa, en un golpe de efecto de los
que solía hacer gala su ex presidente Juan Villalonga.
¡Olé! era un conglomerado de servicios con el buscador como eje principal (ni siquiera era un motor de
búsqueda, sino un simple directorio que organizaba las páginas por categorías, del que ya no queda
ningún vestigio en Terra). Sus contenidos informativos eran obra de la agencia de noticias Europa Press,
que suministraba las mismas informaciones a muchos otros clientes, por lo que la actualidad que
proporcionaba el portal no era, ni mucho menos, un valor añadido del mismo respecto a sus
competidores. El producto de Vallès ofrecía también un servicio de chat (charlas on line), con tecnología
cedida por la empresa Inforchat, y un exitoso servicio de correo electrónico gratuito, suministrado por
Mixmail. De esta manera, el liderazgo de ¡Olé! dependía de varias empresas, ya que lo único que
gestionaba directamente Vallès era el-buscador, que conforme iban pasando los meses, se iba haciendo
deficitario de contenidos, por la imposibilidad de crearlos y actualizarlos al trepidante ritmo que imponía
su demanda. Tras la venta del buscador a Telefónica, dos empresas creadas a medias entre Vallès y dos
responsables de Europa Press y Mixmail (ADQ y Net Partnership) para el desarrollo de servicios, se
vieron dejadas de lado, ADQ tenia en exclusiva la gestión de su publicidad, y Net Partnership
comercializaba el correo gratuito. Telefónica prescindió de ellas libre de toda résponsabilidad, -porque el
contrato con Vallés incluía una cláusula en la que los anteriores socios del portal garantizaban la total
indemnidad de Terra frente a cualquier contingencia jurídica o económica. ADQ acabó querellándose
contra ¡Olé! y el asunto continúa en los tribunales.
Visita lo que queda de Olé :
http://web.archive.org/web/*/http://www.ole.com
Fuentes:
http://www.elmundo.es/nuevaeconomia/99/NE008/NE008-05.html