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Fantasías sexuales: de la normalidad a la desviación



¿Qué fantasías sexuales se consideran normales y cuáles desviaciones sexuales? Un equipo de investigadores del Instituto Universitario de sanidad mental de Montreal y el Instituto Philippe Pinel-de Montreal (Canadá) ha realizado un estudio que define científicamente, por primera vez en la historia, la desviación sexual.

A pesar de que muchas de las teorías relativas a la desviación sexual integran el concepto de parafilias como la ursusagalamatofilia o la somnofilia, la ciencia no describe específicamente la realidad de este tipo de fantasías. La mayor parte de los artículos científicos se refieren a ellas como “fantasías sexuales inusuales o anómalas”. Pero, ¿cuáles son exactamente?

“Nuestro principal objetivo era especificar las normas en las fantasías sexuales, un paso esencial en la definición de patologías y como sospechábamos, hay muchas fantasías más comunes que las fantasías atípicas”, afirma Christian Joyal, autor principal del estudio.

Para su investigación contaron con la participación de 1.517 adultos (799 hombres y 718 mujeres) con una media de edad de 30 años, que respondieron a un cuestionario sobre sus fantasías sexuales; también se les solicitó que describieran con todo lujo de detalles su fantasía favorita.


Los resultados revelaron que la naturaleza de las fantasías sexuales varía entre la población pero muy pocas pueden ser consideradas como raras o inusuales. Además, los hombres tienen más fantasías sexuales y las describen con mucho más detalle que las mujeres. Por otra parte, entre el 30 y el 60% de las mujeres, piensan en temas relacionados con el escenario de la fantasía en sí, como por ejemplo, estar atadas o ser forzadas a tener relaciones sexuales. Al contrario que los hombres, las mujeres diferencian claramente entre la fantasía y el deseo.

Respecto a la realización de las fantasías, a la mayoría de los hombres les gustaría que sus fantasías se hicieran realidad -tríos, orgías- (a la mayoría de las mujeres no) pero no fantasean con sus parejas como las mujeres, sino con relaciones extramatrimoniales. Además, los hombres tienden a imaginar a su pareja con otra persona o con alguien de su mismo sexo.

“En general, estos resultados nos permiten arrojar luz sobre ciertos fenómenos sociales, como la popularidad del libro Cincuenta Sombras de Grey entre las mujeres. El tema es fascinante. Actualmente estamos llevando a cabo análisis estadísticos con los mismos datos para demostrar la existencia de subgrupos homogéneos de individuos basados en combinaciones de fantasías. Por ejemplo, las personas que tienen fantasías de presentación también informan a menudo sobre fantasías de dominación. Estos dos temas son, por tanto, no exclusivos, sino todo lo contrario. Parecen asociarse con un mayor nivel de satisfacción”, expone Joyal.

El estudio, que ha sido publicado en la revista The Journal of Sexual Medicine, determina como fantasías raras las relaciones con un animal o con niño, por ejemplo; las fantasías inusuales las relaciona con la “lluvia dorada”, el travestismo o el abuso sexual de una persona bajo los efectos del alcohol o las drogas. Por último, las fantasías típicas o normales serían sobre sexo oral, tener relaciones con dos mujeres, en el caso de los hombres, o sexo en un lugar romántico, en el caso de las mujeres.






Infidelidad sexual vs infidelidad emocional



¿Nos molesta de igual forma la infidelidad emocional que la sexual? Este ha sido el punto de partida del mayor estudio realizado hasta la fecha sobre la infidelidad entre hombres y mujeres. El trabajo ha sido desarrollado por un equipo de investigadores de la Universidad de Chapman en California (EEUU) y ha sido publicado en la revista Archives of Sexual Behavior.
 
En el estudio han participado 63.894 voluntarios de entre 18 y 65 años y con una media de edad de 30 años. Todos ellos cumplimentaron una encuesta relativa a las diferencias de respuesta entre género y orientación sexual frente a la infidelidad manifiesta, la sexual y la infidelidad emocional. Los participantes tuvieron que responder qué les molestaba más: el hecho de que su pareja tuviera relaciones sexuales con otra persona sin que hubiera sentimientos de por medio (solo sexo) o que sus parejas se enamoraran de otra persona pero no mantuvieran relaciones sexuales.


Los resultados revelaron que a los hombres heterosexuales es a los que más les molesta la infidelidad sexual (un 54% en los hombres y un 35% en las mujeres) y las mujeres heterosexuales son las que más se enfadan por la infidelidad emocional (46% en los hombres y un 65% en las mujeres). Respecto a los hombres y mujeres bisexuales, no hubo grandes diferencias en sus resultados, al igual que ocurrió con los gays y las lesbianas.
 
“Los hombres heterosexuales realmente se destacan de todos los demás grupos: eran los únicos que eran mucho más propensos a estar más molestos por la infidelidad sexual más que por la infidelidad emocional. Los celos también puede desencadenar un comportamiento dañino y violento, por lo que es importante entender cuáles son los desencadenantes más potentes de los celos”, afirma David Frederick, líder del estudio.
 
Según las conclusiones del estudio, los factores de edad, nivel de ingresos, historial de infidelidades, edad, ingresos, hijos, tipo de relación o antigüedad de la relación actual, no estuvieron relacionados en ningún momento con la mayor o menor inclinación hacia una u otra infidelidad. Sin embargo, los participantes más jóvenes representaron el porcentaje más alto de enfado o molestia ante la infidelidad sexual que los participantes de mayor edad.
 





La postura sexual más peligrosa para hacer el amor



Mantener relaciones sexuales puede convertirse en una actividad de riesgo si tenemos en cuenta que existen ciertas posturas que pueden llegar a provocar la fractura del pene. Un equipo de científicos de la Escuela Médica de la Universidad Estatal de Campinas (Brasil) ha localizado la postura sexual más peligrosa. Y es una de las más comunes.
 
Para su experimento, los expertos examinaron los casos de 44 hombres que presentaron, en un período de 13 años, fractura en el pene. De todos los casos, 28 de ellos se produjeron en relaciones heterosexuales, 4 durante sexo homosexual y 6 de ellas mediante la manipulación del pene y 4 en circunstancias difíciles de describir.
 
El estudio, publicado en la revista Advances in Urology, explica que la mitad de los pacientes recordaron haber oído un chasquido o crujido y el posterior dolor, durante el acto sexual pero tardaron entre 5 o 6 horas en acudir al hospital bien por vergüenza o por desconocimiento de la importancia de ese “chasquido”.


Las investigaciones concluyeron conque una de las posturas más comunes a la hora de mantener relaciones sexuales, en la que la mujer está encima del hombre, es la más peligrosa, puesto que ha resultado ser la responsable de la mitad de todas las fracturas de pene objeto del estudio. Así, 22 fracturas de pene fueron provocadas por esta postura.
 
“Nuestro estudio apoya el hecho de que las relaciones sexuales con la mujer en la parte superior es la postura sexual potencialmente de más riesgo con respecto a la fractura de pene”, aclaran los autores.
 
El motivo parece ser que al estar la mujer encima del hombre cuando se produce la penetración, el hombre es incapaz de saber si se está tratando de una penetración equivocada puesto que el daño que provoca en la mujer es casi imperceptible.






5 factores que debilitan la salud sexual



Autoestima


Según la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard (EE.UU.) uno de los factores que más daño hace a la salud sexual de una pareja es el hecho de que una persona se sienta menos atractiva sexualmente. El efecto de la gravedad, los partos, una mala alimentación o el aumento de peso pueden convertirse en auténticos obstáculos para la intimidad. La comunicación en la pareja, es la mejor terapia. Hay que examinar los problemas que están interfiriendo en la relación.




Problemas de pareja


Los problemas económicos o las discusiones por la educación y crianza de los hijos suelen generar mucha tensión que en ocasiones puede crear una distancia emocional grave, provocando un alejamiento también de cara a la vida sexual de la pareja. Los conflictos que nada tienen nada que ver con el sexo suelen localizarse en la raíz de un problema sexual, según afirma un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard (EE.UU.).




Expectativas


Según la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard (EE.UU.) nuestras experiencias pasadas, esto es, nuestros antecedentes sexuales pueden suponer según la cultura o la religión, un problema de cara a las relaciones sexuales. Para otros, las relaciones pasadas no conforman sino una evolución de la persona para disfrutar mejor del sexo. La comunicación relativa a la actitud sexual de cada uno también es aquí muy importante.




Ansiedad


El miedo a fallar, a no estar a la altura, a defraudar a la otra persona en la cama puede, generarnos un nivel tal de preocupación que realmente mine nuestra salud sexual. Según afirma un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard (EE.UU.), los hombres son los que sufren más ansiedad relacionada con el desempeño sexual, sobre todo, cuando están cerca de cumplir los 50.




Estrés


La Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard (EE.UU.) explica que otro de los factores que debilitan la salud sexual de la pareja es el estrés y la fatiga. Nuestro instinto sexual queda relegado a un segundo o tercer plano cuando la sobrecarga de responsabilidades nos genera un estrés que no somos capaces de gestionar. Esta situación afecta directamente a la relación sexual.






Curiosidades científicas sobre la masturbación



Estadísticas


Según las estadísticas, un 95 por ciento de los hombres sucumben a la autoestimulación frente a un 89 por ciento de mujeres, y de entre ellos, prácticamente la mitad lo hace con periodicidad diaria. El 53 por ciento de las mujeres usa vibrador a la hora de masturbarse, y el 17 por ciento de los hombres, también.




Testosterona


Contra todo pronóstico, se masturban con más frecuencia aquellos que mantienen relaciones sexuales con asiduidad que los que llevan un tiempo sin hacerlo. En los hombres, ello es debido al aumento de la testosterona durante el periodo de actividad sexual, que conduce a una mayor apetencia en general, creando un círculo vicioso (nunca mejor dicho).




Orgasmo


Al contrario de lo que solemos pensar, el orgasmo obtenido en solitario es, salvo en contadas excepciones, más intenso que el procurado en una relación sexual en pareja. En el caso de las mujeres, además, este se alcanza en una media 4 minutos, frente a los 15 y 20 minutos que demora en compañía.




Origen del término


El término "masturbarse" proviene del latín manus turbare, cuyo significado se aproximaría a turbarse o violentarse con la mano, lo que pone en evidencia que el onanismo femenino ha sido siempre subsidiario del masculino, y que carece de un término específico que lo designe, siendo más apropiado el verbo "digiturbarse".




Enfermedades


La liberación hormonal que sucede a la  eyaculación, unida a la liberación de tensión, mejora el estado de ánimo y favorece la relajación, además de prevenir distintas patologías como la diabetes tipo 2. En concreto, la liberación de cortisol refuerza el sistema inmunológico y la de endorfinas en el torrente sanguíneo reduce la depresión.




Disfunciones sexuales


El autoerotismo ayuda a superar barreras psicológicas que conducen a disfunciones sexuales como la anorgasmia y la pérdida de deseo sexual, al proporcionar un mejor conocimiento de la propia anatomía y contribuir a la inhibición de la ansiedad.




Infecciones


Reduce las infecciones o enfermedades del tracto urinario. En el caso de las mujeres, ayuda a que se abra el cuello uterino y libere mucosidad y fluidos cervicales, que suelen albergar bacterias. En el caso de los hombres, ayuda a fortalecer la musculatura, previniendo así la incontinencia y la disfunción eréctil, lo cual se obtiene también a través de las erecciones matutinas.




Dolor menstrual


Ayuda a mitigar el dolor menstrual: las molestias suelen verse reducidas cuando la mujer se masturba antes y después del periodo de sangrado. El onanismo también presenta ventajas de cara al primer parto, ya que al fortalecer la pelvis, procura contracciones más eficaces.




Cáncer


Disminuye el riesgo de padecer tumores prostáticos. Los hombres que practican la masturbación más de cinco veces a la semana entre los 20 y los 50 años tienen menos posibilidades de desarrollar un cáncer, afirmaba un trabajo del Cancer Epidemiology Centre de Melbourne (Australia). Estudios posteriores, sin embargo, señalan que la masturbación frecuente a edades tempranas es precisamente la causa de la aparición de dicha enfermedad, con lo que existe cierta controversia al respecto.




Espermatozoides


Mejora de forma considerable la movilidad y calidad de los espermatozoides. Un estudio publicado en la revista Fertility and Sterility reveló que si el varón mantiene periodos de abstinencia de eyaculación cortos, provocando eyaculaciones más frecuentes, se reduce la proporción de espermatozoides con ADN fragmentado, favoreciendo con ello su fertilidad.




Animales


Los animales también se masturban. Como ejemplo, los ejemplares macho de las ardillas terrestres de El Cabo se masturban poco después de copular con las hembras para reducir el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual, según un estudio publicado en la revista PLoS ONE. Los delfines también se masturban desde la infancia.




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