INTRODUCCIÓN
La depresión constituye el gran desafío de la psiquiatría. Desde los inicios históricos hasta los tiempos actuales nos acompaña enfrentándonos a difíciles tareas: desentrañar los mecanismos que subyacen en ella y conocerla etiológicamente para su efectivo tratamiento.
El campo clínico ha seguido enriqueciéndonos y ampliando sus fronteras, en un verdadero espectro de la depresión. El campo biológico nos ha abierto un mundo de conocimientos en torno a los mecanismos que generan la depresión, así como también nuevas y eficaces herramientas terapéuticas.
Más allá de las tristezas y penas hay estados de ánimo que se prolongan y profundizan el descenso del tono del humor, ponen en riesgo la salud y hasta la vida de quien los padece.
Requieren de gran comprensión y de tratamiento médico especializado. La depresión humana abarca varias formas y hasta podemos hablar de "las depresiones"
CONCEPTO
Real Academia Española:
1. Disminución o hundimiento de una parte de un cuerpo: la depresión de la lengua con una cuchara le permitió respirar.
2.Baja, descenso en general: el gráfico de población presenta una depresión en ese punto.
3.Concavidad de alguna extensión en un terreno u otra superficie: la máxima depresión continental de Europa está en el mar Caspio.
4."""Síndrome caracterizado por una tristeza profunda, abatimiento y disminución de las funciones psíquicas: el fracaso escolar puede provocar la depresión infantil."""
5."""Periodo de baja actividad económica, con aumento del desempleo, descenso de los salarios, uso decreciente de los recursos y bajo nivel de inversiones: la depresión es la fase siguiente a la crisis en el ciclo económico.""""
Medicina:
En psiquiatría, alteración afectivo-conductual, caracterizada por sentimientos de tristeza, inhibición de ideas y psicomotora. Quizá esta tríada se deba a una disminución de la vitalidad, que se expresa tanto en la esfera psíquica como en la corporal. En bastantes casos este trastorno es bipolar, es decir, a una fase de depresión sigue otra de euforia, manía (enfermedad maníaco-depresiva) en la que la tríada anterior cambia de signo: euforia, fuga de ideas e hiperactividad. Las depresiones se suelen dividir en endógenasy reactivas. Las depresiones endógenas son innatas y en ellas hay un componente hereditario. Las depresiones reactivas son aquellas que se han desencadenado a consecuencia de algún suceso externo. Hay casos que se pueden encuadrar fácilmente en uno de estos dos tipos de depresión, pero hay muchos otros en los que los dos componentes interaccionan. El interés en clasificar la depresión como endógena o neurótica estriba en que la terapia a seguir es distinta. Las depresiones endógenas se benefician de la terapia electroconvulsiva y las neuróticas responden mejor a los fármacos antidepresivos y, en algunos casos, a la terapia cognitiva. Las personas que padecen depresión endógena son más proclives al suicidio, mientras que las personas que presentan episodios recurrentes de manía y depresión son más sensibles al tratamiento con sales de litio que aquellas que solo padecen episodios recurrentes de depresión (trastorno afectivo unipolar).
ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Recordemos brevemente el origen conceptual de la psicofarmacoterapia de las enfermedades del ánimo. Se remonta, sin duda, al rito del farmakos: la enfermedad y la muerte, la repetición y la exclusión. El ritual del farmakos era una de esas antiguas prácticas de purificación. Si se abatía una calamidad sobre la ciudad, que expresara el enojo del Dios, ya sea mediante hambre, peste o cualquier otra catástrofe, llevaban al sacrificio al hombre más feo de todos a modo de purificación y como remedio a los sufrimientos de la ciudad. Procedían al sacrificio en un lugar convenido: le daban farmakos venenoso con sus manos, luego se le golpeaba siete veces con higueras silvestres y, finalmente le prendían fuego con ramas y esparcían sus cenizas en el mar y al viento, para impedir los sufrimientos de la ciudad. El cuerpo propio de la ciudad reconstituía de esta manera su unidad, encerraba la seguridad de su fuero interno y devolvía el habla que la vincula a sí misma dentro de los límites del ágora, excluyendo violentamente de su territorio al representante de la amenaza o de la agresión exterior.
La ceremonia del farmakos se representa en el límite entre el interior y el exterior, tiene como función marcar sin tregua : intra muros/ extra muros. Origen de la diferencia y de la partición, el farmakos representa al mal introyectado y proyectado. Benéfico en tanto que cura, y por eso venerado, rodeado de cuidados, maléfico en tanto que encarna los poderes del mal, y por eso temido y rodeado de precauciones. Angustioso y apaciguador, sagrado y maldito. La conjunción, la coincidencia opuesta se deshace sin cesar mediante el paso, la decisión, la crisis. La expulsión del mal y de la locura restaura finalmente la sofrosine, la templanza, el equilibrio y la justa medida de las cosas.
Como vemos, desde los inicios de nuestra historia, el mal adherido al cuerpo de la ciudad y al cuerpo del hombre deben ser expulsados, desplazados al extracuerpo, más allá de los límites, en un acto y rito de purificación. Hoy día conservamos el legado cultural, mantenemos el rito de la purificación, damos al enfermo, al afectado por la cólera de dios un farmakos.
Frente al paciente depresivo, al hombre padeciente de un mal que altera su curso natural, lo acompañamos en el proceso de purificación y expulsión en este rito privado y trascendente hasta alcanzar el equilibrio perdido y recuperar la unidad alterada.
CLÍNICA DE LA DEPRESIÓN
La depresión es la enfermedad psíquica que mayor relevancia ha adquirido en el mundo moderno, si bien ha existido siempre como padecimiento propio del hombre. En las últimas décadas hay un alarmante aumento de su incidencia que ha sido imputada a la complicación del estilo de vida moderna, a la anomía en que la sociedad sume al individuo, a la soledad inmersa en la multitud, al anonimato entre la masa aplastante, a la competitividad conflictiva, a la avalancha de estímulos e información, a la pérdida de vínculos afectivos.
En esta cosmovisión moderna, el hombre ha dejado de ser el centro.
Al adentrarnos conceptualmente es necesario distinguir la tristeza de la depresión. La tristeza está dentro del ámbito normal y habitual con que el hombre responde naturalmente a las situaciones adversas de la vida cotidiana. Esta tristeza natural, como modelo de respuesta, puede homologarse con otros estados emocionales como el tedio, la neurastenia o el romántico spleen. En cambio, la depresión va mucho más allá que una respuesta, porque emerge un estado de enfermedad, un estar en el terreno de la patología, con afectación de la vida completa, del comportamiento, del vivenciar, del humor, de la percepción de la realidad y de sí mismo. La depresión constituye la mayor fuente humana de infortunio y de sufrimiento. Su incidencia se estima entre un 10 a 15 por ciento de los seres humanos. Además esta morbilidad conlleva en su seno el suicidio. Se estima que alrededor de un 10 por ciento de los depresivos graves intenta autoeliminarse.
La depresión humana y sus tratamientos médicos
Los riesgos de la medicalización
Hay circunstancias en la vida que son penosas, psicológicamente dolorosas. Las hay fugaces y también prolongadas.
Son penas que deben ser vividas, forman parte de la vida misma, si las evitáramos no podríamos aprender o madurar.
La vida es como un puñado de alegrías y tristezas con destellos de felicidad.
Comprender esto ayuda a tolerar y transitar por eventos desagradables que ineludiblemente se encuentran en los recodos del camino.
Los profesionales de la salud saben de esto y procuran prudentemente diagnosticar enfermedades diferenciándolas de los fenómenos naturales que pudieran parecer una patología, pero que no lo son.
El avance de la ciencia y de la tecnología es a escala impensada unos pocos años atrás, hay una gran expectativa positiva y cada día que pasa se alimenta más esa visión.
El acceso a la atención médica ha sido muy facilitado.
Es por eso que la mayoría de los problemas físicos y anímicos parecen tener un remedio, una solución médica.
La mayoría de las veces el remedio se tangibiliza en unas pastillas o en alguna intervención quirúrgica de trámite sencillo.
Los problemas anímicos tienen una dimensión compleja, algo inasible, predomina allí la subjetividad.
La depresión es el problema anímico con mayor trascendencia, el de mayor prensa, por lejos parece el más frecuente.
Además es aquel para el que se han intentado más soluciones.
Drogas, psicoterapias, internaciones, modelos de tratamientos, hasta el temible electroshock.
Como nuevas modas o nuevos modelos salen, también aparecen drogas prometedoras para tratar la depresión mental.
Tanto la oferta, las novedades, como las expectativas parecen formar parte de una burbuja que se autoalimenta.
Esta burbuja crece e incorpora diversos fenómenos, entre ellos muchos estados anímicos que estricta y científicamente hablando, no son depresión.
La facilidad para conseguir algunos medicamentos y la liviandad diagnóstica de un número creciente de profesionales de la salud, transforma en depresión simples expresiones de tristeza, desgano, duelo, episodios penosos por fracaso, algunos dolores que traen mal humor y enfermedade físicas no detectadas y que pueden expresarse por decaimiento general.
Esto es una desfiguración de la realidad, una disolución del sentido común y transformación de un problema en otro peor, o de uno posible en un real problema.
El resultado es confusión y la creación de falsas expectativas, mala praxis. iatrogenia, patoplastía y perjuicios en definitiva.
Al ver como un problema médico un evento de la vida, se está medicalizando la vida y se hace problemática una simple o compleja eventualidad.
Es posible que una proporción importante de los pacientes diagnosticados con depresión no sean personas afectadas de una real depresión mental sinó victimas de sus propias expectativas y de la visión prejuiciosa de profesionales de la medicina o de la psicología.
La excelencia médica y la medicina basada en la evidencia pueden desarticular historias médicas y devolverle al afectado la oportunidad de vivir sencillamente las cosas de la vida.
Puede ocurrir que en algunos casos, la medicalización traiga un beneficio secundario: licencia en el trabajo, una pensión o favores especiales de los demás.
Cuando se formaliza más allá de un diagnóstico y de un tratamiento, no resulta sencillo desarticular el proceso de una "depresión con beneficio".
En muchos países de habla hispana hay un nivel elevado de automedicación, tanto con "remedios de mostrador" que son aquellos en venta sin el requisito de la receta médica, como con la prolongación de tratamientos "relajados", sin un verdadero control regular pero con suministro de drogas psicofarmacológicas casi crónicamente.
La automedicación es una forma de medicalización y puede ser la más común.
Conviene revisar un proceso depresivo, investigar en profundidad para descartar una inintencional o intencional medicalización.
Dr.
Héctor H. Zorrilla
Especialista en psiquiatría
MN 51814
Buenos Aires, Argentina
[email protected]
Héctor H. Zorrilla
Especialista en psiquiatría
MN 51814
Buenos Aires, Argentina
[email protected]
El diagnóstico diferencial de la depresión
Las causas más comunes de depresión secundaria a una enfermedad son:
- Alcoholismo
- Enfermedad de Alzheimer
- Abuso de drogas
- Enfermedad de Parkinson
- Procesos serios de enfermedades
- Stroke - accidente cerebro vascular
Señales de alarma en la depresión mental:
- Pacientes en post menopausia, alta mortalidad dentro del primer año cuando cursan una depresión grave.
- Mujeres mayores de 67 años tienen mayor riesgo de mortalidad con síntomas de depresión, tambien aumentan los riesgos de caídas y fracturas.
- Pacientes ancianos tienen más riesgos de suicidio cuando están deprimidos.
- Los jóvenes entre los 15 y los 24 años padeciendo depresión incrementan su riesgo para el suicido que es la tercera causa de muerte a esas edades.
Los 10 empleos con más alto índice de depresión
Este ranking muestra cuáles son los trabajos de tiempo completo en los hay más probabilidades de contraer depresión profunda en un año. De todos modos, no significa que a todos los que trabajan de, por ejemplo, enfermera, les suceda. Sí, que esto puede contribuir o exacerbar un episodio de depresión.
Trabajadores en asilos de ancianos o a cargo de niños.
En este trabajo, de brindar cuidado personal tanto a personas mayores como pequeñas, cerca del 11 por ciento reporta depresión profunda. Como ejemplo, el promedio es del 13 por ciento entre los desempleados y del 7% en la población general. Es que un día típico de trabajo puede incluir alimentar, bañar y cuidar a personas que son incapaces de expresas gratitud o aprecio.
Camareros.- Sí, en segunda posición se encuentran aquellas personas que trabajan en tu local favorito de comidas. Las causas son los bajos sueldos y un trabajo agotador sumado a mucha gente dándote órdenes -esto incluye a los clientes- durante todo el día. En este rubro, el 10 por ciento reportó depresión. Sin embargo, sorprende que entre las mujeres, el porcentaje asciende a un 15%.
Trabajadores sociales.- Quizás este empleo no sorprenda en esta lista, ya que no es sencillo lidiar con causas que involucran a niños abusados, violencia familiar o familias al borde de la crisis. "Sin bien existe una cultura que dice que para hacer un gran trabajo hay que sacrificarse, los trabajadores sociales están junto a familias muy necesitadas, por lo que el sacrificio es aún mayor. Por eso, queman sus cabezas muy rápido", aseguran los expertos.
Trabajadores de la salud.- Se incluyen médicos, enfermeros, terapeutas y otras profesiones que pueden significar dar mucho para el otro y poco para ellos mismos. Los trabajadores de la salud pueden tener días largos de trabajo en los que la vida de otras personas está en juego. "Cada día ven enfermedades, traumas y muerte y además lidian con los familiares de los pacientes", explican los expertos.
Artistas y escritores.- Este tipo de empleos acarrea pagos irregulares, horarios inciertos, y soledad. Los creativos suelen tener altos índices de cambios de ánimo y cerca del 9 por ciento reportó depresión severa en el último año. Este trabajo es, para los hombres, en el que más probabilidades de caer en depresión tienen. También son propensos a tener bipolaridad.
Maestros.- La demanda en los profesores para estar siempre en crecimiento. Los niños, los padres y la escuela tratan de imponer sus estándares, que son diferentes demandas. Además, suelen llevar mucho trabajo a casa. Esto puede provocar que a los maestros se les dificulten sus tareas y que comiencen a pensar por qué entraron en la profesión.
Secretarias y personal de apoyo administrativo.- La gente en este campo, suele estar en 'el frente de batalla', recibiendo órdenes de diferentes direcciones. Encima, se encuentran en el nivel más bajo en cuanto a la toma de decisiones, por lo que no pueden poner orden. También tienen días impredecibles y pocas veces se les reconoce que su trabajo hace más fácil el de todos los demás.
Trabajadores de mantenimiento.- ¿A quién le gustaría que lo llamen sólo cuando las cosas andan mal? Eso es, esencialmente, con lo que los trabajadores de mantenimiento lidian cada día. Además tienen que trabajar horas extra, en horas poco convencionales, incluso de noche y encima, son trabajos temporales. El pago a veces también es bajo, si se tiene en cuenta que a veces el trabajo incluye limpiar la suciedad ajena, sin olvidar que se debe emplear mucha fuerza.
Asesores financieros y contables.- Estrés. Mucha gente ni siquiera quiere hacerse cargo de su propio seguro de retiro, por lo que manejar miles de millones de otras personas no puede más que generar estrés.
Vendedores.- Están en la última posición del ranking, pero tienen varias razones en sus labores que contribuyen con la depresión. Muchos trabajan a comisión, por lo que nunca se sabe cuánto será tu próximo sueldo. Además, esto mismo genera presión por resultados y muchas horas para lograrlos.
En este trabajo, de brindar cuidado personal tanto a personas mayores como pequeñas, cerca del 11 por ciento reporta depresión profunda. Como ejemplo, el promedio es del 13 por ciento entre los desempleados y del 7% en la población general. Es que un día típico de trabajo puede incluir alimentar, bañar y cuidar a personas que son incapaces de expresas gratitud o aprecio.
Camareros.- Sí, en segunda posición se encuentran aquellas personas que trabajan en tu local favorito de comidas. Las causas son los bajos sueldos y un trabajo agotador sumado a mucha gente dándote órdenes -esto incluye a los clientes- durante todo el día. En este rubro, el 10 por ciento reportó depresión. Sin embargo, sorprende que entre las mujeres, el porcentaje asciende a un 15%.
Trabajadores sociales.- Quizás este empleo no sorprenda en esta lista, ya que no es sencillo lidiar con causas que involucran a niños abusados, violencia familiar o familias al borde de la crisis. "Sin bien existe una cultura que dice que para hacer un gran trabajo hay que sacrificarse, los trabajadores sociales están junto a familias muy necesitadas, por lo que el sacrificio es aún mayor. Por eso, queman sus cabezas muy rápido", aseguran los expertos.
Trabajadores de la salud.- Se incluyen médicos, enfermeros, terapeutas y otras profesiones que pueden significar dar mucho para el otro y poco para ellos mismos. Los trabajadores de la salud pueden tener días largos de trabajo en los que la vida de otras personas está en juego. "Cada día ven enfermedades, traumas y muerte y además lidian con los familiares de los pacientes", explican los expertos.
Artistas y escritores.- Este tipo de empleos acarrea pagos irregulares, horarios inciertos, y soledad. Los creativos suelen tener altos índices de cambios de ánimo y cerca del 9 por ciento reportó depresión severa en el último año. Este trabajo es, para los hombres, en el que más probabilidades de caer en depresión tienen. También son propensos a tener bipolaridad.
Maestros.- La demanda en los profesores para estar siempre en crecimiento. Los niños, los padres y la escuela tratan de imponer sus estándares, que son diferentes demandas. Además, suelen llevar mucho trabajo a casa. Esto puede provocar que a los maestros se les dificulten sus tareas y que comiencen a pensar por qué entraron en la profesión.
Secretarias y personal de apoyo administrativo.- La gente en este campo, suele estar en 'el frente de batalla', recibiendo órdenes de diferentes direcciones. Encima, se encuentran en el nivel más bajo en cuanto a la toma de decisiones, por lo que no pueden poner orden. También tienen días impredecibles y pocas veces se les reconoce que su trabajo hace más fácil el de todos los demás.
Trabajadores de mantenimiento.- ¿A quién le gustaría que lo llamen sólo cuando las cosas andan mal? Eso es, esencialmente, con lo que los trabajadores de mantenimiento lidian cada día. Además tienen que trabajar horas extra, en horas poco convencionales, incluso de noche y encima, son trabajos temporales. El pago a veces también es bajo, si se tiene en cuenta que a veces el trabajo incluye limpiar la suciedad ajena, sin olvidar que se debe emplear mucha fuerza.
Asesores financieros y contables.- Estrés. Mucha gente ni siquiera quiere hacerse cargo de su propio seguro de retiro, por lo que manejar miles de millones de otras personas no puede más que generar estrés.
Vendedores.- Están en la última posición del ranking, pero tienen varias razones en sus labores que contribuyen con la depresión. Muchos trabajan a comisión, por lo que nunca se sabe cuánto será tu próximo sueldo. Además, esto mismo genera presión por resultados y muchas horas para lograrlos.
El consumo de grasas puede causar depresión
A la lista de consecuencias negativas del consumo de grasa se ha sumado algo más: Un estudio realizado por las universidades españolas de Navarra y Las Palmas de Granada Canaria reveló que el consumo de cualquier alimento con un alto contenido de grasas -como la comida chatarra y las frituras- aumenta el riesgo de padecer depresión
Tras examinar el régimen alimenticio diario de 12.059 de personas, los investigadores concluyeron que “un 30% de las depresiones serían a causa del consumo de grasas”.
Para contrarestar a la falta de ánimo, los investigadores descubrieron también que el aceite de oliva y las grasas de los pescados ayudan a que se disminuya el riesgo que contraerlo, además de ser beneficioso para quienes padezcan de enfermedades mentales.
Cabe resaltar que la depresión afecta a 150 millones de personas en todo el mundo. Además, según concluye Ángel Martínez, director de la investigación, lo óptimo sería que “los fabricantes de alimentos con grasas perjudiciales informaran sobre el contenido del producto”. Si quiere contrarrestar la falta de ánimo, incluya en su dieta al aceite de oliva y el pescado
¿Cómo se Consigue Ayuda?
El primer paso es aceptar que usted o el miembro de su familia necesitan ayuda. Quizás usted sea una de esas personas que se siente incómoda con el tema de las enfermedades mentales o podría sentir que pedir ayuda es una señal de debilidad. Usted podría ser como muchas otras personas mayores, sus parientes o amigos, que creen que una persona deprimida puede rápidamente “salir a flote” o que algunas personas son demasiado viejas para ser ayudadas. Están equivocados. Un profesional de la salud puede ayudarlo
Una vez usted decida buscar ayuda médica, empiece con su médico de familia. El médico debe examinarlo para ver si su depresión es causada por un problema de salud o por una medicina que está tomando. Después de un examen completo, su médico puede sugerirle que hable con un trabajador de salud mental, como un trabajador social, un consejero de salud mental, un psicólogo o un psiquiatra. La naturaleza especial de la depresión en las personas mayores ha generado el surgimiento de una especialidad médica diferente —
la psiquiatría geriátrica. .
No deje de conseguir la ayuda por miedo a lo que pudiere costar el tratamiento. A menudo, sólo es necesario un corto período de psicoterapia (terapia hablada), que es frecuentemente cubierta por el seguro. Además, algunos centros comunitarios de salud mental ofrecen tratamientos basados en la capacidad de pago de la persona.
Tenga en cuenta que algunos médicos de familia puedan que no entiendan sobre el envejecimiento y la depresión. Es posible que no les interesen estos problemas o tal vez no sepan qué hacer. Si su médico no puede o no quiere tomar en serio sus preocupaciones sobre la depresión, quizás usted deba hablar con otro profesional de la salud que pueda ayudarle.
¿Es usted pariente o amigo de una persona mayor deprimida que no quiere ir donde un médico para tratamiento? Explíquele la manera como el tratamiento puede hacer que la persona se sienta mejor. En algunos casos, cuando una persona deprimida no puede o no quiere ir al consultorio del médico, el médico o el especialista de salud mental puede empezar haciéndole una llamada telefónica. El teléfono no puede reemplazar el contacto personal necesario para un examen médico completo, pero si puede romper el hielo. Algunas veces el médico puede hacer una visita en la casa.
Si no está seguro de dónde obtener ayuda, consulte las páginas amarillas, bajo "salud mental", "salud", "servicios sociales", "prevención del suicidio", "servicios de intervención en momentos de crisis", "líneas de ayuda", "hospitales", "médicos", "psicoterapia", "psiquiatras", o "psicólogos", para encontrar los números telefónicos y las direcciones. En momentos de crisis el médico de la sala de emergencias de un hospital puede proporcionar ayuda temporal para un problema emocional y puede decirle dónde y cómo recibir tratamiento.
A continuación encontrará una lista de las personas y lugares que pueden encauzarle hacia servicios diagnósticos y tratamiento, o proporcionárselos.
- Médicos de familia.
- Especialistas de salud mental, como psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales.
- Centros comunitarios de salud mental (Ameghino, Hosp.Alvear, Hosp.Borda, Hosp.Moyano)
- Departamentos de psiquiatría de hospitales y clínicas ambulatorias (Hosp.Teodoro Álvarez)
- Clínicas ambulatorias de los hospitales generales.
- Servicios de familia, agencias sociales o religiosas
- Clínicas e instituciones privadas (Instituto de Biopsiquiatría)
- Programas de asistencia a los empleados
- Sociedades médicas o psiquiátricas locales [APSA , AAP)
- Grupos de Autoayuda "Volver a Empezar". Funcionan en forma totalmente gratuita, sin fines de lucro, reconocido por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Organización de Acción Comunitaria Nº 1611. Grupos: Bulimia y anorexia .. perdidas duelos .. abuso emocional .. solos y solas .. fobias .. depresion .. crisis en la adolescencia .. violencia con los padres .. sexualidad .. crisis de familia y pareja .. mujeres que aman demasiado .. crisis de jovenes .. crisis de adolescentes .. violencia en el noviazgo .. violencia familiar .. ayuda espiritual .. y muchos grupos mas.... Sociedad de Fomento Bernal Sud - Lavalle 112 (entre Rodriguez Peña y Boedo) - Bernal Oeste Los días : Miercoles de 19 a 20 Hs. Tel.15 6542-0914 y 15 5809-7734. E-mail: [email protected] /// www.volveraempezarbernal.blogspot.com
- Apostar a la vida.
Av. Rivadavia 2774 – 6º O. (011) 4863-6785 .
Lunes a Viernes de 14 a 18 hs.
- Alcohólicos anónimos.
Hipólito Yrigoyen 2858. (011) 4931-6666 .
Loyola 1182. (011) 4855-1813 .
Pergamino 1055 (011) 4612- 5191
- Ayuda al familiar del alcohólico AL ANON.
Av. Roque Saénz Peña 825, Piso 5º "502".
De lunes a viernes de 11 a 17,30 hs. (011) 4326-3389 .
- Comedores compulsivos. (011) 4305-5168 .
- Centro de ayuda a la depresión: (011) 4813-7722 .
- Grupo de Autoayuda para pacientes epilépticos Hospital Ramos Mejía.
Urquiza 609. (011) 4931-5140 / 5555.
- Grupo de AutoTalleres de Autoayuda del Hospital Pirovano.
Monroe 3555. Licenciada Adela (Asistente social). TE: (011)4542-5594 / 4542-5552 / 4542-9906 / 4542-9279
- Talleres de Autoayuda del Hospital Alvarez.
Aranguren 2701. (011) 4611-6666/3112.
- Ayuda para pacientes hipertensos Hospital Argerich.
Pi y Margall 750. (011) 4362-1178 y 4131.
- Sin pucho: asociación civil sin fines de lucro. Brinda a la comunidad grupos de autoayuda para dejar y mantenerse sin fumar.
Tel: 4862-6913 y 154-550-8653.
E-mail: [email protected]
- Grupo de Autoayuda para enfermas de cáncer de mama.
Funciona en CERIM. Azcuénaga 970. (011) 4678-8021 .
- Jugadores compulsivos anónimos: 154-412-6745.
- Narcóticos anónimos y sexoadictos anónimos.
Corrientes 718. Capital Federal. Todos los días de 19 a 21 hs.
- Neuróticos anónimos.
Grupo de autoayuda para personas con dolencias emocionales.
Centro Nacional de Servicio República Argentina. Casilla de Correo Nº 38, CP 1900 La Plata. Fax: 0221-4227976.
- Mariel-Grupo Bernal. Crámer 77-Bernal (1876) Buenos Aires.
Mensajes 4259-6429.
Personas buscadas: (011) 4951-1854 .
- Renacer. Grupo de ayuda para padres que han perdido a sus hijos.
Teléfonos: 4201-1228, 4290-1434, 4251-0563.
- Resurrección. Grupo de ayuda para familias en duelo.
P. Mateo Bautista. (011) 4555-3929 .
- Protejamos. Padres que perdieron a sus hijos. Bolivia 2541, 1.
- FAVAT. Congrega a familiares y víctimas de accidentes de tránsito.
Av. Córdoba 1335. Tel: (011) 4812-4097 .
- Proyecto Esperanza. Grupo de personas que perdieron un familiar.
Tel: 15 4403-5076
- Fuerza de Vida. Funciona en el Hospital Santojanni y se compone de personas que perdieron un familiar. Teléfonos: (011) 4653-7459 , 4622-0284.
- Solos y Solas. Parroquia de la Inmaculada Concepción de Belgrano.
Vuelta de Obligado 2042- Capital. (011) 4783- 8008.
- ECOPPSI - Grupos APCO: para familiares y allegados íntimos de pacientes con graves problemas de conducta. Equipo cooperador parroquial en psicología (gratuito) -tratamientos psicoterapéuticos para carenciados -grupos para enfermos de SIDA. Atención de núcleos familiares en situaciones de conflicto.
Tel. (011) 4903-9119 .
En la ciudad gris, bares y cafés
tenés que olvidar, nena, no podés
Era un escritor, se la daba de
era un usador, de tu buena fe
Y justo pensé, yo que estaba acá
nena donde estés
cómo, cómo estás
Sexy overol
en el restorán
pero él no te espera
él no te espera, y no olvidás
Y ves, que esta tristeza no puede ser
que algo mejor tiene que haber, algo
por donde salir a andar
Dale, Dolores no llores
dale, Dolores no llores
dale, Dolores no llores, no...
Uoh uoh uoh servido va tu amor
Si viene y entra por esa puerta,
ay, yo me muero
fantasma o no, vos en él y él en vos
y brillo loco en la bandeja
están tus ojos negros
pero ya basta, ya basta,
sabemos que terminó
todo pasa, todo pasa, todo pasa!!!
TODO PASA.- LOS PIOJOS!"
tenés que olvidar, nena, no podés
Era un escritor, se la daba de
era un usador, de tu buena fe
Y justo pensé, yo que estaba acá
nena donde estés
cómo, cómo estás
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pero él no te espera
él no te espera, y no olvidás
Y ves, que esta tristeza no puede ser
que algo mejor tiene que haber, algo
por donde salir a andar
Dale, Dolores no llores
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Uoh uoh uoh servido va tu amor
Si viene y entra por esa puerta,
ay, yo me muero
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pero ya basta, ya basta,
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TODO PASA.- LOS PIOJOS!"
PROYECTOSALUD