Este es un escrito que lei hace como 2 años en internet y lo guarde por que me causo muchisima gracia al darme cuenta que el relato refleja la realidad en una forma comica y dramatica a la vez. Espero que les agrade tanto como a mi!
dijo:Hoy fui a dar de baja a Telecentro y mientras esperaba que me atiendan escribí lo siguiente, que acá comparto con ustedes:
A la hora de dar de baja Telecentro en capital, tenemos dos opciones: Scalabrini Ortiz al 400 o Moldes 2780. No voy a hablar de distancias porque tal vez a ustedes les queda cerca, lo cual no fue mi caso. Cuándo uno entra a una sala de espera, todos aquellos que estaban antes que uno pasan a ser automáticamente enemigos. Están entre ustedes y su objetivo, en este caso dar de baja Telecentro. Rápidamente contamos en el aire cuántos de ellos hay y calculamos, aún sin saber cuánto tardan, el tiempo que vamos a tener que esperar. A veces elegimos alguno al azar y lo volvemos nuestro primer contrario. Tratamos de enviarle una señal que diga “No podés esperar mas, tenés que irte” con la esperanza que la reciba y nos haga caso. Porque al fin y al cabo todo esto pone en prueba la constitución de uno.
Aquellos que juegan más sucio se te sientan al lado y empiezan a psicopatearte con el fin de que decidas rendirte y dejarles así tu lugar. La mayoría te habla de las cosas que tiene que hacer después de este trámite, o alguna señora de edad te cuenta sobre sus nietos. Los más directos se quejan de la situación esperando que uno se irrite y huya. Pero los otros clientes no son nuestros únicos enemigos. Telecentro también lo es. Uno siente como deliberadamente nos ataca de forma psicológica para que renunciemos a nuestro objetivo. Una de sus tácticas mas comunes es la de retrasar el llamado del siguiente número, sólo para hacernos sufrir mas. Les parecerá una estrategia muy básica pero la acompañan detalles a veces imperceptibles pero que arruinan nuestra estadía. En un día de calor como es hoy nos presentan con varios dispensers de Agua como para que uno se refresque. Excepto porque ninguno tiene vasos y sin embargo están llenos. Bien jugado, Telecentro. Otra de las pequeñas cosas que usan para tratar de quebrarnos son los asientos. Unos sin respaldo y otros simplemente incómodos.
Cuándo nuestra fuerza se no está acabando empezamos a experimentar las 5 etapas de la desesperación inevitable.
La primera de ellas es la negación. El ejemplo mas común de esta etapa es el de aquellos que piensan “En realidad no llevo tanto tiempo esperando” mientras tratan de evitar ver el reloj, porque saben que pasó al menos una hora desde que están ahí. Los mas extremistas niegan otras cosas: “En realidad el servicio no es tan malo, la verdad no lo quería dar de baja”. Estos son los primeros en perder esta difícil batalla psicológica. Después tenemos los casos únicos, como aquel que en medio de la desesperación negó su existencia y se desvaneció en su asiento. Ninguno de los clientes se percato de esto ni nadie denunció su desaparición porque al fin y al cabo, el nunca existió.
La segunda etapa es la ira. La mayoría la reprime (y estos son aquellos que suelen sobrevivir esta etapa) mientras que otros explotan en gritos, venas hinchadas y terminan con una salida dramática. Pobres. Sin darse cuenta fueron vencidos por la maquina de guerra que es esa oficina. Lo mas inteligentes la dirigen a otro lado, contándoles la mala experiencia a sus amigos por SMS o utilizándola para psicopatear a los otros clientes, que no se olviden, son nuestros enemigos.
Negociación es nuestra tercera etapa. Cuántas veces pensamos “Bueno, me voy ahora y vuelvo mañana que seguro hay menos gente” tratando de negociar con nosotros mismos una forma de escapar. Otros, en cambio, tratan el tema de una manera mas literal. Intentan lograr un trueque, queriendo cambiar los números utilizando algo para darle valor agregado al suyo. Un conocido caso es el de Rosalía Méndez, que sin darse cuenta, encontró una mina de oro. Cansada de esperar y sin saber que hacer decidió ofrecer su cuerpo a cambio de un número más cercano al que estaba siendo llamado en ese momento. Sin embargo todavía faltaban muchos más por lo que intento la travesía de nuevo. Con éxito. Así avanzó varías posiciones hasta que su numero fue el siguiente. Al terminar su trámite noto que tenía un montón de números que había juntado y los ofreció a los recién llegados por una módica suma de dinero lo cual, sorprendentemente, dio muy buenos resultados. Hoy maneja una mini PYME con 5 empleadas en la puerta del Telecentro de Scalabrini Ortiz.
La depresión. En este punto ya no sabemos que hacer y la única opción viable es la muerte. No tenemos mas ganas de vivir, de esperar a que nos llamen, de siquiera levantarnos del asiento. Salir de esta etapa lo más rápido posible es algo muy importante. Ya que no sólo morir nos priva de nuestro objetivo(Dar de baja Telecentro) sino que aún peor es estar inundados en nuestra tristeza. Uno de los peores casos fue el de Don Jorge. La espera lo llevó a un estado tan depresivo que aunque llamaron su número no pudo pararse por lo abatido que estaba. En la actualidad sigue sentado en la esquina de la sala de espera. El personal de Telecentro lo suele usar de perchero, colgando sombreros y camperas sobre el cuerpo debilitado de este señor.
Finalmente nos encontramos con la aceptación.
Este paso, al contrario del anterior, es el que tenemos que hacer durar más ya que las 5 etapas de la desesperación inevitable trabajan de forma cíclica. Esto significa que al terminar esta etapa arrancamos de cero.
En la aceptación uno se pone en paz con la realidad. Sabe que estuvo esperando un montón de tiempo y probablemente le quede mucho mas por esperar. En general, aquellos que llegan a hasta esta fase son los que al final del día triunfan. Se queda uno tranquilo hasta que llaman a su número, llena los papeles necesarios y se va relajado a su casa, con el mismo orgullo que hubiese tenido si estaba escalando el Everest y no esperando su turno en una oficina.
Para concluir, ir a dar de baja Telecentro no es algo que hay que tomarse a la ligera, requiere una preparación y un gran entrenamiento mental si no quieren terminar como Don Jorge o aquél que nunca existió.[/quote]
Este relato lo lei mientras buscaba una solucion al problema que tenia con telecentro, ya que ellos me obligaban a ir a devolverles los aparatos, pero yo me negaba ya que ellos se responsabilizaron de traerlos y como el contrato fue por telefono la ley dice que el contrato puede romperse por tal medio, siendo asi que los elementos deben ser retirados por la misma empresa.Fue ahi cuando me encontre con esto y con mucha mas razon me negaba a ir a la central a devolver la antena que tiene 2 caños de casi 2 metros.En fin los aparatos aun siguen en mi casa jaja!.
Espero que les haya gustado tanto como a mi, y ya saben, si van a ir a dar de baja telecentro piensenlo dos veces!
